De repente te despiertas y eres una estrella del rock. Este es uno de los fenómenos que han caracterizado al mundo de la música occidental durante el siglo XX. Un puñado de jóvenes que, en un momento de inspiración, tocaban la fibra adecuada y ascendían de forma meteórica a las más altas cumbres del éxito. El  fenómeno fan provocaba un consumo compulsivo y a gran escala de todo lo que estuviera asociado a este tipo de artistas. La industria, consciente de inmediato del enorme potencial de este tipo de figuras, se dedicó a estimularlas e incluso a crearlas de la nada, aunque fuera con dudosos argumentos musicales. Este fue uno de los mecanismos que hicieron de la música algo más que un simple hecho cultural. A finales del siglo XX, después de medio siglo de star system, la música era en un espectáculo de consumo masivo que había crecido hasta convertirse en un colosal mercado al cual solo ha podido hacer temblar la democratización de la cultura que vivimos hoy gracias a la red de redes. De todas las caras de este complejo poliedro, el grupo MGMT aborda en esta canción el punto de vista de los artistas, de esos jóvenes utilizados por la industria y por sus propios seguidores como ídolos de usar y tirar, estrellas fugaces, adolescentes completamente sobrepasados por un éxito para el que no estaban preparados aun cuando, en el mejor de los casos, su talento lo hubiera merecido.  

I'm Feelin rough I'm Feelin raw I'm in the prime of my life.
Let's make some music make some money find some models for wives.
I'll move to Paris, shoot some heroin and fuck with the stars.
You man the island and the cocaine and the elegant cars.

Time to pretend fue lanzada en 2005 como su segundo EP y recuperada por MGMT dos años después como apertura de su primer álbum Oracular Spectacular. Se trata del discurso en primera persona del líder de un grupo de éxito y algunos lo han interpretado como una crítica directa a Pete Doherty. Lo cierto es que en la letra hay unas cuantas coincidencias con la trayectoria del peculiar cantante de The Libertines. En la primera parte, explica que su vida consiste en hacer algo de música, algo de dinero, encontrar alguna modelo como esposa, acostarse con las estrellas, una vida de islas, drogas y coches elegantes. This is our decision to live fast and die young. El destino ha elegido al artista para hacer todo esto, pero él lo ha aceptado y no se imagina dedicarse a cualquier otra cosa, como trabajar en una oficina y esperar el cercanías cada mañana, aunque sea pagando el precio de olvidarse de la familia y los amigos.

La segunda parte va un paso más allá en el tiempo y ahonda en la melancolía. La estrella echa de menos el patio de juegos que ha dejado atrás junto con los últimos restos de su infancia, su madre, su padre, su hermana, su perro, su hogar con toda su feliz monotonía. Yeah I'll miss the boredom and the freedom and the time spent alone.

La terrible conclusión es que, en ese punto, él y sus compañeros ya no pueden hacer nada para volver atrás: deben olvidar el amor y pensar que la vida puede volver a empezar de nuevo una vez más, que las modelos tendrán hijos y pedirán el divorcio y entonces habrá que encontrar más modelos y dejar que todo siga su curso hasta el día en que se ahoguen en su propio vómito y ese será el fin... We were fated to pretend.

Nos quedamos con los enigmas del éxito y esta canción sonando en los auriculares, mientras esperamos ver pronto en directo a los MGMT en las escenas de Bilbao BBKLive y Les Déferlantes d'Argèles-sur-mer.

Dr. J


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