Eskorzo
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Iboga 2022
Cuando llegamos a Iboga Festival por primera vez, allá por 2014 en Cullera nos encontramos un festival joven e idealista, cargado de buenísimas ideas quizá no ejecutadas a la perfección, pero en el que se apreciaba algo muy bonito en ciernes, que con el tiempo se fue asentando y aflorando. No hay más que leer las penurias vividas con felicidad que contaba allá por mis primeras crónicas del festival, con la comprensión del que aprecia una intención, un por qué de los fallos y una capacidad de mejora.

Y vaya si mejoró, tanto que Iboga se fue consolidando con el tiempo, con algunos conocidos y contados defectos, en un nuevo recinto en Tavernes al que los ibogueros podían llegar sin problemas y estar cómodos (lo cómodos que permite un festival modesto acampando en julio en Valencia), con servicios perfectamente dimensionados, talleres por las mañanas,  integrado en el pueblo, con varios ambientes y zonas diferenciadas para disfrutar, descansar, descubrir e interactuar. Y por supuesto una carpa de circo con sus actividades, conciertos y DJs, seña de identidad absoluta del festival.

Hasta un Iboga Kids hubo en 2018, con actividades destinadas a los peques y zonas especiales para las familias.

 

Regreso a (el nuevo) Iboga

Por eso año tras año íbamos a Iboga con la ilusión por el cartel de turno, por supuesto, pero sobre todo con la ilusión por volver a un festival que nos entendía y nos hacía estar cómodos y felices en su transcurso. Y por eso os podéis imaginar la ilusión, compartida por miles, de volver a Iboga tres años después y una pandemia mediante.

Al enterarnos del cambio de recinto - no ahondaremos aquí en las razones para el mismo - la incertidumbre afloró porque el nuevo recinto estaba a 40 minutos andando de cualquier sitio civilizado y con servicios básicos, pero también surgió en mi caso la confianza en la organización de un festival con mucha experiencia en estas lides y con una clara apuesta histórica por el bienestar de la gente, su gente.

Por eso entristece ya no contar, sino leer y escuchar los comentarios de tantos y tantos asistentes para los que parte de su festival se ha convertido en sobreponerse a la adversidad y a una serie de fallos garrafales de organización en este Iboga 2022. Sobre todo en la zona de la acampada.

Yo no estuve acampado así que no puedo opinar de primera mano, pero parece claro que los baños fueron un desastre absoluto, las sombras con los toldos de rafia eran claramente insuficientes y no había los servicios necesarios para vivir allí de manera despreocupada durante tres días.

Nosotros, como digo, íbamos desde el pueblo y después de una larga caminata sorteando el atasco monumental por falta de señalización, llegamos el jueves al recinto, con las mariposas de volver de nuevo a Iboga, mientras estaba tocando La Yegros.

Iboga 2022

Con la cumbia metida ya en el cuerpo, bailando por el camino, nos reciben en la entrada varios guardias armados hasta los dientes (metralletas incluidas) que custodian, esa parecía la palabra, el recinto de Iboga como si fuera una fortaleza a defender. ¿A defender de quién? Parece que de nosotros mismos, pues debían estar allí para controlar a peligrosas personas descalzas, bailando cumbia con escasa ropa.

Un helicóptero da vueltas sobre el recinto en vuelo bajo y un tipo de la seguridad privada (en general bordes y malencarados) me registra sacando a tirones las cosas de mi mochila, cámara incluida. Tras conseguir cruzar la entrada de lo que parecía un escape-room pero al revés, fantaseamos con la posibilidad de encontrar en el recinto una lancha de guardacostas y algunos caballos para darle un toque más pintoresco a un dispositivo que debería estar allí para cuidarnos y en lugar de eso estaban para poner multas y hacernos sentir como unos delincuentes.

Pero pronto nuestros pensamientos se dejaron llevar por el baile y la primera cerveza fría que nos esperaba. En la barra encontramos las primeras sonrisas de bienvenida que se mantendrían todo el festival, especial mención para ellos y trabajores del festi en general. Estábamos en Iboga.

Al atardecer, al recinto le favorecía el cambio. Rodeados de montañas, casi sin ver casas, en un entorno natural en el que se adivinaba el mar no muy lejos y arena bajo nuestros pies, la estampa era bonita. Sonaba 'Viene de mí' y miles de voces cantaban 'Yo no bailo la cumbia, abandono el suelo y me entrego al aire que vas dejando...'. Gran momento para olvidar las penas.

Maluks en Iboga 2022

Con los dos escenarios prometidos, tras acabar La Yegros empezaron Maluks, que desplegaron una energía recibida con ganas. Quizá no era la mejor hora para ellas, pero hicieron bailar con su mezcla de electrónica y ritmos latinos y letras surgidas directamente de la terreta.

Estuvo bien pensado el tema escenarios. Permite probar al siguiente grupo de manera más tranquila que antes y el hecho de no estar juntos también fue un acierto porque te permite cambiar de perspectiva con cada concierto sin que pare la música.

 

La Música

Porque la música es el primer pilar de Iboga. Grandes bandas y propuestas hemos visto durante los tres días que asistimos al festival.

Por ejemplo Dub Inc., que son la pura perfección. Políticos, divertidos, musicales, clavando cada cambio, cada fraseo, de una manera natural. Cero por ciento impostados, cien por cien música y flow. Uno de esos grupos que te dejan con buen rollo dentro y encantado de haber visto un concierto hecho con mucha clase y mucho poso. La colabo con Skarra Mucci puso la guinda final.

Dub Inc en Iboga 2022

 

Hammond York demostraron los espectaculares músicos que son y un show muy divertido (hammond everybody!), y a Barcelona Gypsy Balkan Orchestra, una de las escasas propuestas balkan de esta edición, se les juntó que la hora era muy tarde y su música no es una tremenda y acelerada locura, con lo que esa combinación nos dejó un poco fríos. 

Siempre gusta el ska elegante de New York Ska-Jazz Ensemble, y me sorprendió para bien la selección de ritmos latinos de Guts.

Y por supuesto Goran Bregovic. Acabaron tres años sin ver a Goran después de haberlo visto al menos una vez al año desde 2011. Y ahí estábamos los dos, mirándonos a los ojitos, sonriendo como si no hubiera pasado el tiempo. Yo haciéndole fotos y él controlando a una banda de gitanos capaces de hacer volar a multitudes. Por supuesto demuestra lo que gusta el balkan al público iboguero. El bosnio volvió a dar una lección de cómo llevar un show que engancha con subidas y bajadas de ritmo y crea una atmósfera única. Y la gente estaba encendida y sin poder parar de reír y chapurrear canciones en romaní. Como anécdota, después de dar cuenta de todos sus clásicos, Goran preguntó al público si debía tocar 'Kalashnikov' dada la situación. La aprobación fue unánime, y 'Kalashnikov' sonó, vaya si sonó.

Goran Bregovic - Iboga 2022
 


Talco recogieron el testigo y a la marabunta para que el polvo suspendido en el aire por los saltos y bailes balkánicos no decayera ni un instante. Con bloques de treinta minutos sin respiro, el comentario recurrente de Dema sobre si estaban mayores quedaba una y otra vez ensombrecido por la energía de los italianos. La P'tite Fumée se encargaron de rematar al personal con un concierto cada vez más sólido y vertiginoso, cerrando el mejor tramo musical del festival, para mi gusto.

El sudor infinito se apoderó de todo el mundo y ni siquiera las cuatro gotas que cayeron del cielo consiguieron refrescar el ambiente.

Los argentinos La Fanfarria del Capitán tienen algo diferente, aunque no acabaron de cuajar, y presentar su Bella Ciao como una canción de La Casa de Papel hizo que mi interés bajara muchos enteros. Pero les daría otra oportunidad.

El sábado, mientras Eskorzo se deja la piel para volver loca de bailar a la gente, nuestro amigo el helicóptero levanta el vuelo desde su base a 20 metros escasos del escenario principal, para volver a protegernos de nosotros mismos, y sus aspas nos dan un poco de aire para refrescar la humedad. Lástima que la música de los granadinos se mezcle con el ruido de los motores. (Ver foto de portada). Me pregunto cuánto costará una hora de vuelo de ese aparato.

Las Hijas de la Cumbia han sabido armar un show en el que el susodicho género es protagonista pero ofrecen algo más con su desparpajo, sus bailes y una intención social muy reconocible. Auxili son un seguro y más tocando en casa y Al Jawala tuvieron una primera hora brutal de ritmos a dos saxos, que luego se hizo un poco largo. Los North East Ska-Jazz Orchestra hubieran deseado tocar en el escenario grande siendo los quince que eran. Me gustaron pero les adiviné demasiado comedidos por el espacio.

Con eso y horas y horas de DJs tek (Vandal, BillX, Mat Weasel, Parkineos, Yowii...), acabó amaneciendo cada día en un Iboga sin carpa de circo, tristemente desaparecida en esta edición.

Iboga 2022


Conclusiones

La conclusión de lo ocurrido en Iboga 2022 es que nos ha dejado con un sabor agridulce. El cartel se anunciaba como el mejor de su historia y para mí, poniéndome exquisito, han faltado un par o tres de bandas de renombre para eso (Dubioza por ejempo eran bastante claros). Pero sí lo considero notable, horas y horas de músicas del mundo de gran calidad. Por otro lado la apuesta por las bandas de la tierra es de aplaudir y lo hago desde aquí. Nunca me hace mucha gracia resaltar la presencia de un montón de chicas sobre los escenarios (La Yegros, Maluks, Sara Hebe, Tesa, Hijas de la Cumbia, la Fanfarria, Al Jawala, Kumpania Algazarra...) porque debería ser algo normal. Pero hasta que sea normal, lo resalto, y también lo aplaudo.

Pero cosas como las contadas de un camping montado sin el menor de los cariños, los accesos mal pensados (sólo unos pocos vieron el bus que llevaba al pueblo como un espejismo en el desierto), el tema de la intimidante seguridad, los precios algunos elevados y otros directamente absurdos, el tema del agua en el recinto, y otras que no caben ya en estas líneas, hacen que la sensación que queda sea rara. Algunas cosas son comprensibles porque el primer año en un recinto nuevo siempre es complejo, pero otras no.

Sobre el agua sí me quiero detener. El viernes (segundo día de festival) vimos cómo la organización comunicaba que ya se podían meter botellas de agua en el recinto. Una botella pequeña y sin tapón, eso sí (para "que no se use como arma arrojadiza"), cuando dentro te las vendían con tapón a 2€. No puedo entender que la gente se tenga que quejar en el cacareo de las redes sociales para que la organización de Iboga deje meter agua en el recinto, con ola de calor y humedad sin límites. 

¿Cómo es posible que no hayan pensado en eso antes? ¿Y cómo es posible que cuando lo piensan sea para permitir una mísera botella de 33 irrisorios cl? Y para colmo, para rellenar botella o vaso, las únicas fuentes de agua salían de la trompa de nuestro querido elefante iboguero, a veces a chorro, otras a gotitas, y de una manguera en el suelo, para 10.000 personas en hora punta. Con lo fácil que es poner una estructura con 20 grifos de agua. No debe valer tanto, y eso es cuidar a la gente chicxs! Eso es Iboga.

También soy consciente de lo fácil que es escribir esto aquí y lo difícil que es montar un festival. Pero creedme, me paso la vida en un festival, y se puede hacer, doy fe. Y vosotros tenéis ocho años de experiencia.

Elefante Iboga 2022


El ideal de un festival en un entorno natural y camping cerca de la playa y vistas espectaculares de las montañas al atardecer, se convirtió en eso, un ideal bonito que resultó estar mal resuelto. 

Todo eso obliga a tener una infraestructura en la que no sólo los servicios mínimos estén cubiertos. Y resulta que ni esos lo estaban. Se puede crecer, pero hay que estar preparado para ello y hacerlo manteniendo las cosas que ya hacías bien.

Al evolucionar da la impresión de que Iboga se ha dejado algo de magia por el camino, que quizá podamos resumir en la atención a la gente, su gente, segundo pilar del festival. Un público fiel como pocos, que ha vuelto año tras año con la ilusión no ya de asistir a un festival, sino de formar parte de él. Este año Iboga ha dado cierta sensación de falta de previsión, cosa rara con los años que llevan.

Es posible que se hayan cargado un poquito ellos mismos aquello que diferenciaba Iboga y lo hacía un festival especial y casi único en su especie, para acercarse a algo más convencional. No se. Por todo lo contado no han conseguido crear esa magia que venimos contando desde hace siete años. Eso sí, Iboga sigue siendo un festi distinto que no tiene demasiada competencia en cuanto a la mezcla musical en el cartel y un tipo de público muy concreto.

La magia del Iboga se atisbaba pero no te envolvía como solía, porque estuvo esta vez concentrada en dos de los tres pilares del festival: la música y la gente. Falló el pilar de quien organiza. Estoy seguro que si mantienen el recinto, el año que viene será todo mucho mejor.

Eso sí. A pesar de los pesares, lo que la magia de Iboga mantiene es algo de valor incalculable: mucha gente rebonica con la que compartir bailes, sonrisas, reencuentros, primera línea de valla, momentos de noches bailongas y amaneceres inspirados. Gente que hubiera merecido que se la tratara mejor en muchos aspectos. Porque este año para mucha gente, el agobi ocurrió durante el festival, y para eso no hay excusas.

Pase lo que pase con Iboga en el futuro, ya sabéis, Carpa Diem  🎪Carpa en Iboga 2018

kboy

 

Iboga 2022
Iboga 2022

Iboga 2022

Iboga 2022


 


La autodenominada edición "más épica" de Iboga Summer Festival, va tomando forma en un cartel que ya cuenta con la característica mezcla entre artistas nuevos y viejos conocidos.

Los conocidos son obvios y no presentan demasiada novedad, aunque nunca está de más una fiesta como Iboga conducida por Goran Bregovic, Talco o Kumpania Algazarra por citar algunos.

Como siempre, las novedades son más suculentas. Este año destacan dos joyitas que, aunque quizás poco mediáticas, despiertan la curiosidad del directo que ofrecerán y que hasta ahora no ha sido muy común su presencia por estos lares.

Por ejemplo Nneka, debilidad de quien escribe y a la que he tenido oportunidad de ver y degustar en directo. Una elegancia soul a la altura de las más grandes. Veremos el show que tiene preparado en la actualidad y cómo es acogida en Iboga.

La Yegros sí es más conocida quizá en círculos más latinos. Llegará a darnos Chicha Roja a Y como sorpresa la de Sara Hebe, la rapera argentina que, aunque personalmente le doy mis bendiciones, no estoy muy seguro que encaje en el ambiente general del festival.

Por otro lado vuelven a repetir bastantes bandas de otros años, Eskorzo siempre son un seguro, Al Jawala con sus sonido orientales modernizados, La P'tite Fumée que entraron con gran aceptación hace un par de años y ya parecen abonados, Ska'n'Ska que triunfaron el año pasado y el omnipresente Vandal en todo lo que tenga que ver con fiestas Iboga.

También conocidos y celebrados son siempre La Señora Tomasa y Alamedadosouna, cada uno con estilos perfectos para redondear la lista.

Seguimos esperando, pues algo más esperamos de esa anunciada épica edición. Por ahora el cartel tiene buen poso, así que esperamos a alguna guinda que seguro está por venir.

kboy

Iboga power
Iboga 2018


Las batucadas todavía resuenan en el aire y en la cabeza varios días después del final del festival. Eso es lo que ocurre entre concierto y concierto en Iboga Summer Festival. Batucadas. Tambores en la noche.

Bueno eso y un montón de cosas más. Hay dos chicos haciendo malabares con cariocas de luz, uno es muy bueno y le da consejos al otro. Hay dos chicas haciendo equilibrios una tumbada sobre los pies de la otra. Alguien intenta hacer el pino sobre la hierba. Un grupo compite para ver quién es capaz de gritar durante más tiempo sin tomar aire. O se persiguen entre la gente jugando a un loco "tú la llevas". Hay quien salta a la comba y hay quienes simplemente se sientan "a la sombra" y charlan. Toda una enciclopedia del 'do it yourself', espíritu mismo de Iboga.

El punto en común de todos: la sonrisa Iboga. Alguno dirá: 'la sonrisa de cualquier festival'. Pero no, Iboga es diferente, un lugar especial, un mundo salvaje y libre que parece al margen de lo de fuera.

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Lo llaman un "teatro mágico sólo para locos". Eso reza el cartel al entrar. Allí donde la música enloquece. Un sitio en el que la tarde se convierte en noche eclipsada y la noche da paso al día, sin que la música deje de sonar.

De todo ello se encarga una organización que está claro que se preocupa por mejorar año a año en su afán de que el visitante esté cada vez más cómodo. Se puede decir que en Iboga se preocupan más por el público que por ninguna otra cosa. Zona de comida de calidad y sitio para sentarse, mejora contínua de la acampada, pago mediante chip, mejora en los accesos, pocas o ninguna cola para pedir, vasos reciclados que alquilas, de los que si quieres te los llevas y si quieres los devuelves. Nota para otros festivales: se puede hacer, no hay problema.

Como siempre, nada es perfecto. Los baños este año no han dado la talla, al principio del tercer día muchos estaban inutilizados ya. Y la nueva ubicación de la acampada no ha gustado a todo el mundo. Por otra parte, la idea de reservar un espacio como Iboga Kids para los peques y sus familias siempre hay que aplaudirla.

Iboga 2018


En Iboga hay hierba natural (no la moqueta de moda) plantada para la ocasión en el recinto de conciertos. Es una pasada poder andar descalzo mientras escuchas a Julian Marley o Fatoumata Diawara. A ciertas horas de la noche ya tienes que tener cuidado, claro. Durante horas han estado cayendo al suelo muchas "cosas", pero aun así parte de la gente tampoco considera imprescindible llevar zapatillas. Ni camiseta. A veces ni pantalones. Puede que la potente luna llena también hiciera su papel en algunas cabecitas.

Eso sí, pocas de las cosas que caen al suelo son vasos o recipientes de comida o cualquier tipo de basura. Porque hay muchas papeleras, incluso separadas para reciclaje y muchos contenedores. Y además en Iboga la mayoría de la gente tiene esas cosas en cuenta.

Musicalmente este año ha tenido pros y contras. Por un lado la calidad es indiscutible. Las bandas principales han sido una barbaridad. Muy buenas. Pero claro, no cualquier tipo de música pega a cualquier hora y quizá hemos echado en falta algo de "punch" en los momentos clave. Y algo más de música enloquecida. Hubo momentos casi rave a las 8 de la tarde y luego momentos muy tranquilos a las 11 o 12 de la noche. Club des Belugas el jueves, por ejemplo, elegantes y sofisticados, pero en hora punta nos dejaron algo fríos. Algo parecido ocurrió el viernes con Kitty, Daisy y Lewis. Los tres jóvenes hermanos multi-instrumentistas que dominan el country, el rockabilly, el soul, lo que les eches. Unos pequeños genios a los que quizá les falta ese algo más, indefinible.

The Skatalites tuvieron algún problema para llegar a su hora y los horarios del sábado se vieron alterados. Y las 3 de la mañana pues tampoco parecen hora para un ska tan clásico y pausado.

Tenía muchas ganas de ver a Fatoumata Diawara. La costamarfileña te conquista nada más mirarte con esos ojillos pequeños y esa sonrisa que no le cabe en la cara. Te conecta con África, tanto por la música, la voz y los ritmos que te llevan más allá del gran desierto, como por la manera de hablar y de explicar las cosas. Reivindicar de una manera muy africana. En un continente lleno de estereotipos, el mensaje de los que pueden acceder a un micro parece tener un enfoque siempre parecido: hay que conocer África, hay mucho arte, mucho talento, pasan muchas cosas malas pero también muchas cosas buenas, se va avanzando poco a poco y quizá la música sea uno de los vehículos clave.

Iboga 2018


Y Julian Marley, el más Bob de los Marley actuales, heredero musical de su padre, empezó muy bien, muy reggae, con mucho flow que se contagiaba pero se fue diluyendo hasta que desapareció, literalmente, a los 45-50 minutos de un concierto en frasco pequeño.

Por otra parte, los digamos secundarios mantuvieron los ánimos arriba. Por un lado descubrimos y destacamos a The Correspondents. Un DJ y un Mc que rapea, canta, baila, danza y se gana al público de la manera más natural. Una fuerza de la naturaleza metida en un cuerpo de un casi arácnido dibujo animado. Otros que se ganaron a la gente en el abarrotado recinto fueron Soviet Supreme con su mezcla de música balkan, rusa, electrónica y la puesta en escena que tendrían Defcondos si fueran franceses y bolcheviques. Y uno de los mejores conciertos del festival fue el de unos Eskorzo que lo tienen todo para petarlo, ritmo, letras, actitud, bailoteo, mezcla y puesta en escena. Acabar tocando los vientos y cantando encima del público siempre es un gran final para un gran concierto.

Está claro que Russkaja y la Trocamba Matanusca tienen al público en el bolsillo, son conocidos y queridos. Nunca fallan. Balkan Bomba (con antiguos integrantes de Fatty Farmers) también parecían una apuesta segura en cuanto a fiesta y buen rollo, aunque nos pareció que deben refinar un tanto la propuesta porque sonó todo un bastante embarullado.

Para actitud, la de unos Lucky Chops, que el sábado - ya domingo - después de los referidos retrasos empezaron su concierto a las 7am. Sin saber muy bien si era por la mañana o por la tarde, el sol de justicia fue colocando gafas oscuras en cada cara que tocaba y los de New York iban desgranando temas instrumentales con sus cinco vientos flipando ellos mismos con la gente que había, las montañas, el amanecer y la luna que aún rondaba por el cielo.

Iboga 2018


También hubo momentos para que el ritmo se pusiera duro, los balkan-beats de Caravan Disco, el drum'n'bass de la Phaze, el jungle desbarrado de General Levy, el gitaneo de La Caravane Passe, La Petite Fumeé que hacen honor a su nombre mezclando guitarra española con didjeridoos y electrónica, muy locos y originales estos franceses; Taiwan MC sobre los ritmos elegantes de Chinese Man, o el balkan puro, pinchado y sin cortar de Hapu & Soj.

Iboga 2018El final de la crónica no puede terminar en otro sitio que donde terminan las noches y empiezan los días de Iboga. La Carpa. Ese lugar surgido de una ensoñación al amanecer, sol y sombra para seguir bailando, para seguir charrando, para no parar. Una prueba de resistencia para locos, acelerados o pausados, siempre riendo. Los DJs no han sido nada del otro mundo, hemos echado de menos a María Türme. Pero la carpa tiene vida propia al margen. Allí puede pasar que alguien se esté duchando con el agua que sale de la trompa de un elefante. Las pistolas de agua afloran. Puede ocurrir que dos cuerdas sean lo único necesario para fabricar un columpio volador, al que ya sea de pie o sobre una silla, se van subiendo locos voladores, que bailan mirando al cielo o a ninguna parte. O puede ocurrir que, aún hoy, alguien siga durmiendo sobre la hierba de una parcela en Tavernes, mientras la carpa se haya desvanecido hasta el año que viene.

Carpa Diem, que nos quiten lo bailao. Un abrazo, gentes de Iboga. Oooopa!

kboy



Iboga 2018 Iboga 2018

Iboga 2018 Iboga 2018



Si el cartel de Iboga 2018 parecía tener ya numerosos grandes nombres que os hemos venido contando, como Skatalites, Julian Marley, Fatoumata Diawara, Russkaja o La Caravane Passe entre muchos otros, en los últimos días se han ido incorporando nuevas fantásticas bandas a una lista que parece no tener fin, como el baile en Tavernes de la Valldigna del 25 al 29 de Julio.

Tenemos por ejempo a la New york Ska-Jazz Ensemble, que ya "pudimos ver" el año pasado, aunque no les fue todo lo bien que merecían por las colas y los retrasos a la hora de entrar al recinto el primer día.

Por primera vez en España tenemos a una de esas bandas que por ahí, por el mundo, son auténticas mega-estrellas y nunca nadie los trajo. Nuevamente Iboga hace posible que podamos ver en directo a algunas de esas bandas, como Club Des Belugas, que mezcla ritmos jazz-swing con toques soul añejo y claro poso brasileiro. El resultado no puede ser otro que bailar sin parar.

Sonidos más rockabilly, incluso tirando a blueseros, traerán Kitty, Daisy & Lewis, nuevamente poco concocidos por estos lares pero aclamados por crítica y público en su Inglaterra natal.

Para los finales de noches locas ibogueras, vienen perectos unos cuantos DJs locos. Es el caso de Caravan Disco desde Bélgica y Hapu & Sòj desde Holanda. Esperemos que tiren más por el balkan y los ritmos gitanos que por la predominancia electrónica de los DJs los últimos años.

Como representantes nacionales vuelven a Iboga gente de la tierra como La Trocamba Matanusca y los granadinos Eskorzo pondrán algo de ritmos latinos en el aire.

En próximos artículos repasaremos el resto de actividades de Iboga Summer Festival 2018

kboy
Juergas Rock Festival, 2015, Cartel
Vámonos de Juerga! Cúantas veces has dicho esa expresión? Pues ahora no sólo puedes irte de juerga, sino que puedes irte de Juerga's Rock Festival. Ese es el plan que te proponemos para la próxima semana. Un Festival con muchas ganas que se va a celebrar durante tres días, 30, 31 y 1 de agosto, en Adra, en la provincia de Almería, y que vuelve a mezclar la playa con un cartel de lo más variado musicalmente hablando.

The Juerga's comenzará con la fiesta de bienvenida el jueves 30. A las nueve de la noche No Potable romperá el silencia dejando paso luego a Cizaña, Mojinos Escozíos, Maniática y Eskorzo. Toda una declaración de intenciones para lo que vendrá los dos días siguientes. Dos días donde además habrá un escenario paralelo acústico donde podremos escuchar al Capitán Cobarde, Carlos Chaouen o Mario Díaz, entre otros.

Juergas Rock Festival, 2015, Trashtucada
El viernes comenzará con Alademoska, ganadores del concurso de bandas, luego será el turno para nuestros festivaleros Trashtucada, el arte de Kiko Veneno, los siempre sorprendentes Anti-Flag, Soziedad Alkoholika, el mejor ska con Talco, el ritmo de Asian Dub Fundation o N.O.H.A., que pondrán el cierre a la noche del viernes.

Para el sábado, el escenario se va a calentar bien prontito, de ello se encargarán Los Chikos del Maíz, que abren día. Tomarán el relevo la gira despedida de El Puchero del Hortelano, Gatillazo o el rap de PanBen de La Excepción.

Juergas Rock Festival, 2015, Los Chikos del Maiz
La hora importante, la pondrán, precismente Hora Zulú, que no se han prodigado nada después de su separación. De hecho, el que hagan en The Juerga's Rock Festival es concierto exclusivo en 2015. A continuación otro acierto seguro, los veteranos Toy Dolls, y el punto y final correrá a cargo de Narco y Dremen.

Así que, ya véis que tenemos un cartel de lo más completito y para todos los gustos. Tenemos un festival junto a la Playa por 38 euros con acampada incluida. Así que, lo que no tenemos son excusas para no ir a esta edición de un The Juerga's Rock Festival que crece y tiene pinta de convertirse en una buena opción festivalera para los próximos años.

J&B

Así será The Juerga's Rock Festival
Cuando acaba un festi, se desvanece la magia y vuelves a tu mundo, no necesariamente peor, pero distinto, normalmente tienes la cabeza llena de situaciones, música, gente, risas, imágenes. Eso nos pasó el martes cuando regresamos de este Viñarock 2012. Hoy todavía me siento un tanto raro en mi cama y echo de menos la tienda y la lluvia.

Lo primero que nos llama la atención nada más llegar cerca del cementerio (sí, el Viña ocurre en el auditorio de Villarobledo, que está al ladito del cementerio) es la ausencia de baños a la puerta. Unos festivaleros con algún que otro viña a sus espaldas conocen los mejores sitios para plantar la tienda en la explanada al lado de la entrada del festi, y una prioridad es estar no demasiado cerca pero no demasiado lejos de los baños. Este año, respetamos el sitio, pero de baños nada. Pensamos si la nueva era incluye baños sólo para el que va al camping...

En fin, en un plis, tienda montada, colchón hinchado, cerveza de celebración y conjura, últimos retoques a la palestina, y las botas de monte, última mirada a modo de despedida al sol que dejamos atrás y al lío.

Llegamos al recinto al final del concierto de Los Platero, banda con gente de Salida Nula y Garaje Jack, que calentaron motores a la gente despreocupada todavía de inclemencias meteorológicas, y con ganas de que empezara la fiesta. No nos resultó la mejor banda tributo a Platero y tú que hemos visto, pero nos pareció un acierto empezar el viernes con un grupo cuyas canciones conoce todo el mundo.

Gritando en silencio ya congregaba más gente según iban terminando de aposentarse en la acampada y pillaban los primeros katxis para las primeras músicas. Tocaron estos seguidos de sus hermanitos Iratxo que pusieron al público a bailar como posesos con Okupación, No es la primera vez o La madrugá con la que se montó un pogo que nunca habíamos visto. Iratxo manda al público hacia atrás ‘todos pa'trás hasta que empiece la caña, y cuidao no caeros al venir eh! El que se caiga que se levante echando hostias!!’ Y arremangando la falda que los vientos vienen fuertes…y todos corriendo palante hacia el escenario...muy bueno!

Buff empieza fuerte este viernes! y encima en los descansos entre conciertos ponen Bombtrack y Blitzkrieg Bop para que no decaiga nada de nada.

La descarga de rabia, anarkía y letras sin contemplaciones llegó a cargo de Envidia Kotxina, con los que no habíamos coincidido nunca  y que nos sorprendieron bastante y bien. ‘Por lo visto sólo tienes salvación si eres príncipe o ministro’

Betagarri
A Betagarri le costó entrar en faena, el frío se notaba ya en Villarobledo, aunque luego se entonaron, Iñaki soltó unos ‘goazen viña, goazen!’ de los suyos y a ritmo de clásicos como La chica del Batzoki, Verde o la preciosa L’Estaca (versión del himno de Lluis Llach) remataron bien el concierto.

Y ahí apareció Manitú. Y empezó a tocar un solo de los épicos. Eran así como las 3 de la mañana, la gente estaba con ganas, pero el diluvio ya no se contuvo. Eskorzo tenían buena pinta desde debajo de la carpa donde nos resguardábamos, y tuvo seguidores fieles pero la noche se deslució y ya no se volvió a entonar.

Las pocas canciones que vimos de Cerebros Destruidos nos dejaron buen sabor de boca de este nuevo grupo de tributo, surgido para homenajear a los venerados Eskorbuto.

Pero el viernes no daba para más, el frío se sentía ya y quedaban muchas noches sin dormir todavía, así que hicimos una de retirada con la esperanza de que la tienda aguantara la que se venía encima.

kboy

Denbora by Betagarri en el ViñaRock 2012

No contentos con los 3 días (con sus noches) programados de música, diversión, buen rollo y, por qué no decirlo, batalla en buena lid contra los elementos, este año la organización del Viña se descolgó hace un par de semanas con una noche extra.

A modo presentación, calentamiento o como queramos llamarlo, la noche del viernes nos ofrece un cartel interesante donde destacamos a unos veteranos y a otros que inician proyecto nuevo.

Los de sobra conocidos son Betagarri, con su llama ska siempre encendida y a los que echábamos de menos en el cartel, que nos harán echar los primeros bailes del fin de semana.

La novedad llega a cargo de Cerebros Destruidos. Reconozco que tengo bastante curiosidad, incluso podría decir que morbo, de ver a Poncho K con la nueva banda que ha formado de tributo a Eskorbuto, junto a Manuel de Gérmenes, Oskar de Lomo Eléctrico y Ziku de Envidia Kotxina (que hará doblete después de tocar unas horas antes en el escenario Villarobledo). Poncho K cantando a Eskorbuto? Habéis leído bien. Miedo me da pero a ver qué sale.

Completan la noche Gritando en Silencio, Eskorzo, Los Platero (tributo a Platero y tú) e Iratxo.

Los conciertos serán en los dos escenarios principales (Villarobledo y Legendario) alternativamente desde las 21h. A partir del sábado, entran en escena los escenarios Metálika y Babilonia, que acogerá como siempre el viña-rap y a partir de las 4am se convertirá en el viña-clon para que las bandas tributo nos hagan recordar y nos acompañen hasta las mil...

En la página oficial tenéis un montón de información general. De momento aquí os dejamos los horarios para que vayais trazando vuestros planes....o no.

kboy