Janis Joplin
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Hay quien cree que las canciones te llegan cuando más las necesitas, pero las canciones siempre están ahí, esperando que las encuentres. Son pacientes, tienen toda la eternidad para ser encontradas. A veces te cruzas con ellas y ni siquiera te das cuenta, otras, aparecen en el momento equivocado, y tienen que marcharse para que las encuentres cuando corresponde, otras, alguien las encuentra por ti.

Te pasa a ti que las escuchas y te pasa a ti que las compones. Así le pasó a Iván y Amaro. El vacío que dejaron Los Piratas era muy difícil de llenar. Saturados, eligen. Y eligen la amistad. No es fácil pero cierran una puerta que nunca más se volverá a abrir. Y sienten el vacío, la nostalgia, la tristeza... La Soledad. Y en esa soledad se unen. Huyen hacia adelante. Lo intentan... Y entonces las encuentran. Nueve canciones originales y una versión inesperada, Canciones para el tiempo y la distancia y entre ellas, este S.P.N.B.

Casi siete años después, esa canción llega hasta aquí. Es el lugar correcto, es el momento de encontrarla. Poco más de tres minutos donde una ranchera que no lo parece habla de sueños, de secretos, de sonrisas, de sociedades secretas, de ilusiones y de futuro... De esa Luna llena que domina nuestras vidas... ¿Por qué han de ser escondidos los secretos y los sueños? 

Hace una semana, Janis nos decía que a veces se cambiarían todos los mañanas por tan sólo un ayer. Pero, quizá, lo que hay que cambiar son todos los ayeres por un mañana.

Disfrutadla... Y contadnos lo que os sugiere.

J&B

S.P.N.B. Iván Ferreiro


Es Julio de 1970. Janis Joplin se encuentra en Nueva York para actuar en el Wollman Rink de Central Park. El concierto se suspende por culpa de la lluvia y Janis, frustrada, pone rumbo al que fuera su hogar siempre que andaba por Manhattan. El hotel Chelsea.

El hotel Chelsea pasaba por ser uno de los puntos calientes de la cultura y las artes neoyorquinas de la época. Una efervescente comunidad de artistas se alojaban en él de continuo, incluso se dice que alguno pagaba su estancia con dibujos, cuadros, fotografías, canciones...

En la tarde-noche del fallido concierto se reúnen en la suite de Janis un nutrido grupo de amigos, escritores, artistas y músicos a compartir risas, canciones, bebidas y drogas, y a preparar las canciones de lo que será su próximo álbum Pearl, que sería publicado al año siguiente, con Janis ya desaparecida.

Janis es el centro de atención, la reina de ese peculiar baile lisérgico; bebe otro trago de Southern Comfort y ríe como una niña. Entre los músicos amigos se encuentra Kris Kristofferson quien comienza a cantar Me and Bobby McGee (canción que él mismo compuso junto a Fred Foster) y Janis se le une en el estribillo. En ese momento mágico decide que haría una versión para incluirla en Pearl, aunque no se lo dice ni a Kris ni a nadie. En Septiembre de ese mismo año, Janis graba la canción unos pocos días antes de morir. Y a pesar de que no hay datos más concretos yo estoy seguro de que fue el 26.

La canción llegó a mí casi 40 años después, en la primavera trompetera de 2010, y llegó como si llevara buscándome todo ese tiempo. En cuanto escuché el primer acorde y a la inconfundible Janis Joplin susurrándome al oído la primera estrofa, sabía que esa canción iría conmigo donde yo fuera. Lo que todavía no sabía en esa primavera es que se estaba gestando nuestro primer viaje a una isla en el Danubio. Cuando en Agosto, nuestro viaje era una realidad disfrazada de road-movie, incluí la canción en un recopilatorio que llamé One 4 the road, especial para la ocasión. Sonó mientras dejábamos atrás Ljubljana rumbo a Budapest, y más tarde sonó en nuestra primera noche en la isla, en el bar de rock sin nombre, y la cantamos a voz en grito subidos a unas mesas de madera, bajo la lluvia, sin sospechar todas las sorpresas que nos depararía ese lugar en ese año, en el siguiente y lo que nos queda. Pero esa es otra historia.

Habla de dos amantes, que viajan juntos de estado en estado, de la libertad que sienten, de lo fácil que es sentirse bien así, cantando a los conductores que los recogen con una vieja harmónica y la voz como únicos instrumentos, y los limpias del coche bajo la lluvia como única percusión. Y de cómo llega un momento en que a pesar de todo lo compartido y todo lo vivido se tienen que separar, porque uno anda buscando un hogar en tierra y el otro no puede dejar de volar libre. Freedom is just another word for nothing left to lose, pero claro, a veces se cambiarían todos los mañanas por tan solo un ayer.

Espero que la disfrutéis...y que nos contéis lo que os transmite a vosotros.

kboy

               Me and Bobby McGee by Janis Joplin