Cosas que contamos

Hace unos días nos planteábamos una serie de preguntas sobre el futuro de los festivales y conciertos una vez que el coronavirus ha cambiado el mundo tal y como lo conocemos (puedes leerlo aquí). Hoy damos un paso más para hablar de los streaming o de cómo se están reinventado las bandas y los festivales.

"Este sábado a las 20:00 directo en mi IG", "El viernes a las 22:00 concierto en streaming en nuestro canal de Youtube", "El próximo domingo desde las 16:00 varios artistas pasaran por nuestros perfiles en redes para tocar en acústico desde sus casas". Son tan sólo tres ejemplos de los muchos que podríamos enumerar y que nos hemos encontrado estos días de confinamiento y coronavirus en nuestras redes sociales.

Los artistas se han reinventado y han apostado por los directos en redes con más o menos medios, con más o menos calidad, con más o menos suerte con la conexión. Todo con el objetivo de hacernos olvidar un poco todo lo que está pasando. Junto a esa tendencia empieza a aparecer otra cada vez más creciente en la que para disfrutar de esos streaming hay que "pagar una entrada". Muchas de ellas benéficas, destinadas a ONG's, otras para colectivos más desfavorecidos por este parón (los técnicos, por ejemplo), y otras... Otras no tan claras.

¿Es ese el futuro que nos espera? ¿Estamos dispuestos a pagar 5 euros por ponernos delante del ordenador en nuestro salón y ver un concierto? Esas preguntas parecen una de las claves que despejarán a corto plazo el futuro de la industria. Hay que esperar para ver si esto es una tendencia circunstancial o si es algo que ha venido para quedarse.

Y si se queda... ¿Realmente podemos seguir hablando de lo mismo? La esencia de un concierto, de un festival, es el directo, el estar ahí, sólo o acompañado, más cerca o más lejos del escenario. ¿Se puede conseguir lo mismo en un streaming? Parece claro que es imposible recrear eso. Entonces, ¿nos resignamos y asumimos que ese es el futuro que nos espera si queremos ver un concierto en "directo" o asistir a un "festival"?

Más preguntas al aire... ¿Por qué hay grupos que no tienen problema en realizar conciertos en streaming de manera gratuita (Dropkick Murphys o Dubioza Kolektiv, por ejemplo) y otros no? ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? ¿Qué diferencia hay entre ponerse delante del ordenador a la hora marcada o buscar en Youtube un concierto de ese mismo grupo subido hace meses o años?

Por otro lado está el punto de vista de lo que nos ofrecen los artistas en su conjunto. Ya no sólo música en vivo sino creaciones, en forma de canción o de cualquier otra manera que se nos ocurra. ¿Es posible para ellos seguir ofreciéndolas sin un soporte que les permita vivir de ello? "Superadas" las sucesivas crisis de la industira de los últimos años, los directos parecían el último bastión de la resistencia de músicos y bandas (y por supuesto de técnicos, promotores y demás actores de la escena). Circunstanciales o estructurales, ¿tiene el público un deber moral de apoyar estas iniciativas en pro de la supervivencia de quien le alimenta el alma, por muy poco atractivas que parezcan?

Todas estas cuestiones las tiene que responder cada uno y por ahí irán los tiros del futuro de los conciertos en streaming. Lo que nosotros tenemos claro es que no tiene nada que ver un "directo" en streaming con un "directo" en directo. Y que, salvo causa de fuerza mayor, nosotros tenemos claro que queremos conciertos y festivales en vivo y en directo. Entendemos que habrá que adaptarlos a la "nueva normalidad". Pero precisamente esa "nueva normalidad" no puede impedirnos seguir disfrutando de una de las cosas que más amamos y que más alimentan a las personas... La música en vivo y en directo.


A finales de febrero volábamos a Bruselas para ver en directo a los Dropkick Murphys. Sólo tres semanas después estábamos confinados en casa viendo en streaming a los mismos Dropkick Murphys en su tradicional concierto de St Patrick's en Boston. Sin público. Sin gente alrededor. Algo estaba cambiando.

Sólo era el principio de todo lo que ha venido después: Conciertos suspendidos, Festivales cancelados, Giras mundiales aplazadas un año. Los escenarios vacíos. Las salas en silencio. Los artistas se están reinventando en las redes sociales, acercándose a sus fans, haciendo directos desde el salón de casa.

Y en medio de toda esta vorágine, nosotros sentíamos que no podíamos quedarnos parados. Hemos estado atentos a las noticias que iban surgiendo, a las situaciones que se estaban viviendo, pero queríamos hacer algo más, intentar mandar un mensaje de optimismo. De esta situación vamos a salir y vamos a salir más fuertes.

No tenemos ninguna duda. Vamos a volver. Nos volveremos a abrazar. Volveremos a compartir vasos de cerveza. Volveremos a reírnos a la entrada de un festival. Volveremos a juntarnos frente a un escenario para escuchar música en directo. Volveremos. Y ese es el mensaje que os hemos querido dejar en forma de canción. Esperamos que os guste y la disfrutéis.

Familia festivalera... Nos volveremos a ver.

Festivaleros!

Coronavirus, Música, Festival, Concierto, Live,

Avanzan los días y el panorama musical y festivalero se empieza a despejar. A despejar, por desgracia, con uno de los peores escenarios posibles. Las cancelaciones de las bandas están a la orden del día. Las suspensiones de festivales son un efecto dominó en el que cada mañana nos levantamos con la incógnita de cuál será el siguiente. Porque de lo que no hay duda es que pasará mucho tiempo hasta que podamos ir a ver un evento musical en directo tal y como lo hacíamos hasta ahora. Y la pregunta está clara: Y ahora... ¿Qué?

Ahora, ¿qué? No ha habido ni un sólo día de este confinamiento en que en alguna de nuestras múltiples videollamadas se haya repetido esa pregunta. En nuestro caso la pregunta iba dirigida a esos conciertos para los que ya teníamos entradas o a esos festivales con abono en la mano o a los que les habíamos echado el ojo para el verano festivalero. Ahora, ¿qué?

Pues ahora la realidad es que nuestra ventana musical está vacía. Poco a poco se han ido confirmando las cancelaciones, las suspensiones o los traslados a otras fechas confiando en que para entonces las cosas se hayan solucionado. Pero... ¿Cómo se van a hacer? Parece claro que las concentraciones multitudinarias han pasado a la historia y que los aforos se van a ver reducidos en un porcentaje muy alto.

Hasta ahora la mayoría de organizadores, sean de conciertos o de festivales han tirado por la calle del medio. Es decir, traslado la fecha, mantengo la sala, el aforo y, en el caso de los festivales, la mayoría del cartel. Y así lo doy por solucionado. ¿Es esta una opción real? ¿Las mismas mil y pico personas podrán entrar en La Riviera dentro de medio año? ¿Las mismas cinco mil en el Wizink Center? ¿Los más de cincuenta mil festivaleros entrarán en el recinto del Viñarock en octubre? Sinceramente y por desgracia, nos tememos que no.

La gran incógnita es esa, hasta dónde se va a obligar a reducir los aforos. Y la consecuencia de eso viene casi de seguido... Hasta qué número se van a poder mantener conciertos o festivales sabiendo que el aforo se va a limitar, pongamos, por ejemplo en un 50%. Un Mad Cool con veinte o treinta mil personas como mucho. Un concierto de Metallica con menos de cinco mil personas en cualquier pabellón. O, sin mirar tan arriba, cualquier concierto en cualquier sala de Madrid con doscientas, trescientas personas a lo sumo.

La siguiente cuestión nos sale de ojo. ¿Puede significar todo esto que el abono que antes de costaba 150 euros ahora pase a costar el doble? ¿Se dispararán, aún más, los precios de las entradas para conciertos? Si queremos que el show continúe no puede recaer toda la responsabilidad en los festivaleros o en los fans y que sean ellos los que sufraguen ese coste.

Y por último... ¿Cómo van a conseguir que se respete la "distancia social"? ¿Se va a confiar en la responsabilidad de cada uno de los asistentes a un directo? Parece complicado. Desde algunas organizaciones se ha lanzado alguna propuesta-sonda para festivales. Se trataría de compartimentar el espacio pensado para el público frente al escenario con el objetivo de controlar el número de personas en cada compartimento. Se habla incluso de compartimentos con mamparas. Soluciones que si viéramos en una película de ciencia ficción no nos creeríamos ni de lejos. Si esto tiene que suceder, pensemos en un auto-festival al estilo de los auto-cines americanos de los setenta. Cada uno en su coche con su gente de confianza y cero contacto con el resto del mundo. Surrealista y poco creíble. Pero... ¿Y si no?

Desde luego no sabemos que ocurrirá. Pero la música seguirá sonando. Aunque sea en Lives de Instagram.

J&B
 BCUC, Sziget Festival

Aprovechamos estos días de confinamiento para rescatar perlas musicales que teníamos guardadas desde hacía un tiempo. Empezamos por una entrevista que hicimos a BCUC (Bantu Continua Uluhru Consciousness), cuando actuaron en la Caravan Tent del Sziget Festival. Marina Pommier, gracias por hacer posible esta entrevista.

Ya habíamos cruzado con BCUC en dos otras ocasiones. La primera fue en el FMM Sines, uno de nuestros festivales preferidos donde siempre descubrimos grandes bandas. Luego, volvimos a verlos en la Sala Le Jam de Montpellier, Francia. ¡Ambos conciertos fueron excepcionales! La banda se entrega por completo a un público que les sigue hipnotizado, llevando algunos al trance y éxtasis con su viaje afro-psicodélico. Si los ves en un festival, en comparación con otras bandas se destacan por su potencia y originalidad. Si tienes la oportunidad de ir a su concierto en una sala has tenido un privilegio y volverás a casa con una sonrisa de oreja a oreja y el alma lavada.

BCUC es una banda de siete surafricanos de Soweto, inspirados en la música indígena, que inventaran su propio género, el "africangungungu". Cuentan historias de donde son, en zulú, sotho e inglés acompañados de tambores tradicionales en canciones rituales, canciones shebeen y canciones de la iglesia infundidas con raps, funk, blues y punk rock. Para ellos, la música siempre debe resonar con la espiritualidad, la historia y el futuro de las personas. Tienen 3 álbuns publicados: "Our Truth" (2016), "Emakhosini" (2018), "The Healing" (2019) y colaboraciones con Femi Kuti y Saul Willians.

Aquí podéis leer nuestra entrevista a Saul Williams.

Charlamos con los vocalistas Nkosi “Jovi” Zithulele y Kgomotso Mokone.

FESTIVALEROS!: ¿Podéis contarnos cuando os habéis conocido? ¿Cuándo y dónde empezó BCUC?

NKOSI "JOVI" ZITHULELE: Fue en 2003 en el Centro Comunitario cuando conocí a Cheex, quién toca las congas. En aquella época yo aún estaba rapeando. Le escuché tocando el saxo, le propuse hacer una jam y tocamos por horas... Fue tan buena la jam. Entonces le llevé a mi sitio secreto en Soweto, que es una gran torre, de donde puedes ver todo Soweto, y seguimos tocando allí hasta la puesta del sol. Me “enamoré” de él musicalmente. Cuando nos encontramos de nuevo, él me presentó a uno de sus amigos, Luja, quién toca el bombo. Después le presenté a mis amigos y él me presentó a más amigos. Entonces empezamos a hacer sesiones en el parque durante el día, nos sentábamos en la sombra y tocábamos buena música, éramos unos 20 tocando. Luego, una señora pasó, nos vio cantando, dijo que le gustaba mucho, quería programarnos y preguntó el nombre de la banda. No teníamos nombre de la banda, ni mismo teníamos una banda. Entonces, un día creamos la banda y decidimos llamarla Bantu Continua Uluhru Consciousness porque queríamos un nombre largo. Nos parecía guay tener un nombre largo como A Tribe Called Quest.

BCUC, Sziget Festival

F!: ¿Cuándo empezasteis con las jam sessions?

NJZ: En 2003. La razón de haber elegido los instrumentos fue porque eran los instrumentos más baratos que podíamos comprar en aquella época como tambores, shakers y muchos vocales. No teníamos dinero para comprar un teclado... En el principio ni teníamos una guitarra base, solo teníamos una guitarra acústica barata. Lo que siempre tuvimos fue soul. Entonces, nos decíamos que no hace falta instrumentos caros para tener soul. Empezamos así. La gente que escuchaba nuestra música nos pedía que no cambiáramos y no hemos cambiado.

F!: Creo que es la intención que quieres transmitir al público, no hace falta un instrumento caro.

KGOMOTSO MOKONE: Eso es. Es sobre la intención. El espíritu humano reconoce la intención, la honestidad y la verdad como fuente de todo esto, independientemente del idioma que tú hablas y que yo hablo. Puedes sentir la intención.

F!: Es lo que puedo sentir en vuestros conciertos porque no puedo entender las letras, pero puedo sentir toda vuestra energía. Es muy potente e impresionante.

NJZ: Porque para nosotros es lo único que tenemos y es la única cosa que estamos intentando compartir con todos: el sentimiento y la honestidad.

F!: Es muy bonito.

NJZ: También pensamos que es bonito. Es más bien lo que la música sudafricana es cuando no se toca comercialmente. Es una música tradicional de ceremonia, la música que usamos para comunicar con nuestros antepasados. Creemos que cuando cantamos, nos olvidamos que la vida es difícil. Cantas y tu alma sabe que todo saldrá bien. Después que cantamos, todo va a estar bien porque también es una medicina para nosotros. Cantamos y pensamos que es posible.

KM: También es muy bueno para nosotros porque somos todos niños y niñas problemáticos. Aún estamos intentando encontrar nuestro camino. La música nos encontró. Nos encontró e hizo sentido, luchamos por ella.

NJZ: Nos dio un propósito. Cuando empezamos, pensamos que íbamos a grabar y a tocar en todo el mundo, que seríamos super stars, pero empiezas a cantar y la música empieza a convertirse en lo que es. Se convirtió en música para la gente, música de la gente y música con la gente. Se convirtió en música sin orgullo, sin ego, música que es una medicina para la gente. Nos ha atrapado y sentimos que fuimos elegidos por esta música y no la dejamos ir. En el comienzo, nuestras familias no pensaba que sería una buena idea cuando les dijimos que no íbamos a hacer música que se escucharía en las radios. Entonces pensaron que estábamos malgastando nuestro tiempo, ya que habíamos ido a la escuela, ¿por qué no trabajar directamente? Pero, ya no podemos trabajar porque amamos a esto más que a cualquier otra cosa, nos preocupamos por eso más que a cualquier otra cosa. Esta es la vida que vamos a vivir hasta que nos moramos. El escenario para nosotros es como un santuario para rezar, un sitio para superar problemas.

KM: También creemos que si no somos honestos, si no tenemos conversaciones verdaderas con nosotros mismos en aquel santuario, que es el escenario, entonces el público sentirá que no es sincero. Entonces, para nosotros en cada concierto tenemos que ser honestos, que llevar a todos con nosotros, desde el técnico de sonido, técnico de luces, el público, el stage manager... todos para venir con nosotros en este viaje para que todos nosotros podamos hacer un concierto increíble. Sin el público, sin el sonido, sin las luces no será un concierto increíble, somos una comunidad.

NJZ: Nosotros solo somos un vehículo que lleva estas emociones. Ahora estamos tocando en muchos países, se siente diferente en estos países y no lo entendemos. A veces llegas a otro sitio y la gente solo está pensando en el dinero, con mucho stress, y que sus vidas van muy mal. Queremos llevarles alegría, es lo único que podemos hacer para la gente. Nos estamos convirtiendo en un reflejo de lo que se necesita en cualquier sitio que estamos tocando. Somos una especie de profetas.



F!: La sensación de liberación cuando acaba vuestro concierto. Por lo menos es así cómo me siento y lo que veo en las caras de las personas. Es muy potente. Hablando sobre “Yinde”, ¿de qué habla la letra?

NJZ: “Yinde” significa "el camino": un símbolo de la distancia que queda por recorrer hacia una sociedad sudafricana más justa. Habla del gen de la vida, de la imprevisibilidad de la vida y la necesidad de ser fuertes aunque la vida no esté bien. “Yinde” dice que la vida no está prometiendo ser buena ni siquiera mañana, pero hay que seguir adelante, seguir adelante... Yinde, yinde...

KM: Y también es una celebración de nuestra cultura y nuestras creencias. La segunda parte es sobre qué nuestros antepasados han tenido que pasar para que nosotros existiéramos.  Es sobre el viaje de aquellos que vinieron antes de nosotros y nuestros viajes. Es sobre la apreciación y la celebración de nuestra cultura. En ocasiones, has nacido como has nacido y no lo elijes, pero no significa que esto debe ser un peso. Estamos aquí, hacemos black music, somos negros. Nuestras diferencias no deberían separarnos, deberían unirnos aún más.

BCUC, Sziget Festival

NJZ: Sobre la segunda parte de “Yinde”, también habla de nosotros como realmente somos. No significa que uno es más especial que el otro. Todos somos especiales, todos somos diferentes y todos deberíamos unirnos en este camino. Descubrir más sobre nosotros mismos. Mientras estás descubriendo más sobre ti mismo, facilitas que la gente descubra más sobre ti porque ya tienes más clara tu identidad, ya sabes quién eres.

F!: Creer en uno mismo.

KM: Eso, esforzarse y seguir adelante. No necesariamente va a ser fácil. Al principio, pensaba que la música debería ser algo fácil, sobre la creatividad, pero luego he entendido que hay muchos percances por el camino. Eso no significa que iba a desistir, no. De hecho, nos impulsa a seguir adelante, a esforzarnos para alcanzar nuestro máximo potencial. Cuanto más avanzas, te das cuenta que aún queda mucho más. Aunque tengas un día malo, hay que seguir adelante.

NJZ: La mayoría de nuestras canciones y los nombre de nuestras canciones hablan de donde estamos en la vida. Estas canciones vienen de lo más fondo de nosotros y son sobre ahora y donde estamos. No sabemos donde estaremos en dos años, pero en dos años estaremos cantando canciones que hablan de donde estamos en aquel entonces.

KM: Fuimos creados por personas que madrugaban y volvían cansadas tarde a casa, sin tiempo para compartir con sus hijos, pero aún así, eran familia, gente que se sacrificaba por nosotros para que fuéramos lo que somos ahora. Nos enseñaban alegría, apreciación, gratitud y positividad. Gracias a ellos, somos personas optimistas y positivas. Creo que Sudáfrica tiene una cultura positiva con diferentes culturas en una misma. Las personas con más dinero no necesariamente son las más felices, pero aún se puede encontrar momentos felices en tiempos oscuros.




F!: Tenemos que ser positivos e intentar transmitir esto a las nuevas generaciones. 

NJZ: No estamos diciendo que la vida no es difícil. La vida es difícil, pero no solo para ti, la vida es difícil para todos. Mismo la persona que creo que está teniendo la mejor vida de todos, aún así quiere una vida mejor. Entonces, puedes ayudar a ti mismo siendo feliz con quién eres ahora y ayudar a la gente que necesita. Debes ayudar, pero si alguien más no te ayuda, no pasa nada, es su elección. Ni todos los hombres son codiciosos, ni todos los hombres son generosos. Elige quién eres, sé honesto contigo mismo. Seremos muy felices si puedes ser amable contigo y con los otros. Sé lo mejor de ti y nosotros estaremos allá para ayudarte.



Adriana
Fotos: J&B

Coachella, Indio, California

Sábado 14 de marzo de 2020. España se encierra en sus casas. No nos podemos mover hasta que detengamos al bicho. Nadie sabe cuánto se va a prolongar esta situación. Queda un mes para volar a la Costa Oeste de Estados Unidos, bajarnos en Los Angeles, recoger la camper y plantarnos en Indio. Coachella 2020 nos espera. Con un poco de suerte, allí estaremos.

Los días pasan monótonos y las noticias no son nada buenas. El sueño de Coachella 2020 se aleja. De repente, el viernes 17 de abril se empiezan a oír ruidos en la escalera del edificio, me asomo a la puerta, apenas la he abierto en los últimos 30 días. El ruido se hace más fuerte. Salgo curioso, bajo despacio por la escalera hasta llega al portal. El ruido proviene del cuarto de las basuras, probablemente se haya colado algún animal envalentonado por la ausencia de humanos a su alrededor. Abro la puerta, el ruido viene del interior de uno de los contenedores, sí, seguro que algo se ha colado ahí dentro. Abro la tapa y entonces una fuerza sobrenatural me arrastra dentro...

Cuando abro los ojos estoy en una explanada, hace calor, inusual para las alturas del calendario en el que nos encontramos. Enfoco, me doy cuenta que estoy rodeado de gente. Vuelvo a pestañear. Visto pantalón corto, zapas de concierto y camiseta festivalera. Me miro la muñeca, llevo una pulsera. Suena música por todas partes... ¡Estoy dentro de Coachella!

A mi izquierda veo un escenario, me acerco. Por la que están liando no me cuesta reconocer a IDLES. Me meto en el pogo. Los de Bristol son de lo mejorcito para sudar en directo. Cuando terminan me paro a reflexionar, he repasado el cartel tantas veces que lo tengo memorizado. Tengo claro que es viernes y tengo claro también lo que me espera en un rato.

Mientras tanto veo a Madeon, City Girls, Megan Three Stallion. Me voy dando cuenta también que, como me temía, hay mucho postureo y mucho famoseo. Pero también hay mucha gente que se lo está pasando en grande sin importarle las cámaras y lo que veo, sobre todo, son muchas camisetas con unas siglas RATM. Ellos son el motivo por el que este año Coachella estaba marcado en rojo en el calendario festivalero.

Volvían los Rage y tenía que verlos. Ya ha caído la noche sobre el desierto californiano. Se hace el silencio que rompen los primeros acordes de una guitarra. Un foco ilumina a Tom Morello la gente empieza a gritar en cuanto reconoce Take The Power Back. Se avecina tormenta. La descarga comienza cuando se oye por primera vez a Zack de la Rosa. Ahora sí que la gente está desatada. Entro en trance. Uno a uno se van sucediendo todos esos temazos que tengo desgastados en cintas de casette, en cd's rallados: Bombtrack, Wake Up, Bullet in the Head... El tiempo vuela hasta que se para cuando vuelve a sonar la guitarra en solitario. Es lo que todo el mundo estaba esperando: Killing In The Name. El suelo vibra bajo nuestros pies, los cuellos se rompen, flotamos. Sí, son Rage Against The Machine. Parece que ya hemos soltado toda la rabia pero todavía les queda una última bala en la recámara. El giro final, la sorpresa: Freedom. No hay mejor himno para terminar.

Todavía con el subidón Calvin Harris empieza el ending show del día. La última vez que lo vi sobre un escenario volaban jaimas y tiendas de campaña. No es lo mismo pero la atmósfera invita a dejarse llevar igual que en Sziget.

Un pestañeo. Vuelve a haber luz y a hacer calor. La voz de Anna Calvi resuena en todo el festival. Es sábado. Día 2 de Coachella 2020. Su presencia me hipnotiza hasta que otros ritmos vuelven a llamar mi atención. Caribou. Su espectáculo audiovisual me atrapa desde el principio. Algo tiene este tipo que me engancha. Salgo de su mundo del revés (¡qué paradoja!) para entrar en otro mundo paralelo, el de Disclosure. Un ratito bueno para recargar energías y no cortarme las venas cuando empiezo a escuchar la voz inconfundible de Thom Yorke. Menos mal que Travis Scott me ayuda a deshacer la bola que me había dejado el líder de Radiohead. Para ser el segundo día no ha estado nada mal, no.

Otro pestañeo. Las voces latinas se imponen hoy por Coachella. Nathy Peluso ha roto el hielo pero yo me acerco a un escenario en el que ya hay gente esperando a que aparezcan Cariño. Sí, la aportación española a este Coachella 2020. El trío de Lavapiés se marca 40 minutos muy aseados y me queda la sensación de que a la gente les ha gustado. ¡Bien por vosotras!

Cambio de tercio, turno para Ari Lennox que engancho con Daniel Caesar y me topo luego con Lana del Rey. Si con Thom Yorke no sé si cortarme las venas, con Lana no sé si dejármelas largas. Siempre le doy un voto de confianza y siempre acabo huyendo de sus directos, en fin. Respiro y vuelvo a sentirme vivo justo a tiempo para escuchar a Frank Ocean. El gran final corre a cargo del p*** Fatboy Slim. Sin grandes alardes y tirando de clásicos cierra Coachella 2020. Un Coachella que no se nos va a olvidar.

Cuando todo está en silencio un ruido llama mi atención, suena dentro de un contenedor al fondo de la gran explanada. Probablemente se haya colado dentro algún animal.

J&B
Istanbul Talks, Hedonutopia

El pasado septiembre estuve casi un mes en Estambul, empapándome de su rica escena musical y cultural. Asistí por primera vez a un festival en Turquía, en la ciudad de Bursa, de la mano de una querida amiga turca Zeynep Demitas y su hermano Emir. Fuimos al Festival Nilüfer con más de 80% de artistas turcos y tuve la oportunidad de entrevistar a In Hoodies, Adamlar, Flört, Eskiz y Hedunotopia. Además, tuve una larga charla con Taner Öngür, músico que tocó con bandas y músicos fundadores del Anatolian rock en los años 60 como Moğollar, Erkin Koray, Cem Karaca y Selda Bağcan entre otros.

Todas las entrevistas se irán publicando poco a poco para que tengáis tiempo de saborear estas delicias turcas musicales, que forman una pequeña parte de la amplia y variada escena musical independiente de Estambul.

Aquí podéis leer la primera entrevista de la serie, a la banda In Hoodies.


Crucé el mar de Mármara hacía el sur con destino a Bursa. El ferry me dejó en Mudanya de donde cogí un bus lanzadera a Nilüfer, distrito de Bursa. Así empezó la peregrinación hacia mi primer festival turco, el Nilüfer Müzik Festivali. Al llegar allí ya me esperaban Zeynep y Emir, con su gran hospitalidad, para disfrutar de 3 días llenos de descubrimientos musicales en el medio de un bosque. Y como no fuera poco, conocer el festival y un poco de la escena musical independiente turca de la mano de 4 bandas que pude entrevistar durante estos días.

Hedunotopia


Nilüfer Muzik Festivali

Hedonutopia, una banda de música indie-electrónica de Estambul, establecida en Izmir en 2008. El nombre de la banda proviene de la fusión de dos palabras "hedonismo" y "utopía". Los miembros de la banda son Fırat Külçek en guitarras y voces, Kerem Feyzi en sintetizadores y samples. Hedonutopia tiene 4 álbuns lanzados: ''Ucube Dizayn'' (2016),  "Yarı Cennet" (2017), "Yakamoz Sandalı" (2018) y "Arzu Utopyası" (2019). El dúo deambula en una amplia geografía desde las áridas tierras de experimentación hasta las profundas aguas de la melancolía, con ritmos electrónicos, melodías voladoras y voces profundas que suenan como si vinieran de lejos. Combinando rock, electrónica y shoegaze de los 90, su sonido connota a grandes bandas de la historia de la música, como Radiohead, Dead Can Dance, Sigur Rós y The Cure. Su estilo musical destaca por su singularidad en la escena local.

Hedonutopia, Estambul, electrónica

FESTIVALEROS!: ¿Podéis hablarnos de Hedonutopia e cómo habéis empezado?

FIRAT KÜLCEK: Somos un dúo de Estambul. Estamos haciendo música desde 2008 y empezamos tocando en el Peyote en Estambul.

KEREM FEYZI: Peyote es un local legendario para la underculture

FK: Y músicos independientes. Era muy difícil subir a su escenario porque el Peyote tenía una regla que solo aceptaba a bandas que tocasen sus canciones propias.

KF: Esto es casi imposible aquí en Turquía,solo tus canciones propias.

FK: Y no hacemos canciones populares. Pensamos que sería una gran oportunidad. Durante 5 o 6 años subimos al escenario del Peyote, siempre presentando nuestras canciones. En primer lugar, no queríamos grabar un álbum. Solo ensayábamos mucho nuestras canciones. Es un proceso de trabajo interminable. Después que grabas una canción, esta viaja desde ti hacía el universo.

KF: Hemos trabajado con todas nuestras canciones por 10 años en estudio y somos muy agradecidos por haber tocado en Peyote, Arkaoda o Karga en Kadiköy.


KF: Participamos del 18º Concurso de música 'Batalla de Bandas' de la Radyo Boğaziçi en 2016.

FK: Sí, en la radio de la universidad Boğaziçi y ganamos el primer premio.

KF: El premio fue la grabación de un single. Como ya teníamos muchas canciones aquella época, la grabadora dijo que podíamos grabar un álbum en vez de un single.

FK: Nuestro álbum ya estaba listo con todas las canciones que teníamos, solo necesitábamos publicarlo y la grabadora lo aceptó.

F!: ¡Perfecto!

FK: Fue así que empezó nuestra historia.

KF: Nuestra vida como músicos profesionales empezó en este momento. Tenemos 3 álbuns y mañana empezaremos a grabar nuestro cuarto álbum.

FK: Queremos lanzar un álbum cada año. Tenemos un proyecto de grabar siete álbuns en siete años. Tenemos muchas canciones que ya están trabajadas y ahora tenemos la oportunidad de publicar nuestros álbuns en cualquier sitio en Turquía porque estamos en un sello discográfico abierto. Son personas muy amables y no interfieren en nuestra música, nos dejan hacer lo que nos apetezca.

KF: Esto es otra cosa casi imposible para Turquía. El nombre del sello discográfico es Dokuz Sekiz Müzik y tienen músicos famosos. Nuestra música es diferente de los otros artistas, pero los del Dokuz Sekiz Müzik dicen que no hay problema y que les gustan nuestra música porque es diferente. Es importante para nosotros que ellos nos representen y para ellos es una riqueza tener artistas de estilos diferentes.

Fırat Külçek, Hedonutopia, Nilüfer Müzik Festivali

FK: Kerem y yo somos soñadores y también trabajadores de la música. Durante 10 años estuvimos en mi habitación en Taksim creando nuestra música.

KF: Ensayábamos 3 días a la semana.

FK: No nos gusta copiar otras melodías.

F!: Es muy original vuestra música.

KF: Hemos cambiado nuestras vidas para ser músicos. Antes teníamos trabajos de jornada completa. Hemos tocado para pequeñas audiencias durante 10 años en los bares y cobrando poco. Firat era profesor en la Escuela de Discapacidades Mentales. Yo era maestro de carga de los aeropuertos, estaba cargando los aviones. Gastábamos mucho dinero con la música porque para hacer música necesitas buenos equipos. Hace dos años que no tengo un trabajo de jornada completa, así como Firat y nos dedicamos exclusivamente a la música. Además, compartimos piso. Nuestra manager Seray también vive con nosotros. Incluso podemos ensayar en el medio de la noche. Los músicos necesitamos eso, estar siempre preparados para cuando nos viene algo a la mente y poder practicarlo.

F!: ¿Cómo podéis definir vuestra música?

KF: Es la mezcla de diferentes géneros musicales y ritmos electrónicos. También trabajamos con diferentes baterías, pero no funcionó. Cuando establecimos la banda, éramos cuatro personas. El batería y el bajista eran diseñadores gráficos. Queríamos hacer una mezcla, entre músicos y diseñadores haciendo arte. Pero, ellos no lo pudieron seguir, ya que la música exige mucha práctica.

FK: Ellos no tenían disciplina.

KF: No tenían disciplina ni paciencia. Tienes que cambiar tu vida. Ellos se asustaron y al final formamos el dúo con Firat.

Hedonutopia, Nilüfer Müzik Festivali

KF: Nuestras canciones son diferentes, porque nos importan nuestras emociones, queremos transmitir nuestras emociones al público. Eso es lo que nos importa y las canciones vienen naturalmente, no tenemos que pensar en ello, solo pensamos en las emociones y en las melodías. Firat comenta que le parece estúpido crear canciones similares a las canciones populares. En primer lugar te estás engañando y luego al público.

FK: Es una elección de los músicos porque muchos de sus seguidores no se dan cuenta que es una copia. A muchos músicos les gustan engañar al público, pero a nosotros no, nunca lo hemos hecho y nunca lo haremos.

KF: Nuestra música es una mezcla de géneros, es música independiente, pero no solo, hay diferentes fuentes y condimentos. Queremos viajar el mundo con nuestra música, es nuestra utopía. De hecho el nombre de la banda Hedonutopia viene de la fusión de hedonismo y utopía. Siempre hemos soñado con una isla donde todos puedan producir arte, música... Siempre hemos soñado con esto, es nuestra utopía.



F!: ¿Cómo Estambul influencia vuestra música?

KF: He nacido en Estambul, pero Firat nació en la costa oeste, en Izmir. Todo nos influencia, la música que escuchamos, la gente en las calles, todo. A veces estar en el caos nos alimenta, a veces nos cansa mucho.

FK: Vivo en Estambul hace 15 años, pero vengo de una pequeña ciudad en la costa, que es muy agradable y hay muchas playas en esta región. Creo que solo melancolía me influencia. 

KF: La melancolía también cambia la personalidad y eso influencia nuestra música.

FK: Soy una persona muy emotiva. Nos conocimos hace 15 años en la universidad. Me gusta Kerem porque es un tío diferente, montañero, toca el piano, los sintetizadores... Él conoce bien las notas musicales, así como yo, que me licencié como profesor de música en la universidad.

KF: La música siempre estuvo presente desde nuestra infancia. Siempre busco a alguien que haga la música con paciencia como yo. Firat tiene mucha paciencia, más que yo.

Hedonutopia, Nilüfer Muzik Festivali

F!: Para finalizar, ¿cómo fue la experiencia de tocar en el Nilüfer Müzik Festivali?

KF: Siempre es genial. Es la segunda vez que tocamos en el Nilüfer. la última vez fue hace dos años. Es bueno conocer al nuevo público. Tocamos en diferentes parte de Turquía y eso es muy importante para el proceso de crecimiento de la banda. Con suerte, se seguirán haciendo muchos festivales en Turquía. Es nuestro sueño.

Adriana