¿Responsables pero optimistas o temerarios insensatos? 

En plena desescalada se empiezan a ver conatos de aglomeraciones que hace sólo unas semanas nos hacían daño a la vista. No hay que irse a los botellones masivos sino a fiestas de cumpleaños, visitas a ermitas, celebraciones de títulos de fútbol, playas y parques repletos. Hay playas que pueden albergar a 30.000 personas. Quizá estén parceladas en cuanto al sitio pero la movilidad obligará a llevar la responsabilidad en la mochila. A Mallorca ya llegan oleadas de alemanes a modo de prueba y en cuanto las fronteras europeas se abran, el trasiego volverá a convertir muchos lugares en hervideros de gente.

¿Y qué pasa con la música? 

Ahora mismo se ha dado ya por descontado que eventos musicales al aire libre que impliquen varios miles de personas son directamente inviables. En general no se ha comprado la opción de implementar medidas de seguridad tipo público sentado, parcelamiento del terreno, realización de tests rápidos y similares.

En España la mayoría de festivales de aquí a Agosto han cancelado/aplazado sus fechas hasta el año que viene. Algunos aplazaron allá por Abril hasta después de verano, Viñarock por ejemplo, con la esperanza cada vez más vana de poder salvar la edición de este año. Los que no han cancelado todavía, no parece que les quede mucho para hacerlo.

Los grandes festivales europeos también han suspendido el año 2020 en su mayoría. Los más tempranos como Glastonbury, Roskilde lo hicieron al inicio de la pandemia, otros más adentrados en el verano como Sziget, Colours of Strava, incluso el Lollapalooza de Berlín que sería en Septiembre, están trabajando ya en la edición 2021.

Y mientras muchos sectores económicos tienen ya planes de reconstrucción, basados o no en dinero público y visos de reactivarse poco a poco, en el mundo de la música todos parecen o estar de acuerdo en el verano perdido o no poder hacer nada al respecto. Hay grandes iniciativas, como por ejemplo Love Your Crew o los conciertos en streaming con entrada o gorra virtual, que tienen más que ver con la solidaridad y con un intento de capear el temporal que con retomar una actividad con unas características que la convierten en carne de cañón ante la actual situación sanitaria.


El Exit Festival se va a hacer este verano. ¿Cómo?

Pero ojo, hay un festival que se ha salido del mantra que reza 'el verano 2020 lo damos por perdido para los festivales'. El EXIT serbio, anunció hace semanas que iban a hacer todo lo posible para que su festival se celebrase. En total comunión con el gobierno de Serbia (cosa que se echa de menos y mucho por aquí) estableció nuevas fechas para la mitad de Agosto y se puso a trabajar en lo relativo a cartel, aforos, medidas de seguridad, etc.

Hoy es una realidad, obviamente sujeta a lo que pase en próximas semanas. Pero las nuevas fechas, un mes después de las originales, están fijadas del 13 al 16 de Agosto. En una primera tanda el cartel incluye a Amelie Lens, Black Coffee, Nina Kraviz, Paul Kalkbrenner, Boris Brejcha, Tale Of Us, Robin Schulz, Ofenbach, Laibach... con la sorpresa de Roni Size, que ya actuó en la primera edición del festival hace 20 años.

Entre las medidas de seguridad anuncian que el aforo estará limitado al 50% de su capacidad y que habrá menos escenarios que de costumbre. Eso sí, estamos hablando de al menos 20 escenarios (escenarios Latino, de hiphop, reggae, electrónica...) repartidos a lo largo y ancho de la Fortaleza Petrovaradin de Novisad, donde se celebra el festi. Además, obviamente, trabajan de la mano con el gobierno para implementar las medidas sanitarias necesarias. Eso sí, no especifican cuáles son.

En principio cualquier europeo podrá asistir al festival, Serbia tiene ya a día de hoy totalmente abiertas sus fronteras. Eso sí, también aseguran que "Si por alguna razón hubiera un rebrote pandémico en alguno de los países durante Agosto, los visitantes que provengan de ese país en concreto tendrán que pasar unos rápidos tests que serán gratuitos o bien por un mínimo coste". Nuevamente, ¿responsables pero optimistas o temerarios insensatos?

El EXIT nació en el año 2000, con la intención de ser un rayo de luz ante una situación muy complicada en los Balcanes después de la guerra. Se convirtió enseguida en un símbolo. Ese mensaje social de lucha por la paz y la libertad, se renueva este 2020 con un mensaje de esperanza ante un nuevo tiempo. Ellos dicen haber dejado atrás la pandemia, aunque aquí sabemos que esa afirmación parece bastante prematura.



Ahora mismo tienen hasta una oferta de entradas 4+1, en la que te llevas una entrada gratis comprando 4. Los tickets pueden comprarse desde su web.

El destino festivalero parece haber puesto a Serbia en el camino. La intención es clara y loable. ¿Aporte de optimismo y adaptación a los nuevos tiempos? ¿O imprudencia irresponsable? Como tantas cosas hoy en día, eso habrá que juzgarlo a posteriori.

¿Qué está pasando ahora en Europa con la música en directo?

Foto: nicu cherciu

Actualmente en países como Alemania, Dinamarca, Suecia hemos visto ya conciertos para una audiencia metida en sus coches (sin pogos), o salas con poco público o al aire libre sentados frente al escenario. El concierto más "masivo" que hemos encontrado fue uno en Cluj Napoca de la banda Vitadevie, celebrado la semana pasada al que se pudo asistir con mascarilla, sentados, sin bailes, sin barras.

Todo se antoja escaso y falto de gracia. Nos entusiasma la música en directo, pero en ese entusiasmo juega un papel esencial el aspecto social sin distancia ninguna, el compartir la música con personas cuerpo a cuerpo sean conocidas o desconocidas, bailar o dejarse llevar por la marabunta, esa magia que se genera en un concierto que va rondando entre escenario y público. Sin eso, los directos pierden su esencia y en mi opinión su razón de ser. Sin eso se convierten en puro streaming, objeto de consumo pasivo, sea o no a través de una pantalla.

Veremos la evolución de esto, pero creo que merece la pena sentarse a pensar una solución conjunta entre gobierno, promotoras, artistas y demás, sobre qué hacer y cómo hacerlo. Si puedo juntarme en una terraza con 15 colegas bajo mi responsabilidad de no liarla, ¿por qué no podría ir a un concierto con mis 15 colegas o el número que toque en ese momento?

kboy
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