Cosas que contamos



Sol, felicidad y cada vez mejores bandas en solo 4 días.

El STRAND fesztival se celebra al mismo tiempo que el bien conocido Bmylake, considerado el afterparty oficial del propio Sziget Festival. Ambos tienen lugar en Zamárdi, a la orilla del Lago Balatón, el mayor lago de toda Europa Central.

El fin de semana del 23 al 26 de Agosto gira en torno a ambos festivales que golpean con fuerza la costa sur con artistas tanto locales como extranjeros con un cartel que no se queda para nada detrás: Bastille, Alan Walker, John Newman, Icona Pop o Parov Stelar son este año quienes aportarán un buen complemento con otro tipo de música que hará vibrar a todos, sumándose al más puro techno ofrecido por el Bmylake. Por supuesto, cada festival tiene sus propias entradas, pero gracias a la existencia de un ticket común, se podrá disfrutar de ambos festivales sin ningún problema.

Todo el mundo podrá encontrar su propia música para continuar el ritmo de la fiesta en el lago durante los cuatro días.

Esto no podría ser más perfecto para dar por completada la temporada de festivales de verano, que cada año va creciendo en popularidad dentro y fuera de Hungría.

Guille

Mundaka es uno de los pueblos costeros más bonitos de Bizkaia. Prometía además un festival donde disfrutar de buena música, buena comida, playa, rollo surf y un escenario bucólico del que no podríamos desengancharnos. No sería muy grande, pero disfrutaríamos de lo lindo, tumbadas entre césped y paja, iluminadas solo por el atardecer y guirnaldas de luces y un buen ambiente donde los niños podrían corretear y los adultos disfrutar de una tranquila pero saciante jornada festivalera. Costaba resistirse. Una hora en tren desde Bilbao y nos estrenamos en el Mundaka Festival 2017:


Viernes, 28 de julio. Cuando nos enamoramos del mar

Recomendaba la organización llegar a última hora de la tarde; prometían un atardecer de ensueño, con los acantilados como escenario y del que poder disfrutar con una cerveza recostados en la hierba. No mentían. Mientras Peter Harper desprendía buen rollo desde el escenario con su ukelele, una espectacular caída del sol tras la ermita de Santa Katalina dejaba tras de sí un cielo espectacular morado y rojo.

Peter, hermano de Ben, concedió un recital que fue todo paz y amor. Tanto, que bajó del escenario a abrazar a cada uno de los presentes (para esa hora aún no eran muchos) y acabó pidiendo al público que por favor se quisiesen mucho los unos a los otros.

Le seguía en las tablas Julián Maeso. Con una chaqueta de pana con flecos y el pelo largo, descargó un folk americano bailable y enérgico tras un piano Hammond que abandonó de vez en cuando para colgarse una guitarra. Al ritmo de sus primeras canciones en solitario pero también de su último y exquisito ‘Somewhere Somehow’, arrancaba la sensación de festival, con el público en aumento y la llegada de la noche.


Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Julián Maeso

Quique González no hizo más que consolidar el ambiente, entre farolas y un pequeño cartel que nos daba la bienvenida a Asturiana de Zinc. Era uno de los más esperados de esta primera jornada y así se hizo notar entre el público, con numerosos fans con camisetas del madrileño reconvertido en asturiano que corearon todas sus canciones a pleno pulmón. González salió acompañado de su banda Los Detectives; también de Carolina de Juan, de la banda Morgan, la voz femenina incluida el último disco del cantautor, ‘Me mata si me necesitas’ y con la que entonó una de las canciones más entrañables del concierto, ‘Charo’. Con ‘¿Dónde está el dinero?’ el público se puso macarra (no pesan los años por este tema) y ‘La ciudad del viento’ (que compuso Paco Bastante, bajista que acompañaba a Maeso) sonó a homenaje a Mundaka como pueblo de pescadores. La clásica ‘Vidas Cruzadas’ marcó el cierre de un entregado espectáculo.

Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Quique González, Los Detectives, Quique González y Los Detectives

Y tras la intensidad del cantautor, los encantados de conocerse Mando Diao. “Van a tardar dos canciones en quitarse la camiseta”, comentaba una chica. ¡Y bingo! ‘Sheepdog’ y poco más, a Björn Dixgård parecía quemarle la ropa. El ahora único líder de la banda tras la marcha de Gustaf Norén, se sentaba desafiante al borde del escenario, con el pecho al aire, mirando con media sonrisa a las chicas que se arremolinaban en las primeras filas. Un chulo, sí, que además sudó cada tema y convirtió la península en una frenética pista de baile. Le siguió toda la banda en esto del despelote, tras hacer mutis por el foro y volver a aparecer sin camisa pero con dos mesas de mezclas con las que otorgaron unos extraños minutos musicales (de agradecer que terminasen pronto). Y de ahí, a lo que se esperaba de ellos: una loca ‘Gloria’, coreada a toda voz por los presentes, un loquísimo ‘Dance With Somebody’ y un ‘Shake’, de su nuevo álbum, que se engrandeció en directo y sirvió para prolongar la fiesta.

Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Mando Diao, Björn Dixgärd

Cerraban la noche (con permiso de la sesión de madrugada de Dj Dark) los bilbaínos Zea Mays, que celebran veinte años sobre los escenarios con su disco ‘Harro’. Son unas de las bandas más consolidadas del rock euskaldun y se nota, con los asistentes entregados a los temas en euskera que les han acompañado en estas dos últimas décadas. Repasaron su último disco, sin dejarse las canciones de siempre: ‘Negua Joan Da Ta’, ‘Bi Bihotz, Bi Ero’ (remezclada como siempre con un divertido ‘Get Lucky’ de Daft Punk), la potentísima ‘Elektrizitatea’ y la mitiquísima ‘Kukutza III’.

Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Zea Mays


Sábado, 29 de julio. Todo es funky y rock 'n' roll

Sábado en Mundaka, sol radiante, el pueblo hasta los topes y ya desde el puerto desgarran el aire los primeros guitarrazos de los vizcaínos Last Fair Deal, que tanto suenan a hard-rock de los setentas.

Les sucedieron Allah-Las, que para nuestra sorpresa nos los encontramos esa misma tarde saltando al mar desde lo más alto del espigón del puerto con los más jóvenes del pueblo. Los californianos, desaliñados y con su rollo surf, se sucedieron en el micro central del escenario para entonar sus temas ante una audiencia aún escasa, que prefería cenar y beber recostados en la campa o en los peldaños de acceso a la ermita de Santa Katalina. Según ellos (y tantos otros artistas a lo largo del festival), se encontraban en el recinto “más bonito” en el que habían tocado nunca.

El sosiego se terminó al ritmo de las trompetas de The Expressions, la arrolladora banda que acompaña al también arrollador Lee Fields. El ‘Pequeño James Brown’, como se le conoce por su
parecido con la leyenda del funk (de hecho, le puso voz en su biopic), concedió un potente show de desencajar caderas. A sus 66 años, Fields derrochó energía, deslumbrando al personal con su baile y una chaqueta de lentejuelas que acabaron por rematar ese rollo tremendo funky. Impresionante final el del californiano, que se dejó la garganta en una atronadora despedida al son de ‘Faithful Man’.


Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Lee Fields, The Expressions, Lee Field & The Expressions

Quien le seguía no bajó el pistón: Beth Hart se comió el escenario. Una verdadera mujer de armas tomar, segura, decidida, fuerte, atrevida y cariñosa con un público que rápidamente conectó con ella. Y eso que estaban muy lejos, o en eso insistió ella, que una y otra vez se sentaba al borde del escenario para sentir más de cerca a los festivaleros. La 'rockera definitiva', como se la ha catalogado, hizo gala de su sobrenombre y rugió, con la guitarra o tras el piano, con la única pausa entre canción y canción para explicarnos el origen de sus canciones. Como en ‘Baby Shot Me Down’, de cuando su madre le contó que su novio le había dejado por la vecina de enfrente, Penny, y ahogaron juntas las penas en alcohol y marihuana. O en ‘Love Gangster’, que dedicó al galán que más admira, Leonard Cohen. Se le pasó el tiempo volando a la de Los Ángeles, a la que tuvieron que dar el aviso por el pinganillo de que se le agotaba el tiempo: “Fuck it!”, exclamó, tan a gusto que se encontraba ella en un escenario frente al mar, para seguidamente correr de vuelta al piano y rematar una de las mejores actuaciones del festival al ritmo de ‘Money Back’.

Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Beth Hart

Después del subidón de Hart, muchos decidieron poner fin a la noche y emprender el trayecto de vuelta al tren. Y eso que aún quedaban los cabezas de cartel, Ocean Colour Scene, que estaban programados para las dos y media de la mañana. Y si eso ya es tarde en un festival cualquiera, ni qué decir en Mundaka, un festival familiar. Lo cierto es que a Simon Fowler y compañía se les veía animados, como con ganas de fiesta a la británica, en un pub y tomándose unas birras; el público, ya no tanto, que en parte optaba por volver a sentarse en los fardos de paja. A excepción claro de los fans más acérrimos, que se desvivieron con algunos de sus clásicos noventeros de álbumes como el mítico ‘Moseley Shoals’. Remontaron al final, con los bises, a golpe de nostalgia con ‘Robin Hood’ y con su ‘hit’ más emblemático, ‘The Day We Caught The Train’.

Mundaka, Mundaka Festival, Mundaka Festival 2017, Ocean Colour Scene, Simon Fowler

Dj Chelis clausuraría la noche una hora y cuarto después, con las olas chocando en la oscuridad contra el acantilado de la península de Santa Katalina y una turba de zombies camino a la estación y canturreando con las pocas fuerzas que les quedaban, como “Jimmy escuchó el día que cogió el tren”: “Oh, la, la, la…

Ergo

Este FIB 2017 se recordará como uno de los de más afluencia de público tras sus mas de dos décadas de andadura. Si has sido asiduo al festival podrás comprobar cómo la programación ha virado a una especialización al público inglés, aunque en esta edición se ha dejado notar la presencia de diversos grupos foráneos y varios grupos muy apegados al propio festival.

En la jornada del jueves y bajo la espera del concierto estrella del día, el de The Weeknd, acudimos a contemplar cómo no de solo RnB vive el hombre y el primer concierto al que acudí fue al de Ride, grupo que se disolvió después de su actuación en el FIB hace ya 22 años. Su directo fue el que inauguró el escenario Las Palmas y uno de los conciertos que han dejado mejor sabor de boca. Canciones como Leave them all behind y una versión extended y muy bailable de Drive Blind
fueron las que coronaron un buen inicio de Jueves en el que se pudo ver público asiduo al festival desde hace décadas.

En el mismo escenario y ya llegada la media noche apareció Abel Tesfaye, mas conocido como The Weeknd. En un principio pensamos en cómo podría llevar sus discos a un directo en un escenario tan grande, ¿Se basaría en soltar bases desde ordenadores? La respuesta llegó en el momento en el que sonó Starboy reforzado con una banda clásica encima del escenario y The Weeknd mucho más abajo
destripando ya clásicos como The Hills o Feel it coming siempre soñando con una aparición estelar de Daft Punk que se quedó en un sueño.

Corriendo entre las masas, nos acercamos al escenario Visa para poder comprobar cómo grupos del ayer pueden llegar a destronar con un abrasador directo a nuevos grupos. Este es el caso de The Jesus and Mary Chain, los Escoceses a base de post punk, shoegaze, sus referencias a Phil Spector y sus melodías destronaron sin duda alguna a cualquier directo del jueves. Sonaron Just like Honey en la que mucha gente no dejaba de recordar a Lost in Traslation y a Scarlett Johansson cantando con ellos en Coachella hace diez años… otro sueño no cumplido. Ese no fue el único punto fuerte del concierto, canciones como Some Candy Talking deslumbraron por su sonido y ambientación, y por supuesto un I Hate Rock and Roll para finalizar con un sonido abrumador fue el testigo de una banda a la que le queda mucho que decir.

Otra vez entre hordas de gente (eso parecía la grabación de un piloto del siglo XXI del señor de los anillos) nos dirigimos hacia el escenario principal en el que Bonobo comenzaría su actuación. A Bonobo lo hemos podido ver en salas pequeñas con un buen directo pero también pensamos que sus melodías y el tempo de sus canciones harían que el público se decidiera por otras opciones, pues no fue así, con un lleno hasta la bandera Simon Green acompañado por la voz de Bajka y bajo unos ritmos downtempo, acid jazz y electrónica hicieron las delicias de un público entregado al baile hasta altas horas de la noche.

En la carpa R3 Fib Club se encontraban los djs del club Madrileño Ocho y Medio en el que se pudieron bailar temas Pop de toda la vida pasando por ritmos hip hop, una buena selección como están acostumbrados a pinchar.

VIERNES

Vuelta al ruedo teniendo como plato fuerte varios conciertos patrios y extranjeros como el de FOALS o la vuelta de LOS PLANETAS a lo que ellos mismos llamaron al festival su casa, además hablando de casas era muy esperado el regreso de La Casa Azul al FIB esperando el estreno de canciones de su futuro nuevo disco. Además se contó con la actuación de Deadmouse 5 , Olof Dreijer del desaparecido grupo The Knife como dj y de los ya clásicos en el FIB 2manydjs como parte de la programación electrónica.

Foals fue uno de los conciertos que más decibelios generaron. Comenzaron con Mount at the gates de su último disco What went down y fueron intercalando canciones de todos sus discos incluyendo la vitoreada My number. El show no ha cambiado mucho de lo visto en los tres últimos años pero aún así, siguen teniendo un directo que apetece repetir.

Los grupos españoles han tenido gran presencia este año. En el escenario principal empezaron Los Planetas con un lleno absoluto. En un principio, la idea que tiene el público y cierta prensa es a pensar en el desapego que la banda de Jota y Floren desprenden hacia la audiencia. Es comprensible si pensamos que la mayoría de grupos musicales desprenden su adrenalina con los típicos “vamos Benicássim” o coletillas similares. La formación Granadina nunca fue así. Además su concierto empieza con unas cotas altas de intimismo con uno de los singles del disco que están paseando por todo el país Zona temporalmente autónoma, nos referimos a Islamabad, además tocaron clásicos de su repertorio como Santos que yo te pinté o Un buen día apoyados de unos buenos visuales que dotaron al concierto de un tinte de color dentro de la primera parte de su repertorio mas bien intimista.

Uno de los conciertos más esperados era el del regreso de Guille Milkyway de La Casa Azul a los escenarios. En este concierto se intercalaron piezas de toda su carrera con un renovado escenario, se prescindió de las pantallas dando paso a una banda de guitarras, teclados y batería ataviados con unas gafas cascos que recordaban a Daft Punk. Chicle cosmos, Todas tus amigas y la ya mítica La Revolución sexual no fallaron e hicieron bailar a todo el mundo, incluso al público anglosajón con un sonido espectacular y alentando a las ganas de un nuevo disco que se publicará en breve en Elefant Records.

SÁBADO

El Sábado es el día del señor a la hora de salir por la noche a darlo todo y también se notó en el Fib con un sold out en cuestión de entradas de día. Ya llegando al festival se notaba la imposibilidad de moverte por ningún escenario formándose colas y atascos en cualquier actividad que quisieras realizar dentro del recinto.

Aún así, pudimos ver conciertos interesantes y otros mas bien intuirlos debido a la gran masa humana que allí se encontraba. Conciertos como en los de Liam Gallagher o Red Hot Chili Peppers se convirtieron en algo casi imposible de ver por lo que el escenario grande se quedó “pequeño” para asumir a la cantidad de Fibers que quisieron estar presentes en ellos.

El Show de Liam Gallagher se basó en intercalar una canción de su futuro nuevo álbum al que la gente no prestaba mucha atención con canciones de Oasis para el disfrute del respetable aunque sonaron descafeinadas Rock‘ N’ Roll Star y What’s the Story Morning Glory para empezar el concierto comentando el propio Liam que las tocaba en primer orden para captar la atención del público. Dando una de cal y otra de arena desgranó su nuevo disco “As you were” aunque solo despuntó el single “Wall of glass”. Un concierto muy para el público anglosajón; realmente
pareció un partido de fútbol, un sin mas.

Ha habido mucha polémica sobre si la asistencia como cabezas de cartel de Red Hot Chili Peppers era la apropiada para un festival de las características del FIB. La evidencia nos revela un SÍ rotundo debido a la concentración de Fibers durante su actuación, un total de 53.000 personas asistieron a su show, que comenzaron con canciones como “Dani California” o “Around the world” aunque el punto de inflexión en el que el público se volcó fue con la gran “Under the Bridge” y a partir de ahí la locura se desató hasta finalizar casi su set con “Give it away”. Un buen concierto pero más disfrutable con menos cantidad de gente.

La carpa “Pop” del festival era tomada en este sábado por el mítico club Barcelonés Razzmatazz en la que el gran Buenavista hizo bailar a los asistentes con remezclas de Pet Shop Boys o Klf hasta altas horas de la madrugada.




DOMINGO

Después de las grandes bandas del sábado tocaba despedir el festival. El último día no desmereció en cuanto a cartel pudiendo contar con varios grupos tanto foráneos, anglosajones e incluso franceses en las carpas de menos afluencia. A la par, resultaba muy interesante observar cómo llevaría Bad Gyal sus bases Dancehall al FIB o la presentación del E.P Territory por el grupo francés The Blaze, además para cerrar casi todos los escenarios el FIB se decantó por la programación de diferentes djs de renombre como Tiga o Dj Tennis.

A pesar de coincidir con Years &Years, Bad Gyal congregó a un público variopinto gracias a unas potentes bases Dance Hall que hicieron bailar a los congregados allí. Acompañada de un cuerpo de baile y de un dj que lanzaba sus bases desde un laptop, Bad Gyal a base de perreo, autotune y una actitud muy propia de los artistas de Mad Decent, el sello de Diplo se ganó a anglosajones y españoles a partes iguales. No faltaron su nuevo single Jacaranda y nos dio un susto, terminó su show y se fue para volver con la imprescindible Fiebre, sin duda uno de los conciertos del domingo y también a una artista a la que no hay que perder la pista.

Cada año suele existir una revelación, y este año le ha tocado a The Blaze, con un solo E.P bajo el brazo, The Blaze ofrecieron el mejor concierto de todo el FIB 2017. Dentro de un cubo, como si fuera una acción performance, empezaron a disparar melodías electrónicas hasta que el cubo se abrió y aparecieron ellos disparando beats sin superar los 120 bpm. Sonaron Territory y Virile dos de sus mejores canciones. Los congregados allí al finalizar comentaban que era una pena que hubiera durado tan poco debido a lo bonito de lo visual y la agradable escucha de sus melodías.

Para finalizar la noche nos decantamos por Pional, dj de la escena patria muy considerado fuera de nuestras fronteras ofreciendo música tecno y house con mucha clase.

Sin duda alguna, el FIB se ha vuelto a reinventar superando con creces la afluencia de público al de otros años y programando a artistas variados de la escena nacional e internacional, sin duda, el gran festival Español por excelencia.

Chuchiman
El cierre de la novena edición del Santander Music Festival quedó empañado por la lluvia. Por el diluvio. Ante semejante panorama, cuesta un poco más dejarse llevar por un festival que, sin embargo, consiguió hacer bailar hasta al más perezoso. El ambiente fue bueno y el cartel no estuvo nada mal, aunque hay varios aspectos que esperamos que mejoren para el décimo aniversario en el que, por cierto, ya han empezado a trabajar. Se han vendido los primeros 500 bonos a 30 euros -volaron- y ahora puedes pillarte tu pase de tres días por 35.

El chubasquero se convirtió en un aliado.

Aciertos

Ubicación del recinto
La Magdalena no está precisamente en el centro de Santander, aunque está en una zona preciosa. Junto al mar, el parque es un pequeño bosque que únicamente tiene por vecinos unos cuantos pingüinos que viven en el pequeño zoo. Así, no se molesta a nadie, la fiesta puede alargarse hasta altas horas y los festivaleros pueden disfrutar de unas vistas de ensueño. Puedes ver el mar desde uno de los laterales.

Recinto
Es un festival relativamente pequeño. Tiene un escenario principal donde actúan los grupos y un par de sets para djs. Eso facilita que no sea un festival masificado -en los tres días reunieron a 19.800 asistentes- y que se pueda estar a gusto. Ha mejorado bastante desde nuestra última visita en 2014. Había una zona de hamacas con vistas al mar, un futbolín, sombrillas -que en último día hicieron la función de paraguas-, zona de restauración y mercadillo. Por cierto, con una estética muy cuidada que parecía sacada de Pinterest. Nos sorprendió la ausencia de stands promocionales. 
El festival tiene una estética muy cuidada.
Zona de restauración
Había entorno a una docena de puestos y foodtrucks para todos los gustos: pizza, bocadillo, tallarines... Y la opción de picar unas patatas, unos nachos e incluso una magdalena. Agradecimos que tuvieran en cuenta que también hay festivaleros vegetarianos y veganos y los precios nos parecieron bastante razonables. Además, colocaron varias mesas con bancos corridos para cenar tranquilamente.

Mercadillo
No había muchos puestos de ropa, vinilos y complementos -echamos de menos más merchandising-, pero estaban muy bien. Artesanía y prendas de colecciones exclusivas. Además, nos pareció un detalle muy a tener en cuenta que en los puestos se ofreciesen a guardar tus vinilos hasta que te marchases a casa. Y si se te olvidaba, te dejaban un teléfono para contactar con la tienda. 
Había un mercadillo con ropa, vinilos y complementos.
Baños
Los baños portátiles tenían papel, jabón, agua, espejo y hasta luz. Un auténtico lujo para un festival. Eso sí, tampoco habría estado de más que pusieran más. Podías pasarte prácticamente todo el descanso entre concierto y concierto esperando la cola. 

Ambiente
Aguantar una jornada bajo el diluvio universal y hacerlo con una sonrisa es de agradecer. El público estuvo de 10. Esperó paciente a que secasen en escenario porque el agua empapó los cables durante la actuación de Lori Meyers -que decidió tocar a la vuelta 'Siempre brilla el sol'- y aunque al principio pareció un poco reticente, en las últimas actuaciones se olvidó totalmente del cielo. Y del suelo, porque había zonas convertidas en un auténtico barrizal. Por cierto, ole por los campistas.
El público ignoró la lluvia.

Personal y redes sociales
Recibimos buena atención en los distintos puestos y nos encontramos con un personal tras las redes sociales muy atento y simpático a la hora de resolver nuestras dudas.

Contras

Acceso
Desconocemos si el resto de días fue también así, pero el sábado el recinto abrió un cuarto de hora más tarde de lo previsto. Tras pasar un primer control para entrar al parque hay que cruzar otro situado justo en la puerta del recinto. Creemos que con enseñar la mochila justo en la puerta bastaría, aunque todos estemos dispuestos a colaborar por mejorar las cuestiones de seguridad.

Precios en la barra
Una botella de agua costaba tres euros. Cifra que apunta a récord. Después de ver la recogida de firmas que han comenzado en Change.org para colocar fuentes en los festivales nos imaginamos que más de uno se llevaría las manos a la cabeza al ver esto. De hecho, tuvieron cuidado al dejar una fuente pegada al recinto tras las vallas para que los sedientos tuvieran que consumir dentro. Los refrescos estaban al mismo precio y los katxis de cerveza, a 8 euros, igual que en el BBK Live -que no suele cortarse a la hora de fijar los precios-.
Los bonos eran baratos, pero los precios en la barra, no.
Tickets
En las barras no se pagaba con dinero, pero tampoco con monedas del festival. Había que sacar tickets por adelantado y tenías que detallar lo que te ibas a beber. O esperabas esa cola cada vez que te querías tomar algo o tenías que hacer unos detallados cálculos para decidir qué pedir.

Sin vasos reutilizables
Admítelo. A ti quizás también te moleste tener que pagar por un vaso y cargar con él durante todo el festival, pero la molestia es mínima. Los beneficios son muchos. Son reutilizables y se evita que el suelo parezca un mar de plástico, que es lo que ocurrió en el Santander Music Festival. Todos los vasos de plástico y de cartón acabaron por el suelo. Es molesto para el público y los servicios de limpieza tienen más trabajo del necesario. Por no hablar de que da dolor de corazón ver las campas de la Magdalena de esa manera.
El suelo quedó así tras uno de los conciertos.
¿Dónde estaban las papeleras?
Apenas vimos papeleras para tirar los vasos o los restos de la cena. Lejos del escenario y de pequeño tamaño. No puesta nada colocar al menos bolsas de plástico en las esquinas de las barras. Por no hablar de que no vimos contenedores de reciclaje, un aspecto que esperamos que se apunten para la décima edición. 

Oihana

Fotos: Ergo
Chico Trujillo, FMM Sines 2017

Durante el FMM Sines tuvimos la oportunidad de entrevistar al trompetista Sebastian "Zorra" y al percusionista Rodolfo "Tio Rodi" de Chico Trujillo antes de su prueba de sonido. Esta orquesta chilena que mezcla la cumbia clásica con bolero, música latinoamericana, reggae, rock y ska lleva más de 15 años en la carretera presentándose en diversos países europeos y americanos. Han sabido mezclar pedazos del pasado con la influencia global de la cultura alternativa y lo han fusionado todo bajo la bandera Panamericana de la cumbia.  Aquí os dejamos nuestra charla acerca de la cumbia en Chile.

FESTIVALEROS!: De los estilos tradicionales de música como la cumbia, ¿cuáles han influenciado vuestra música y por qué? 

SEBASTIAN “ZORRA”: Aunque es originaria de Colombia, la cumbia está presente en toda Latinoamérica desde los años 60 en adelante. Cada país le da su saborcito, su toque... Nosotros lo que hacemos es cumbia directamente. Por ahí cuando no se escucha cumbia,  se escucha un poquito quizá de ska, de punk rock, reggae, diferentes estilos y eso porque nosotros venimos de otro estilo también. Escuchamos siempre la cumbia, pero empezamos tocando otros estilos en nuestra juventud. Todo se mezcla de forma natural. Es como una gran mezcla lo que hacemos con Chico Trujillo

TIO RODY: Nosotros hicimos muchos viajes y hemos recorrido también un poco Sudamérica, México y EEUU. Nos hemos influenciado por las distintas corrientes con las que hemos encontrado. La cumbia tiene un cordón largo que recorre casi toda América Latina y en cada lugar se vive y se toca de manera distinta. Es originaria de Colombia y nosotros hemos cogido algunos ingredientes chilenos como la música del norte de Chile, que también es la música de Perú y Bolivia, la música del Altiplano. 

F!: ¿Cómo es la música del norte de Chile? 

TR: Usan zampoñas, que son instrumentos pequeños hechos de caña. Los mezclan también con vientos, con bronce. 

SZ: Y tienen una rítmica bien especial. Es una música tradicional que se vive y se toca en este lugar: el altiplano boliviano chileno peruano. Es algo bien especial. Por lo menos en Chile se escucha constantemente por los grupos que existen en el norte de Chile, en Perú y en Bolivia. Es la música de ellos. Es una música folclórica que compartimos. Eso se mezcla realmente con todo lo que hacemos. Como lo dice Tio, son influencias de viajes, de cosas que traemos nosotros también, las bandas que hemos escuchado desde chicos, pero lo que hacemos es cumbia.

Chico Trujillo, FMM Sines 2017

F!: ¿Compráis discos cuando vais de viaje? 

TR: Yo vinilos siempre sí. En México, Colombia, Perú hay muy buenos vinilos. Hay muchas bandas increíbles. 

SZ: Yo tengo una colección gigante de Cds, no de vinilos. Un material que estoy escuchando constantemente mientras estoy tomando cerveza en la casa. Un material que se escucha siempre a todo volumen. En mi casa no tengo televisor, tengo una colección de discos, una radio, un refrigerador y listo. 

F!: ¿Habéis notado que últimamente se escucha más cumbia en Europa? ¿Qué pensáis sobre eso? 

TR: Nosotros vinimos acá la primera vez en el año 2002 y encontramos a Mambotur, que ya estaban haciendo un poquito de cumbia con electrónica, intentando mezclarla en Berlín. Ha habido un desarrollo muy grande porque nos hemos encontrado con bandas locales que estaban haciendo cumbia a lo largo de nuestro recorrido por ciudades de Europa, como Brusselas, Lyon y muchas de distintos países. Entonces, después de muchos años, no solamente la gente escucha, sino que hay gente interesada en interpretarla. Cada uno con su toque, en Barcelona se hace de una manera, mezclada más con rumba y así. Y no son solo los chilenos, pero los latinoamericanos. Hay bandas con mexicanos, colombianos, ecuatorianos, chilenos... Eso demuestra que está creciendo. 

SZ: La primera vez que vinimos no había había ninguna banda haciendo cumbia. La salsa siempre se ha conocido muy bien, la música cubana, pero la cumbia no. Nos costó mucho explicar a la gente en Alemania, Suiza qué era la cumbia. Era una cosa nueva. Pero, realmente la música habla más que las palabras y a la gente le encantó desde principio. Creo  que por eso también ahora se encuentre más grupos de cumbia. No lo sé, conozco alemanes que tocan cumbia. Es un desarrollo bastante entretenido y creo que lo lógico también porque la música es muy sencilla, súper linda. Es algo muy directo, no tiene una pared rítmica complicada. Es una cosa muy chichichichichichichi... listo. No hay tantanton tontontontantan... No sé rompe nada, no se rompe el ritmo. Es bonito eso, que donde se toque eso, la gente lo va a comprender. Es directo, no hay que ser un bailarín, no hay más, que puede ser tú mismo rallando una cebolla en la cocina. Chichichichichichichi... Sí, es verdad, eso es lo bonito de la cumbia. Desde el 2002 hasta ahora, por eso creo que hubo ese desarrollo tan grande. No se necesita ser un virtuoso, un estudioso ni nada. Lo único que tienes que tener son ganas de escuchar y pasarlo bien con los amigos y listo. 

Chico Trujillo, FMM Sines 2017

F!: Desde vuestro primer álbum “Arriba las nalgas” (2001) hasta “Reina de todas las fiestas” (2015), habéis notado una evolución en vuestra música? 

SZ: Sí, claro, ha habido una evolución. Nosotros empezamos tocando en Villa Alemana, que es un pueblo y después de allí para el mundo. 

F!: ¿Todos los músicos venís del mismo pueblo? 

TR: Realmente, ahora se fueron sumando músicos de otros lados. La banda es de la quinta región, zona que está costera de Santiago. Teníamos un sonido, viajamos y nos vimos desde afuera hacía Chile, nos vimos desde lejos. Todo esto es un crecimiento. Y además las influencias que fuimos acumulando con el tiempo. 

SZ: Sí, creo que estamos en constante desarrollo por lo mismo que te dije en el principio, de que se va nutriendo de los viajes, se va nutriendo de que escuchaste algo nuevo acá, algo nuevo allá, de que te acordaste de algo que escuchaste cuando tenías veinte años... Es algo que está en desarrollo. La idea siempre fue “hagamos lo que salga en el momento, en este momento de ahora, qué es que nos gusta ahora y qué es lo que queremos hacer. Eso da pie para que siga desarrollando, desarrollando y transformando en cualquier tipo de monstruo. 



F!: ¿Qué estáis escuchando últimamente de música de Chile? 

SZ: Yo, realmente, de música de Chile lo que escucho es la otra banda donde toco, que se llama La Floripondio. No escucho mucha música de Chile, escucho a amigos que tocan en Chile. Escucho también otras cumbias. Vas a una fiesta y la gente está escuchando cumbia. A lo mejor para decirte algo novedoso, escucho a un tío que canta pop del tipo Madonna casi, que se llama Álex Anwandter. Hace pop, pero entretenido también, bailable, súper bueno. Pero, lo otro que escucho es como te digo La Floripondio, que es el otro grupo, de rock mezclado con ska, mezclado con todo tipo de cosas, de locura. (Al final de la entrevista cuando se levantaba para hacer la foto, nos enseña la camisa que llevaba de David Bowie y nos dice que lo escucha cada día)

TR: Yo tampoco escucho mucho la radio, no sé mucho lo que está sonando, pero escucho un disco de electrónica de Matías Aguayo, que me gustó mucho, minimalista, medio de tribu, pero electrónica. Y el resto es el mismo que Sebastian, prácticamente, las bandas de los amigos, un sinfín de nombrar, son bandas locales, bien pequeñas... Bueno, y las bandas clásicas también, como los Jaivas, música del folclore chileno.

Chico Trujillo, FMM Sines 2017

F!: Vais a estar en el festival Sziget en Budapest este año. Vamos a verlos de nuevo allí. ¿Qué pensáis sobre el festival y qué expectativas tenéis por tocar allí en Budapest? 

SZ: Es la primera vez en Budapest. Bueno, el festival es bien famoso. Será como una gran fiesta mayor. Para nosotros es súper loco ir a Budapest, un lugar tan alejado de Chile, pero estamos contentos porque lo que hacemos es una fiesta grande. Nos gusta hacer la fiesta y donde vamos la gente siente la energía de la fiesta. En todos los lados a la gente le gusta la fiesta y nosotros somos expertos de la fiesta. Entonces estamos contentos de ir allá para mostrar a la gente como celebramos la vida, como celebramos los chilenos. La expectativa es que lo vamos a pasar súper bien. 

F!: De estos 15 años, ¿tenéis uno o dos recuerdos de algún concierto, o algo emocionante o una anécdota? 

SZ: Hemos tocado mucho, creo que hemos tocado unas 2.000 veces o quizás más, de verdad. Pero, un recuerdo que tengo fuerte, que creo que para todos fue un recuerdo fuerte fue una vez que tocamos en Berlín 40 días seguidos. 40 días, todos los días en el mismo lugar. Cuando partimos, yo les dije "cuál es la idea de tocar 40 días, a parte de destruirnos el cerebro y el hígado...jajajaja ¿Va a venir alguien el día 40? Esa era la pregunta. ¿Quién va a querer venir al día 40?"

F!: ¿Quién tuvo la idea de eso?

SZ: Tuvo la idea Macha, el cantante, que está loco. En el bar donde tocábamos dijeron que era una buena idea porque también eran unos locos. Durante estos 40 días, cada día llegó más gente y el último día fue increíble, fue muy bueno. Fue épico también. Por eso lo recuerdo. Hay conciertos que uno va y toca una vez y muy lindo. Tenemos mucha suerte de recibir mucho cariño de la gente porque es un poco lo mismo. Es música tan sencilla, tan del corazón que hacemos, que lo único que queremos es compartir con la gente. Creo que la idea nunca ha sido demostrar nada, demostrar algo así muy especial, no. La idea es compartir y llevar alegría y amor. Entonces, siempre se genera algo bien lindo, pero creo que esos 40 días tuvo algo así como titánico. Todos los días me acosté a las 8 de la mañana, y cada día decía "ya está, hoy es el último día. Mañana me voy a tocar y me voy." Eso fue muy especial.

Chico Trujillo, FMM Sines 2017

Foto: Vincent 

Iboga 2017

Que el Iboga es un festival especial es algo que llevamos diciendo desde que descubrimos esta locura allá por su segunda edición en Cullera. A pesar de una organización joven y un tanto caótica en algunos aspectos, se podía apreciar ya entonces una intención y unas ganas de hacer las cosas de una manera diferente.

No nos equivocamos y tres ediciones después este año Iboga ha celebrado su quinto aniversario con su mejor versión hasta la fecha. Ya no sólo por el cartel, que siempre está a la altura de los locos bailongos más exigentes, sino por el cuidado que ponen en que la gente que asiste esté cada vez más cómoda y disfrute de constantes mejoras en cuanto a cómo está montado todo.

Baños espectaculares, zonas de sombra, precios contenidos, vasos reciclables, pago mediante un chip en la pulsera, muy pocas colas, puntualidad casi al minuto, personal amable (excepto algún segurata un poco vinagre), un recinto con césped recién plantado que, bueno, en algunas zonas duró un par de días hasta ir desapareciendo bajo los pies inquietos e incansables de los ibogueros. Estos últimos son la guinda, la peña que va al Iboga, una gente con la que ya formamos una gran familia.

Me encanta llegar allí y ver caras conocidas de otros años con las que no he hablado nunca pero que nos miramos y nos saludamos. Y aunque parezca increíble, creo que los que llegan por primera vez tienen la misma sensación. En los ojos una expresión perfectamente entendible: 'qué ganas tenía de que llegara el Iboga'. 

En el lado negativo de este año podemos destacar que la prometida comida artesanal y de calidad no dejó satisfechos ni a público ni a organizadores. Y las colas para poner las pulseras. Eso hay que arreglarlo. No puede ser una cola que dura lo que concierto de la New York Jazz Ska Ensemble porque claro, te los pierdes.


Iboga 2017


Sea como sea llegó Iboga. Del primer día nos quedamos con tres grandes nombres. Para empezar Russkaja, viejos conocidos de Festivaleros! y de todo amante de la música loca. 'Un poco de música rusa para tu salud, Iboga', decía el bueno de Georgij que cada vez habla mejor el castellano. Kumpania Algazarra continuó poniéndonos a tono con esa mezcla entre vientos y ritmos endiablados que dejaron el listón en todo lo alto para que llegaran Hilight Tribe a romperlo todo. Percusiones tribales enrevesadas, guitarras psicodélicas y hasta un theremin para crear un ambiente ravero que me encantó. Los esperaba y no me decepcionaron.

La gran decepción de la noche fueron S.A.R.S. a quienes teníamos muchas ganas de ver pero nos regalaron un directo insulso y rozando el pop, o turbo-folk, que dejó a la peña buscando algo de acción inmediata.

De Too Many Zooz lo que puedo decir es que tiene muchísimo mérito lo que hacen, música muy potente que te recuerda a bases electrónicas, sólo con una percusión pequeñita, un trompeta a una mano -en la otra un inagotable vaso de cubata- y el saxo barítono, la autética estrella del trío. El problema es que se vuelve un poco repetitivo durante hora y pico de show. Con 45 min hubiera sido bastante.

El viernes fue un día tremendo y en constante subida. El ska tranquilo de The Toasters nos llevó hacia la pura elegancia y sensualidad de Alice Francis que, esta vez sí, enganchó al público a los sonidos más swingueros de esta edición. Los también elegantes Pannonia Allstars Ska Orchestra llegaron desde Hungría con su show energético y esa manera que tienen de darle una vuelta de tuerca al ska tradicional.

Iboga 2017


Chotokoeu! forman ya parte de la familia de Iboga y siempre es un concierto que la gente disfruta a tope. Ya toquen una muñeira, algo más rockero o ritmos más folk, los gallegos consiguen ir subiendo en el concierto hasta ser el huracán que pone patas arriba cualquier recinto.

Pero para mi los triunfadores de la noche fueron Fatty Farmers. Los granjeros gorditos son puro espectáculo en sí mismos y saben utilizar muy bien la fuerza de baile y fiesta que siempre tiene el punk de sabor irlandés. Quizá el momento más a tope fue la versión de 'Johnny Tecno-ska', precedida de unos minutos en los que un pasillo se abre desde la torre de sonido al escenario. A la derecha del pasillo, la peña ataca con una 'onda vital' al estilo Son Goku. Al otro lado la gente imitaba a Sabrina y su teta al aire (la mayoría no tenía ni idea de quien era esa tal Sabrina pero ahí estuvieron dándolo todo). Algo surrealista acorde con lo que al final termina siendo la fiesta de Fatty Farmers. Primer año en el main, convencieron.

La noche acabó rara. Dos DJs de estilo variado pero tirando a la electrónica, primero Deekline y luego Beni Page no consiguieron encender demasiado. Echábamos de menos algo de balkan. ¿Esto es Iboga o es una disco? ¿Por qué no pincha alguien balkan? Menos mal que a las 7am y por sorpresa, Ángel Plur salió a darnos 20 minutos de droga balcánica. Era necesario Ángel, gracias por eso y por el cierre apoteósico en homenaje a Spin Te Kú y su canción 'La Magia del Iboga'. Para el año que viene queremos djs balkan en el escenario principal. He dicho. Eso si, María Turme en la carpa del mañaneo puede estar el tiempo que quiera.

Para el sábado el menú era bien completo. Limando siempre son una gente que se deja todo en el escenario. Incluso la ropa, que termina ondeando al viento al final de sus conciertos. Nos gustó mucho su homenaje a Spin Te Kú, una pena que se hayan separado pues habían estado desde el principio en Iboga. Limando pidió al público que se abrazaran todos para bailar al estilo de los madrileños. Un gran detalle.

Iboga 2017


Nuestros queridos Che Sudaka salieron a por todas, con un Leo muy parlanchín y un Kacha incombustible. Si no recuerdo mal dijeron que fue su concierto número 1400. En 15 años. No está nada mal. Su manejo del tempo del concierto y cómo saben ponerlo todo del revés progresivamente me parece admirable. Una banda engrasada y potente que rara vez decepciona. En Iboga no lo hicieron.

De Emir Kusturica hay que decir dos cosas. La banda que lleva, la No Smoking Orchestra, es absolutamente fantástica. Suenan perfectos, con una velocidad y conjunción increíble. Pero cuando es Emir quien tiene que llevar la voz cantante, literalmente o haciendo de maestro de ceremonias del show, este decae y ofrece momentos absurdos. El tío parece que está de pachanga encima del escenario. Con actitud pasota y ninguna intensidad. Por no hablar del momento de ponerse a hacer el payaso subiendo a una serie de chicas al escenario y proponiendo bailecitos. El momento duró una eternidad y las miradas incómodas se propagaron por el público. Un esperpento que no hace justicia a la pedazo de música que pueden hacer.

Menos mal que llegó Limbotheque para cambiar el tercio. Un cambio radical por otra parte. Los primeros valencianos de la noche derrochan clase a los intrumentos y carisma en la voz de Carol, capaz de cantar en inglés, francés, castellano o italiano con absoluta belleza. Un elemento diferente en el cartel, que mezcló jazz, folk, rockabilly y que fue un lujo poder ver. Eso sí, la versión de Bella Ciao no la trago, no todo va a ser jabón.

Bohemian Betyars cogieron el relevo como nos tienen acostumbrados, sacando su punk folklórico con olor a palinka. En un show en el que Máté, el violinista, tuvo más protagonismo a la vez que de costumbre, cumplieron aunque no fue su mejor directo.

Para cerrar la noche, el sábado no había ningún dj. El honor de rematar la faena era para X-Fanekaes y no era fácil. Con algún retraso sobre lo previsto y pasando por encima de algunos problemas técnicos, los de Moncada jugaban en casa y tenían muy claro lo que había que hacer. Y con un par salieron a las 6 de la mañana con ganas de reventar Iboga. El grito desgañitado de Marta: 'Bona nit Ibogaaaaaa!' daba el pistoletazo de salida a un show que duraría hasta el amanecer. La voz punk, las guitarras y las melodías gypsy, irlandesas o clásicas, con los sonidos de tuba, acordeón o banjo conforman una mezcla que nunca sabes por dónde va a salir, pero hay una cosa que sí está clara: vas a bailar, saltar y a dejarte hacer por el montón de buenos músicos sobre el escenario. Apoteósico fin de noche con cassalla i punkfolk arrasando a un público entregado. Enhorabuena chavales!

Acto seguido la gente se refresca bajo un elefante, un mono observa divertido y cientos de pies se mueven bajo una carpa de circo. El calor empieza a apretar pero Ángel Plur sigue pinchando. No se si soy el único que piensa que este tío debería pinchar más rato en Iboga. Pero al menos se demuestra que debe haber más balkan en los platos de Iboga.

Como quien dice, X-Fanekaes telonearon a Dubioza Kolektiv, que iniciaron la jornada del domingo. Creo que fue el show más potente y depurado que les he visto. Es tal pasada la calidad que han conseguido en directo que además de bailarlo y disfrutarlo me provoca auténtica admiración. Que no se calle la calle...

Al ser domingo nos tuvimos que ir con pena de no ver a bandas como la Amsterdam Klezmer Band o Sara Hebe, las ponemos en el debe.


Iboga 2017

Y así se acabó el Iboga. Nos quedamos con ganas de más, como siempre. Todavía queda un año para volver al lugar donde la música enloquece. Ya se sabe, cuando llegas es IBOGA y cuando te vas te entra el AGOBI.

kboy

Avanzamos...