Eugene Hütz
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Hacía tiempo que no nos veíamos las caras y el reencuentro no decepcionó. Acostumbrado a verlos siempre sobre el escenario gigante de un Festival, encontrarse a Gogol Bordello y los suyos en sala fue todo un re-descubrimiento. Redescubrimos una máquina muy bien engrasada, capaz de enlazar sin descanso himnos para que la pista se convierta en un charco de sudor.

Antes de la fiesta gipsy-punk, Split Dogs calentaron motores ante un aforo bastante más reducido pero que entró en el espectáculo a pesar de los problemas de sonido de los que recurrentemente se disculpaban los británicos. En la voz una Harry que llena el escenario y a la que te imaginas en batín y rulos cuando está recuperando la garganta en su casa. Casi cuarenta minutos de punk callejero que dejó a la gente con las expectativas muy altas.

Algo que no rebajó la media hora de retraso que nos regalaron los neoyorkinos. Detalle sin importancia que se olvidó en el momento en que apareció Eugene con la botella de vino tinto. Esta vez no aporreó el bombo pero sí que bautizó a la primera fila y el foso. A partir de ahí la locura. La gente se entregó a las más conocidas y cumplió con las menos habituales.

El calorcito en la sala lo decía todo y eso que La Riviera registró una más que modesta (y sorprendente) media entrada. Pero los que estuvimos lo dimos todo, puño alto mostrando la Solidaritine no sólo con el pueblo ucraniano, también con el de Gazatí al grito de Free Palestine. La aparición de las Puzzled Panther le aportó un toque de frescura a mitad de concierto y le dio un respiro a Eugene para volver con más fuerza.

Más de hora y media de puro gipsy-punk y unos bises donde no faltó alcohol arriba y abajo. Una máquina bien engrasada que en sala suenan todavía más potentes. Un espectáculo recomendable que siempre sorprende por muchas veces que lo veas. Repetiremos. Sin duda!

J&B






Eugene Zhyvchik
Si alguna vez has sentido la urgencia de bailar como si no hubiera mañana al ritmo de un violín frenético y un acordeón desenfrenado, probablemente ya has escuchado a Gogol Bordello. Esta banda neoyorquina, liderada por el carismático Eugene Hütz, lleva desde 1998 fusionando punk, folk, dub, ska y mucho más, creando un sonido único que es tan caótico como contagioso.

El gipsy-punk, que según Hütz es tan solo una etiqueta para ayudar a los críticos, es algo que trasciende a un estilo de música, se refiere más a una actitud con la que enfrentarse al hecho artístico.

Con raíces que se extienden desde Ucrania hasta Ecuador, pasando por muchos rincones, Gogol Bordello es más que una banda; es un colectivo multicultural que lleva la bandera de la rebeldía y la fiesta por donde pase. Sus conciertos son experiencias catárticas y únicas, donde cada canción es una celebración de la vida.

En el universo de Gogol Bordello, la música es la mejor herramienta para derribar fronteras y construir puentes entre culturas. 

Aquí os dejamos nuestra charla con Eugene Hütz antes del concierto de Gogol Bordello en el festival Colours of Ostrava. 

Eugene Zhyvchik

FESTIVALEROS!: Solías ser DJ y organizar unas especies de cabarets punk en Mehanata por aquel entonces, supongo que fue donde Gogol Bordello se formó como banda. ¿Puedes hablar un poco de aquellos tiempos?

EUGENE HÜTZ: Sí, estás hablando de los años de formación en los que empezamos una especie de escena muy nueva en la ciudad de Nueva York. Era una escena muy cosmopolita, diferente de la típica escena de Nueva York, pero al mismo tiempo fue acogida por una especie de escena icónica de Nueva York. Porque fue una época muy interesante y fue un cambio de siglo y eso no son sólo palabras vacías y números vacíos. Cuando eso sucede, creo que los siglos cambian de manos, algo consciente y subconscientemente sucede con las personas cuando están listas para acoger algo realmente nuevo y dejar ir algunas cosas. Así que fue una especie de portal de la suerte de romper juntos algunos átomos que nunca fueron realmente aplastados antes. Por lo tanto, fue un gran momento para inventar algo casi nuevo. Quiero decir, seamos realistas. En la música es casi imposible hacer algo nuevo. Un montón de gente está haciendo música y un montón de caminos de la música se han recorrido. Pero de vez en cuando, un grupo de talentos, una nueva sinergia de personas creará algo así. Y hubo una época así en Nueva York, en la que había bandas como Gogol Bordello, Yeah Yeah Yeahs, Liars, Chk Chk Chk. Y las bandas que estaban haciendo algo, que llegó a ser muy distinto y casi nuevo como nosotros. Y resisten la prueba del tiempo. Aquí estamos, de gira, predicando nuestro gospel. Así que, fue un poco así. Creo que depende mucho de ese portal mágico del tiempo. No creo que se pudiera hacer algo así ahora.

F!: Difícil, ¿no?

EH: Sí, es posible, pero es menos probable. La cabeza de la gente está en otro sitio. Ahora está muy cerrada.

Eugene Zhyvchik

F!: Sigo a Gogol Bordello desde hace bastante tiempo y he ido a muchos conciertos en diferentes ciudades. La energía del concierto es siempre super potente, es explosiva, pero cada vez es diferente. Y una canción que tocáis y siempre me pone la piel de gallina es “Immigraniada”. No sólo porque el videoclip es muy chulo, pero la canción me toca. Quizás porque tengo un poco el sentimiento de  inmigrante. Llevo 20 años fuera de Brasil, y ahora entre España y Turquía. ¿Podrías hablar un poco sobre “Immigraniada”?

EH: El título, “Immigraniada”, sugiere que es una palabra híbrida, obviamente relacionada con la antigua lengua griega, con palabras como olympiada. La canción es poética y política al mismo tiempo. La consideramos una auténtica pieza poética, porque cuando escribo, no escribo necesariamente sobre mi historia. También conozco a mucha gente con historias de inmigración diferentes, así que es una especie de collage de los sentimientos de mucha gente al respecto. Como mi historia y la de Sergei, nuestro violinista, y la de Pedro. Para que se perciba como esta visión poética elevada de nuestra trayectoria, pero sin que sea como una exageración donquijotesca. Es una línea muy fina entre la poesía y la senilidad en cierto sentido. Creo que la línea es bastante fina para captar que la inmigración es una experiencia dura. Es traumática, pero también está ahí para superarla, y eso es posible y la vida puede volver a empezar de cero. Creo que ese es el mensaje inspirador que le transmite a la gente, que a veces es necesario dejarlo todo atrás. Y es muy traumático para la gente hacerlo, pero es posible volver a empezar y puede ser mejor que antes.

F!: ¿Podrías hablar un poco de tu experiencia en Brasil? Porque has estado allí casi 7 años, ¿no?

EH: Sí, quiero decir, a temporadas porque estuve sobre todo de gira. Fue una duración de 7 años, pero yo estaba de gira hasta 8, 9 meses del año en ese momento, haciendo como 150 conciertos al año. Pero fue un oasis muy especial para mí y conocí a gente con la que siempre me sentí como en familia. Pasé un tiempo realmente auténtico en Brasil, algo muy natural y terrenal sobre la cultura de Brasil que es instantáneamente encantadora. Pero, al mismo tiempo, cuando llegué allí por primera vez, fui al programa de Jô Soares y salí en todos los periódicos, pero esa no fue mi parte favorita de estar en Brasil, ni mucho menos. En realidad, esa fue una especie de experiencia de tu gringo favorito, que forma parte del espectáculo. Pero el Brasil más interesante y con más alma llegó más tarde, cuando ya a nadie le importaba que yo estuviera allí, cuando ya no había bombo. Y pude relajarme y ser uno con mis amigos y los brasileños y formar parte de la cultura e ir a lugares brasileños. Vivir el estilo de vida brasileño y pinchar en fiestas brasileñas y ser amigo de la gente y de varias partes de la cultura de Brasil. Viajar por Brasil, ir a Recife, Porto Alegre y São Paulo, por supuesto, y conocer a artistas, pintores, cineastas y jóvenes con talento que estaban surgiendo y estaban realmente interesados en lo que ocurre en el mundo. Hubo mucho diálogo interesante. Y luego tuve mis cumpleaños en Brasil con mi familia brasileña. Así que nunca olvidaré esos momentos. Fueron momentos realmente hermosos. La gente siempre dice, oh, es tan difícil entrar en la música brasileña si no eres brasileño. Lo es porque es una cosa tan propia. Pero una vez que entras en ella, nunca la dejarás. Siempre estarás predicando el gospel de Brasil. Tocamos mucho allí, toqué en Carnaval varias veces, participando como invitado con todas las bandas increíbles de Brasil como Mundo Livre S/A, DJ Dolores... ¡Sí, fue genial!

Zdenko Hanout

Adriana

Fotos: Eugene Zhyvchik & Zdenko Hanout