Cosas que contamos


Si apagas todos los amplificadores, retiras los instrumentos y haces que los micrófonos desaparezcan, no consigues apagar por completo el BIME. Este festival de otoño y bajo techo, ofrece mucho más que música. Todo gira a su alrededor, pero eso no significa que suene constantemente.

Desde su debut, hace cinco años, el festival vizcaíno ha sido un lugar de encuentro entre profesionales, un intercambio de ideas, un sitio en el que tratar de ir más allá. Y una vez más, la esencia se mantuvo. A las conferencias, encuentros y talleres de los primeros días hubo que sumarles esta edición un buen puñado de conciertos gratuitos y en plena calle. Todo un acierto.

Pero entremos de una vez en el recinto de conciertos, y dejemos a un lado los primeros días en los que la teoría tiene más peso que la práctica. Al celebrarse en una feria de muestras, un gran complejo de pabellones, contamos con el punto a favor de que la lluvia y el frío no serán un problema. O al menos a priori. Faltaba gente o sobraba espacio, y en ocasiones, especialmente el viernes, el recinto estuvo un poco desangelado. La zona es muy amplia y ofrece muchas posibilidades, por lo que nos quedamos con ganas de ver un poco más de ambiente. Y ya no solo con festivaleros -que sí que se hicieron notar el sábado con Franz Ferdinand y The Prodigy- sino con puestos de merchandising, más barras, más zonas de recarga de pulseras o más presencia de marcas. Había demasiados huecos.

Al espacio al que le tenemos que poner una muy buena nota un año más es al Antzerkia. Este escenario nos brinda la oportunidad de disfrutar con más tranquilidad, sentados e incluso cenando a gusto. Es una forma más pausada de disfrutar de un festival. Y si prefieres dar saltos en primera fila, también tienes la oportunidad de hacerlo, porque las gradas no están justamente al lado de las tablas.

Probablemente el BIME tenga los mejores baños que haya en un festival de España. Sin los del propio BEC, un espacio destinado a acoger grandes ferias y eventos a los que acuden varios miles de personas. Limpios, cómodos y abundantes. Lo que no nos convenció tanto fue la zona de restauración. Aunque tenía en cuenta a vegetarianos y veganos y ofrecía también la posibilidad de que los celíacos pudiesen tomarse una buena cena, los precios eran elevados. En los momentos de mayor afluencia las colas se hacían especialmente largas y la oferta gastronómica se quedaba un poco escasa. Echamos en falta algo más food trucks, aunque también es cierto que había una gran variedad.



Ya hemos comentado en alguna ocasión que el BIME es el ‘hermano pequeño’ del BBK Live, el buque insignia de Last Tour. Pues bien, teniendo esto en cuenta, a menudo aprovechan para testar mejoras y comprobar si podrán llevarlas a cabo en verano en Kobetamendi ante un público masivo. La pulsera con chip para pagar ha convivido con el BIME desde su creación; aunque entonces también se admitía dinero en efectivo. Este ha sido el primer año en el que el BBK ha instaurado este método de pago y comprobamos que algunos de los fallos que tuvo allí se mejoraron esta vez. Si en Kobetamendi el importe que te quedaba en la pulsera era menor a dos euros, no te lo devolvían, y cobraban además un euro de comisión. El dinero, de hecho, lo recuperabas pasados unos días. Esta vez, ni comisión, ni mínimo ni esperas. Bastaba con acercarse al mostrador y pedir que te diesen los euros que no te habías gastado. Al instante.

Esperamos este detalle en el próximo BBK Live, para el que por cierto, se pudieron comprar bonos por 85 euros. Volaron. En 72 horas se vendieron 10.000 entradas para los tres días, muchos de ellos, en el propio festival. También estaba la posibilidad de volver a casa con una camiseta de The Prodigy y un bono para el BIME por 48 euros para quienes se quedaran con ganas de más. A todos ellos, los veremos en la sexta edición.

Oihana

★ Aquí puedes leer nuestra crónica sobre la música de BIME 2017
BIME 2017

Dentro del circuito de festivales, se encuentra ya una de las citas ineludibles, nos referimos al doblete festivalero BIME Live y Pro celebrado en Bilbao. Anexo a la concepción del Pro planteado como un encuentro anual de muchos de los integrantes de la industria musical, se encuentra el BIME live alojado en el espacio BEC.


★ Lee nuestro repaso a las interioridades del BIME, más que una serie de conciertos.

Durante dos días consiguieron reunir a grupos de diversa índole: Veteranos como Einstürzende Neubauten, Orbital, Franz Ferdinand o Prodigy y  bandas con menos recorrido pero con un buen camino como Royal Blood o Kiasmos.

Dada la buena selección tuvimos que decidir qué grupos ver por lo que en la primera jornada nos acercamos a contemplar el entusiasmo de la gente por la banda Royal Blood en el escenario Thunder bitch, el principal durante este año.

Royal Blood fueron el primer gran reclamo del primer día. Casi la totalidad de la gente que se concentraba en el recinto estuvo esperando a los británicos Mike Kerr y Ben Thatcher. Bajo una puesta en escena adornada con unos leds en forma de puntos blancos por todo el escenario aparecieron acompañados de dos coristas que tuvieron más presencia visual que sonora debido a que no se las escuchó casi nada durante todo el concierto.

Royal Bloom desgranaron su segundo disco ‘How did we get so dark?’ (2017) con una pose bastante fría en el escenario. Aunque el calor ya lo ofreció el público congregado. El problema que se les presenta a Royal Blood es que su formato como dúo, muy parecido al que mantuvieron White Stripes pero sin la fuerza y presencia de la desaparecida banda, hace que haga aguas por todos los lados su show. Si ya los has visto alguna vez podrás comprobar cómo se repite la fórmula de rock agresivo pero sin tener esa agresividad que se supone que destilan.

Royal Blood, BIME 2017


Uno de los nombres más importante del festival BIME fue el de Bill Callahan ofreciendo uno de los mejores conciertos de las dos jornadas del festival. Dentro de la sala Antzerkia (teatro, en euskera), con una puesta en escena más intimista y rodeada por un anfiteatro en el que poder sentarse y disfrutar de otra manera de la música apareció Bill Callahan, el artista detrás de Smog, ofreciendo un show a guitarra acústica y acompañado de otro músico a la guitarra eléctrica con un sin fin de distorsiones proyectadas por los pedales. Callahan se centró en temas de sus últimos discos como Dream River (2013) o Apocalypse (2011) con un sonido abrumador y haciendo las delicias de un lleno en las gradas. Una delicatessen para la primera jornada.

La consecuencia de un buen cartel en un festival siempre nos lleva a la elección entre artistas. La decisión fue complicada pero nos tuvimos que decantar por Einsturzende Neubauten en detrimento de Metronomy por lo que otra vez nos vimos dentro de la zona más ¿tranquila?, en Antzerkia. Si para Bill Callahan el teatro rebosó de público para la banda alemana no se podía ni entrar, la variedad de público que concurrió no se vio en ningún otro concierto del festival.

Blisa Bargeld, líder de los Neubaten y ex Bad Seeds, apareció en traje y descalzo bajo un telón blanco en contraposición a lo que se veía venir durante su show. Este comenzó con ‘The Garden’ y fue terminando con canciones como ‘Let´s do it a Dada’. Durante el show se fueron sucediendo el cambio de instrumentos prefabricados por ellos, tubos gigantes en modo de percusión, bandas metálicas, clavos, tornillos cayendo, baterías creadas con cubos de basura y sobre todo la voz de Bargeld que por un momento pareció la de una “María Callas Industrial” que nos hizo preocupar por la salud de nuestro tímpanos. Un 10 de concierto.

Orbital fueron de los primeros en concebir la electrónica como algo más que música de baile

Después de lo industrial nos esperaban los hermanos Hartnoll o más bien Orbital. Después de idas y venidas pudimos comprobar por qué son tan importantes para la escena de la música electrónica y también del Pop. Ellos fueron de los primeros en concebir la electrónica como algo más que música de baile basando sus creaciones en estructuras melódicas. Muchos beats y recuerdos a las raves aparecieron con la fulminante SATÁN o el ya clásico medley de Bon Jovi con Belinda Carlisle.

Una de las citas ineludibles del festival fue el esperado show de Kiasmos. Los de Islandia con su música ambiental y tecno no consiguieron congregar a mucho público, fue una pena porque sus conciertos son fantásticos, quizás se debió a un error de programación debido a que sus sonidos ambientales no eran los adecuados para esas horas. La gente se encontraba en la zona electrónica GAUA (noche, en euskera) rebautizada por los asistentes como 'guau guau'. Con unos ritmos más acelerados pero en nuestra opinión con menos calidez que cualquier banda electrónica que actuó dentro del festival despedimos la primera jornada del BIME.


SÁBADO

El show de Vitalic es lo más parecido que nos podemos encontrar a unos Daft Punk de la primera época. Sobresaliente.

La segunda jornada, mucho más animada de público empezó para nosotros con Las Bistec, las representantes del movimiento bautizado por ellas mismas como electro disgusting. Este ha sido uno de los últimos conciertos que ofrecieron debido a un parón que van a realizar en su carrera musical. Siempre divertidas, espetaron en medio del concierto frases como “los mecheros del S.XXI son los móviles” o “ahora viene la canción folk, ya os podéis aburrir”. Ellas consiguieron caldear el ambiente para lo que vendría después.

Al igual que los Neubaten, Delorean aparecieron bajo unos paneles blancos para estrenar su próximo disco cantando en euskera por la voz sampleada de Mikel Laboa. La electrónica de sus ritmos y sintetizadores se mezcló con su inconfundible timbre, profundo y lleno de matices, y consiguieron que fuera un bonito aperitivo a la espera de la publicación de su álbum en estos días. Clara muestra de que la música tradicional puede llegar a maridar muy bien con los nuevos tiempos.

La adversidad nos hizo perdernos el concierto de Exquirla volviendo dentro del recinto para poder disfrutar de uno de los cabezas de cartel: Franz Ferdinand. Ni las ganas ni la expectación de ver a una banda que ya es clásica hicieron que nos animaran ante un show bastante aburrido y predecible. En la segunda canción se quitaron de encima ‘Do you want to’ y a partir de ahí la banda se volvió más seria en cuanto a música (han reducido considerablemente el tempo en sus canciones en directo) y actitud, aunque Alex Kapranos interactuó mucho con el público. Alternaron temas de su nuevo álbum con clásicos como ‘Take me out’ en formato descafeinado. Terminó siendo un directo correcto pero que no será recordado en la memoria colectiva en el futuro.

BIME 2017


Otro de los conciertos que generaron mucha intriga venía de la mano del espectáculo de The Prodigy en el que esperábamos al menos bailar sin parar. Basaron su repertorio en lo acelerado de los beats, en mucho volumen y en soltar frases con actitud punk al público. Con la voz casi apagada de Keith Flint (desde el comienzo tuvo problemas con ella) no consiguieron recordar por qué son otra de las bandas importantes dentro de la escena underground. La banda de Liam Howlett no me dejó un buen sabor de boca. ‘Breathe’, ‘Firestarter’ o ‘Take me to the hospital’ fueron algunas de las canciones que tocaron en el escenario del BIME, a un gran volumen pero carentes de ese "algo más" que nos tenían acostumbrados. Una anécdota en este concierto fue descubrir cómo si te posicionabas en la zona trasera del espectáculo podías ver a los chicos de Franz Ferdinand viendo a The Prodigy. Aunque los fans se acercaron para pedirles alguna foto, estos se negaron.

El último concierto de la noche lo protagonizó Vitalic ofreciendo el mejor concierto del día sin duda alguna. Ya durante la preparación de su show pudimos observar el despliegue de su espectáculo basado en formas cúbicas de leds que se iban superponiendo formando otras figuras. El show empezó con algún pequeño problema técnico que se solventó al momento.

Desde los hits de su último gran disco ‘Voyager’ a el ya clásico ‘My friend Dario’ pasando por remezclas con la voz de Miss Kittin con la que nos deleitó Pascal Arbez llegando a pensar en algunos momentos que ese show es lo más parecido que nos podemos encontrar a unos Daft Punk de la primera época. Sobresaliente.

Chuchiman
Robe en Wizink de Madrid
Cada vez que veo a Robe, siento que de alguna manera el mundo de la música le debe más a este tipo, que no tiene todo el reconocimiento que merece. La noche del sábado volvió a llenar de magia, sensibilidad y emoción un recinto tan frío como el Wizink de Madrid.


Salió la banda a escena con algo de retraso, hecho que quedó totalmente eclipsado cuando las primeras notas que empezaron a suspenderse en el aire. Después vino la voz, la de siempre, la que sale de debajo de la piel de esa garganta en carne viva que entona versos llenos de belleza pura y desgarrada. El suyo es el arte de mezclar como nadie la lírica, la crudeza y el desbarre. Identidad de Robe Iniesta, piedra angular, como digo nunca suficientemente valorada, de la música en este país.

Ahora Robe en directo no es rock, ni roll, aunque sigue siendo transgresivo. No es etiquetas ni estilos. Robe en directo pinta canciones, y su banda, pone banda sonora a una fábula con base de violín y flauta, o saxo, con voces aflamencadas que llegan de otra dimensión, como una sombra. La fabulosa banda, alejada de la electricidad de Extremoduro, y la entrega de un Robe que escribe y canta desde la entraña, hacen que el cuadro empiece a tomar colores verde bosque, azul vuelo, naranja ocaso y negro noche, rota por el juego de luces en simbiosis con los músicos. La música, pausada, adquiere tal textura que casi se puede tocar. 

Destrozares (2016) es la continuación depresiva y visceral de Lo Que Aletea en Nuestras Cabezas (2015). En cierto modo, ambos están formados por canciones para el final de los tiempos. ¿De qué tiempos? Quizá cada uno de los suyos. Una visión en pesimista evolución de la sociedad, de la soledad, del amor, de los recuerdos. Algo que siempre está revoloteando en las canciones de Robe. Aunque con lugares reservados para el brillo de la ilusión: 'La voy a buscar a su balcón, y en el camino mientras sube el ascensor, el mundo entero, se queda abajo'. Siempre en la penumbra asoma un verso que refleja algún tipo de esperanza, siempre un te espero, te esperé o te esperaré, como metáfora de lo que cada uno quiera.

Robe Iniesta en MadridSi todo esto lo tienen las grabaciones, el directo lo multiplica. Por eso es importante la sorpresa, por eso a Robe le llevan los demonios cuando ve cien móviles en alto grabando imágenes que luego están en youtube con una calidad pésima y encima adelantan los acontecimientos para futuros recitales. Robe no quiere -se puede estar de acuerdo o no- dar a su público la libertad de mirar o no mirar antes de adentrarse en el concierto. Prefiere mentes, ojos y oídos vírgenes a los que cautivar en la distancia corta, con los que compartir esos momentos. Y esa es la única manera de sacar todo el jugo a la experiencia.

Desde aquí, habiendo asistido por primera vez a uno de esos conciertos, lo recomiendo también. Ver cómo se pinta el cuadro en vivo y en directo en lugar de traerlo visionado de casa, es abrumador. Es abrirse el pecho, arriba y abajo del escenario, y dejarse atravesar por las pinceladas. Si por momentos te entristece, no debes resistirte, si se te escapa una sonrisilla cómplice, déjala que vuele. No son conciertos para celebrar, ni saltar, ni bailar. Ni siquiera para compartir con el de al lado (que me perdonen mis ilustres compañeros de batallas musicales). Son momentos de cierto aislamiento para compartir con Robe.

En pocos de esos momentos hay una concesión para Extremoduro. Pequeños guiños nada más. Aplaudido fue el amago de inicio de Extremaydura en la introducción de 'Cartas desde Gaia' (tampoco estoy descubriendo nada para quien la haya escuchado) y celebrada la única canción de Extremoduro del repertorio, 'Si Te Vas'.

Fuera de la música, dos recuerdos destacados. "Esta canción no va de fistros pecadores, va de la guarrerida sesuá...", presentaba Robe la canción 'Pervertido', con una sorprendente y cariñosa referencia a Chiquito de la Calzada, que perdía la vida horas antes. La segunda, una triste y sublime 'Nana Cruel' cantada a cualquiera de esos niños refugiados que pierden su vida en el mar cada día, con la última frase cambiada.

El público fue mecido y golpeado por Robe como en una marea que comenzó 'huyendo de este tiempo' y acabó 'dejando la puerta abierta siempre'.


Y se despedía Robe de la banda con una coreografía de saludo distinta para cada miembro, chocando las manos, los puños, entre sonrisas, dejando bien a las claras el disfrute que le ofrece esta aventura musical. Yo salía del Palacio Wizink con la sensación de haber sido atravesado, de alguna manera, por el espectáculo. No todo en esta vida es commedia, y no todo lo que no es commedia es tragedia. A veces sólo es viento, es lluvia, es fuego... y magia.

Gracias Robe, nos volveremos a ver.

kboy

Robe en Wizink de Madrid


Omar Souleyman, Sala Razzmatazz, Barcelona
El artista sirio Omar Souleyman se presentará el próximo 18 de noviembre en la Sala Razzmatazz de Barcelona.

Souleyman ha dejado las bodas en las que empezó a cantar en 1994 y se ha convertido ya desde hace años en la estrella más grande de Medio Oriente, lanzando casi 500 álbumes en vivo antes de que estallara la guerra civil en su Siria natal en 2011. Su proyección internacional contribuyó para que pudiera hacer colaboraciones con diversos artistas, como Björk, Four Tet, Gorillaz, Acid Arab entre otros. Ha actuado en festivales como Glastonbury, Bonnaroo, Pitchfork Paris, Roskilde, Paredes de Coura...

Su música es influenciada por el danza folklórica dabke, que combina la danza del círculo y los saltos sincronizados y se celebra ampliamente en bodas de la región del Levante mediterráneo (Siria, Jordania, Israel, Palestina, Líbano y Chipre). La originalidad de su música se debe al hecho, de ser mezclados sonidos de teclados ululantes, con batidas electrónicas y vocales. Souleyman mezcla la música chaabi con letras kurdas y árabes, y lo toca todo a un ritmo frenético.
Este sábado 18 de noviembre en la Sala Razzmatazz, Omar Souleyman presentará su nuevo álbum “To Syria With Love”  publicado el 6 de junio de este año de la mano de Mad Decent, el sello del productor Diplo.

Al finalizar el concierto, si el aforo lo permite, los asistentes que lo deseen podrán quedarse a la sesión de club que se desarrolla en Razzmatazz.

Aquí puedes comprar las entradas
Omar Souleyman, Sala Razzmatazz, Barcelona
Adriana
Block Pary by Brodas Bros

Esta es la última semana para asistir a la Block Party by Brodas Bros que se presentan del jueves 16 de noviembre hasta el domingo 19 de noviembre en el Teatre Condal de Barcelona.

Será un concierto homenaje a la música negra, una fiesta animada por la danza espectacular de Brodas Bros y conducida por la banda Nación Funk All Stars capitaneada por Lalo Lopez (Fundación Toni Manero). 6 bailarines, 6 músicos y 2 cantantes llevarán al teatro la energía del hip hop que nació gracias a las fiestas Block Party que empezaron a organizar DJs de Nueva York como Kool Herc, Africa Bambataa o Grandmaster Flash.


Los Brodas Bros vuelven a los orígenes del funk de los 80: James Brown, Aretha Franklin, Kool & The Gang y muchos más. Un espectáculo altamente participativo, un concierto donde los espectadores son libres de levantarse, bailar y cantar cuando les apetezca.

Aquí puedes comprar las entradas

Block Pary by Brodas Bros

Adriana

Sergio Mendoza, Orkesta Mendoza

Desde la presentación del álbum "Vamos a guarachar!" (2016) de Orkesta Mendoza el pasado 11 de mayo en Barcelona, volvimos a encontrar a Sergio Mendoza y su Orkesta el pasado agosto en el Sziget Festival. El sexteto procedente de Tucson (Arizona) presentó su rock fronterizo, cumbia psicodélica, mambo, rancheras, boogaloo, chicha y electrónica.  El público se rindió al “indie mambo” de la Orkesta Mendoza y no paró de bailar durante todo el concierto.

Después de su directo, pudimos charlar con Sergio Mendoza que nos contó novedades sobre la Orkesta y más. Volveremos a verlos con mucho gusto en el Womad Gran Canaria el próximo 10 de noviembre.

FESTIVALEROS!: La Orkesta Mendoza surgió un poco como un homenaje a Pérez Prado. A parte del mambo, ¿cuáles otras influencias tenéis en vuestra música?

SERGIO MENDOZA: Nuestra música es una mezcla de lo que es lo latino, lo mexicano con que crecí. También el cantante Salvador Durán aporta más la esencia de lo que es lo mexicano y lo tradicional. A mí me gustan bandas de rock'n'roll y punk. Nosotros, nos consideramos más una banda de rock, pero tocando algo latino.

Salvador Durán, Orkesta Mendoza

F!: Tienes otros proyectos como Calexico, IMS, Mexrrissey. ¿De qué forma estos proyectos influenciaron la Orkesta Mendoza?

SM: Uy! Mucho! Empecé a tocar con el Calexico en 2008 y desde 2011 empecé a hacer todas las giras internacionales como miembro de la banda. Estar al lado de Joey Burns y John Convertino, los fundadores de Calexico, es como una escuela. Aprendo mucho de lo que hacen ellos y de como lo hacen. Es difícil no aportar un poco de lo que toco con ellos a la Orkesta Mendoza porque es algo natural. Si tienes una novia, un esposo, tus papás... de repente empiezas hablando igual que ellos o agarrando una expresión. Y eso pasa en la música. Entonces, no lo veo como algo que robamos, es algo más bien prestado, es una familia musical y en esa familia entra Calexico, Camilo Lara, IMS. Y todos estamos haciendo una colaboración. Tenemos un estudio juntos en Tucson y allí estamos colaborando entre todos y de allí salen más colaboraciones para proyectos nuevos.

F!: Fue una pena que IMS canceló un concierto que iba a hacer en Barcelona hace un mes.

SM: Camilo estaba tratando de sacar disco nuevo. A lo mejor no lo tuvo listo para la fecha, pero seguro que va a regresar en octubre o noviembre.

F!: Ojalá. Desde que empezó la Orkesta Mendoza hasta ahora habéis girado por muchos festivales, tocado en muchos lados, ¿cómo has visto la evolución de vuestra música?

SM: Desde que empezamos en 2009, la banda tenía un sonido un poco más orgánico. Había más instrumentos, más miembros. Ahora somos seis y estamos usando secuencias y efectos electrónicos. Creo que es la diferencia más grande, que tomamos un riesgo en ir de un estilo muy orgánico a algo más electrónico, más nuevo, pero lo estamos disfrutando mucho y queremos que esta sea la dirección de la banda, que siga evolucionando y calando diferentes estilos musicales. 

F!: Es muy bonito veros en el escenario. Estáis muy elegantes, es como volver a otro tiempo, pero a la vez vuestra música es muy fresca. Me remite mucho a lo de antes, pero a la vez hay algo muy fresco, muy de ahora. El público lo disfruta mucho.

SM: Es muy interesante cómo empezó el concierto, que no había mucha gente porque no somos una banda super conocida o que tenga un éxito. Tocamos canciones con elementos que nos gustan, no tanto de una canción que es un éxito. Esa parte es lo difícil también, que si no haces una canción que se pueda tocar mucho en las radios. Por ahora esto no nos interesa, nos interesa hacer música que lo disfrutemos nosotros, pero siempre termina reaccionando el público, que al final ya se llenó y se convierte en un concierto. Es una forma de introducir a la banda también.

F!: Cómo viajáis mucho y hacéis muchos conciertos, ¿tienes alguna anécdota de algún concierto, algo curiosa que haya pasado a la banda?

SM: Hemos tocado en locales que son más exóticos para nosotros de Tucson, Arizona. Tocamos en Polonia, en la República Checa y es algo que la conexión no se da inmediatamente porque la mayoría de las veces la gente no entiende español. Nosotros estamos cantando en español y en el medio de las canciones hablamos en inglés. Es difícil conectar, pero es muy poderoso ver cuando no importa en qué idioma estás hablando, que si la gente entiende lo que estás proponiendo, la propuesta musical y conectan de alguna forma. Eso nos pasó en la República Checa y nos sorprendió mucho. Fue una de las reacciones más bonitas que hemos tenido.

F!: Al final la música es universal, a veces no hace falta entender, la tienes que sentir.

SM: Sí, pero fíjate, es muy curioso porque eso no pasa en EEUU. Debe ocurrir en algún lugar, a lo mejor, no sé mucho de la escena de bandas europeas o africanas que van a tocar en EEUU. Es muy chiquita la escena de world music. Pero aquí en Europa no importa tanto el idioma. La gente, se siente como que apoya más el arte, la música de diferentes estilos. Lo reciben más.

F!: Sí, aquí en Europa hay muchos festivales de world music. La gente es curiosa.

SM: Lo interesante también es el público, porque el público sabe que va a ver una banda que probablemente no han escuchado, pero la gente viene a ver qué hay de nuevo y a ver qué presentan los programadores del festival. Nos gusta mucho girar por acá. Tenemos mucha suerte de hacerlo. Ojalá que continúe.



F!: ¿Ahora seguís a otro festival?

SM: Ahora vamos a Bélgica y luego nos vamos una semana a Lituania. Ya habías estado en Lituania. Ya tocamos allá y el organizador que nos invita está medio loco, de una manera muy buena onda. Es muy buena gente, mucha energía. Son estos conciertos que la gente va también sin saber lo que va a ver. Ahorita me imagino que la gente ya nos conoce porque ya hemos ido antes. Es uno de los lugares que me emociona mucho ir como Lituania. Vamos a Estonia, Polonia, República Checa y claro, España. Tocamos allí por primera vez en Barcelona, luego las Fiestas de San Isidro en Madrid, en Cáceres. Nos fue muy bien. España es muy especial también. Siendo mexicano, ves toda la conexión, de porque somos como somos los mexicanos, de dónde viene todo.

F!: Tienes que volver. Nos encantaría. ¿Cómo es la escena musical en Tucson?

SM: Para decirte la verdad, llevo mucho tiempo fuera. Estamos girando en Europa de cuatro a cinco meses al año y luego también estoy girando lo mismo cuando hay gira de Calexico. Muchas veces, estoy mucho en Europa. Desde el 2009, cuando empecé a tocar con otras bandas también, venía como baterista a giras europeas. Pero, lo que sé es que está Calexico allí. Calexico va a sacar disco nuevo para marzo de 2018. También nuestros amigos Brian Lopez y Gabriel Sullivan, de la banda Xixa, allí están. Son muy buenos amigos. Les está yendo bien. Hay muchas otras bandas como más en el indie y en el rock que también andan armando un buen ruido como The Resonars. Te los recomiendo. Es una banda que suena al rock psicodélico de los años 60, como The Zombies, The Birds. Muy buena banda. 

F!:¿Qué estás escuchando últimamente?

SM: Siempre estamos escuchamos lo que estamos trabajando. Ahorita tuvimos cinco días de descanso y nos fuimos a Madrid a trabajar el disco de Raúl Marques, que es trompetista de la Orkesta Mendoza. Él canta fado y le ayudé a producir un disco. Entonces, cuando estamos en vuelos y en la furgoneta estamos escuchando las mezclas de los que estamos haciendo. Mezclas de Calexico, mezclas de otro proyecto que estoy haciendo con Camilo Lara, un tributo a José Alfredo Jiménez. La verdad es que me hace falta encontrar música nueva. El año pasado tuve un buen año de descubrir cosas. Me pasé el año entero escuchando el disco de Bombino, muy buena banda. Este disco va a tener mucha influencia en lo que hagamos para el nuevo disco de la Orkesta. Queremos mezclar algo como lo que hace Bombino con los ritmos africanos así de batería con algo más mexicano que es el huapango y el son jarocho, pero sin meternos mucho en el estilo. Coger un poco de lo que hacen los estilos y mezclarlo con lo que hacemos nosotros. Una mezcolanza.

F!: Genial. ¿Ya tenéis alguna previsión de lanzamiento del nuevo disco?

SM: Queremos sacar disco para octubre o noviembre de 2018. Gracias a Festivaleros! por tanto trabajo de andar viajando por tantos festivales y apoyando a la música.

Sergio Mendoza, Orkesta Mendoza


Adriana
Foto: Vincent