Opinión
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Novarock 2019

Recuerdo que la primera vez que oí hablar del Novarock, fue a través de las redes sociales. En mitad de las miles de noticias, aparecía un cartel con fondo amarillo destellante. Imposible no fijarse. Mis ojos se fueron automáticamente hacía esa imagen. Lo primero que veo (o mis ojos quisieron ver) Blink-182.

Rápidamente, lo primero que pensé: ¿Dónde? Nickelsdorf. ¿Esto dónde está? Como si me fuera la vida en ello, investigué y llegué a Austria, a 1 hora al sureste de Viena. El enclave no podía ser más pintoresco. Un pequeño pueblo, en la frontera de un triángulo centroeuropeo interesante (Austria, Hungría y Eslovaquia). Flasheado por la emoción de ver en un cartel europeo a Blink-182 (no se prodigan mucho por la vieja Europa), no supe ver los compañeros de baile de los californianos. Escoltándoles en lo más alto del cartel, estaban Linkin Park, System of a Down y Green Day. What the fuck? ¡No había leído más que 4 nombres y vaya 4 nombres! Ante semejante impacto, comencé a investigar más acerca del festival. 

El festival tiene más de 15 años de existencia, y se celebra todos los años el primer o segundo fin de semana de junio. Posiblemente, es uno de los festivales por excelencia para los amantes del metal, rock, punk y sus derivados. Todo gran grupo, digamos establecido por consenso, de esos géneros probablemente ha tocado en ese festival de headliner. Grandes nombres como The Cure, Foo Fighters, Muse, Green Day, Marilyn Manson o System of a Down, han dado conciertos memorables que seguro que los propios artistas recuerdan por el enclave. 

Desde luego, que, si el cartel es un aliciente para visitar este campamento del rock, no menos motivación es la ubicación. El festival se lleva a cabo en Pannonia Fields. Un campo de miles de hectáreas en mitad de la autopista de camino a Hungría en la que, presidiendo toda la parafernalia del festival, se encuentran varios aerogeneradores formando una postal icónica.

NovaRock 2019

Tantos atractivos y curiosidades no podían pasar desapercibidos para Festivaleros. Así que dicho y hecho. En 2019 cogimos el petate y nos marchamos para allá, a vivir una aventura. La logística para el festival no es muy complicada. La organización facilita a los asistentes en su web las diferentes formas de poder llegar al festival. Se puede llegar al festival desde Viena en autobuses oficiales del festival que te dejan en la entrada del recinto. Otra opción es ir en tren desde Viena hasta Nickelsdorf (el pueblo más cercano al recinto) y allí coger las lanzaderas que suministra el festival para llegar hasta la entrada al recinto. Como última opción, y quizás la menos recomendable, es llegar en coche. Largas colas se montan en la autopista en la entrada más próxima al recinto, así que lo mejor el tren o los buses.

En nuestro caso, la opción elegida fue el bus. El autobús nos dejó en la entrada del recinto. Un arco amarillo bajo el sol abrazador nos daba la bienvenida a la que sería nuestra casa durante los próximos 4 días. Entre el polvo que se levantaba por los miles de festivaleros que accedían al recinto llegamos al punto de entrada. El acceso al festival se organizaba por tipo de entrada. A la izquierda de la entrada, el personal con abono para los 4 días de festival, un poco más la derecha las entradas de día y más a la derecha la entrada para personal acreditado. En general, bastante bien organizado, quizás por poner un, pero, hubiese sido de agradecer poner alguna carpa más para que la espera hubiese sido a la sombra. Una vez que llegamos al acceso, varias mesas con personal del festival te iban recibiendo para explicarte las diferentes zonas del festival (campings, duchas, acceso al recinto, etc..), así como para ponerte la pulsera del festival y dejar un depósito para recoger los residuos. Una vez equipados con nuestra pulsera, empezamos a ver señalizaciones con las diferentes áreas del festival, para que desde un primer momento te pudieras ubicar fácilmente. Afortunadamente, nuestro camping era el que estaba más próximo a la zona de entrada, así que fue fácil la tarea de encontrarlo.

Green Camping se llamaba el área que habíamos seleccionado para plantar la tienda. Digamos, que fueron muy generosos con la denominación del camping. Un área con cientos de tiendas y ni un solo árbol alrededor nos recibía, con nuestras carcajadas de fondo ante la pomposidad del nombre del camping. Si lo del acceso fue sencillo, lo de buscar un hueco para descansar durante los 4 próximos días no fue tanto. Tras varios paseos e intentos por buscar cual podía ser la mejor ubicación, decidimos plantar en una zona fácilmente identificable (algo para tener en cuenta cuando llegas a la tienda de noche y con unos cuantos litros de cerveza de más) ya que se encontraba a la entrada del camping.

Con las propias dificultades de montar una tienda en un espacio limitado y con la ansiedad por descubrir todo lo que allí nos rodeaba, nuestro asentamiento costo un poco más de lo habitual. Con la faena terminada, nos lanzamos a investigar. Lo primero que identificamos a pocos metros de donde nos habíamos instalado fueron las duchas, y la zona de cashless point. En el festival solamente se paga con una tarjeta del festival (te la dan a la entrada cuando te ponen la pulsera), la cual la puedes ir cargando en los diferentes puntos distribuidos a lo largo del festi. Para conocer el saldo que te queda en la tarjeta, tan solo tienes que comentárselo a los camareros y amablemente te enseñan los terminales de pago donde te marcara el saldo restante. Aunque en la mayoría de los casos no hará falta decirles nada, ya que ellos automáticamente tras pagar te enseñan el terminal con el saldo remanente.

NovaRock 2019
 

Siguiendo con la vuelta de reconocimiento, nos dimos cuenta que hay diferentes tipos de campings y en función del precio que pagues tu ubicación es más próxima o lejana a la entrada del recinto de conciertos. Al lado de nuestro camping, estaba el GrrrLs camping. Un camping exclusivamente para chicas. Este camping fue habilitado por la organización a raíz de una lamentable agresión sexual que sufrió una chica en la zona de camping normal hace unos años. Tras pasar el camping femenino, en un camino de tierra nos encontramos una pequeña avenida dentro del festival, en la que se podía encontrar la zona de merchandising de los grupos que tocaban en el festival, foodtrucks, así como stands de algunos de los patrocinadores del festival. 

También un poco más adelante, nos encontramos con un pequeño escenario, facilitado para cantautores que querían darse a conocer. Y entre la marabunta de gente que merodeaba por allí, nos encontramos con un supermercado! Sí, habéis escuchado bien, dos edificios en mitad de una nube de tiendas de campaña daban sustento a los festivaleros que hasta allí se habían desplazado. Un edificio era para la comida y el otro para la bebida. Como si de una película del oeste se tratase, ríos y ríos de personas salían de un salón para cruzar la calle y meterse a otro. Todo ello mientras varios camiones con cisternas de agua iban regando a la gente para ayudar a combatir el calor. La imagen no tenía desperdicio. Abrumados todavía por lo que estábamos viendo, justo al lado de uno de los supermercados nos encontramos una zona de barbacoas. Había una zona habilitada con mesas tipo merendero con barbacoas alrededor de cada mesa, para que la carne o mazorcas que habías comprado en el súper te las hicieses allí. La verdad que es un punto ver en mitad del recinto a todo el mundo haciendo barbacoas como si de un merendero se tratase. La verdad que, para socializar (algo que tiene su dificultad con los austríacos), qué mejor plan que una cervecita fresca y una buena hamburguesa. Un puntazo, que sin lugar les da un punto diferencial de cualquier otro festival.

NovaRock 2019
 

Con la rueda de reconocimiento hecha, y ya con casi todas las áreas fuera del recinto de concierto ubicadas, decidimos entrar. La entrada al recinto se encuentra adornada con unas letras enormes, dignas de cualquier parque de atracciones, que te recuerdan donde estás. Lugar sin dudas, para una foto de rigor con las letras de Novarock de fondo.

Tras previo cacheo y con una entrada ágil al recinto, lo primero que nos encontramos nada más entrar, es el Red Bull Stage. Un escenario más pequeño que los dos principales, pero con una estética muy cuidada. Como si de un barco carguero se tratase, el escenario se encuentra rodeado de contenedores con el logotipo de Redbull alrededor. Este escenario está dedicado a grupos que mueven un menor número de seguidores o bien grupos que todavía no tienen un gran recorrido. Desde luego si lo que te va son los grupos un poco más alternativos o eres un fan de descubrir grupos nuevos, este es tu sitio. Tras dar un primer vistazo por el escenario alternativo, lo primero que observamos es que el festival cuenta con todo tipo de comodidades para poder hacer tu estancia allí lo más llevadera posible. Desde varios puestos para cargar tu tarjeta, hasta variopintas zonas de descanso como una piscina de bolas o un lounge para fumadores con pufs para poder relajarte.

Evidentemente, también hay dentro de la zona de conciertos abundantes barras para pedir bebidas, así como puestos para comida. Otro espacio del área de conciertos está dedicado para los diferentes puestos de merchandising. Desde luego, que, si lo tuyo son las largas jornadas festivaleras, en el nova te vas a sentir como en casa. Los escenarios principales y el alternativo tienen programados conciertos hasta poco más allá de la 01 de la madrugada. ¿Y luego qué...?¿Dónde está el after?, os preguntareis. Pues nada más y nada menos que una carpa con djs pinchando música del mismo palo que el festi hasta altas horas. A diferencia del resto de áreas del recinto, en la carpa sí aceptaban dinero en efectivo al pedir en las barras. 

Aunque si para ti lo de la carpa era demasiado ruido por la cantidad de horas que llevabas escuchando música, también había opción. Tu sitio era la Silent Disco. Una pequeña carpa con auriculares inalámbricos, para que todo el que quisiera pudiera bailar escuchando solo la música que elegía en sus auriculares sin molestar a nadie. Como experiencia, curioso.

Otra de las cosas que más nos llamó la atención es la grúa que hay para poder subirte hasta lo más alto y poder lanzarte a hacer Bungee Jumping. De cara a poder facilitar al máximo a los asistentes la logística, el festival también pensó en eso. Existía un stand patrocinado por ÖBB (el operador ferroviario austriaco), para poder comprar billetes de tren, para poder volver desde el festival. Buen punto de la organización. 

NovaRock 2019
 

Entre los dos escenarios principales se encontraban las zonas vips, así como la zona de prensa. Siempre es bueno tenerlas identificadas para poder hacer un descanso ante tanta actividad. Y finalmente, los dos escenarios principales. El Blue stage, situado en la zona izquierda del recinto y el red Stage situado a la derecha del recinto. Estos dos escenarios recogen la mayoría de los grupos y por supuesto, los headliners. Por poner un pero a la organización, es que quizás pensando demasiado en evitar aglomeraciones en un mismo escenario, suelen programar a los dos mejores grupos de cada día en la misma franja horaria. Una pena, porque te tocará elegir a cuál de los dos quieres ver, o como hicimos nosotros, ver mitad y mitad an algunos casos.

Otra cosa que nos gustó de los escenarios principales, es que como gran festival que es, existen vayas anti-avalanchas, aunque aquí tienen una misión secundaria. Delante de cada escenario hay dos barreras claramente orientadas separar al público entre los que quieren estar más cerca del escenario y por lo tanto más movimiento, de los que prefieren disfrutar del espectáculo de una forma más pausada. En la parte delantera el personal de seguridad ayuda a aterrizar amablemente en el foso a las decenas de personas que se surcan por encima de la multitud para un crowdsurfing masivo. Para poder acceder a la zona delantera más próxima al escenario, lo tenías que hacer desde un lateral, evitando aglomeraciones en el centro. Acompañando a los dos escenarios, en los laterales de ambos escenarios existen unas pantallas enormes verticales para poder ver el concierto en caso de encontrarte más alejado, así como pequeñas pantallas en modo mosaico que daba mucho juego a los realizadores del festival, para poder ir ofreciendo imágenes de todo tipo del artista que está tocando en ese momento, o simplemente mostrar el logo del grupo.

La experiencia fue muy gratificante. Disfrutamos de unos días inolvidables de buena música, buen ambiente y nos llevamos un grato recuerdo de posiblemente, uno de los mejores festivales que hay en Europa actualmente dentro del espectro del rock. 

Desde Festivaleros!, os animamos a que os lancéis a descubrir este festival, porque sin duda, no os defraudará.

¡Larga vida al Nova!


Saltimpunki


NovaRock 2019

NovaRock 2019

Público en Viñarock2022
El Viña siempre se espera con ganas, ansia e ilusión. Pero este año todas esas emociones se multiplicaban por mil. Y es que, este último invierno de dos años sin festivales, para mí ha sido demasiado largo. Llegar casi a montar el recinto, explorar el lugar como si fuese la primera vez...sensaciones encontradas, foto en farola, ha empezado el aquelarre: ya estamos aquí.

Primeros acordes sobre el escenario, La Selva Sur, al fin los vemos. Animado concierto, poca gente y muchas ganas. Se intuye y se sabe; va a ser un gran Viña. 

Miércoles, fiesta de presentación, la puesta en escena del festi. Familiar, sin grandes aglomeraciones. Ideal para aterrizar en el mágico mundo festivalero.

Rompimos cadenas, fuimos libres... veníamos de sobrevivir todos los imposibles. Barra libre y todo vale: brillantitos, pegatinas, flores, disfraces, sonrisas, bailes, pogos, reencuentros, receptividad, cachis, chupitos NO... ¡todo bien! Del primer día, aunque Dakidarría me gustó mucho, me quedo con Xavi Sarrià. Y no es que la terreta tire mucho, que también. Es que joder... ¡cómo sonaron! El que fue líder de Obrint Pas se rodea de lo mejorcito y ofrecen un espectáculo digno de ver. Fuerza, ritmo, melodía y reivindicación a partes iguales. Un bolazo para quitarse el sombrero y las flores festivaleras.

Te retiras del recinto con la noche en los bolsillos y esperas el día en la carpa de temazos. Busquemos un rincón en el que bailar. Alargar las noches, amanece que no es poco, otro litro... 

Jueves. La cosa ya va enserio. Me quedo con Little Pepe o el tío Pepe, como queráis... Lleno de luz, mensajes de amor y vida, ritmos de todos los colores. Y pensábamos que solo íbamos a ver reggae. Gran descubrimiento. Dejarse la voz en el tributo de Extremo. Las noches se mezclan con los días. Cantar y bailar la vida bajo la luna y la lluvia. Sentirnos libres.

El viernes era un no parar de querer ver grupos, mucho curro y grandes refuerzos en forma de maravillosas personas llegaban a nuestra aventura. La emoción y el cielo azul en las caras. Cuidarnos unos a otros. 

EUKZ

 

Tenía tantas ganas de El Último Ke Zierre... ¡cómo me lo gocé! Hacer volar la vida a pleno pulmón. Trastucada, Kaotiko, Reincidentes, Def Con Dos.... Vivimos, cantamos y nos divertimos haciendo malabares con horarios y escenarios. Estamos cenando, pero tenemos que salir, salir corriendo que van los Desakato. El viento eriza tu piel, respira hondo, para el mundo. Y se me hicieron un nudo las cuerdas vocales con Los de Marras. Adrenalina rozándome el alma. Melodías canallas, ritmos y letras tatuadas en mi ser. Siempre a vuestra vera. Cómo me pone el ruido. 

Y el sábado, revolviendo otra vez, empezando de nuevo, volviendo a nacer. Obligaciones: hacer  guacamole, recoger el merchan, el Niño de la Hipoteca, Auxili, Zoo, Lendakaris Muertos, La Pegatina y Boikot. Menudo top final. Y es que en el Viña no hay noche que no valga la pena bailar, ni amanecer a la sombra de una carpa que no valga la pena vivir.

Historias, melodías, ritmos y personas que guardo a fuego. A pecho abierto con nuestras vidas encendidas. 

Nos hemos vuelto a abrazar, hemos sido un solo corazón latiendo al son de la música. 

Detenerme en esta locura, le da cuerda a mi reloj. Vivir es más que respirar. 

Mi corazón es vuestra casa. 

Quiero que estéis cuando llegue mañana. 

Os espero en la farola.

Anna Cupa

LA FAROLA
Los de Marras abrazando


 
¿Responsables pero optimistas o temerarios insensatos? 

En plena desescalada se empiezan a ver conatos de aglomeraciones que hace sólo unas semanas nos hacían daño a la vista. No hay que irse a los botellones masivos sino a fiestas de cumpleaños, visitas a ermitas, celebraciones de títulos de fútbol, playas y parques repletos. Hay playas que pueden albergar a 30.000 personas. Quizá estén parceladas en cuanto al sitio pero la movilidad obligará a llevar la responsabilidad en la mochila. A Mallorca ya llegan oleadas de alemanes a modo de prueba y en cuanto las fronteras europeas se abran, el trasiego volverá a convertir muchos lugares en hervideros de gente.

¿Y qué pasa con la música? 

Ahora mismo se ha dado ya por descontado que eventos musicales al aire libre que impliquen varios miles de personas son directamente inviables. En general no se ha comprado la opción de implementar medidas de seguridad tipo público sentado, parcelamiento del terreno, realización de tests rápidos y similares.

En España la mayoría de festivales de aquí a Agosto han cancelado/aplazado sus fechas hasta el año que viene. Algunos aplazaron allá por Abril hasta después de verano, Viñarock por ejemplo, con la esperanza cada vez más vana de poder salvar la edición de este año. Los que no han cancelado todavía, no parece que les quede mucho para hacerlo.

Los grandes festivales europeos también han suspendido el año 2020 en su mayoría. Los más tempranos como Glastonbury, Roskilde lo hicieron al inicio de la pandemia, otros más adentrados en el verano como Sziget, Colours of Strava, incluso el Lollapalooza de Berlín que sería en Septiembre, están trabajando ya en la edición 2021.

Y mientras muchos sectores económicos tienen ya planes de reconstrucción, basados o no en dinero público y visos de reactivarse poco a poco, en el mundo de la música todos parecen o estar de acuerdo en el verano perdido o no poder hacer nada al respecto. Hay grandes iniciativas, como por ejemplo Love Your Crew o los conciertos en streaming con entrada o gorra virtual, que tienen más que ver con la solidaridad y con un intento de capear el temporal que con retomar una actividad con unas características que la convierten en carne de cañón ante la actual situación sanitaria.


El Exit Festival se va a hacer este verano. ¿Cómo?

Pero ojo, hay un festival que se ha salido del mantra que reza 'el verano 2020 lo damos por perdido para los festivales'. El EXIT serbio, anunció hace semanas que iban a hacer todo lo posible para que su festival se celebrase. En total comunión con el gobierno de Serbia (cosa que se echa de menos y mucho por aquí) estableció nuevas fechas para la mitad de Agosto y se puso a trabajar en lo relativo a cartel, aforos, medidas de seguridad, etc.

Hoy es una realidad, obviamente sujeta a lo que pase en próximas semanas. Pero las nuevas fechas, un mes después de las originales, están fijadas del 13 al 16 de Agosto. En una primera tanda el cartel incluye a Amelie Lens, Black Coffee, Nina Kraviz, Paul Kalkbrenner, Boris Brejcha, Tale Of Us, Robin Schulz, Ofenbach, Laibach... con la sorpresa de Roni Size, que ya actuó en la primera edición del festival hace 20 años.

Entre las medidas de seguridad anuncian que el aforo estará limitado al 50% de su capacidad y que habrá menos escenarios que de costumbre. Eso sí, estamos hablando de al menos 20 escenarios (escenarios Latino, de hiphop, reggae, electrónica...) repartidos a lo largo y ancho de la Fortaleza Petrovaradin de Novisad, donde se celebra el festi. Además, obviamente, trabajan de la mano con el gobierno para implementar las medidas sanitarias necesarias. Eso sí, no especifican cuáles son.

En principio cualquier europeo podrá asistir al festival, Serbia tiene ya a día de hoy totalmente abiertas sus fronteras. Eso sí, también aseguran que "Si por alguna razón hubiera un rebrote pandémico en alguno de los países durante Agosto, los visitantes que provengan de ese país en concreto tendrán que pasar unos rápidos tests que serán gratuitos o bien por un mínimo coste". Nuevamente, ¿responsables pero optimistas o temerarios insensatos?

El EXIT nació en el año 2000, con la intención de ser un rayo de luz ante una situación muy complicada en los Balcanes después de la guerra. Se convirtió enseguida en un símbolo. Ese mensaje social de lucha por la paz y la libertad, se renueva este 2020 con un mensaje de esperanza ante un nuevo tiempo. Ellos dicen haber dejado atrás la pandemia, aunque aquí sabemos que esa afirmación parece bastante prematura.



Ahora mismo tienen hasta una oferta de entradas 4+1, en la que te llevas una entrada gratis comprando 4. Los tickets pueden comprarse desde su web.

El destino festivalero parece haber puesto a Serbia en el camino. La intención es clara y loable. ¿Aporte de optimismo y adaptación a los nuevos tiempos? ¿O imprudencia irresponsable? Como tantas cosas hoy en día, eso habrá que juzgarlo a posteriori.

¿Qué está pasando ahora en Europa con la música en directo?

Foto: nicu cherciu

Actualmente en países como Alemania, Dinamarca, Suecia hemos visto ya conciertos para una audiencia metida en sus coches (sin pogos), o salas con poco público o al aire libre sentados frente al escenario. El concierto más "masivo" que hemos encontrado fue uno en Cluj Napoca de la banda Vitadevie, celebrado la semana pasada al que se pudo asistir con mascarilla, sentados, sin bailes, sin barras.

Todo se antoja escaso y falto de gracia. Nos entusiasma la música en directo, pero en ese entusiasmo juega un papel esencial el aspecto social sin distancia ninguna, el compartir la música con personas cuerpo a cuerpo sean conocidas o desconocidas, bailar o dejarse llevar por la marabunta, esa magia que se genera en un concierto que va rondando entre escenario y público. Sin eso, los directos pierden su esencia y en mi opinión su razón de ser. Sin eso se convierten en puro streaming, objeto de consumo pasivo, sea o no a través de una pantalla.

Veremos la evolución de esto, pero creo que merece la pena sentarse a pensar una solución conjunta entre gobierno, promotoras, artistas y demás, sobre qué hacer y cómo hacerlo. Si puedo juntarme en una terraza con 15 colegas bajo mi responsabilidad de no liarla, ¿por qué no podría ir a un concierto con mis 15 colegas o el número que toque en ese momento?

kboy


[ACTUALIZACIÓN] Al final como parecía previsible, no pudo ser, y las autoridades serbias junto a la organización del Exit decidieron suspender el festival en su formato físico. 

Hace unos días nos planteábamos una serie de preguntas sobre el futuro de los festivales y conciertos una vez que el coronavirus ha cambiado el mundo tal y como lo conocemos (puedes leerlo aquí). Hoy damos un paso más para hablar de los streaming o de cómo se están reinventado las bandas y los festivales.

"Este sábado a las 20:00 directo en mi IG", "El viernes a las 22:00 concierto en streaming en nuestro canal de Youtube", "El próximo domingo desde las 16:00 varios artistas pasaran por nuestros perfiles en redes para tocar en acústico desde sus casas". Son tan sólo tres ejemplos de los muchos que podríamos enumerar y que nos hemos encontrado estos días de confinamiento y coronavirus en nuestras redes sociales.

Los artistas se han reinventado y han apostado por los directos en redes con más o menos medios, con más o menos calidad, con más o menos suerte con la conexión. Todo con el objetivo de hacernos olvidar un poco todo lo que está pasando. Junto a esa tendencia empieza a aparecer otra cada vez más creciente en la que para disfrutar de esos streaming hay que "pagar una entrada". Muchas de ellas benéficas, destinadas a ONG's, otras para colectivos más desfavorecidos por este parón (los técnicos, por ejemplo), y otras... Otras no tan claras.

¿Es ese el futuro que nos espera? ¿Estamos dispuestos a pagar 5 euros por ponernos delante del ordenador en nuestro salón y ver un concierto? Esas preguntas parecen una de las claves que despejarán a corto plazo el futuro de la industria. Hay que esperar para ver si esto es una tendencia circunstancial o si es algo que ha venido para quedarse.

Y si se queda... ¿Realmente podemos seguir hablando de lo mismo? La esencia de un concierto, de un festival, es el directo, el estar ahí, sólo o acompañado, más cerca o más lejos del escenario. ¿Se puede conseguir lo mismo en un streaming? Parece claro que es imposible recrear eso. Entonces, ¿nos resignamos y asumimos que ese es el futuro que nos espera si queremos ver un concierto en "directo" o asistir a un "festival"?

Más preguntas al aire... ¿Por qué hay grupos que no tienen problema en realizar conciertos en streaming de manera gratuita (Dropkick Murphys o Dubioza Kolektiv, por ejemplo) y otros no? ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? ¿Qué diferencia hay entre ponerse delante del ordenador a la hora marcada o buscar en Youtube un concierto de ese mismo grupo subido hace meses o años?

Por otro lado está el punto de vista de lo que nos ofrecen los artistas en su conjunto. Ya no sólo música en vivo sino creaciones, en forma de canción o de cualquier otra manera que se nos ocurra. ¿Es posible para ellos seguir ofreciéndolas sin un soporte que les permita vivir de ello? "Superadas" las sucesivas crisis de la industira de los últimos años, los directos parecían el último bastión de la resistencia de músicos y bandas (y por supuesto de técnicos, promotores y demás actores de la escena). Circunstanciales o estructurales, ¿tiene el público un deber moral de apoyar estas iniciativas en pro de la supervivencia de quien le alimenta el alma, por muy poco atractivas que parezcan?

Todas estas cuestiones las tiene que responder cada uno y por ahí irán los tiros del futuro de los conciertos en streaming. Lo que nosotros tenemos claro es que no tiene nada que ver un "directo" en streaming con un "directo" en directo. Y que, salvo causa de fuerza mayor, nosotros tenemos claro que queremos conciertos y festivales en vivo y en directo. Entendemos que habrá que adaptarlos a la "nueva normalidad". Pero precisamente esa "nueva normalidad" no puede impedirnos seguir disfrutando de una de las cosas que más amamos y que más alimentan a las personas... La música en vivo y en directo.

Coachella, Indio, California

Sábado 14 de marzo de 2020. España se encierra en sus casas. No nos podemos mover hasta que detengamos al bicho. Nadie sabe cuánto se va a prolongar esta situación. Queda un mes para volar a la Costa Oeste de Estados Unidos, bajarnos en Los Angeles, recoger la camper y plantarnos en Indio. Coachella 2020 nos espera. Con un poco de suerte, allí estaremos.

Los días pasan monótonos y las noticias no son nada buenas. El sueño de Coachella 2020 se aleja. De repente, el viernes 17 de abril se empiezan a oír ruidos en la escalera del edificio, me asomo a la puerta, apenas la he abierto en los últimos 30 días. El ruido se hace más fuerte. Salgo curioso, bajo despacio por la escalera hasta llega al portal. El ruido proviene del cuarto de las basuras, probablemente se haya colado algún animal envalentonado por la ausencia de humanos a su alrededor. Abro la puerta, el ruido viene del interior de uno de los contenedores, sí, seguro que algo se ha colado ahí dentro. Abro la tapa y entonces una fuerza sobrenatural me arrastra dentro...

Cuando abro los ojos estoy en una explanada, hace calor, inusual para las alturas del calendario en el que nos encontramos. Enfoco, me doy cuenta que estoy rodeado de gente. Vuelvo a pestañear. Visto pantalón corto, zapas de concierto y camiseta festivalera. Me miro la muñeca, llevo una pulsera. Suena música por todas partes... ¡Estoy dentro de Coachella!

A mi izquierda veo un escenario, me acerco. Por la que están liando no me cuesta reconocer a IDLES. Me meto en el pogo. Los de Bristol son de lo mejorcito para sudar en directo. Cuando terminan me paro a reflexionar, he repasado el cartel tantas veces que lo tengo memorizado. Tengo claro que es viernes y tengo claro también lo que me espera en un rato.

Mientras tanto veo a Madeon, City Girls, Megan Three Stallion. Me voy dando cuenta también que, como me temía, hay mucho postureo y mucho famoseo. Pero también hay mucha gente que se lo está pasando en grande sin importarle las cámaras y lo que veo, sobre todo, son muchas camisetas con unas siglas RATM. Ellos son el motivo por el que este año Coachella estaba marcado en rojo en el calendario festivalero.

Volvían los Rage y tenía que verlos. Ya ha caído la noche sobre el desierto californiano. Se hace el silencio que rompen los primeros acordes de una guitarra. Un foco ilumina a Tom Morello la gente empieza a gritar en cuanto reconoce Take The Power Back. Se avecina tormenta. La descarga comienza cuando se oye por primera vez a Zack de la Rosa. Ahora sí que la gente está desatada. Entro en trance. Uno a uno se van sucediendo todos esos temazos que tengo desgastados en cintas de casette, en cd's rallados: Bombtrack, Wake Up, Bullet in the Head... El tiempo vuela hasta que se para cuando vuelve a sonar la guitarra en solitario. Es lo que todo el mundo estaba esperando: Killing In The Name. El suelo vibra bajo nuestros pies, los cuellos se rompen, flotamos. Sí, son Rage Against The Machine. Parece que ya hemos soltado toda la rabia pero todavía les queda una última bala en la recámara. El giro final, la sorpresa: Freedom. No hay mejor himno para terminar.

Todavía con el subidón Calvin Harris empieza el ending show del día. La última vez que lo vi sobre un escenario volaban jaimas y tiendas de campaña. No es lo mismo pero la atmósfera invita a dejarse llevar igual que en Sziget.

Un pestañeo. Vuelve a haber luz y a hacer calor. La voz de Anna Calvi resuena en todo el festival. Es sábado. Día 2 de Coachella 2020. Su presencia me hipnotiza hasta que otros ritmos vuelven a llamar mi atención. Caribou. Su espectáculo audiovisual me atrapa desde el principio. Algo tiene este tipo que me engancha. Salgo de su mundo del revés (¡qué paradoja!) para entrar en otro mundo paralelo, el de Disclosure. Un ratito bueno para recargar energías y no cortarme las venas cuando empiezo a escuchar la voz inconfundible de Thom Yorke. Menos mal que Travis Scott me ayuda a deshacer la bola que me había dejado el líder de Radiohead. Para ser el segundo día no ha estado nada mal, no.

Otro pestañeo. Las voces latinas se imponen hoy por Coachella. Nathy Peluso ha roto el hielo pero yo me acerco a un escenario en el que ya hay gente esperando a que aparezcan Cariño. Sí, la aportación española a este Coachella 2020. El trío de Lavapiés se marca 40 minutos muy aseados y me queda la sensación de que a la gente les ha gustado. ¡Bien por vosotras!

Cambio de tercio, turno para Ari Lennox que engancho con Daniel Caesar y me topo luego con Lana del Rey. Si con Thom Yorke no sé si cortarme las venas, con Lana no sé si dejármelas largas. Siempre le doy un voto de confianza y siempre acabo huyendo de sus directos, en fin. Respiro y vuelvo a sentirme vivo justo a tiempo para escuchar a Frank Ocean. El gran final corre a cargo del p*** Fatboy Slim. Sin grandes alardes y tirando de clásicos cierra Coachella 2020. Un Coachella que no se nos va a olvidar.

Cuando todo está en silencio un ruido llama mi atención, suena dentro de un contenedor al fondo de la gran explanada. Probablemente se haya colado dentro algún animal.

J&B
Foo Fighters, Sziget 2019, Festival, Concierto

Durante una década algún miembro fundador de Festivaleros! ha acudido a Sziget. Sin fallo. Sin excepción. Uno, dos o tres. Pero siempre habíamos acudido a la llamada de la Isla. Este 2019 habíamos decidido que no. Por unos u otros motivos esta vez no iba a haber Festivaleros! en Sziget. Pero la Isla no se dio por vencida. De manera tenaz, luchadora y cabezota, la Isla no se rindió y al final consiguió que sí, que Festivaleros! volviera a Sziget.

Las mariposas estaban en el estómago... Nuestro roadtrip nos había llevado de nuevo a Budapest. Nuestra aventura acababa, otra vez, en Sziget. Después de dos semanas llegábamos al final. Al punto de no retorno. Volvíamos a la Isla y lo hacíamos acompañados de nuevos festivaleros a los que enseñarles lo que Sziget puede ofrecer. Era, sin duda, un antes y un después.

Budapest es nuestra segunda casa, ya tenemos nuestro barrio, nuestras tiendas, nuestros ruins y nuestro recorrido a pie camino de Sziget. Esta vez lo hacíamos mirando al cielo, amenazaba lluvia y de vez en cuando se escapaba alguna gota, pero de momento parecía aguantar. Ya en el tren los nervios aumentaban, las explicaciones a los novatos también y al bajar en Filatorigat la sonrisa ya no nos cabía en la cara.

Es raro llegar sólo para un día. Es muy raro llegar fresco, limpio y recién duchado justo el último día de Sziget 2019. Todo está en su sitio. El puente sigue ahí, esperando a que lo crucemos después de las fotos, de las tonterías y de las bromas para aplacar los nervios. Sí, estamos a punto de entrar en Sziget. Y por muchos motivos, muchos, es especial. Muy especial.

Sziget 2019, Festival, Concierto, Festivaleros
Dentro sí que nos sentimos como en casa, no hay mucho tiempo, vamos al lío. Hay que enseñarle los puntos importantes a los nuevos... Así que... Abreviando... Cerveza de bienvenida... Mojito de bienvenida... Tatoos (muchos) de bienvenida... Y Palinka de bienvenida. Mientras muchos festivaleros todavía están amaneciendo entre sus tiendas, nosotros ya llevamos el subidón de la Isla. Lo experimentamos con Frank Carter, mientras la gente apenas se mueve nosotros hacemos temblar el suelo del Main Stage.

Es la hora de comer y de cumplir otra tradición... Börös voros kola. Es entonces cuando de la Isla surge algo inesperado, un Leprechaun. Nos intercambia las gafas, mueve ruedas, hace llover vino y esconde las llaves, juguetona. A su ritmo frenético llegamos al A-38 para ver a Valeras y hacer el chiste fácil... Festi-valeras! (sí, es muy malo, pero entonces no podíamos dejar de reírnos).

Salimos a la luz y el calor para descansar en el Europe Stage. Suenan las gaitas de Pipes & Pints. Nos reencontramos con viejos y buenos amigos, recordamos a los que no están. Saltan lágrimas de felicidad (una vez más). Maruja Limón pinta con sus colores y sus sonrisas el escenario. Está atardeciendo y el gran objetivo se acerca. Todos los caminos conducen al mismo punto. Todo lo que hasta entonces ha pasado en los últimos quince días culmina allí. El mundo está a punto de detenerse. Otra vez vamos a conseguir parar el mundo.

Foo Fighters, Sziget 2019, Festival, Concierto
Porque sí... Porque el Main Stage se ilumina y aparece Dave, y la batería rompe el silencio. Son los Foo Fighters. Es Sziget. Es la compañía. All My Life, así empiezan... ¡Cómo me conoces Grohl! El mundo se acaba de parar. Suena The Pretender. Lo acabamos de parar de nuevo. Es el punto de no retorno. Grito My Hero. Nada será igual desde entonces. Un guiño a Bowie. Nada. Y la luna lo sabe, por eso aparece al fondo, con el cover de Under Pressure, y sonríe, y con su mirada dice que sí, que adelante. Ya nada es igual. Por eso los Foo se lanzan con Best of You, imposible no cruzar miradas, imposible no sonreir. Llevamos más de dos horas y media flotando, viviendo, sonriendo... Sólo queda Everlong. Ahí está. Ahí estamos. El concierto perfecto, la compañía perfecta, el lugar perfecto.

Comienza a llover, hasta eso ha respetado. Toca conquistar el Tribute Stage y buscar entre los chubasqueros rojos al Leprechaun. Cuesta un poco pero aparece. La isla empieza a colapsar, entre el barro y el agua los espíritus de Sziget se van dispersando. Es nuestro turno de abandonar la isla. En ella se vuelve a quedar un pedacito de nosotros. Allí queda el punto de no retorno, en el Main Stage, a la izquierda del escenario, entre la zona vip y la torre de sonido. Entre un sombrero blanco y uno verde.
J&B

Sziget 2019, Festivaleros, Festival, Concierto

Guca, Guça, Trompetas, Serbia, 2019, Festival

"Las mariposas son hadas que viven sólo unos días, por eso no se posan. Lo único que quieren es volar y sentirse libres durante lo que les queda de vida". Lo decía un hada al ver volar a otra entre las últimas tiendas que quedaban en el camping de Guča. Un hada-mariposa que esta vez sí se paró a la sombra de un coche a recuperar algo de aliento para seguir volando libre...
Fue el final de cuento a una historia de cuento, la del Festival de las Trompetas de Guča. Un día antes de llegar a este pueblo perdido en medio de Serbia, un duende de las montañas de Sarajevo había ensombrecido su risueño gesto para dejarnos una frase flotando entre el humo de su cigarro: "Guča is not for couples. Desperate people. Lot of desperate people". Volvió a darle una calada a su cigarro liado a mano y cambió de tema. El aviso ya estaba hecho.

Abandonamos los dominios de nuestro duende Oliver con la certeza de que nos volveremos a encontrar. Tras conseguir salvar el desnivel de la colina tomamos el curso del Drina para llegar hasta la frontera. Durante años hemos escuchado historias de lo que en Guča se vive durante cuatro días. Ahora, lo íbamos a vivir en primera persona.
Guca, Guça, Trompetas, Serbia, 2019, Festival

En cuanto llegas te das cuenta de que allí hay una energía diferente, que allí se mueve algo. Bien podría ser los más de 130 kilos de nuestro vecino Joe, eslovaco de pura cepa y que junto a sus compañeros de acampada no se separó en ningún momento, fuera la hora que fuera, de una botella, con un extraño licor, que parecía no tener fin.

Guča es un pueblo como podría serlo cualquiera de nuestros pueblos de la Castilla profunda. Diría que incluso más pequeño. Apenas tres calles discurren paralelas al curso de un río que baja con el agua justa para refrescarse cuando el calor aprieta. Podría aventurar que allí cualquier día de invierno no viven más de dos mil personas. Durante el festival llegan a recibir a unos diez mil curiosos. Entre ellos estábamos nosotros, mirando todo con los ojos bien abiertos, intentando recordar todo lo que pasaba en cada momento. Sin dejar de sonreír.
Guca, Guça, Trompetas, Serbia, 2019, Festival

Como si de Hamelín se tratara, aquí el sonido de las trompetas atrae a duendes, hadas, festivaleros y demás fauna. No existe un rincón donde no se oiga una trompeta. Las bandas tienen un sexto sentido para localizar a las hadas, rodearlas y hacerlas bailar. Un sexto sentido que usan también para buscar a los festivaleros y reclamar el pago por el espectáculo. En ese juego van pasando las horas mientras la estatua impasible del trompetista vigila que las hadas sigan bailando, que los duendes sigan sonriendo y que el festival no pare.

Guca, Guça, Trompetas, Serbia, 2019, Festival
En este paraíso, la serpiente lleva un contundente bigote y la manzana tiene forma de botella con un licor transparente. Aunque no te lo propongas, te encontrará y desde luego te propondrá un negocio que no podrás rechazar. Hecho el trato toca cumplir promesas, la de escalar la colina más alejada del bullicio para encontrar al hada trompetista. Allí la cabeza recorre cientos de kilómetros para acercar a los ausentes y el corazón viaja al futuro para confirmar lo que ya sabía. El sombrero apunta al infinito y el sol siluetea entre la colina y los árboles. Sonrisas, miradas, estar con quien tienes que estar.

Algunas de esas hadas se esconden al caer la noche, otras duermen y las más elegantes se transforman en ángeles que, guiadas por las cuerdas de una guitarra, endulzan la madrugada con su voz. Los más sonámbulos se acercan curiosos y los focos se centran sobre ellas. El camping es una fiesta, las sonrisas se desbordan en la cara y las miradas cómplices lo dicen todo.

Así es Guča y su Festival de Trompetas. Nuestro duende bosnio se equivocó. Quizá sí hay "desperate people" pero hay otra mucha gente dispuesta a pasárselo bien, a bailar al ritmo de las trompetas, a brindar con Jelen bien fresquita sacada del almacén, a formar equipo, el Team Guča, a superar los obstáculos, a compartir... A vivir la vida... A soñar... A volar... Juntos.

J&B
Guca, Guça, Trompetas, Serbia, 2019, Festival


La llegada a Viña Rock siempre es parecida. Conforme te vas a cercando a Villarrobledo, cae la tarde y los conciertos están a punto de empezar en la fiesta de bienvenida. Primero hay que ir a dejar las cosas, establecerse y poco a poco te va entrando el "picorcito". Un año más estás en el viña y tienes ganas de que empiece el jaleo.

Tienes ganas de llegar a los conciertos, pero sobre todo tienes ganas de ver a la gente. A esa gente con la que año tras año compartes cuatro días. A muchos no los conoces. Pero da igual. Ellos a tí tampoco. Eso va cambiando conforme avanza el festival. Después de años de viña, de ver cómo ha ido cambiando (el viña y todo lo demás), el elemento diferenciador que sigue uniendo a tanta gente en un lugar de la Mancha es algo que flota en el ambiente. Una manera de ver la vida, de afrontarla, de convivir con la diversidad sabiendo que no es ninguna amenaza. Y de rebelarse contra los que intentan hacernos creer que lo es y la intentan usar en nuestra contra.

No tiene tanto que ver con ideologías, que también. Ni con rango de edad, que simplemente no importa. Ni con clase social, cosa que al viñarockero le da absolutamente igual.

Tiene que ver con lo que decían Txarango en su concierto del año pasado. "Amamos a los pueblos de España, que no os engañen, contra quien nos levantamos es contra un estado profundamente injusto."



Sinceramente, en ese sentido creo que Viña Rock tiene algo que enseñar a eso que llaman/llamamos España. Lo que pasa es que a quien le interesa la confrontación para su propio beneficio no le interesan los abrazos, la empatía, las sonrisas y la libertad de cuatro días de festival, estés acampado, en una casa, en una furgoneta o al raso.

Es curioso cómo para algunos, la idea de algo que para ellos debe estar unido sobre todas las cosas la cimentan en fomentar separación, reproches, sentencias totalitarias, en definitiva odio.

Tiene que ver con que, después de tanto tiempo en el que muchos se siguen empeñando en destruir y separar a unas gentes, a unos pueblos de otros, en Viña Rock te piden fuego en catalán, se lo das en valenciano, empiezas a charlar en castellano, invitas a una cerveza en euskera y te dan las gracias en gallego. O en inglés, mira. ¿Y tú te crees que a alguien le importa? ¿Tú te crees que la gente es tan estúpida como para hacer distinciones en función de donde vengas, del color que tengas o de la lengua que hables? Pues no, en Viña Rock no.

Y por qué será. ¿Será que es una burbuja social dentro de un ambiente festivo y desenfrenado? Pues sí, puede ser. Todos los festivales realmente lo son un poco. Pero también puede ser que a muchísima gente de este...territorio, va, territorio, que compartimos todos, le de exactamente igual lo que intenten conseguir unos u otros en las altas esferas que no hacen más que remarcar las diferencias.

Quizá no sólo no les importen, sino que aprecien esas diferencias. Quizá sólo se preocupen por hacer que lo que hay a su alrededor sea un poco más justo, tenga un poco más de sensibilidad y ponga el foco en lo importante, en las personas.

Quizá sólo sea un delirio surgido de una rave, la locura de 80.000 hidalgos de la Mancha. Quizá. Cada uno luego saca sus conclusiones. Quizá Viña Rock sea una representación de lo que nos une. Quizá Viña Rock sea algo parecido al "país" que muchos quieren. Sin duda, para mí, Viña Rock es uno de mis países.

Y por favor, entiéndase Viña Rock como un ejemplo, un reflejo bañado de música de una sociedad que existe en la calle, en todos los ámbitos, estratos, bares, trabajos, familias, aunque se empeñen en hacernos creer lo contrario.

Da igual que seas de disfrutar a lo Han Solo, que te metas en los pogos en modo Chewbacca o seas el mayor fan del Alcohol Milenario. Aquí todos formamos parte de la resistencia contra el Imperio del odio, contra el lado oscuro. - Viñarockero dixit. Cuidado con el lado oscuro.


kboy

★ Cartel Viña Rock 2019

Volver está de moda. Muchas bandas que creíamos desaparecidas o en otras tareas, vuelven para... bueno para celebrar aniversarios, porque les pica el gusanillo de tocar juntos, por la nostalgia del recuerdo, porque se han quedado sin pasta, por haber superado los problemas que les hizo pausar la actividad o porque les da la puta gana y no tienen por qué dar explicaciones más sofisticadas que esa.

Cada uno que elija sus razones.

De los retornos más sonados de los últimos tiempos está sin duda el de La Polla Records. Pocas bandas más icónicas e históricas podrán volver a nivel estatal que La Polla. El discurso de una generación que creció al abrigo del punk naciente y que en el punk encontró un camino alejado de la monotonía, del postureo, del control externo y del seguir las normas.

Por supuesto muchos de los que encontraron ese camino fueron víctimas de su propio 'do it yourself' y acabaron siendo lo que odiaban.. y muchos otros acabaron tristemente atropellados por el punk en muchos sentidos.

No parece el caso de Evaristo, al que muchas veces se recurre a día de hoy para ejemplificar que las letras que éste hizo en los 80 son totalmente vigentes en los felices nuevos años 10. Es sin duda uno de nuestros héroes de guerra favoritos, de la guerra músico-cultural contra la tontería y las altas esferas. Del hablar claro, de escandalizar por gusto y por necesidad. Evaristo es un referente para varias generaciones, alguien necesario y todo un tótem de nuestra (contra-?) cultura. Auténtico personaje de culto.

Como dicen Desakato: 'Todos nuestros héroes están muertos"... menos Evaristo.

Evaristo Páramos

Así pues, la noticia de la posible vuelta de La Polla Records llevaba semanas revoloteando sobre el mundillo, más por ir cebando la noticia final que por otra cosa. Ya desde que hace un mes empezaran a actualizar las fotos de sus perfiles sociales estaba claro que la vuelta era un hecho.

Es una de las paradojas más alucinantes de nuestro tiempo: una banda como la Polla Records nos escupe a la cara una nueva canción contra la tecnología, las redes y el capitalismo y toda la maquinaria de su regreso se pone en marcha a través del cambio de una foto en su perfil de Facebook.

Un hecho con 4 fechas confirmadas por ahora, una canción nueva con videoclip incluido y un disco con temas viejos regrabados. Los cuatro conciertos son por todo lo alto. Nada de festivalillos de tres al cuarto. A todo meter. En varios de los recintos más grandes de la península y acompañados por El Drogas.

Y en el aire una pregunta: "¿Era necesario?".

kboy



Dos comentarios en redes respondiendo al anuncio del videoclip que me han hecho gracia.

- Suena a Gatillazo.
- ¿Y a qué quieres que suene? ¿a Bustamante?

- Suena a Gatillazo, y está demasiado producido, se les olvidó cómo hacer punk...

Hay gente pa tó...
Berri Txarrak

La noticia de la despedida de Berri Txarrak nos pilló por sorpresa hace unos meses y desde entonces cada vez que sale la conversación, cada vez que lo pensamos y recordamos momentos vitales con ellos como banda sonora, o nos frustramos por no haber llegado a tiempo de conseguir una entrada para uno de sus conciertos de despedida (las entradas de la última gira suelen volar nada más salir a la venta), nos recorre una sensación extraña de pérdida.

Cuando digo que Berri Txarrak es mi grupo favorito, hay quien me mira con incredulidad pensando que me quiero hacer el interesante (joder, ¿es que no puedes decir una banda normal como Metallica o así?), otros ni siquiera los conocen, y hay un tercer grupo de gente que estén de acuerdo o no, asienten con la cabeza y una sonrisa cómplice.

Personalmente creo que es una de las bandas más honestas y con más personalidad propia que me he encontrado desde que conozco un poco este mundillo de la música por dentro. ¿Que qué significa eso?

No se flipan. No van de estrellas del rock. Siempre quisieron ir un poco más allá. Han conseguido ser una banda casi de culto sin parafernalia, sin grandes alardes mediáticos, sin hacer mucho más ruido que el que sale por sus amplis, y cantando en euskera. No repiten esquemas, ni siquiera los propios. Se arriesgan, lo han dado todo por la música; no por tener un grupo, no por triunfar, ni por salir de gira o ir a festivales.

Van mucho más allá de todo eso. Es la Música con mayúsculas y la pasión sin límites por ella, la que destilan Berri Txarrak y en concreto su alma mater, fundador, conductor, atizador. Y eso se nota. Viendo a Gorka en directo, escuchándole tocar, cantar y escuchándole cuando habla, se percibe cierta angustia, ese desasosiego que tienen los grandes genios que lo dan todo por su arte hasta las últimas consecuencias y siempre quieren más. Sudor, sangre, esfuerzo, pasión, dedicación, felicidad condicionada a tener una guitarra en las manos y algo que decir al cantar. Y que nunca te parezca suficiente. Que la máquina no se pare.

Jaio.Musika.Hil (2005) Berri Txarrak
Jaio.Musika.Hil (Nacer.Música.Morir). No puede definirse mejor una filosofía de vida.

Todo muy intenso, sí, no hay espacio para la frivolidad o para la chanza en la música de Berri Txarrak. Y aun así, han convencido, ilusionado y en definitiva unido a una cantidad ingente de seguidores que este año se quedarán un poquito huérfanos.

En cierto modo, durante todos estos años, 25 años, Berri Txarrak les dio un hilo del que tirar para descubrir mucho más que a un grupo de música. Y mientras tanto, ellos también tiraban de ese hilo, para ver a dónde les llevaba.

Desde que conocí a Berri Txarrak allá por los tiempos de Libre (2003), me di cuenta de que estaba ante un grupo diferente. Tenían algo que me atrapó desde el principio e indagar en sus discos anteriores sólo potenció esa sensación. No era rock, no era punk, no era metal y lo era todo a la vez. Y además, indagar en sus referencias y músicas afines me dio acceso a todo un universo musical hasta entonces desconocido. Nuevamente el hilo del que tirar.

También vi disco tras disco que cada uno de ellos era mejor que el anterior y que ninguno daba la sensación de que hubieran tocado techo.

Desde los sonidos más duros, las voces más furiosas, fueron refinando unas melodías que te taladran la cabeza, dejando los coros justos y precisos, construyendo rifss tan directos como efectivos, muros de sonido de guitarra, bajo y batería. Y tocando cada vez más rápido, más sólido, más coordinados, más perfecto y a la vez transmitiendo tantas cosas. Una formación sencilla de tres personas para canciones complejas, casi artesanales, llenas de matices, llenas de un mensaje potente y una actitud contagiosa de orgullo, rabia y amor por la música. Todo ello bañado por la magia del euskera.

El hecho de que cantasen o no en euskera quedaba relegado a un segundo plano a nivel musical, porque acababas entendiendo lo que querían decir, pero es un hecho de vital importancia en su personalidad como banda que ha conquistado a miles fuera de sus fronteras. Siempre dije que si hubieran cantado en inglés estaríamos ante una de las bandas más famosas del mundo. Lo sigo manteniendo y también sigo diciendo que ni falta que hace.

Capaces en el mismo año de tocar antes decenas de miles en pabellones y festivales y en una sala francesa (en Nantes) ante una sola persona, y tocar de la misma manera, dándolo todo. Hacer música pase lo que pase.

Gorka Urbizu, alma de Berri Txarrak

Todo sustentado sobre los hombros de un "genio loco", Gorka Urbizu, un tipo que fundó un grupo en Lekunberri con un amigo y que ha ido aguantando todas las tormentas y los posibles naufragios (reducción de cuatro a tres componentes, cambios de formación, censura, evolución vital...) para poder hacer lo que más le gustaba en el mundo: tocar en Berri Txarrak. Gorka es BTX y BTX es Gorka.

Son muy malas noticias que Berri Txarrak desaparezca. En este caso las razones no parecen ir más allá del cansancio generalizado, la necesidad de seguir creando pero de otra manera y probablemente ganas de explorar nuevos territorios. A quién no le suenan esas razones.

Como él mismo reconocía en la rueda de prensa de presentación de la gira, después de llenar la BEC de Barakaldo con más de 10.000 personas, en lo que fue posiblemente el concierto top de su carrera, Gorka se preguntaba: '¿Y ahora qué?'.

Obviamente no es por falta de ventas y ni un revés de su público. Las entradas de la gira de despedida vuelan casi tan rápido como los reconocimientos, las muestras de cariño y un clima de que de alguna manera, la música también se queda un poco huérfana con esta pérdida.

Y parece que somos muchos los que pensamos esto. Para muestra un ejemplo de tuit que puede ser perfectamente el resumen de esta última gira, infinita, que abarcará casi todos los escenarios imaginables: festivales, salas grandes, salas pequeñas, gaztetxes, frontones, aquí, allá, Europa, América... Y estaremos atentos porque anunciaron que están organizando un concierto multitudinario en Euskal Herria para que nadie se quede sin verlos.



Desde aquí sólo nos queda intentar asistir a todos los conciertos que podamos de esta última gira, no como un intento de verlos por última vez sino como siempre lo hemos hecho, para dejarnos atravesar y empaparnos una vez más de la música de Berri Txarrak. Y otra vez, y otra.

Ikusi arte, Berri, eta eskerrik asko.


kboy

Gira Ikusi Arte de Berri Txarrak
Viña Rock 2018

Finales de Abril o principios de Mayo siempre es una muy buena fecha. Fecha en la que tienes una cita ineludible en ese pueblo de la Mancha: Villarrobledo con ese mundo paralelo: Viña Rock.

27, 28, 29 y 30 de Abril…Este año no hay que pedirse día libre en el curro para poder ir a la fiesta de presentación: bien. Haces los deberes y te das cuenta que se te solapan hasta tres grupos a la vez que quieres ver, te echas la mano a la cabeza, pero te encanta… Haces chapas, ¡ya fluirás!

Música, música y más música. Te preparas: gafas de sol, botas de agua, camisetas térmicas, chubasquero, camisetas de tirantes, crema para el sol…nunca sabes qué tiempo hará…es la aventura del no saber.

El viernes 27 es una constante explosión de: ganas, gentes, bailes, cervezas, risas… Las emociones se desbordan, la alegría de ver a quienes quieres mucho y no ves muy a menudo. La noche tiene un título: Che Sudaka y un final para mí: Jägermeister.

Viña Rock, Che Sudaka

Al despertar el sábado ya te sientes parte del lugar. Desayunamos, nos duchamos y tiramos hacia el recinto que hay mucha faena por hacer.

Muerdo es la primera parada; genial mezcla de ritmos latinos y folcloristas, pero también urbanos y modernos. Mi gran apuesta para el día: Txarango. No defraudaron, impresionantes, te hacen bailar como luna en el agua. Y hablando de lunas, ¿qué tal si aderezamos este Viña Rock con una luna llena? Alza la frente, y mira al cielo.

Sentimientos, emociones, deseos, pasiones, instintos… hasta la parte más irracional del ser humano responde a los dictados de la música y la luna llena juntas. !Locura buena!

El domingo tiene muchos nombres: Russkaja, Train to Roots, Desakato… Un lío. Querer estas en muchos sitios a la vez y casi conseguirlo. Bailar, rozar ese punto en el que no hay barreras ni para tu cuerpo. Llegar a esa complicidad con tu familia festivalera en la que; una mirada te diga más que mil palabras y una sonrisa, te transporte al mundo de por siempre jamás.

Viña Rock 2018, Desakato


Enamorarse de un momento, de una frase, de una situación, de un grupo, de una canción, de una persona… todo el rato. El turismo emocional más bonito.

 ¡Jo! Ya es lunes. Es el último día y no quieres que se acabe por nada del mundo. Pero oye: “hoy va a ser un gran día”.

Y te vas a ver a Auxili a las 16.30, ¡al fin los ves en el Viña! Auxili, Dakidarria, El Niño de la Hipoteca, EUKZ… ¡un no parar! Pero si tengo que poner un título al lunes, este es, sin duda: Dubioza Kolektiv.

Ya te has acostumbrado: a las colas para entrar, a los cacheos máximos en la puerta, a las colas para pedir la cena, a los viajes a por cerveza, a los viajes al wc molón al aire libre, a las conversaciones, a tu familia festivalera…

Me quedo con un cúmulo de sensaciones.
Me quedo con esa gente que te lleva a esos lugares que nunca pensaste que existían dentro de ti.
Me quedo con la barra libre del “todo vale festivalero”.
Me quedo sintiendo que todos somos igual. Igual de diferentes.

Hacerse eterno en una canción…

Anna CuPa

Viña Rock 2018

Fotogalería del Viñarock 2018

Jack Metal Fest: Cartel

Desde que entré en Los Festivaleros!, y luego en Metal Korner, he ido conociendo gente, bandas y tejiendo una red de contactos. Muchos de ellos se convirtieron en amigos, tal como es el caso de Jennifer Grant de Vampire Prods, quien me dio la oportunidad de disfrutar la experiencia de viajar y vivir el día a día de una banda: WonderOnce, que acompañé un par de veces el año pasado.

Hace un par de años también participamos en la organización del Ronda Fest organizado por el ayuntamiento de Ronda, con la colaboración del equipo de Metal Korner (yo incluido), donde tuvimos el privilegio de asumir el control de dicho evento durante el día del festival. El rigor y buen hacer de nuestro equipo, liderado por Juankar, convirtió el evento en un efímero éxito con gran aceptación de las bandas, público y medios.

Jack Metal Fest: Ronda Rocks
La semilla del Ronda Fest dejó sembrado una largo campo, con multitud de oportunidades, y la primera cosecha llevó al nacimiento de la Asociación Cultural Ronda Rocks, con dos objetivos: el primero tener una entidad oficial para poder tratar de pleno derecho con otras entidades y administraciones, y segundo repetir la experiencia vivida.

Pero desafortunadamente las cosas no han ido tal como lo planificamos. Fue imposible repetir la experiencia en Ronda por varios motivos. Se nos abrieron otras múltiples oportunidades, pero ninguna se concretó, y después de unos inicios llenos de ilusión, nos pusimos en estado de hibernación, esperando que se despertara la fiera.

Con todo el tinglado montado y sin usar me surgió una idea volviendo del Aquelarre: ¿Por qué no hacer un concierto para mi cumpleaños? Hablé con Jennifer y le pareció una buena idea, así que como proyecto inicial de festival pensamos en WonderOnce en The Hall, el 14 de abril. Pero a los pocos días de empezar ya apareció el primer problema, el día elegido tocaba el mismísimo Blaze Bailey (ex Iron Maiden) en Málaga. Así que tuvimos que cambiar de fecha aplazándolo una semana atrás (porque dicen que celebrar un cumpleaños por adelantado trae mala suerte), quedando fijado la fecha definitiva al 21 de abril.

Estábamos todavía en diciembre, y encargué la preparación del cartel a un familiar quien en base a fotos mías dibujaría lo que sería el una verdadera obra de arte. Puedo decir que no quedé decepcionado. El “primo” Salvador Navarro Portillo, dibujante ya reconocido, y que firmó comics en DC o Marvel, hizo honor a su reputación.

Jack Metal Fest: Noemi de Anima Aeterna

Mi compañero José Emilio me puso en contacto con los chicos de Anima Aeterna, y entablamos conversación sobre qué les podía ofrecer y aceptaron mi primera oferta. Así que ya teníamos un verdadero evento con dos bandas Anima Aeterna y WonderOnce. Todavía quedaban 3 meses para la fecha y todo iba viento en popa.

Pero como lo podéis imaginar el camino está jalonado de piedras y obstáculos Con el cartel y el evento ya planificado, WonderOnce se vio obligado a cancelar todos sus conciertos por problemas de salud de uno de sus integrantes. Me quedé abrumado, más por el problema de salud que por la cancelación, ya que quiero a esos chicos. En ese momento el concierto había pasado a un segundo plano, llegando a plantearme suspenderlo todo. Y allí llegaron mis compañeros de la Asociación, Juankar, Fátima y Javi que me animaron a buscar otra banda.

Jack Metal Fest: Apologies
Y la elección fue rápida, pero no precipitada. Tenía una espinita clavada de haberme perdido el concierto de Apologies en el Costa del Rock Fest, así que fueron una elección casi evidente. En ese caso tampoco hubo mucho que negociar, así que de nuevo volvemos a contar con un evento.

En ese momento decidimos hacerlo oficial entre nuestros amigos pero al festival le faltaba un nombre y lo que en un principio comenzó como una especie de broma, se acabó convirtiendo en el nombre oficial: nacía el ¡JACK METAL FEST! Se fijó el anuncio oficial para el 1 de marzo, pero como siempre por alguna razón se volvió a retrasar.



Y paso a contar uno de los episodios más especial de la preparación del festival.


Salí de trabajar como tantas veces a eso de las 0:00 y al mirar mi móvil no tenía ningún mensaje (a esa hora la gente de bien está dormida). Me fui a casa y cuando me bajo del coche tenía unos 50 wasapp, y 100 mensajes en Messenger. ¡Qué está pasando! Resulta que Teto, la banda de Javi, acababa de cancelar el bolo que tenía para el mismo fin de semana y que se ofrecían para bajar desde Madrid. Yo soy una persona sensata y, haciendo números y estimaciones de los costes, lo veía complicado… muy complicado, pero mis compañeros son así de grandes, y al final unos pocos se ofrecieron a pagar el caché de Teto como regalo de cumpleaños. Nunca les podré estar lo suficientemente agradecido.

Jack Metal Fest: Javi de Teto
Y finalmente el 6 de Marzo se hizo oficial el cartel con gran respuesta en facebook. ¡Ya no había marcha atrás!

Ya teníamos cartel, teníamos entradas físicas y también on-line. Las bandas se pusieron de acuerdo en cuanto a material y logística, y desde aquel momento todo iba viento en popa. Todo iba bien, o eso parecía. Si una vez alguien me preguntan por los peores momentos de mi vida, contaré cuando fui a entregar los carteles a la sala. Después de dejarlos, cuando dejaba la sala, vi que había anunciado otro concierto para la misma fecha y misma hora en la misma sala… menos mal que las dudas fueron resueltas rápidamente por Jesús, el dueño de The Hall. Era un error en el cartel de la otra banda. ¡Qué mal trago! Creo que duró poco más de dos minutos, pero me parecieron horas, y me dio la sensación de casi venirme abajo.

Para rematar, siguen sumándose contratiempos. Ahora con la final de la copa del Rey que se jugaba el mismo día que el festival. ¿Seremos capaces de rivalizar con el Barça y el Sevilla?

Quedaba una semana y todo estaba listo, incluidos horarios de pruebas y actuaciones, todos hechos con cabeza. Llevo años protestando con las aperturas de puertas tardías y recortes en los setlist. El JACK METAL FEST debía ser un ejemplo de organización y cumplimiento, entre ellas las bandas, que como en todos los pasos previos, estuvieron predispuestas a colaborar.

Pasé a diseñar acreditaciones personalizadas, pero al final, las acabo realizando José Emilio. Aquí también quería algo único, que sirviera como un bonito recuerdo para las bandas y resto del staff. Son los pequeños detalles que hacen que uno recuerde con emoción un evento.

Comienza la cuenta atrás…

Viernes 20: llegan a Málaga las primeras unidades del staff, y no precisamente para trabajar. Después de unas cuantas cervezas y un paso por el Lemmy (mítico bar heavy de Málaga) nos volvemos a casa de manera un poco accidentada. ¡Mira qué quejarse de mi manera de conducir! ¡Nada! (Iba sobrio, no como otros).

Sábado 21: la noche fue corta. Me levanté y en el ambiente ya se respiraba el aroma a algo grande, huele a ese momento que define Barney como “Legendario”. Planificamos el día, pero como siempre en esos casos, los pequeños detalles hacen que la siesta se vaya y perdonadme la expresión “¡A la mierda!”. Los chicos de Anima Aeterna se presentan en la sala 40 minutos antes de la hora prevista, está abierta, así que empieza el montaje. Van llegando los miembros de Apologies, pero falta un guitarrista y el batería (ese último nunca llegó…), y a pesar de tener todo bajo control, las pruebas se retrasan un poco al no poder probar la segunda guitarra al no estar presente el chico que falta. Al fin llegó y se precipitó todo. Apologies con batería pregrabada suena bien, Teto fieles a su línea, sin agobiarse y con ganas de cerveza, y Anima Aeterna espectacular desde el primer segundo.

20:05: quedan 10 minutos para la apertura de puertas y las pruebas de sonido se han acabado. ¡Lo hemos conseguido! El JACK METAL FEST empezará a su hora. Todo el equipo está en su sitio, Mercedes en la caja, Fátima haciendo de enlace entre camerino-sala, y Juankar de Stage Manager (aunque la verdad no le dejé ejercer).

Jack Metal Fest: Anima Aeterna
Si queréis saber lo que pasó durante el festival, nadie mejor que Fátima os lo podría explicar. Podéis leer la crónica que publicó para Metal Korner.

Cuando pensaba que estaba todo bajo control se acabaron las cervezas en camerino, y Teto pidiendo a gritos cerveza fresca en el escenario, nada que no se pudiera solucionar, por supuesto (algo que pulir para la próxima vez, tomaremos nota).

Los chicos de Anima Aeterna están pletóricos. Han triunfado, han vendido camisetas y discos, y la respuesta del público ha sido fantástica. Para mí es un placer haber dado escaparate a esa joven banda llena de ilusión.

Jack Metal Fest: Teto
Jack Metal Fest: Apologies

Todos los miembros de Teto salieron muy contentos y sorprendidos de la afluencia, destacando que en Madrid un día de futbol, no se junta tanta gente. Ellos también vendieron discos y camisetas, entre ellos mis amigos Paco y Carlos convertidos en fans números uno de la banda (todavía se pelean por saber quien más).


En cuanto a Apologies, la falta de batería dejó deslucida un poco su actuación, pero el batería al final no se pudo librar del trabajo, cosas que pasan. Me quedo sobre todo con Dew, impecable casi toda la actuación, hasta que se vio invadida por la emoción y fue incapaz de cantar la introducción de Touch Your Dream. Tras intentarlo tres veces decidieron seguir sin ella, hasta que su voz cristalina volvió a su cauce y siguió impresionando al público.

0:00h se baja el telón. El primer JACK METAL FEST concluye, siguiendo con una fiesta animada por mi amigo Carlos también llamado DJ Overkill, aunque dicha propuesta no fue tan bien recibida como se esperaba, se ve que los grupos dejaron el listón muy alto, pero bueno, volvemos a tomar nota y se hará de otra manera en la próxima ocasión.

Analizando el resultado del Festival podemos decir que fue un éxito con 107 entradas vendidas, y buenas sensaciones por parte del público y de las bandas que se fueron encantadas por el trato (a pesar de la cerveza caliente).

Mi jefe Carlos
Por mi parte a nivel personal quiero agradecer a los compañeros de la asociación su apoyo moral durante la preparación y la realización del evento. A todos mis amigos y a la bandas.

A Carlos mi jefe durante la jornada laboral, pero también mi mentor y fuente de sabiduría musical.

A Jennifer por su ayuda técnica en la organización (y por apoyarme en esta locura).

A Fátima, Javi y Rubén por su ayuda y buen humor.

A Andy por ayudar al montaje y ponerse en el puesto de merchan durante la actuación de los madrileños. Te espero en el escenario el año que viene con WonderOnce.

A Mercedes que vino desde Madrid y estuvo toda la noche en taquilla.

A José Emilio por su ayuda en el diseño de las acreditaciones y recomendarme a Anima Aeterna.

A Juankar por confiar en mí y enseñarme a trabajar con rigor, y dejar todos los cabos bien atados. Eres grande y lo sabes.

Un agradecimiento especial a los compañeros que colaboraron para que viniera Teto, es un gesto que os honra, y lo tendré siempre presente. Gracias Rudy, Tania, Fátima, José Emilio, Sonia, Adriana, Ana y Juankar. Muchas Gracias.

Y gracias al personal de la sala The Hall por las facilidades.

Jack Metal Fest: Staff

Postdata:

Como primicia, id haciendo un hueco y preparándoos: habrá JACK METAL FEST II. Ya se está perfilando el cartel. Así que, ¡nos vemos el año que viene!

Mescouillesenskis

Fotos cedidas por Metal Korner (José Emilio Paqué y Rubén Montejo)