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Pogo en Viñarock


Viñarock es casa. Para nosotros la peregrinación anual a Villarobledo se ha convertido en ese sitio no al que vas, sino al que vuelves, y cuando tú vuelves y revisas que todo está más o menos en su sitio, vuelve todo lo demás.

Y volvieron los perritos banderilla, los abrazos a la carrera, los sombreros volando, los 'estoy cansadx pero echamos el último baile', remar sentados en el suelo, agarrarnos volando por los aires, pegarnos en mitad de las sonrisas, pogo, foto, pogo, foto, los confetis innecesarios, saltos imprescindibles, platos impredecibles, reencuentros imposibles, llegar a casa y no tener las raves para entrar... menos mal que todo se arregla con un rooibos y a dormir. En Viñarock nos volvemos más punkis que hacer un pogo en Miguel Campello, visitamos raves de música clásica y analizamos el setlist, y uno de los artistas que nos llevamos en el corazoncito es el Ninyo Vargas, descubierto en la caseta de los Chichos, al inicio de la Calle de la Jarana. En Viñarock vuelve a encenderse esa Farola, que nos guía en la oscuridad y nos marca el camino del enésimo salto.

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El viña es música todo el rato, y aunque la damos por supuesta, conviene no hacerlo y apreciarlo y agarrarse fuerte. Aunque la rodeemos de tecnología y parafernalia sigue siendo música. Eso que nos emociona y eso por lo que somos lo que somos, Festivaleros.

Este año, unos se despedían hasta más ver, como Zoo congregando a una de las audiencias más numerosas del festival. Ellos piensan que igual han tocado techo y el público que los echará mucho de menos. También La Pegatina, que parece que se tomarán un descanso, metieron muchísima gente en la explanada grande, como suelen hacer, confetis enormes, show sin fisuras y a volar y a sentir que ya no queda veneno.

Viñarock 2024 - La Pegatina

O Mafalda que gritaron por última vez bien fuerte en el Viña. También Toteking, maestro en el micrófono y de los pocos supervivientes de la vieja escuela, dijo hasta siempre en, probablemente, uno de los escenarios que más veces haya pisado.

Otros regresaban, no se sabe si para una gira o para rato. Como Koma que descargaron toda la potencia que tienen en uno de los conciertos que más alto sonaron. O el Duo Kie, quienes tras siete años sin pisar el festival ni ningún escenario, volvieron para pegarse un merecido homenaje y hacer un directo lleno de fuerza, humor y rapeos increíbles. Son unos grandes, lo siguen siendo. 

Chambao fue uno de esos ratitos que te llena el alma de cosas buenas, gracias Mari, por el buen rollo y las buenas canciones. Igual que Miguel Campello, con el sol de cara, la silla en el aire, la falda al viento y las palmas al compás.

Viñarock 2024 - The Baboon Show


 

Debutaban entre otros The Baboon Show, que son de estos grupos que no paran de tocar aquí y allá en los últimos años y a pesar de eso no habían caído todavía por el Viña. La descarga de los suecos es sencillamente brutal, la energía de Cecilia es contagiosa y apabullante, había gente atónita mirándola y que sólo volvían a gritar y saltar cuando salían del trance. Punk rock del que no abunda en el Viña y que es bienvenido en cualquier contexto. Quizá para muchos la revelación del festi.

Siempre hay alguno que no tiene su mejor día como EUKZ, que mira que les tenemos cariño pero esas cosas pasan, o alguno que no tienen su mejor sonido como Josetxu Piperrak aunque obviamente sea siempre un valor seguro porque casi siempre canta más la gente que Josetxu. A Def Con Dos quizá les faltó algo de conexión con el público, no por ellos, que se afanan con buen hacer en seguir estirando su gran legado con una nueva gira llamada Mutantes para el Pueblo que va llegando a su fin. Larga vida a Def Con Dos!, a pesar de los pesares. 

Viñarock 2024 - DefConDos

El Pony Pisador por ejemplo han llegado para quedarse. Menudo buen rato que nos hicieron pasar poniendo la nota punk-folk del festi. Y está claro que a los Me Fritos and the Gimme Cheetos (si lo he escrito bien sin mirar merezco un cheeto) el año que viene los pondrán en un escenario más grande pues se les quedó pequeña la carpita rock de la parte de arriba. Está claro que son carne de ponerlos como fin de fiesta en el lugar de algún tributo en un escenario a la altura de su show y arrastre.

De los demás podemos destacar a Balkan Bomba que tuvieron que lidiar con coincidencias tochas pero mantuvieron el tipo muy bien y la liaron como suelen, y como suelen también Lendakaris Muertos,  que fueron de los más esperados y celebrados. La peña se lo pasa en grande con ellos. Sons of Aguirre & Scila han conseguido esa fina alquimia entre rap y metaleo que les viene como un guante, cargando pogo... y Zea Mays una apuesta arriesgada que ganaron los bilbaínos con su fuerza elegante.

Y así transcurrió un nuevo ViñaRock, de escenario en escenario, con la sonrisa puesta y los pies un poco a rastras, hasta que el cuerpo aguante.

Viñarock 2024 - Duo Kie

 

La organización general aprueba con nota. Ningún incidente conocido y todo según lo previsto. Aun así también hay algunos puntos un tanto incomprensibles.

Por ejemplo esas pantallas que ya estrenaron el año pasado y que mal ocupaban la trasera del escenario, que en lugar de dar continuidad visual se quedan a medio camino dejando ver los hierros traseros por el día o un marco negro por la noche. Como si se hubieran equivocado con la talla de la tele para el enorme hueco en el mueble del salón. A falta de mejor solución, al menos haber puesto la típica lona negra tapando la estructura quedaría mucho más agradable a la vista.

Viñarock, si estamos por reutilizar, estamos por reutilizar. Si llevo un vaso de otro festi o de otro año deberíais aceptarlo y llenarlo y reutilizarlo. No vale que cada festi gane dinero con sus vasos en pos del medio ambiente y que nosotros acumulemos año tras año vasos si no queremos que sea así. Reutilicemos de verdad. Algunos ya lo hacen.

Entre conciertos sonaba a toda mecha Dubioza Kolektiv. Algunas gentes bailaban más en ese momento que durante el concierto anterior. Y nosotros acuñamos un grito: Viñarock! Menos poner y más traer a Dubioza!

En una jugada sin sentido este año ha desaparecido el escenario que había fuera del recinto con djs y temazos, quizá en un intento de no retener a demasiada gente allí para no contra-programarse a sí mismos. Estaban las barras, a precios más caros que en los alrededores, pero no el escenario. Conclusión: barras vacías, espacio ocupado inútilmente.

Y es que, quizá el más incomprensible de todos, con el aforo vendido a más del 95% es el año que menos gente recuerdo en Viñarock desde hace bastantes ediciones. Recuerdo años en que la explanada principal y el escenario rap estaban llenos hasta atrás y a la vez colas imposibles en las barras y desplazamientos un tanto desesperantes. Nada que ver con este año. Por un lado así es más cómodo: ninguna cola para pedir o recargar la pulsera o comer, facilidad de movimientos general, espacio para respirar si quieres y si no pues lío... por otro lado, cierta sensación en algunos momentos de que el Viña no ha explotado del todo este año.

Explotó con Boikot, La Pegatina, Zoo, Lendakaris... por supuesto clásicos infalibles, pero dos de los cuales se estaban despidiendo de ViñaRock al menos por un tiempo y otros repitiendo año tras año tras año. Esto me lleva a pensar en posibles carteles de años venideros...

Viñarock 2024

 

Corren tiempos raros en los festivales, todos lo vemos, y todos seguimos queriendo que se mantenga a nuestro gusto el equilibrio entre buena organización y demasiada organización, entre seguridad y sentirse constantemente vigiladxs (y olisqueadxs), entre buenas bandas y buenos precios y nuevas bandas y buenos servicios y pocas marcas que respeten muchos valores, entre buen ambiente y agobio máximo y mantener a raya el postureo en pro de la naturalidad (en esto el viña gana por goleada, por ahora). Ahora que todo está cambiando es el momento en que la mayoría de festivales con solera como Viñarock deben elegir su camino, respetar su historia y obrar en consecuencia, y no dejarse llevar por derroteros extraños. La arte-natividad se perdió por el camino, es claro, pero aún hay cosas que salvar. Confiemos en que alguien querrá y sabrá hacerlo sabiamente, pondremos nuestro granito y estaremos atentos.

Porque Viñarock es casa. Nuestra casa. La casa de nuestro rock y nuestro rap y nuestro reggae y nuestros vientos y nuestra gente. Nos ha visto crecer. Pasarlo bien, regular y mal. Es lugar de reunión. Nos sentimos muy bien allí y así queremos que siga. 

kboy


Parte de guerra Viña 2024: heridas en los hombros de la p. mochila de la cámara, piernas que pesan kilos, un quemazo de un cigarro de ¿eso no será un pogo?, primer moreneado de la temporada, varios "cómo ha molado volver a ver a este grupo", sueño a discreción, ayer se me hizo pronto, sonrisa perpetua en la cara menos a la hora de irse, algo de toser por el polvo del camino y un "ohh qué pena que se haya acabado ya" muy grande. 

Larga vida al Viña Rock! (de verdad)

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Welcome in Tziganie 2024


Érase una vez un lugar en mitad de la campiña francesa del Gers en el que año tras año florece un poblado de locos anacrónicos alejados de las modas y de la modernidad, alejados de las músicas, maneras y formas de la vida urbana y sedentaria, más preocupados de tener el tiempo en sus manos que de mirar la hora, de bailar que de correr, de escuchar y hacer el camino paso a paso que de teorizar y quejarse...

Para llegar allá hay que seguir las señales, y una vez allí el tiempo se va ralentizando poco a poco, ves que el aspecto de la gente va cambiando, un sombrero de ala corta, una falda con flecos, plumas en los collares, flores en el pelo, un abrigo de 1930... notas cómo el viento cambia, soplan aires des balkans, aires romanís.

Allí nos encontramos con todo tipo de personajes que establecen su residencia durante los 3 días plus que dura el evento que nos reúne a todos (algunos con eso de tener el tiempo parecen llevar allí media vida). Puedes encontrar maneras de vivir de todo tipo, pequeñas cabañas prefabricadas en lo alto de remolques, auténticos autobuses reconvertidos artesanalmente en vivienda, coches ranchera destartalados que ahora llamamos vintage y que hace 50 años ya recorrían los caminos y eran de lo más puntero, camiones que dieron un nuevo rumbo a su vida y en algún momento dejaron de ser bomberos para convertirse en vivienda y se ampliaron con un bonito porche de madera del que brotan plantas y enredaderas añadido a la parte de atrás; por supuesto carromatos tirados por caballos, tiendas de campaña de todo tipo y alguna que otra perla negra.

Welcome in Tziganie 2024


Welcome in Tziganie 2024

Antes de llegar ya quise quedarme, que decía la canción. Bienvenidos a Tziganie.

 

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El Festival

En el lugar donde ocurre la magia, hay una parte fuera del recinto del festival y otra parte en una plaza de toros reconvertida en foso de música y armonía en el que se instala la carpa principal (Chapiteau). Así, además de la pista central bajo la carpa, hay gradas para ver los conciertos que han sido cubiertas por lonas, para todos los públicos y condiciones del cielo. Fuera hay varias otras carpas más pequeñas que se levantan para albergar la parte gratuita del festival, con artistas invitados y espontáneos musicales que salen de cualquier rincón.

Kocani Orkestar



Porque en el Welcome in Tziganie, en cualquier sitio hay alguien con una guitarra, un violín o un acordeón dispuesto a que las melodías no dejen de sonar. Por supuesto también se oyen trompetas. Resuenan trompetas desde que te levantas. Provienen de la clase de brass band que se desarrolla por la mañana, impartida por una de las mejores bandas de los Balcanes (la Kocani Orkestar). Todo un lujo al alcance de quien ya tenga un nivel. Hay cosas que el conservatorio no puede enseñar, pero un gitano macedonio sí. También encontramos trompetistas anónimos formando grass bands resonantes y humeantes.

Fuera del recinto hay carromatos, un caldero para el guiso, una cabaña con exposiciones, libros y discos alrededor de la cultura Roma y hasta una caseta flamenca con sus barriles y sus cantaores.

WIT24



Ya dentro la cosa se oficializa y cada día tenemos cuatro bandas en un solo escenario bajo el chapiteau principal. Las bandas no llevan ni pantallas, ni lonas, sólo hay un cartel que reza 'Welcome In Tziganie'. Entre grupo y grupo, hay una brass band itinerante por el recinto y una carpita con una orkesta de trompetas en directo. También puedes pasarte por la carpa de vinos de la tierra a probar la gran variedad que ofrecen. O puedes correr detrás de pompas de jabón, intercambiar sombreros, conocer a personajillos tzigane en babuchas o a un tipo que va a todos lados con un vaso en la cabeza, incluso comiendo unas costillas de cerdo que se deshacían en la boca.

Bollywood Masala Orchestra

 

 

 

La Música

La música cada año intenta ser un compendio de música gitana venida de muchos de los lugares por los que este pueblo está repartido. Desde el Rajastán en la India vimos a Bollywood Masala Orchestra con un espectáculo muy colorido de música y baile. Desde Cataluña el grupo Sabor de Gracia trajo la rumba catalana en todo su esplendor con un repertorio de canciones propias y versiones de manual (Peret, el Pescaílla, Las grecas...) Se rumbearon hasta el Bella Ciao como si nada pasara. 

En los dos días hubo dos brass bands de renombre. Unos la Kočani Orkestar, desde Macedonia (del norte), conocidos por ser la banda que interpretaba la banda sonora de las primeras películas de Kusturica (El tiempo de los gitanos, Underground...). Clase magistral de melodías balcánicas clásicas. Y otros la Bojan Ristic Brass Band, desde el mismísimo pueblo de Guča (Serbia), que cuenta en sus filas con el ganador de la trompeta de oro del año pasado. Uno de esos virtuosos, Maestro trubaci, que no puedes dejar de escuchar si te va el tema. Sonido genuino, agudo, envolvente, nos transportó a otros tiempos por un momento.

Bojan Ristic



Destacamos el gran papel de nuestras conocidas Balkan Paradise Orchestra, desde Barcelona, que pusieron a bailar a todo el mundo a primera hora del sábado tirando su mezcla entre clásicos del género y composiciones propias más modernas. Creo que era una plaza difícil para ellas con un público "especializado" (también muy agradecido) ante el que no se si habían estado antes pero al que convencieron totalmente. No es fácil conseguir eso tocando música de una cultura que no es la tuya, así que enhorabuena a ellas. Incluso el arco del cielo salió a saludarlas después de la mañana lluviosa.

Balkan Paradise Orchestra

Disfrutamos mucho del homenaje a la leyenda del saxo Ferus Mustafov, ya fallecido, que realizó su nieto Fercho y su banda, desde Macedonia, con una sutileza y elegancia en el saxofón que emocionaba. Estuvo muy bien volver a ver a la icónica banda No Smoking Orchestra (antigua banda de Emir Kusturica) reconvertidos en la Unza Unza Orchestra, con un nuevo cantante que les aporta energía y colores más modernos que se suman a la maravilla de músicos que componen la banda. Desde Turquía Taksim Trio vinieron a demostrar que la mezcla lo invade todo y es inevitable, la cadencia andaluza también está presente en la música turca. Y bueno, para rematar desde Grecia también tuvimos la representación de Koza Mostra, una banda que puso toques más rock mezclados con el bouzouki griego.

Sin duda el plato fuerte a nivel musical fueron La Caravane Passe, celebrando sus 20 años de música y que ofrecieron un show al que invitaron a gran cantidad de los amigos que aparecen en su disco aniversario 'Hotel Karavan'. Tanto Olivier (músico encargado de los arreglos) como Toma (más encargado de la composición y letras) se compenetran a la perfección, y han conseguido no pocas canciones de esas que se te quedan en la cabeza, en los pies y en el cuerpo, y que no puedes dejar de tararear. No es un estilo concreto, es un estilo propio que es en directo cuando alcanza ese punto caliente por el intercambio de energía con la gente. 'Nos gusta tocar con la gente cerca, mirarlos, tocarlos y si es rodeado de amigos pues todavía mejor', nos decía Olivier en la charla que tuvimos con él y que publicaremos próximamente.

La caravane Passe

Para remate, al final del concierto bajan entre el público para compartir la 'música sin electricidad', totalmente en acústico, en uno de los momentos más bonitos de todos sus conciertos y del festival.

Un festival que tiene una manera distinta de hacer las cosas, demostrando que se puede tener una organización perfecta y cercana, ser sostenible ofreciendo tres días de cultura y música sin fronteras, teniendo una parte de pago y otra gratuita, integrándose con su entorno y por supuesto todo esto cuidando a los visitantes en cuanto a baños, duchas y servicios a pesar de lo modesto de su camping, permitiendo llevar vasos de otros festivales reforzando la idea del reciclaje y no solo de boquilla como hacen otros, y sobre todo dejando a su paso una impronta donde lo único efímero es su existencia pero no su esencia.

Despedirse es difícil, pero un poquito de magia gitana y de locura se va contigo de Seissan y su Welcome in Tziganie por si necesitas echar mano de ella en algún momento. ¿Volveremos? Quién lo sabe, nos dejaremos llevar por los aires de los balcans...

kboy



Como siempre decimos el viña lo hace la gente. Este año más que nunca se ha visto la necesidad de que la gente siga creyendo en el ambiente único y genuino que ha hecho de este festi uno de los más icónicos del estado.

No lo ha hecho la organización, ni siquiera (sólo) las bandas que tocan en él, sino a la simbiosis entre esas bandas y esos estilos de música con todas las gentes que año tras año se acercan, peregrinan, hasta Villarobledo.

Algunos recién llegados y otros curtidos en mil batallas, para todos vivir el viña es algo especial y para nosotros captar con la cámara y con los ojos esas miles de sonrisas sigue siendo algo especial.

Aquí nuestro homenaje de cada año a todas esas gentes, los Viñarockerxs, aunténtica alma del ViñaRock y que siga siendo así.

kboy

(*Si no te funciona la galería, de momento prueba a usar algo que no sea Firefox o a pinchar en la foto de portada para ver todas las fotos)