Joaquín Sabina
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Con ese Sol que hace tan especial el cielo de Madrid comienza La Canción de la Semana. El sol es una estufa de butano que atraviesa la contaminación y calienta ligeramente la nariz aunque el viento te recuerda que hace un frío que pela. Ese sol que ilumina la Puerta de Alcalá que sigue ahí... Viendo pasar el tiempo. Como la Diosa Cibeles que mira de reojo el saludo tímido, los cruces de miradas.

Sonríes pensando en que sí, que al final Vente 'Pa' Madrid ha merecido la pena, aunque sólo sea por el pulpo y el queso en ese gallego escondido cerca de Atocha. Que ha merecido la pena aunque sólo sea por el café y licor en esa plaza de la que no recordarás el nombre pero sí su música, porque las plazas en Madrid tienen música. 

Bajando por donde los garitos, dejándome caer por la cuesta abajo se llega a uno de esos sitios escondidos (sí todavía quedan sitios escondidos) donde disfrutar del atardecer de Madrid, de confesiones en silencio, sólo rotas por alguna sirena varada y alguna mirada. El sol se esconde en el infinito y aparecen Luces de Madrid todavía en mi mirada, ese ruido en mi cabeza que viene de la nada.

Subes a tu habitación de hotel, la Luna está de tu parte y vigila la ciudad sin nada que se le interponga, repones las fuerzas gastadas en el japo por excelencia y con la noche cubriendo las calles te escondes en otro garito. Mañana será otro día. Otro día para desayunar en la Gran Vía, visitar El Prado, perderse por el Retiro, hacer el ganso en el Palacio de Cristal, reírse frente al estanque, caminar desde Las Ventas hasta Chamberí, fumando a medias en las calles de Madrid.

Sacas tiempo para trepar a las azoteas de Madrid, buscar a la estrella de los tejados, prometer a la luz del atardecer, atravesando las nubes. Tú decidiendo por mí. A ver si no me destruye lo que quería decir.  Escuchar que él mató al silencio en las calles de Madrid. Descender y descubrir los bajos de los pisos con corrala, con la nariz entre tus ojos y entre un pulmón y otro pulmón el corazón y los congojos todos en reunión.

La noche vuelve a envolverte. Es tiempo de confesiones, a veces saco los dientes, a veces quiero dejarte ir, a veces vamos de frente, a veces vuelvo a confiar en ti, a veces no me comprendes. Tiempo de verdades, es mejor no mirar el reloj, es mejor no olvidar con alcohol. Tantas veces pensé que podía ir mejor, tantas veces caí que he perdido el control. Te das cuenta que las niñas ya no quieren ser princesas, que es una mierda este Madrid, que ni las ratas pueden vivir. Despiertas y das gracias porque no hagas caso a esta canción pues todo es mentira

No hay nada como las noches de verano, no hay nada como... Quiero escuchar crujir las hojas al andar una vez más, porque el otoño pasa en Madrid. Quiero guardar hojas doraras hasta abril... Tendrás que sentir las caricias de Madrid sobre tu piel y escribir... Siempre hay un tren que desemboca en Madrid... Las chicas tristes (o no) vuelven a Madrid... Eres mi rincón favorito de Madrid.

J&B

Ahora que se habla tanto de Madrid, y aunque no haya playa... tocaba hacerle un pequeño homenaje 😉 

Gracias a Sabina, Ana Belén, Ketama, Pereza, Jaula de Grillos, Amistades PeligrosasQuique González, Leiva, El Loco, Mecano, La Fuga, Leño, Burning, Antonio Vega y a todos los que le han cantado a Madrid.





Dicen los porteños que Buenos Aires se conoce entre cafés en terrazas y paseos por las avenidas que cruzan la ciudad. Y así, en uno de esos paseos pisé una placa en el suelo que reproducía ese homenaje del Maestro Joaquín al tango, a Argentina, a su historia, al amor. Es curioso. Habré escuchado ese Mentiras Piadosas de 1990 miles y miles de veces y sin embargo, es ahora, en octubre de 2012 cuando, de repente, esta canción me ha encontrado.

Y lo ha hecho con paciencia, tumbada en la Avenida Callao, esperando a que llegara. Lo ha hecho con la nostálgia con la que comienza, recordando los buenos momentos, las tardes de confidencias, de risas, de complicidad. Entendiendo la lejanía, la necesidad de huir, de recordar y de volver a los orígenes. Comprendiendo lo que significa plantarse delante del Río de la Plata y mirar al horizonte mezclando recuerdos y olvidos... "No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió". Porque Buenos Aires es como contabas, fui a pasear a la Plaza de Mayo a gritar en silencio.

Un grito que se mezcla con el silbido de un tren, esa boina calada al estilo del Che se mezcla con esta otra boina calada, con su sirena varada o su sálvese quien pueda, con su todo es ahora, con su nada es eterno. Y aunque muera el verano y tenga prisa el invierno, la primavera, la que acabo de dejar en Buenos Aires, sabe que la espero en Madrid.

Y otra vez esta canción llega en el momento justo. Son ya muchos años desde que algunos de nosotros desembarcamos aquí y siempre he sentido que nos acogía con el cariño del que sabe de verdad lo que piensas aunque te empeñes en disimularlo. Testigo mudo de mil y una noches, de sueños y esperanzas, siempre ha estado ahí, ofreciendo sus rincones, sus atardeceres y sus cielos mágicos.

He llorado en Venecia, me he perdido en Manhattan..., he sido un paria en París..., Buenos Aires me mata... Pero siempre hay un niño que envejece en Madrid. Pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid. Pero siempre hay un tren que desemboca...

J&B

Con la Frente Marchita by Joaquín Sabina

Venga, reconocedlo, nunca hubiérais pensado que la primera canción de Sabina en esta sección fuera esta. Los que nos conocéis un poco ya sabéis la explicación, al resto, os dejamos con la intriga, por lo menos, hasta el final de este poema cantado.

De este poema que nos habla de tener 20 años, que nos dibuja esas ciudades que de Corrientes a Madero son la misma ciudad, que nos explica que de González Catán a la cancha de Boca, hay que ir por Laguna, y hay que hacerlo en colectivo, claro, que nos hace soñar con una pollera que hay que levantar como sea, aunque para eso tengamos que rezarle a la Virgen de los Vientos.

Dicen que nunca entenderás como se vive un partido en la Bombonera hasta que no estás allí, de igual manera que nunca entenderás lo que se siente cuando te enamoras hasta que no conoces a esa persona. Pero el maestro Joaquín consigue que lo entiendas con unos versos, con una guitarra y con esa voz, ajada por la vida. Y como dijo otro poeta, quien lo probó, lo sabe.

Así que, habrá que recorrer ese camino, de González Catán a Boca, en busca de Paula, de sus veinte años y de su pollera. En busca de Diego, del diez en la remera, porque seguro que "hoy, ganamos el partido" y seguro que este año Boca saldrá campeón.

Festivaleros!

Dieguitos y Mafaldas by Joaquín Sabina