Lou Reed
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Es Nueva York a principios de los 70. El sueño de la utopía se ha agotado y reina la desesperanza. The Factory ha dejado de ser y sus tripulantes, incluido Warhol, se han buscado cada uno su lugar apartado entre los restos de las ruinas. Una colección de náufragos depresivos deambulan por las calles de la gran manzana explorando los límites de los psicotrópicos y la liberación sexual hasta los extremos más decadentes. Pero ya nada brilla. Ni siquiera los recuerdos.

Entonces, un chico que había llegado flotando hasta Londres amarrado a un trozo de mástil de guitarra encontró allí refugio y nuevos amigos, gente que le admira y que, como Bowie, están dispuestos a producirle un disco. No es de extrañar: es el cantante y guitarrista de Velvet Underground, el mismísimo Lou Reed. En ese disco, Transformer (1972), narra con melancolía el espíritu de su ciudad y de esa década que se les ha convertido en humo y les ha dejado una resaca de adicciones y absurdos trastornos de la conducta. Es el precio que hay que pagar por haber querido caminar en el lado salvaje.

En Walk on the wild side se entrelazan las historias de varios personajes del entorno de Warhol y The Factory y cuenta el modo en que llegaron a Nueva York para dejarse arrollar por la tendencia y convertirse en transexuales, chaperos, drogadictos, suicidas, o cualquier otro paradigma del glamour de aquella época. A pesar de su contenido sexual, la canción tuvo una amplia difusión en la radio y disfrutó de un éxito inmediato. Hoy, el tema es un clásico que ha sido versionado por numerosos artistas, algunos tan dispares como The Strokes o Vanessa Paradis.

Hace tiempo que New York City ha dejado de ser the place where they said "Hey babe, take a walk on the wild side" porque sus calles se han apaciguado y, al igual que sus poetas malditos, la gran manzana ha madurado mucho desde entonces. Lou Reed desaparecíó ayer. Nos deja en sus canciones el retrato de una época y de una ciudad, testimonio de uno de los pocos que sobrevivieron a un fulgurante paseo por el lado salvaje.

...  And the colored girls say: Doo do doo, doo do doo, doo do doo

Dr. J

Video Walk on the Wild Side by Lou Reed. Olympia, Paris, 1973

Un día perfecto que comienza bebiendo sangría en el parque, y sigue con una visita al zoo y una peli en el cine y luego volver juntos a casa cuando anochece. Un día perfecto con alguien que hace que, durante esa jornada, los problemas se queden atrás, uno se olvide de sí mismo y piense que es otra persona: una buena persona, un día en compañía de alguien que nos tiene completamente enganchados... 

Este tema de Lou Reed es una de esas canciones que parecen esconder un enigma o que, al menos, se prestan a una doble lectura. El exlíder de la Velvet Underground lanzó Perfect Day en su segundo disco en solitario: Transformer  (1972), un álbum producido por Bowie, con el que Lou tuvo mucha más fortuna que con su primer disco post-Velvet.

 Los más inocentes interpretan Perfect Day como una canción de amor que el cantante dirige a su esposa Bettye Kronstadt. Lou había conocido a Bettye unos meses antes en una escena de película mientras compraba en unos grandes almacenes. Su matrimonio con la camarera no tardó en convertirse en una historia tortuosa a causa de la indomable personalidad del músico y sus problemas con el alcohol y las drogas. Y he aquí la otra interpretación de Perfect Day, aquella de los que la ven como un canto a la heroína, a la que Lou era un adicto declarado... You just keep me hanging on. La teoría de la heroína hizo que el director Danny Boyle colocara esta canción en uno de los momentos climáticos de su película Trainspotting (1996).

Ya sea su objeto el amor o la heroína, Lou advierte al final de la canción del despertar de ese día perfecto y del día en el que habrá que pagar el precio de los momentos de felicidad pasados: You're going to reap just what you sow. Vas a recoger lo que has sembrado... La frase cierra la canción con una mezcla de ironía y nostalgia, como para decir que la amenaza bíblica no debería impedirnos disfrutar de aquellos momentos que se volverán inolvidables. Aunque después tengamos que pagarlos toda la vida.

Dr. J

Perfect Day by Lou Reed