Entrevistas
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Seguimos descubriendo nuevas bandas de la prolífica escena musical turca con Istanbul Talks.

Hoy os presentamos a Ayyuka, una banda de rock psicodélico y experimental originaria de Eskişehir que comenzó a forjarse en la escena underground de Estambul a finales de los años noventa. Lo que comenzó como un proyecto de improvisación entre los amigos de secundaria Özgür Yılmaz (voz y guitarra) y Altan Sebüktekin (bajo), evolucionó hasta convertirse en un potente cuarteto con la incorporación de Alican Tezer en la batería y Ahmet Kul en la guitarra. Con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas, la banda ha construido un sonido propio e inclasificable que bebe de influencias tan diversas como el funk, el hip-hop, el rock californiano, el hardcore y la psicodelia, sin olvidar las raíces de la música tradicional turca y anatoliana. 

La banda creció artísticamente en la vibrante escena underground del barrio de Beyoğlu en Estambul, compartiendo espacios y escenarios con grupos como Replikas en una época en que la música psicodélica y anatoliana era todavía un fenómeno esencialmente local. 

A lo largo de su discografía, la banda ha evolucionado de manera orgánica hacia territorios cada vez más instrumentales y experimentales, colaborando con artistas de renombre internacional como Orlando Julius e intercambiando influencias con bandas de otros continentes. Su música, grabada en parte de forma remota durante los últimos años debido a que sus miembros residen en distintas ciudades y países, refleja una búsqueda constante y sin fronteras que sigue tan viva hoy como en sus comienzos.

FESTIVALEROS!: ¿Podéis explicar el origen del nombre Ayyuka?

AYYUKA: Fue un amigo nuestro, Bartu, que también es músico. Él fue quien nos dio el nombre. "Ayuk" es el punto más alto del cielo en turco, y "Ayyuka" significa "hacia lo más alto." Nos gusta porque no es como un punto final o un destino, es como si estuvieras atravesándolo. Es bueno estar en el camino. Encajaba bien con nosotros.

F!: Tenéis un género musical realmente único. ¿Podéis definir vuestra música?

A: Es muy difícil. No podemos decir que somos un solo género. Todos crecimos escuchando música extranjera - funk, hip-hop, hardcore, Rage Against the Machine, rock californiano, Red Hot Chili Peppers - géneros muy distintos, pero los destilamos en algo que disfrutábamos juntos. También nos inspiramos en músicos del entorno de Tom Waits, su guitarrista, su batería. Y nunca nos propusimos hacer un solo tipo de música ni ceñirnos a un género específico. La música es libre en ese sentido. Creo que tenemos una buena relación entre nosotros aunque cada uno escuche géneros distintos, y fue principalmente el gusto en común lo que determinó el resultado final. La razón por la que nuestro sonido cambió a lo largo de los álbumes no fue porque quisiéramos probar un nuevo género, sino porque nuestros gustos cambiaron con los años y seguimos lo que nos gustaba en cada momento.

Pero no fueron solo artistas extranjeros. También nos influyeron muchísimo artistas turcos como Erkin Koray, Barış Manço, Moğollar, Neşet Ertaş, Murat Bektaş, BaBa ZuLa, Nekropsi, Zen, Replikas... Nos inspira principalmente la atmósfera que crean todos estos nombres. Crecimos dentro de esa escena; empezamos en Eskişehir, luego nos mudamos a Estambul y tocábamos juntos en el barrio de Beyoğlu. En aquella época había escenas, y eran bandas muy buenas. Ni siquiera recuerdo a algunas de ellas, era algo habitual en nuestra escena. Pero lo más importante no son los nombres ni las bandas; es básicamente toda esa mentalidad, toda esa atmósfera. Este sonido psicodélico turco y anatolio es ahora popular en todo el mundo, pero en aquel entonces era algo muy orgánico y local. [Aquí podéis leer nuestra entrevista a BaBa ZuLa]

F!: ¿Cómo os sentís respecto al aumento de popularidad pero con una escena que se siente diferente?

A: Cada vez más gente escucha rock psicodélico turco, ya no es algo underground. Pero también está conectado con muchas otras cosas que están ocurriendo en Turquía. Hoy en día es muy difícil estar conectado en la ciudad, es carísima, hay menos espacio libre. A principios de los 2000 teníamos un estudio justo en la calle İstiklal, grandes espacios para crear, para reunir a la gente. Así es como te comunicas con la música. Pero con las redes sociales e internet, todo cambió.

Ya no es una escena orgánica como en los 2000. Hoy el interés extranjero se dirige hacia el folk turco y la psicodelia turca; hay bandas de Bélgica, de Alemania que forman parte de ello. Ya no es algo exclusivamente turco. Nuestra música forma parte ahora de algo mucho más grande y más virtual. Es un poco artificial, pero casi todo lo es. Aunque no forme parte de algo orgánico, probablemente seguimos teniendo influencia los unos sobre los otros. Pero no es tan orgánico como parece.

F!: Quedasteis terceros en el Battle of the Bands de la universidad Boğaziçi en 2003. ¿Podríais comparar la escena underground de Estambul con la de otras ciudades que hayáis tenido la oportunidad de visitar?

A: Llevo cinco años viviendo en Berlín, así que no vuelvo a Estambul muy a menudo. Creo que la escena ha cambiado totalmente a través de otros géneros, pero la forma en que creamos sigue siendo la misma; Turquía siempre ha tenido problemas políticos y económicos, y ahora es mucho más así. Eso hace que la nueva generación se una más: "Ok, estamos juntos, entonces podemos crear juntos." Ese espíritu es el mismo, pero la música y la escena son distintas.

También tenemos muy pocos sitios donde tocar. Antes había miles de bares en İstiklal, pero solo podíamos tocar nuestra música en cuatro o cinco de ellos. Hoy en día todavía quedan algunos buenos locales underground con música internacional. Pero mucha gente ya ha abandonado la ciudad, y esto ocurre casi cada 25 o 30 años en Turquía; en los 80, Erkin Koray y todos ellos se fueron del país y luego volvieron. Ahora todo el mundo quiere irse. Si puedes, tienes suerte. No es algo bueno, pero esta situación difícil también genera cosas; la gente que elige o tiene que quedarse está conectada a su propia manera. Aun así, la escena en sí misma cada vez es más difícil de habitar. En nuestra época era un poco más fácil. En los 70, aún más. 

F!: Habéis tocado en otros países. ¿Pudisteis interactuar con esas escenas?

A: Tocamos en Bélgica en una casa de un colectivo artístico durante el confinamiento de Bruselas tras los atentados del ISIS. Todos los conciertos del país fueron cancelados, pero nosotros teníamos ese espacio privado con 50 o 70 personas dentro y dimos lo que creo que fue el único concierto en Bélgica ese día. Una bonita historia. La gente fue muy amable, nos quedamos una semana y de alguna manera siempre hemos permanecido conectados. Hay un interés real en nuestro tipo de música en otras ciudades, y aunque los contextos sean muy distintos, encontramos gustos comunes en el afrobeat, el jazz; compartimos cierto gusto con muchos de los músicos que conocemos fuera.

También tuvimos muy buenas experiencias en el Reino Unido; conocimos a la banda Azmari, que luego vino a Estambul y dio un concierto en nuestro estudio. Estaban muy interesados en los sonidos intermedios de la música turca que no se encuentran en la música occidental, y Özgür les dio un pequeño taller de guitarra. Quizás en el futuro veamos algunas influencias de eso.

F!: En vuestro tercer álbum tenéis dos temas con Orlando Julius. ¿Cómo fue esa experiencia?

A: Increíble. Orlando Julius vino a Estambul para un concierto mientras estábamos grabando nuestro álbum "Sömestr". Nuestro mánager Ulaş sugirió que tocara en dos temas; nos pareció un encaje perfecto. Los temas eran en gran parte improvisados, y él entró y tocó sobre lo que ya teníamos grabado.

Fue una experiencia de gran aprendizaje ver a un músico tan experimentado tan relajado y en control; el nivel de comodidad que mostraba con su instrumento fue verdaderamente inspirador. Nuestra música ya contenía lo que creíamos que era afrobeat, pero era una interpretación turística. Julius nos mostró el matiz que de verdad lo convierte en afrobeat. Era algo rítmico; al principio no podíamos escucharlo como él lo hace, pero cuando lo entendimos, se abrió una puerta completamente nueva para nosotros.

F!: Soy brasileña y en vuestro último EP "Zaman Ziyan", la canción "Bossanadolu" me llamó mucho la atención. ¿Por qué decidisteis añadir un toque brasileño?

A: Fui a un festival en São Paulo en 2013, justo antes de las protestas. Me enamoré de ese caos y luego ese mismo caos ocurrió en Estambul apenas dos meses después. Durante esa visita también fuimos a casa de un DJ en las afueras que coleccionaba discos de bossa nova. Escuché muchísimo y me inspiró definitivamente. La bossa nova sigue siendo uno de mis géneros musicales favoritos, me encanta.

Y 2013 fue un año de gran conexión entre Turquía y Brasil; veíamos banderas brasileñas en las protestas del Gezi en İstiklal. Se sentía como un vínculo real.

F!:¿Por qué han ido desapareciendo las letras de vuestra música?

A: No fue realmente intencionado. Empezamos tocando cada vez menos canciones con voz, luego se redujo a una, y luego nada. Lo que descubrimos es que tener letra ata una canción de cierta manera, te mete en un bucle, tienes que volver al estribillo, tienes que repetir ciertas partes. Eso limita la exploración que es posible en el escenario. Así que pasamos de las canciones a un viaje musicalmente más expansivo; más improvisación, más experimentación. Seguimos queriendo esas canciones y seguimos queriendo la voz de Özgür. Pero también hemos descubierto que Özgür es mejor guitarrista cuando no está cantando.

F!: ¿Qué habéis estado escuchando últimamente?

A: Beck, he vuelto a Beck recientemente. Viendo sus conciertos en directo en YouTube, hay tantos períodos diferentes. Glass Beams, me encantan. Y mucho klezmer — música folclórica judía de Europa del Este. Me encanta el sonido del clarinete y su energía, como las canciones de boda.

F!: ¿Podemos esperar un álbum más festivo la próxima vez?

A: Hay una idea; no podemos prometerlo del todo todavía, pero hay una idea de grabar un álbum de oyun havası. música de boda turca. Un cruce de estilos. Podemos prometer que funcionará en las bodas.

F!: Muchas gracias por vuestro tiempo. ¡Ha sido un placer!

A: Gracias a ti por tu interés. ¡Tengo muchas ganas de que nos veas en directo!


Adriana

Colabora: Zeynep Demirtaş

Foto: Aylin Güngör 


A treinta años del lanzamiento de su álbum debut, Jorge du Peixe de Nação Zumbi reflexiona sobre el legado del manguebeat y la vigencia de su propuesta revolucionaria

La revolución del manguebeat: de Chico Science a la eternidad

En los primeros años de la década de 1990, Recife era una ciudad en crisis. Considerada una de las peores urbes del mundo para vivir, parecía un lugar poco propicio para una revolución musical. Sin embargo, fue precisamente desde ese lodazal urbano donde emergió uno de los movimientos más innovadores de la música brasileña contemporánea: el manguebeat.

Francisco de Assis França, conocido como Chico Science, fue el visionario que junto a Jorge du Peixe fundó Chico Science & Nação Zumbi en 1991. La propuesta era audaz: fusionar los ritmos tradicionales de Pernambuco —maracatu, coco, ciranda, embolada— con rock, hip-hop, funk y psicodelia. No era solo música; era un manifiesto cultural que reivindicaba la periferia como centro creativo.

El debut discográfico llegó en 1994 con "Da Lama ao Caos", producido por Liminha (ex-Mutantes). El álbum desafió todas las convenciones: en lugar de una batería tradicional, utilizaron tres tambores de maracatu. El resultado fue un sonido único que conjugaba la ancestralidad africana con la modernidad urbana, la tradición pernambucana con la vanguardia internacional.

Temas como "Antene-se" y "A Cidade" se convirtieron en himnos generacionales, mientras que la estética del mangue —con su icónica antena parabólica clavada en el barro— se expandió por todo Brasil. El movimiento trasciendió la música, abarcando artes plásticas, moda, cinema y literatura, transformando Recife en un polo cultural emergente.

"Afrociberdelia" (1996) consolidó la propuesta de la banda, pero el 2 de febrero de 1997 un accidente automovilístico llevó la vida de Chico Science a los 30 años, en pleno apogeo creativo. Brasil perdía a uno de sus artistas más innovadores, pero su legado apenas comenzaba a germinar.

Tras la tragedia, los miembros supervivientes decidieron continuar como Nação Zumbi, honrando la memoria de su líder pero construyendo una identidad propia. Bajo la coordinación musical de Jorge du Peixe, la banda ha mantenido viva la llama del manguebeat durante más de 25 años, lanzando álbumes como "Radio S.amb.a" (2000), "Futura" (2005) y "Nação Zumbi" (2014).

Hoy, Nação Zumbi no solo preserva el ADN revolucionario del manguebeat, sino que lo proyecta hacia nuevas generaciones. Su música ha trascendido fronteras, llevando los ritmos de Pernambuco a escenarios internacionales y demostrando que la propuesta de Chico Science era, efectivamente, música del futuro.

Han pasado tres décadas desde que Nação Zumbi lanzara "Da Lama ao Caos", un disco que cambió para siempre el panorama musical brasileño. Jorge du Peixe, uno de los fundadores de la banda junto al fallecido Chico Science, nos recibe para hablar sobre el impacto duradero de su primer disco y su relevancia en el contexto actual.

Nação Zumbi se presenta este jueves 24 de julio por primera vez en Madrid, llevando el legado de "Da Lama ao Caos" a una nueva generación de oyentes que descubrirá por qué este álbum sigue siendo tan revolucionario como el primer día.

FESTIVALEROS!: Han pasado 30 años desde el lanzamiento de "Da Lama ao Caos". ¿Cómo ves el impacto de este álbum en la música brasileña y en la trayectoria de Nação Zumbi hoy?

JORGE DU PEIXE: Es un álbum duradero, ¿verdad? Hay gente que todavía se sorprende al escucharlo hoy. Es un álbum muy adelantado a su tiempo, y cuando lo revisitamos para crear el repertorio y tocarlo completo, nos damos cuenta de que suena fresco incluso treinta años después.

Llevamos el álbum al escenario tal como fue concebido; el álbum es el protagonista, porque interpretamos las canciones tal como están organizadas. Algunas nunca las habíamos tocado en vivo, y eso es genial. Durante los ensayos, al repasar los arreglos, retrocedes en el tiempo; la música tiene ese poder. La memoria musical es increíble.

Hay algo nuevo con cada escucha de este álbum. Descubres algo nuevo, es una locura. El álbum es audaz, lleno de matices y valora tanto la cultura local como la global.

F!: Háblanos del proceso de grabación con Liminha...

JDP: Liminha dejó una huella imborrable en el disco. Era exmiembro de los Mutantes, un tipo que hasta entonces no había trabajado con pieles de animales: tres tambores de maracatu y ninguna batería convencional. Cuando escuchó la maqueta, no oyó platillos ni batería tradicional, porque no era eso. Era una caja de batería en moldes de ciranda, de coco. Y tres tambores, además de percusión y efectos.

Esta formación de tambores aportaba algo completamente diferente. Siempre hemos estado muy conectados con los ritmos. Chico y yo veníamos del hip-hop, bailábamos break, éramos b-boys. Toda la cultura del hip-hop estaba arraigada, además de la cultura local. Creces escuchando maracatu, coco, ciranda. Todo esto está dentro de ti; es inevitable que aflore.

Nunca nos autodeclaramos una banda de maracatu. Usamos la batería como un sample orgánico. Tocábamos los ritmos del maracatu y otros, pero no necesariamente teníamos que ser puristas. Usamos los tambores como instrumentos, punto.

F!: El manguebeat marcó una época. ¿Cómo lo defines hoy?

JDP: Se habla de post-Tropicália... Ningún otro movimiento originalmente brasileño se destacó tanto como el mangue desde entonces. No existe exactamente un "género mangue". ¿Qué sonido es este que vino de Pernambuco? Me parece interesante no estar categorizado hasta el día de hoy.

Nuestra idea es no repetirnos en cada álbum. Todo lo que adquirimos a lo largo del camino —cine, literatura, cómics, amigos, música— no podemos decir qué es, y creo que eso es genial.

F!: ¿Cómo era el contexto de Recife en los noventa?

JDP: En 1994, Recife fue considerada la cuarta peor ciudad del mundo en varios aspectos. Casi no había escenarios, solo algunos espacios pequeños que casualmente se abrieron a la escena rockera emergente.

Entonces llegó el arte, el cine, la moda, artistas plásticos, todos concentrados en Recife. Las cosas empezaron a cambiar. El Carnaval Multicultural de Recife se basó en estos principios. Las letras tenían un enfoque social. El hambre, la sequía... eso está impreso en el disco. Treinta años después, mucho no ha cambiado.

F!: ¿Qué ha evolucionado positivamente desde entonces?

JDP: El aspecto técnico, la forma en que se interactúa con la cultura local, los festivales... Aunque es una pena que Abril Pro Rock haya anunciado una pausa recientemente. Mantener un festival en Brasil sigue siendo una lucha sin el apoyo adecuado.

Pero hay evolución. Con la tecnología más accesible, los equipos, la difusión musical a través de plataformas digitales, todo se ha acercado más.

F!: ¿Qué recuerdas de trabajar con Chico Science? ¿Qué parte de su visión sigue viva en Nação Zumbi?

JDP: Conocí a Chico antes de hacer música. Bailábamos break dance, nos encantaban los discos. Intercambiábamos libros por discos en librerías de segunda mano.

Chico era una fuerza unificadora, lleno de ideas, siempre motivando a la gente. Pero estaba tan loco como todos nosotros. Entramos al estudio siendo prácticamente unos niños, y Chico estaba emocionadísimo. Todos lo estábamos.

Habíamos ensayado mucho. Llegamos con el 70% del álbum listo. Liminha ya había escuchado la maqueta y sabía de qué se trataba, pero aún así todo era nuevo para él. Fue una gran lección para nosotros entender cómo las ideas toman forma en un gran estudio.

F!: ¿Qué mensaje te gustaría que esta nueva generación encontrara en "Da Lama ao Caos"?

JDP: Sería bueno que entendieran que escuchar un álbum significa escucharlo completo. Hoy la gente consume música como cigarrillos: 30 segundos y ya está, todo se vuelve muy "TikTokizado".

Este álbum es conceptual y debe escucharse en su totalidad. Está concebido como una obra completa. Es música del pasado hecha para el futuro, y creo que sigue siendo muy actual.

F!: ¿Algún momento particularmente memorable?

JDP: Grabar este álbum fue muy memorable; todo era nuevo. Ver cómo las ideas de los ensayos tomaban forma en un gran estudio, con Liminha guiándonos. El productor tiene el don de mostrarte mejores posibilidades. El estudio es el mayor escenario donde las cosas suceden, cambian y se transforman.

Es increíble cómo la música viaja y se mantiene viva.

Podéis comprar las entradas para el concierto de Nação Zumbi el jueves 24/07 en la Sala Mon Madrid.

Adriana

Foto: Olívia Leite


Raúl Rojas (Exilio a Plutón)


Tras el estreno de “Consecuencias,” su nuevo single, y a pocos días de su concierto en la Taberna J&J de Granada, hablamos con Raúl Rojas, alma y voz de la banda Exilio a Plutón. El músico granadino repasa con nosotros la evolución del proyecto, el proceso de creación de su próximo disco y la identidad sonora de una banda que no deja de crecer.

FESTIVALEROS!: Raúl, vienes de una trayectoria musical extensa. ¿Cómo ha sido tu recorrido hasta llegar a EXILIO A PLUTÓN?

Raúl Rojas (EXILIO A PLUTÓN): Desde los 13 o 14 años ya empecé a tener esa inquietud por formar grupos, pero no fue hasta una edad más avanzada cuando formamos el grupo OBERÓN, en el que tocaba la batería. Milité junto a nuestro bajista Grego Torices hasta su disolución allá por 2014. Con OBERÓN experimenté lo que era grabar varios discos, ganar concursos y recorrerme media España dando conciertos. Sin duda, fue el proyecto en el que más crecí musical y artísticamente.

Posteriormente formamos GRAVITAL, donde tocaba la guitarra solista. También participaba Grego, y ambos estuvimos en el proyecto hasta 2020. Además, he tocado la batería en el grupo granadino ya disuelto INDIANAPOLIS.

Durante el confinamiento por la Covid empecé a componer en casa y a grabar demos, poniéndoles voz con la idea de que otro cantante las interpretara más adelante. Pero una cosa llevó a la otra, y de pronto me encontré en el estudio grabando aquellas canciones yo mismo. Y de todo aquello surgió EXILIO A PLUTÓN.

F!: ¿Qué te llevó a dar el salto a un proyecto personal como este? ¿Hubo un momento clave en el que decidiste que era el camino a seguir?

RR: Siempre estoy componiendo canciones. Algunas terminan en el proyecto en el que estoy en ese momento, pero muchas otras quedan rondando en mi cabeza y en mis grabaciones durante mucho tiempo.

Sentía la necesidad de dar salida a esas ideas, y el parón del confinamiento me permitió centrarme solo en mí. Fue el momento en el que todo explotó en mi cabeza. Desde entonces no paro de tener ideas para nuevas canciones. Es una locura: ahora mismo tengo unas 20 o 30 canciones esperando a que pueda sacar tiempo para darles forma.

F!: EXILIO A PLUTÓN se ha convertido en algo más que un proyecto en solitario. ¿Cómo se formó la banda tal y como la conocemos hoy?

RR: El primer EP, “Comienza el viaje”, empecé a grabarlo en plena pandemia, y aún no sabía hacia dónde quería dirigir ese trabajo. De hecho, casi todos los instrumentos están grabados por mí, salvo algunas pinceladas que añadió el productor Juanma Medina.

Una vez grabado, sentí la necesidad de llevar esas canciones al directo. Así surgió el proyecto como grupo.

Gestionar una banda puede ser complicado, porque hay que integrar el ego de cada miembro y buscar un equilibrio para que haya continuidad. Pero siempre me ha gustado trabajar en equipo, y el aporte de cada integrante hace que el resultado final sea mucho más rico en matices.

Durante este tiempo han pasado diferentes músicos por la formación, pero ahora creo que tenemos un núcleo bien formado, con Fran Martínez a la batería y Grego Torices al bajo. Ellos se sienten en casa, y eso es lo más importante para crear algo que merezca la pena. También contamos con Jesús Fernández como guitarrista solista. Aunque no puede estar siempre por sus compromisos profesionales, participa siempre que puede.

F!: La formación actual cuenta con Fran Martínez, Grego Torices y Jesús Fernández como colaborador habitual. ¿Qué aporta cada uno de ellos al sonido del grupo?

RR: El sonido de la banda ha cambiado significativamente —y creo que a mejor— desde que contamos con este equipo.

Fran es un batería magnífico, que aporta mucha energía y detalles de calidad a las canciones. Grego es un bajista que se sale de lo común: hace que el bajo sea un instrumento arreglista dentro del tema, y su aportación eleva cada canción a un plano magistral. ¿Y qué decir de Jesús? Es un guitarrista y músico increíble, que dará mucho que hablar en el futuro.

Exilio a Plutón

F!: Vuestra música tiene una identidad muy marcada. ¿Qué se puede encontrar en una canción de EXILIO A PLUTÓN?

RR: Las etiquetas siempre se me han dado mal y nunca me han parecido del todo justas.

Yo me siento rockero, y creo que mis compañeros también se identificarían con esa etiqueta. Pero me encanta la melodía y la energía a la vez.

Siempre digo que hacemos rock, y luego cada canción puede tener matices diferentes: pinceladas de pop, indie, funk… Lo que sí tenemos claro es que no buscamos parecernos a nadie. Buscamos nuestra propia identidad, y aunque nuestras influencias siempre están presentes, no repetimos una fórmula sonora.

F!: En vuestras letras hay mucha carga emocional, sensibilidad y reflexión. ¿Desde dónde compones? ¿Qué temas te interesan más?

RR: Me interesan muchos temas, y cada canción aborda uno diferente.

Escribo sobre la complejidad de la mente, la superación de momentos difíciles, el paso del tiempo, las relaciones personales (no solo amor y desamor). También me gusta abordar temas sociales, económicos, políticos, guerras… Hay muchas cosas que nos preocupan a todos, y queremos plasmarlas en nuestras canciones, sobre todo como forma de protesta.

F!: Después del EP “Comienza el viaje”, llega “Caronte”, vuestro primer LP. ¿Qué evolución musical y conceptual encontraremos en este nuevo trabajo?

RR: Hay una evolución evidente, sobre todo gracias a la participación de la banda. Hemos tenido tiempo de trabajar juntos en el local de ensayo.

Después de estos años tocando y ensayando, encontramos nuevos sonidos donde nos sentimos cómodos, y eso nos impulsa a seguir evolucionando.

“Caronte” es un conjunto de canciones del que estamos muy orgullosos, y estamos convencidos de que es lo mejor que hemos hecho hasta ahora.


F!: “Consecuencias”, el nuevo single, es el primer adelanto de Caronte. ¿Cómo fue el proceso de composición y producción de esta canción?

RR: “Consecuencias” es una de esas canciones que, desde el principio, sabes que funcionan. Cuando la tocamos en directo, sentimos que conecta fácilmente, incluso en una primera escucha.

La producción de Juanma Medina le ha dado un sonido muy compacto, que nos encanta. Estamos seguros de que el oyente lo va a agradecer.

F: ¿Qué acogida está teniendo el tema tras su lanzamiento? ¿Qué reacciones habéis recibido del público y de la escena?

RR: La verdad es que el feedback tanto de oyentes como de medios está siendo muy bueno. Destacan las guitarras potentes y la base rítmica. Incluso hay quien me ha dicho que le gusta mucho mi voz y que canto bien… ¡Está claro que tiene que mentir! (risas)

F: El vídeo de “Consecuencia”s es un homenaje visual a Granada. ¿Cómo surgió la idea? ¿Es un homenaje a todos esos lugares tan emblemáticos?

RR: Queríamos hacer un recorrido por sitios emblemáticos de Granada, tanto de la ciudad como de su escena underground. La idea era reflejar una tarde cualquiera, dando una vuelta por la ciudad y visitando los lugares que frecuentamos normalmente.


F!: Presentáis el single en directo el sábado 14 de junio en la Taberna J&J de Granada. ¿Qué puede esperar el público de ese concierto?

RR: Va a encontrarse con la banda en su formato más auténtico: power trío. Los tres pilares del grupo transmitiendo toda la energía, con los mínimos adornos posibles y un sonido bastante crudo.

F!: ¿Tocaréis más canciones del próximo disco? ¿Habrá alguna sorpresa en el repertorio?

RR: Tocaremos todas las canciones del disco que aún no han sido editadas. Además, estamos preparando una sorpresa que, seguro, no dejará indiferente a nadie.

F!: La escena indie granadina tiene una herencia importante. ¿Cómo os situáis dentro de ese panorama y cómo ha influido en vuestro sonido?

RR: Venimos de la esencia indie de los 90. Hemos crecido con LOS PLANETAS o DORIAN GRAY. Sin querer parecernos a nadie, es inevitable que se vean algunos destellos de todo aquello en nuestra música.

F!: ¿Cuáles son los planes para EXILIO A PLUTÓN después del verano, cuando se publique el álbum completo?

RR: La idea es publicar el disco después del verano y comenzar una gira que nos lleve a tocar en todos los sitios posibles. Nuestro ADN nos pide tocar en directo. Hacemos todo esto para llegar al escenario.

F!: Para terminar, este espacio es tuyo: ¿qué te gustaría decirle directamente al lector que todavía no conoce a EXILIO A PLUTÓN?

RR: Sobre todo, quiero animar al lector a que nos busque en plataformas y redes sociales, y escuche nuestra música. Hacer el ejercicio de descubrir nuevos grupos y canciones puede enriquecernos mucho. No debemos cerrarnos siempre a lo mismo.

Vivimos tiempos en los que el consumo del entretenimiento es muy efímero, y tenemos que recuperar el placer de disfrutar de una canción nueva que nos descubra paisajes que no habíamos oído.

F!: Muchas gracias por atendernos en una semana tan ajetreada, con ese nuevo single y el inminente concierto. ¡Nos vemos el sábado!

RR: ¡Muchas gracias a vosotros!




Mescouillesenskis

Divanhana, Babel Music Xp

El Sevdah nació en la época otomana como un sentimiento profundo y melancólico que, con el tiempo, se transformó en una expresión musical clave en Bosnia y Herzegovina. Más que un género, es una forma de sentir.

Mezclando Sevdalinka y músicas actuales, Divanhana reinventa un patrimonio bosnio en vías de olvido. Su enfoque audaz y contemporáneo ha conquistado públicos más allá de los Balcanes.


Nos encontramos con ellos en el Babel MusicXP de Marsella, donde hablamos con Selma Droca, la poderosa voz y compositora principal del grupo, y con Neven Tunjić, el pianista y arquitecto sonoro de Divanhana.

Festivaleros!:  Bienvenidos a Marsella!

Neven Tunjić: Estamos muy felices de formar parte de Babel Music XP, sobre todo porque es un espacio que reúne a muchos músicos, estilos y mundos diferentes. Cada vez que participamos, aprendemos algo nuevo. Por ejemplo, mientras ensayábamos y luego paseábamos, escuchamos a alguien tocando y dijimos: “Oh, qué bonito modo, qué melodía tan interesante”. A veces incluso conoces gente, conectas con ellos y de ahí surgen colaboraciones. Estamos agradecidos por esa oportunidad.

F!: Selma y Neven, he leído que vuestra banda se formó en la universidad de Sarajevo, ¿es así?

N.T:  Sí. Aunque Selma lleva tres años en la banda, los miembros originales somos yo, Najat (acordeón) e Irfan (batería). Empezamos cuando aún estábamos en la universidad.

Divanhana, Babel Music Xp

F!:¿Cómo definiríais vuestra música?

Selma Droca: Se basa en la música tradicional bosnia llamada sevdalinka, o música Sevdah. Durante muchos años hemos tocado canciones tradicionales de Bosnia y de otros países de los Balcanes: Serbia, Croacia, Montenegro, Macedonia…Pero en el último disco empezamos a escribir nuestras propias composiciones inspiradas en esa tradición. Así que, en cierto modo, ha sido un nuevo comienzo.

Después de la pandemia del COVID, nos centramos en crear más música original. Pero también seguimos promoviendo el Sevdah tradicional.

F!: ¿Y podríais explicarnos un poco qué es el Sevdah?

N.T: La palabra “Sevdah” proviene del árabe y puede significar amor, melancolía… especialmente amor no correspondido.
 A lo largo de los años, el Sevdah ha vivido gracias a la tradición oral. Es una música que nace del pueblo y que se transforma con cada intérprete.

S.D:
Es decir, si yo te cuento una historia, y tú la cuentas a otra persona, la vas a modificar con tus emociones. Eso pasa con la sevdalinka: cada interpretación la transforma.
 No tenemos partituras originales, todo va cambiando con el tiempo… así que nosotras también la reinterpretamos, pero desde otro lugar.

Divanhana, Babel Music Xp


F!: ¿Por eso de "reinterpretar" algunas personas dicen que vuestra música suena a jazz, soul o clásica?

S.D:
Sí, porque estudiamos música clásica, jazz y otros estilos en la Academia de Música de Sarajevo. Queríamos incorporar todo eso a nuestra música para crear un sonido moderno, conectado con nuestras vivencias y con el presente.

También hablamos de los desafíos actuales. No solo contamos viejas historias; queremos escribir nuevas.

Divanhana, Babel Music Xp


F!: ¿Habéis recibido muchas críticas por eso, por modernizar esta tradición?

N.T: Sí, claro. Siempre hay quienes prefieren la versión más tradicional. Lo entiendo: hay elementos con los que la gente se identifica profundamente. Pero también hay una comunidad muy grande que ama esta nueva etapa del Sevdah que estamos viviendo.

Lo importante es mantenerlo vivo.

S.D: Y además, si no te gusta algo, simplemente no lo escuches. No pierdas tu tiempo criticando.

F!: En España pasa algo parecido con el flamenco. Cuando se le añade electrónica, también surgen muchas críticas.

N.T: Exactamente. A nosotras nos pasó lo mismo cuando colaboramos con el guitarrista flamenco Luis Robisco. Grabamos una canción llamada Bajami, intentando unir Sevdah y flamenco. 

Y sí, hay gente que nos dice que eso “no se puede hacer”, pero lo hacemos igual. 

(Bajami – Divanhana ft. Luis Robisco)




F!: ¿Qué mensaje o sentimiento queréis transmitir al público?

N.T: Nuestra música habla de cosas simples, cotidianas, que nos importan: como tomar café, la belleza de las mujeres de Bosnia, o nuestros paisajes. Cada sevdalinka es como un mensajero al mundo, hablando bien de nuestro país. Queremos ser embajadores de lo bonito de Bosnia.

F!: En nuestro medio amamos la música balcánica. Hemos visto muchas bandas, y siempre en la música de los Balcanes hay mucha emoción y muchas historias.
¿Qué mensaje o sentimiento queréis transmitir a vuestra audiencia a través de vuestra actuación? ¿Hay alguna historia detrás de alguna canción, algo especial?


N.T: Nuestra música habla mucho sobre la tradición, sobre cosas que como comunidad, como bosnios, amamos: por ejemplo, tomar café, que es muy importante para nosotras. También sobre la belleza de nuestras mujeres, o sobre la belleza de nuestro país, de la naturaleza.

Cada sevdalinka es como una pequeña parte de nuestra vida. Como un pequeño mensajero al mundo, diciendo algo bonito sobre Bosnia. Intentamos hacer eso: ser embajadores de las cosas buenas que tiene nuestro país.

Divanhana, Babel Music Xp

F!: Bosnia es una mezcla de culturas…

N.T: Sí, totalmente. No hay muchos países en Europa con tanta diversidad. Y queremos mostrar esa riqueza cultural.

F: Hablando de ciudades, ¿hicisteis un álbum en directo en Mostar? ¿Tiene algo especial esta ciudad?

N.T: Sí. Mostar es una de las grandes ciudades de Bosnia. Allí dimos un concierto durante la gira de nuestro álbum Zukva (2016), y fue tan especial que decidimos grabarlo y publicarlo.

S.D: Fue un momento mágico. Para nosotras, la energía es fundamental. En los conciertos íntimos o en festivales grandes, siempre buscamos esa conexión con el público. Queríamos capturar esa energía también en el estudio, así que invitamos a nuestra comunidad online a grabarse cantando una canción tradicional conocida. Vamos a incluir sus voces en nuestro próximo disco, que saldrá en septiembre.

N.T:
Y por responder a la pregunta: Mostar es especial, sí, pero no es única en Bosnia. Casi todas nuestras ciudades son así de diversas. Tal vez esa sea la única constante en nuestro país: la diversidad.

F!: ¿Y “mágico” significa que todo el mundo estaba conectado en el momento, tanto el público como vosotr@s?

S.D:
 Exacto. Para nosotras la energía es muy importante, tanto en formato íntimo como en grandes festivales. Queremos tener esa energía y compartirla con el público. Vamos a sacar un nuevo álbum en septiembre, y en una canción queríamos reunir a la gente.

Porque en vivo tienes al público delante y sientes su energía, pero en el estudio solo estás tú, el productor y el ingeniero de sonido. A veces falta esa espontaneidad. Por eso quisimos sacar este live de Mostar.

Pedimos a la gente en nuestras redes sociales que grabaran sus voces con esa canción una tradicional muy conocida y nos enviaran sus grabaciones. Queremos incluirlas en el álbum.

Divanhana, Babel Music Xp

F!: ¿Recibisteis muchas?

S.D: Sí, ¡muchísimas! Desde Australia, Serbia, Montenegro, Canadá, Suiza, Suecia… de todos los lugares donde hemos tocado antes. Y eso, eso es lo que nos da combustible. Esa vibración, esa unidad.

N.T: Para nosotros cada concierto debería ser mágico. No grabamos todo y luego vemos qué suena bien. Solo grabamos cuando sentimos que algo real está pasando. Y eso está profundamente ligado a la emoción. La música no debería ser rutinaria. Debería tener alma. Y cuando todo lo demás acompaña el sonido, el público, los técnicos , entonces la magia fluye.

S.D:
 En los últimos años hemos tocado muchos conciertos donde todo se alineaba, y eso es lo que nos hace disfrutar tanto de este camino. Intentamos vivir el presente, mantenernos frescos. Al final, el punto de partida y de llegada para nosotros como banda es que nos guste lo que hacemos. Si no nos convence a nosotros, ¿por qué le gustaría a los demás?

N.T: Y tampoco buscamos gustar a todo el mundo. Hay música que yo mismo no escucho. Solo queremos sentirnos libres. Y eso es importante, porque venimos de un país lleno de contrastes y diversidad. Y realmente vivimos felices en ese país.

Siento que el mundo necesita más diversidad, no menos. No entiendo cómo alguien puede ver la diversidad como un problema. Para nosotros, es aprendizaje constante.

F!: Habéis tocado antes en el festival Balkan Trafik, ¿verdad?

S.D: Sí, dos veces.

F!: ¿Y este año tocaréis en  el festival Welcome in Tziganie?

N.T: Sí, es nuestra segunda vez allí.

Divanhana, Babel Music Xp

F!: Está bien, esta es vuestra música, viene de vuestro país. Pero cuando se habla de música balcánica a nivel internacional, muchos dicen que ya no tiene futuro, que fue un fenómeno de los 90. ¿Qué opináis?


N.T: No estás equivocado en tu pregunta, pero nosotros nunca decimos que somos una banda “balcánica”. Siempre decimos que hacemos música de Bosnia.

S.D: Exacto. No sentimos que hagamos música “balcánica”, al menos no en el sentido en que suele entenderse: las fanfarrias, las trompetas serbias, Goran Bregović… Nuestro sonido es distinto. A veces usamos trompetas, sí, pero con un enfoque más elegante, incluso con toques de jazz. 

Ayer mismo escuchábamos la grabación del concierto en Mostar, y hay momentos muy suaves, muy íntimos. No es una música que quiera captar la atención desde el primer segundo, como suelen hacerlo las fanfarrias. Hoy, caminando por Marsella, escuchamos unas trompetas a tres calles de distancia. Nuestra música es otra cosa… algo más sutil.
 

Divanhana, Babel Music Xp


F!: Muchas gracias por esta charla y por compartir vuestra energía con nosotros.
¡Buen concierto esta noche en Marsella, y nos veremos en el Welcome in Tziganie!


Divanhana se presentará el Viernes 25 de abril en el festival Welcome in Tziganie, Auch (Francia). No te los pierdas si quieres sentir el alma del Sevdah en versión contemporánea. 

Entrevista + fotos : Vincent

Zenobia

Nos reencontramos con Isam Elías, mitad del dúo palestino Zenobia y artista en solitario, en el corazón del Babel Music XP, el vibrante mercado musical celebrado en Marsella.

Desde que lo conocimos en 2019 en el festival Músicas del Mundo de Sines (Portugal), su carrera no ha hecho más que expandirse: ha pasado de los escenarios del Medio Oriente a una residencia artística en la Cité des Arts de París, y ha abierto un nuevo camino como solista, sin dejar de impulsar Zenobia con fuerza internacional. En esta conversación íntima, Isam nos habla de identidad, de los puentes entre tradición y modernidad, del papel de las mujeres en su obra, y del futuro de la música árabe electrónica.


Festivaleros!: ¿De dónde vienes y cuál es tu formación musical?

Isam Elías: Nací en Haifa, en Palestina. Empecé a tocar el piano clásico con seis años, estudiando a Bach, Chopin y Beethoven. Recientemente, me aceptaron en una residencia artística en la Cité des Arts de París, lo que me permitió mudarme a Europa. Ha sido un gran cambio para mi vida personal y profesional.

Festivaleros!: Nos conocimos en 2019 en el festival de Sines, Portugal. Desde entonces, ¿qué ha cambiado en tu vida musical y personal?

IE: Mucho. Zenobia fue mi primer proyecto serio, junto a Nasser. Nos permitió salir de Palestina, tocar en festivales internacionales, firmar con Crammed Discs, colaborar con Acid Arab y conseguir una agencia de booking. Todas estas conexiones impulsaron muchísimo mi carrera. Y mudarme a París amplió todavía más mi red de contactos y posibilidades artísticas.

Festivaleros!: ¿Cómo describirías la diferencia entre Zenobia y tu proyecto en solitario?

IE:  Son dos mundos distintos. Zenobia es más directo, potente, orientado al dancefloor, con mucha energía. Mi proyecto en solitario es más íntimo. Mezclo música clásica occidental, folclore árabe y electrónica, con un enfoque especial en el piano. Es un viaje emocional más narrativo. Paso de momentos muy suaves y melódicos a pasajes electrónicos más intensos. Me permite expresarme con más libertad.



Festivaleros!: ¿Cómo fue construirte un espacio artístico en París?
IE:  París me ha dado lo que no tenía en Palestina: una comunidad artística diversa. En Haifa no puedes colaborar fácilmente con músicos sirios o libaneses por cuestiones políticas. Aquí he podido trabajar con artistas de toda la región árabe. He colaborado con libaneses, sirios… Eso ha enriquecido muchísimo mi música. Siento que estoy tejiendo puentes entre tradiciones. Además, la energía cultural de París es muy inspiradora.

Festivaleros!: Hablando de Zenobia, me gustó mucho "Warriors Never Die". ¿Qué motivó ese trabajo?

IE:  Ese EP es un homenaje a las mujeres palestinas. Durante la Intifada y a lo largo de nuestra historia, ellas han sido pilares de la resistencia. Queríamos resaltar su papel desde un lugar poético, no literal. Por eso tomamos canciones y poemas tradicionales cantados por mujeres. Invitamos a dos amigas de Nazaret —que no son cantantes profesionales— para grabar con nosotros, y también colaboramos con la artista libanesa Youmna Saba, que es maravillosa. Fue un proceso muy especial.




Festivaleros!: ¿Cómo ves la fusión entre música árabe y electrónica?

IE:  Ambas tienen reglas muy distintas. La música clásica árabe tiene el sistema de maqams, que es muy emocional y preciso. No puedes simplemente “copiar” un maqam y ponerlo encima de un beat. Y la electrónica también tiene su lógica y sus texturas. Para fusionarlas bien, hay que tener una mentalidad abierta desde los dos lados.
Muchos músicos árabes son algo reacios a experimentar, y lo mismo pasa en la electrónica: hay quien solo piensa en el bajo (hace un sonido de bajo con la boca) y no presta atención a las melodías. Si logras respetar los códigos de ambos mundos y crear un lenguaje propio, el resultado puede ser muy poderoso. Creo que esa es la fuerza de Zenobia.

Festivaleros!: ¿Cómo es esa dualidad cultural en tu proceso creativo?

IE:  Prefiero no verlo como una dualidad, sino como una riqueza. La música árabe tiene siglos de tradición y un lenguaje emocional muy profundo. La electrónica también es una tradición más joven, pero con sus propias herramientas y estructuras. Cuando se encuentran sin prejuicios, pueden crear algo completamente nuevo. A mí me gusta pensar que no estoy mezclando “lo tradicional” con “lo moderno”, sino desarrollando un nuevo lenguaje.

Festivaleros!: ¿Dónde está Zenobia ahora? Tú estás en París, Nasser está en Palestina...

IE: El proyecto sigue vivo. Seguimos componiendo y tocando juntos. De hecho, vamos a tocar en el festival MIX en Lyon en un par de semanas, y luego en Paleo y Sziget. También estamos terminando un nuevo EP con Acid Arab, que saldrá con Crammed, y un nuevo álbum nuestro que se lanza en agosto. Compartimos archivos, trabajamos a distancia, o nos encontramos cuando puedo viajar. Zenobia nos abrió muchas puertas, y no queremos dejarlo ir.

Festivaleros!: ¡Qué bien! Entonces ¿estás trabajando en un nuevo álbum?
IE:  Sí, ya está terminado. Sale en agosto. Todas las pistas están listas, y ahora estamos planificando el lanzamiento. Antes del álbum sacaremos varios sencillos. Y, como te dije, también está el EP con Acid Arab. Se vienen muchos lanzamientos este año.

Festivaleros!: Para terminar, ¿cómo ves el futuro de esta música híbrida que nace entre lo árabe y lo electrónico?

IE:  No lo llamo “mezcla” ya. Creo que ya es un género propio. Cuando veo videos de hace 20 años en bodas palestinas, ya había DJs mezclando con dabke y cantantes tradicionales. Hoy en día hay muchos artistas en toda la región —en Siria, Líbano, Palestina, Jordania, Egipto— que están explorando estas fusiones. Hay muchísima riqueza en la música tradicional árabe y todavía muchos terrenos por explorar. Creo que esto no es el final, ni un pico: es solo el comienzo. Hay mucha demanda, y eso genera más artistas, más ideas, más innovación. El futuro de esta música híbrida está lleno de posibilidades.

Festivaleros!: Muchas gracias por compartir tanto con nosotros, Isam.
IE:  ¡Gracias a vosotros! ¡Salud!



El nuevo album de Isam Elias saldrá el 13 de Junio
Leer la entrevista de 2019 de Zenobia en Sines

Vincent

Entrevista realizada en el Babel Music XP 2025, Marsella.