sziget 2011
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Nos despertamos medio tarde sin haber dormido demasiado y eso solo puede significar una cosa.

Batukada mañanera
La noche del jueves en la que descubrimos el rock'n'roll del mundo de la mano de DJ Scratchy, despedimos a la preciosa luna que nos acompañó durante todo el Sziget y al alba terminamos compartiendo risas y Dreher con una extraña comunidad. Estaba Tom el alquimista alemán, que nos ofrecía trueques de pociones de todo punto imposibles, estaba el nieto boliviano del Che que empezó contando hazañas de su abuelo y terminó haciéndonos la sombra, estaba Andi "el chipirón", un italiano clavadito al Calamaro (o casi) con unas ray-ban colgándole del pelo y que podría ser perfectamente el colega de Ettore. También estaban con nosotros un reportero muy dicharachero con su fotógrafo y su cámara de juguete. El amanecer nos pilló construyendo ritmos con René, un gitano francés con el que nos hicimos por unos momento dueños del compás batukero mañanero mientras batman bailaba su danza sobre los contenedores del main stage...

Después de todo esto y más, el día viernes (tras el reparador sueño reglamentario de 2 horas) comenzó de manera inmejorable. Nos invitaron a desayunar mientras mi compi y yo íbamos soltando relatos cortos de lo sucedido al amanecer y componiendo toda una historia surrealista e inverosímil, pero real al fin y al cabo (o por lo menos todo lo real que puede llegar a ser cualquier acontecer en Obuda). Café y napolitana de chocolate, al lado de casa, conectados, perfecto. Pero todavía necesitamos una dosis de tirarnos en la zona chill out, en la que dormitamos mientras suena la canción 'Hasta siempre comandante' (la versión de Buena Vista Social Club, por supuesto) como un eco de la noche pasada, o de la mañana o yo que sé.

Nos despertamos con las baterías a tope, y después de pasar por casa y echar unos bailes con los serbios Killo Killo Banda en el Europe Stage, aceleramos el paso porque tenemos muchas ganas de ver a Skunk Anansie. Ya nos estarán guardando sitio, nuestro sitio, a la izquierda del escenario.

En el Main Stage aparecen como la formación clásica de rock: guitarra, bajo, batería y cantante. Pero claro, cuando la cantante de tu grupo es Skin, a tu grupo no se le ve. Mark el batería sale con la cresta más punki que puede, Ace el guitarra sale con su Les Paul grafiteada, Cass ha tocado el bajo con Gary Moore!. Pues no se les ve. Se les oye, y muy bien, pero la presencia en el escenario de esta mujer acapara todas las miradas. Es una figura de ébano infinita, con la cabeza rapada y una sonrisa que le cubre toda la cara, y una imagen arrolladora, enfundada en un mono negro brillante, escotadísimo, acabado en unas enormes botas plateadas que la llevan de un lado para otro del escenario, y arriba y abajo por el pasillo central. Skin no para ni un segundo. Y no duda en acercarse al público, subirse a las vallas, lanzarse a cantar entre la gente. En el
Skin entre el público
escenario hace subir la temperatura jugueteando (y poniendo en algún que otro aprieto) con los cámaras. Es un torbellino y nos tiene a todos preguntándonos: '¿y ahora que va a hacer?'. El momento climático del concierto nos deja sonriendo con la boca abierta cuando comienza a andar sobre el público dando pasos sobre las manos de la gente, mientras canta esa preciosa y triste 'Weak' que suena como si la voz de Skin llegara desde los confines de la isla y lo inundara todo. En el clímax, mirada cómplice de travesura, sonrisa pícara de niña mala, y se deja caer de espaldas sobre el público para el éxtasis general. Las vecinas me dicen que de mayores quieren ser como Skin y nosotros tenemos una mirada entre admiración y respeto ante esa personalidad apabullante y toda esa energía, vitalidad y fuerza que derrocha la pantera londinense por los cuatro costados.

Me gustaría tener unas palabras con ella. Le diría: 'Deborah, ¿cómo lo haces tía? ¿Cómo consigues transmitir esa energía y meterte a todo el mundo en el bolsillo? A mí me has dejado un buen rollo encima que no veas...'

Me la estoy imaginando mirándome con esa sonrisa enorme en la cara y esos ojos desorbitados, divertida mientras me dice: 'Mira K, en la vida hay que disfrutar lo que haces y hacer lo que disfrutas y canalizar tu energía a eso que disfrutas...y si lo consigues la gente lo nota y te lo devuelve y todo fluye...así que no desaproveches esa energía y vuela si quieres volar, ríe si quieres reír y salta si quieres saltar...y el público te esperará con los brazos abiertos'.

I can dream, i can love...

'Gracias Debbie, eres la mejor'
'Eh tío, no se te ocurra llamarme Debbie'
'Upss, perdona, perdona'. Qué carácter!


No entra en el grupo de Sophisticated Girls, porque en realidad, para mí, Skin es por derecho propio la Reina sobre un escenario de este Sziget 2011.

kboy


               Skunk Anansie arrollando @ Sziget 2011 con Weak




Desde el año 2009, el portal Virtual Festivals Europe y la asociación europea de festivales Yourope, en cooperación con Eurosonic Noorderslag organizan los Festival Awards Europe, con la idea de reconocer de algún modo el trabajo de la industria festivalera y de los artistas que han pasado por los diferentes eventos del viejo continente. Comprenden trece categorías, en algunas los ganadores son elegidos por un jurado de expertos, entre los que se cuentan miembros de la industria y de la prensa especializada, y en otras se deja un plazo de votaciones abiertas al público por internet en la web European Festivals Awards. Los nominados son muchos, pero los mas destacados para nosotros son los siguientes:

En la categoría Best Major Festival encontramos, por supuesto, a uno de nuestros fetiches: Sziget Festival Budapest. Sentimientos aparte, datos no faltan para darles el voto: en torno a 400 000 asistentes, siete días de música de todos los estilos imaginables en 11 escenas diferentes y una impecable organización llevada hasta el ultimo detalle, desde el transporte hasta el recinto desde casi cualquier país europeo hasta la coordinación con las instituciones de la ciudad para que los festivaleros saquen el máximo partido de la estancia en Budapest. Probablemente son los favoritos para suceder al Heineken Open'er Festival, que se ha llevado el premio en las dos ediciones anteriores. Sorprende gratamente encontrar entre los nominados al SOS 4.8 de Murcia que podría tener sus opciones, al menos tantas como el  gigante irlandés Oxegen, el Exit serbio o el festival francés Les Vieilles Charrues, que también se cuentan entre los pesos pesados de los festivales europeos.

Entre la larga lista de candidatos a Best Medium Sized Festival, entresacamos, por supuesto, los de casa: Día de la Música y Bilbao BBK se miden en esta categoría con una cincuentena de festivales europeos. El Día de la Música cuenta con el hecho de haberse convertido en el festival referente de la ciudad de Madrid y con el respaldo de la marca Heineken, que ya ha sido triunfadora en otras ocasiones en los European Festival Awards. Bilbao BBK esgrime un flamante récord de asistencia en 2011 y el haber recuperado un muy alto nivel en el cartel de este año, después de haber flojeado un poco durante las dos ediciones anteriores. Ademas, ya han sido reconocidos por Yourope con la acreditación Green'n'Clean en relación a la gestión ecológica. Mucha suerte a los dos!

El Anthem of the Year promete ser una votación ajustada. Entre los nominados destacan Coldplay con Viva la Vida, que ya se llevaron el premio con la misma canción en 2009; Pulp y su infalible Common People; Foo Fighters con el Rape que deslumbró en los iTunes Festival y Oxegen de este año y los Arcade Fire con ese Wake Up con el que despertaron un coro multitudinario en su paso apoteósico por Benicassim (FIB 2011).

En cuanto a los mejores cabezas de cartel en escena, los nominados al Best Headline Performance son: Arcade Fire, Arctic Monkeys, Chemical Brothers, Coldplay, Foo Fighters, Kayne West, Portishead, Pulp, Queens of the Stone Age y Prince. Todos ellos recogieron criticas muy buenas a su paso por diferentes festivales, pero el Príncipe de Minneapolis sigue siendo caso aparte. No seria de extrañar que fuera él el elegido.


Para la revelación mas destacada del año existe el Best Newcomer Award , con una Anna Calvi que lidera la lista por orden alfabético y probablemente también como favorita. La británica ha paseado su fulgurante mirada por media europa derritiendo cualquier atisbo de resistencia.

Por último, el Line Up of the Year, que premia al mejor cartel del año, cuenta con dos festivales españoles entre los candidatos: el FIB de Benicassim y el Primavera Sound, en una lista llena de peces gordos como el Bestival inglés, el Heineken Open'er de Polonia y, como no, el  histórico Festival de Glastonbury. Les deseamos suerte a los de la tierra.


Las votaciones están abiertas, se sortean entre los votantes dos pases para todos y cada uno de los festivales ganadores. Los resultados se darán a conocer en la ceremonia de entrega que tendrá lugar el próximo mes de enero en Groningen, con motivo del festival Eurosonics Noorderslag 2012.  Así que, Festivaleros!, hagan sus apuestas! (aqui)

Dr. J



Además de Les Hurlements D'Leo (HDL), veríamos pasar por diferentes escenas de la isla de Obuda otras contribuciones francesas al Sziget Festival 2011. Ya hemos hablado de algunos de ellos, como el genial soulman Ben L'Oncle Soul que nos despertó de la siesta en el Main Stage o la original arqueóloga musical Hindi Zahra en el A38 WAN2 Stage . Sin embargo nos queda en el tintero uno de esos grupos de los que habiamos oído hablar vagamente antes del festival y que, tras su paso por la isla, dan ganas de seguir para volverlos a ver mas detenidamente en otro momento y en otro lugar. Se trata de Debout sur le Zinc, una banda formada en 1996 que, con su primer álbum publicado en 1998, entraron a formar parte de una generación deslumbrada por el mestizaje entre la chanson française, el rock y los sonidos tradicionales de la música europea en general, desde el céltico de las regiones atlánticas, hasta el tzigane de los paises del este y el klezmer hebreo. Esta generación dorada la integran grupos como Les Ogres de Barbak, La Rue Ketanou, o los propios HDL y de todos ellos, Debout sur le Zinc son probablemente los que cuentan con letras y temáticas que se escoran mas al lirismo y la poesía que a la sátira o a la critica social.

Caemos por el World Stage casi por casualidad: estamos haciendo el tour turístico de la isla con nuestro amigo breton que acaba de desembarcar en Obuda Island. Es sábado y el hormiguero de festivaleros se ha multiplicado poblando las avenidas y los caminos escondidos. Venimos del Main Stage de ver a Kate Nash y vamos hacia el lejano Finisterre obudabiano, no solo porque nos apetece ver a Ska Cubano, sino por enseñarle a nuestro colega como está montado el territorio francés y volver luego tranquilamente por la John Lennon Avenue hasta nuestro campamento base. Al llegar al lateral del World Music Stage casi nos chocamos con una japonesa elegantisima. Es Megumi Mesaku, la exótica saxofonista de Ska Cubano. Lo cual quiere decir que son más de las seis y media, que nos hemos vuelto a leer el programa del revés y que los que están en escena son los franceses Debout sur le Zinc, pero a estas alturas del festival ya hemos aprendido que Sziget es lo que ocurre mientras nos empeñamos en hacer otros planes y está bien así. En directo, los franceses han acentuado la vena rock, klezmer y africana, y resulta un concierto sin rastro de melancolía. Me llama la atención el aire de veteranos que les rodea por los cuatro costados. La suerte del festivalero nos trae La Pantomime, una de sus canciones bandera, con la que conquistan al público desde las primeras notas. El ambiente nos invita a quedarnos un par de canciones más, y cuando nos vamos lo hacemos despacio, mirando atrás, el programa en una mano y el reloj en la otra... tenemos una cita con La Shica, pero nos volveremos a ver Debout sur le Zinc!

Dr.J
Les Hurlements D'Leo

En las antípodas obudabianas, allá por el Finisterre de la isla rio arriba, el territorio francés. El lugar les viene que ni pintado a nuestros vecinos: cerca del World Music Stage, de la zona Reggae y la Roma Tent y a un salto de la gran carpa electrónica Party Arena, es decir, todo lo que más gusta a nuestros amigos del otro lado de los Pirineos. Tal vez por esa proximidad, vimos pasar por el World Music Stage a dos grupos franceses muy conocidos en los círculos alternativos de la Galia irreductible. Los primeros fueron Les Hurlements D'Leo, un grupo de geniales gamberros tabernarios que hacen, según ellos, una cosa indefinible llamada java-chanson-punk-caravaning. Nacieron en Burdeos en 1996 y recogieron el testigo de la corriente reivindicativa de entre-décadas en Francia (VRP, Mano Negra, etc). Han conservado el característico sonido melancólico con el que se dieron a conocer, pero el rock va ganando cada vez más al resto de tendencias que burbujean en esta marmita bordelesa.
Juliette Dragon
Hemos atravesado la isla a todo correr, huyendo del bucle sin fin de unos Rise Against que no nos acaban de convencer. Al llegar, los HDL ya tienen montado su Bordel de Luxe (Jaleo de Lujo). Un saxofonista melenudo salta de un lado a otro, dos guitarras alternan el rock y el tzigane y el bateria se ha vuelto completamente loco...Las letras son reivindicativas, el ritmo es imparable. L'accordeoniste les sale de lo mas profundo de las caves bordelaises y nos transportan al Café des Jours Hereux (el café de los dias felices) con un Fabulous and Luxury Holidays For Todos in Barbados que convierten en un himno con la ayuda de un público que esta empezando el festival y tiene muchas ganas de juerga. Cuando parece que no va a haber mas sorpresas, sale a escena la wonder woman  de este extraño cabaret canalla:  Juliette Dragon, drag queen emplumada en naranja y amarillo, que añade una pizca más de absurdo a lo que estamos viendo y nos lleva hasta el final del concierto con sus elegantes provocaciones. Cuando todo acaba, me alegro de oír los buenos comentarios de los que no conocían al grupo... Y es que en el fondo, en aquel lejano Finisterre, el fuerte olor a crepes y la omnipresencia de las banderas bretonas, nos hacen sentir como en casa. Una Dreher?


Dr.J


Les Hurlements D'Leo en Sziget 2011: Bordel de Luxe!

7 de la tarde. He quedado con Juanje y Annita en el Bruxelles. Igual luego se pasan Adela, Ruty y compañía. El Bruxelles es uno de nuestros sitios de reunión. Allí nos juntamos muchos días después del curro y hablamos de música, del día, de la vida, de los sueños...Nos creemos que arreglamos el mundo y años después descubro que el mundo del resto del mundo tal vez siga igual pero que el nuestro sí que mejoró un poquito con aquellos ratos. Y nos reíamos mucho. Además el Bruxelles es el local más heavy de la ciudad. Es un sótano oscuro, con un camarero barbudo al otro lado de la barra y tiene una jukebox donde por 50 céntimos puedes elegir 4 canciones. La selección se compone mayoritariamente de heavy metal en todas sus variantes (desde hard rock hasta death metal). Allí, con aquella máquina por testigo, mis profes en esto del metal, Juanje y Annita, me descubrieron decenas de canciones y decenas de grupos (allí conocí por ejemplo grupos tan dispares como Opeth, Rhapsody, Gamma Ray o Apocalyptica). Pero sin duda las dos canciones que invariablemente suenan tarde tras tarde en el Bruxelles por nuestra culpa son el Painkiller de los Judas Priest y el Keeper of the seven keys de los Helloween.

Por esas cosas de la vida nunca había visto a ninguno de estos dos grupos en directo y por esas cosas de la isla, este año coincidían en el cartel del Sziget y en el mismo día.

Helloween @ Sziget 2011
Cuando nos acercamos al Rock Metal Stage son alrededor de las 7 de la tarde. A lo lejos divisamos el cartel con la calabaza y la batería infinita de 4 bombos en la que el enésimo batera de los Helloween ya está haciendo de las suyas. Hay bastante gente y mucha mezcla entre heavys de toda la vida, sangre nueva, curiosos, despistados...y nosotros, que igual no somos metaleros de pro, pero definitivamente tenemos un ramalazo, y que además somos unos curiosos insaciables.

Suenan varias canciones del último disco 7 Sinners intercaladas con clásicos como Eagle fly free y un medley de la saga Keeper of the Seven Keys que incluye fragmentos de la canción del mismo nombre, The king for a 1000 years y Halloween. Andi Deris bromea diciendo que por ellos las tocaban enteras pero claro, 15 minutos por canción es demasiado tiempo para un festi. Se despiden con la potente I want out ante el flipe del chavalín de la cresta y la guitarra hinchable.

Los Judas
Una media hora después salen a escena los Judas Priest. A pesar de las dudas iniciales de parte del equipo, a pesar de que los fijos teníamos ya un punto de encuentro por si acaso (a la izquiera del escenario, donde el puesto de cervezas, por supuesto), no nos hemos separado y llegamos todos juntos poseídos por el espíritu de Ronnie James y preparados para una noche de heavy metal. Llegamos tarde para la caída del telón pero a tiempo para acercarnos poco a poco al escenario y a la banda. La noche, la luna, los fuegos, los ventiladores, los trajes de Rob Halford, crean una atmósfera perfecta para que temas como Victim of changes, Breaking the law, Turbo Lover y por supuesto el apoteósico Painkiller, nos pongan los pelos de punta y saquemos los cuernos y nuestros registros más agudos. Mi sombrero festivalero prestado no me da un look demasiado heavy pero toco punteos imposibles en mi guitarra de aire como nadie y por dentro algo me hace afanarme en perder la voz a grito pelado. Al final, todos satisfechos y es que "cuando has sentido el metal corriendo por tus venas eso ya no tiene vuelta atrás" (alguien dixit).

Y esa es la historia de como aquella tarde-noche de Agosto, el Bruxelles viajó a Obuda y volvieron a sonar el Keeper of the seven keys y el Painkiller en la maravillosa jukebox que es el Sziget.

kboy

                            Judas Priest - Solo de batería + Painkiller

La Roux
Sabemos que el concierto de La Roux es un imperdible, pero hace calor, seguimos bajo los efectos del soul buenrrollero de Ben L'Oncle Soul y da pereza. Los ingleses se multiplican frente al escenario del Main Stage y cuando La Roux hace su aparición se vuelven locos. Es una chica pelirroja, hasta aquí sin sorpresas, lleva unas gafas de sol redondas, un chaleco/guerrera blanca de diseño y ha cambiado su flequillo característico por una cresta a la Cristiano Ronaldo recién levantado. El batería, enfundado en un traje negro, gafas oscuras y un aire al Mr Smith de Matrix sigue el ritmo con una ondulación continua que le recorre de pies a cabeza y de la que se escapan los golpes secos y contundentes que hacen sonar la batería electrónica... Para completar el cuadro, la teclista, prima segunda de la Diane de la serie V, con el uniforme de invasora en negro con hombreras doradas. Y todos ellos bajo la mirada de un retrato gigante de La Roux, el avatar de la cantante Elly Jackson. A pesar de la descripción, esa imagen class descuidada y la tensión con la que tocan (no se permiten ni una sonrisa) los convierten en un conjunto bastante sofisticado. Suenan un poco a Depeche Mode y un mucho a Heaven 17 y a Erasure. Pero el calor y la falta de acompañamiento de un buen juego de iluminación deslucen un poco el espectáculo. Nos sentamos en el suelo y meditamos con una Dreher. Algo no acaba de encajar. Nos decimos que lo suyo hubiera sido el A38 WAN2, a cubierto y a una hora mas tardía, no en el Main Stage con la mitad de los fans churruscándose a la solana de las cinco de la tarde. Pero una versión superrevolucionada de Bulletproof  nos saca de nuestro refunfuño, nos pone en pie hasta el final del concierto y cuando acaba nos quedamos tan contentos porque en el fondo somos festivaleros de buen conformar.

Kate Nash
Dos días después nos encontrábamos en la misma escena a la otra chica más sofisticada del festival. Fue el Sábado. Salíamos de ver a Hindi Zahra y había que atravesar por el Main Stage para ir a ver a los franceses Debout sur le Zinc. En el Estado de Main esperábamos encontrar a la típica chica con guitarra, pero descubrimos al fenómeno Kate Nash. Otro de esos monstruos salidos de un rinconcito en myspace, impulsada al estrellato por un pequeño comentario de Lilly Allen en la red catalogándola de "interesante promesa". Kate es una rebelde con guitarra, una pequeña hooligan con un modelito entre Agata Ruiz y Tim Burton, y con una mecha rubia desigual llameando en su melena pelirroja. Kate se lo está pasando genial, bromea con los extremos, es una poppie que flirtea con el folk y con el punk. Seguidores no le faltan: el Main está lleno. Intercambiamos una mueca de incredulidad y nos encogemos de hombros... pues no está tan mal lo que propone la chica: se ha ganado que nos quedemos otro par de canciones y el título de Sophisticated Girl de Sziget 2011.

Dr. J
Interpol
Dos grupos fueron para nosotros los chicos más sofisticados de Sziget. El primero lo encontramos el primer día de festival: independientes neoyorkinos, sonido neounderground , imagen de Hombres del Gobierno... Interpol. Nos dio tiempo a verlos durante una media hora aproximadamente y nos dejaron una muy buena impresión. El directo no es como para dar saltos, pero en escena resultan un grupo sólido con un estilo inconfundible y una estética muy característica, casi cinematográfica. Sin embargo, después de cinco o seis canciones, tenemos la sensación de haber entrado en un bucle sin fin y la competencia del resto de escenas de la isla difumina el interés por el  ejercicio intelectual de un grupo que suena muy interesante pero que no impide que te preguntes qué estará pasando en otro lugar. No me importaría volver a verlos en otra ocasión, porque el flow de la isla de Obuda nos arrancó del Main Stage antes de que acabara el concierto.


White Lies cerrando el Main Stage
Los segundos fueron unos londinenses que cerraron el Main Stage en el último día del festival: White Lies. Al principio los recibimos con escepticismo, no entendíamos que unos recién llegados (se constituyeron en 2007)  fueran cabeza de cartel del último dia del Sziget 2011 y cerraran el mismo festival que un año antes había acabado en una impresionante apoteosis musical con Muse. Y es cierto que no es ni mucho menos el mismo nivel, pero ayudados por la euforia nostálgica del "efecto ultimo dia", desplegaron una puesta en escena muy estilizada, no la más espectacular (que fue sin duda la de Prince) pero si la más elegante de todo el festival y consiguieron lo que les había faltado a los Interpol con un sonido bastante similar: mover y conmover. Dos momentos cumbres: To Lose My Life y The Glory and The Power, que quedaría inmortalizado en un vídeo oficial del grupo.  Estos fueron los Chicos Sofisticados de Sziget 2011, en un próximo post, las Sophisticated Girls.


Dr.J

Clip de The Power and The Glory, by White Lies, filmado en Sziget 2011

A38 anclado en el Danubio
Para el tren transcultural de Sziget, el A38 WAN2 Stage es lo que puede ser Venecia para el Orient Express: una parada de lujo. Esta carpa es el bastión en Obuda Island de una de las salas de conciertos más originales del mundo y, seguramente, una de las escenas alternativas más importantes de Europa. A38 es la abreviatura de Artemovszk 38, el nombre de un carguero ucraniano construido en 1968 que al final de sus días fue llevado a aguas internacionales para que una legión de técnicos y artistas hicieran de él lo que es hoy: un gran centro cultural moderno y dinámico que alberga una sala de conciertos, bares, un restaurante y hasta un estudio de grabación! A38  fue emplazado en 2003 en una orilla del Danubio y se integró  perfectamente en la imagen underground de la capital húngara. Desde entonces, han pasado por el barco multitud de tipos de música, estilos y tendencias: jazz, world music, rock altenativo, música electrónica... todo cabe en su   bodega. Por su alter ego obudabiano este año han pasado cosas tan diversas como el pop sueco de Peter, Bjorn and John, la demencia electrónica de los canadienses Crystal Castles, los experimentales húngaros Zagar o la multicultural Hindi Zahra, que se convertiria en una de las experiencias mas interesantes de nuestro tren transcultural.


Hindi Zahra en el A38 WAN2 Stage
Imaginemos un viejo desván lleno de  pergaminos amarillentos. Por un pequeño tragaluz se cuela un haz que atraviesa una nube de polvo e ilumina un viejo gramófono. Imaginemos que vencemos el escalofrío y entramos en el desván, accionamos la manivela del gramófono y de él sale una voz que bien podía ser Billie Holliday. Mecidos por la voz aterciopelada sacudimos el polvo de uno de los pergaminos y lo desplegamos. Perplejos, sin haber estudiado música en la vida, nos damos cuenta de que son notas que vienen de lo más profundo del desierto: son los sonidos ancestrales de los pueblos bereberes,  tenemos ante nosotros una pieza arqueológica de primer orden. Se deshace el espejismo y nos encontramos en otro. Estamos en la Isla de Obuda en el interior de una carpa que parece la bodega de un barco. Sobre el escenario, una cantante de edad indefinida, probablemente eterna, sostiene una guitarra sobre cuyas cuerdas pasea los dedos con parsimonia, casi con desdén. Mira al público como si pudiera ver a través de las almas y al infinito como si recordara haber vivido en él. Beautyful Tango, reconocemos la voz que salia del gramófono hace un momento. Sus músicos la envuelven con un sonido preciso, sin una nota más ni menos de las que convienen, en un jazz ondulado por el que se van encajando piezas de otros mosaicos: orientales, jamaicanas, norteafricanas... Nos decimos, una vez más, que la música nace siempre del mismo impulso, de la misma necesidad, y que responde siempre a un mismo patrón de base. Tal vez por eso músicas populares  que se han fraguado durante siglos en lugares tan distantes como el Sahara y una isla tropical, encajan a la perfección. Nos cuesta despegarnos de Hindi Zahra, pero nuestro tren debe continuar su ruta: en esta bendita isla siempre esta ocurriendo algo en otra parte...


Dr.J


Hindi Zahra en vivo en Sziget 2011