Héroes del Silencio
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Ya teníamos ganas de escribir algo sobre esto. Comenzó como una posibilidad para recordar a míticos grupos que ya no estaban en activo y se ha convertido en todo un fenómeno musical. Hablamos de las bandas tributo. Un imprescindible de las altas horas en los Festivales más canallas. Allí hemos vuelto a ver sobre el escenario a Kurt Cobain, al Robe, a Joey Ramone, al Fito de Platero o al Bunbury de Héroes.

De este sub-genero han salido luego grupos con propuestas más que interesantes. Es la Ley de la Evolución. Del Tributo a Extremoduro de De-Acero, ha nacido D.A.0. con un disco en el mercado que nos tiene ganado. O del Tributo a Platero de A Pelo y Tú, que continúa en paralelo el proyecto de A Media Tea, al que miramos siempre de reojo esperando que podamos verlo pronto.

A la espera de volver a encontrarnos con ellos en la temporada festivalera, salvamos el síndrome de abstinencia con algunos conciertos tributo, como los que nos encontramos este próximo fin de semana en una de las salas clásicas de los Tributos, la Sala Lemon, otro clásico de la noche madrileña en cuanto a directos se refiere recibe. Allí estarán como el que no quiere la cosa, Héroes del Silencio, Extremoduro y Platero y Tú.

El viernes 25, a eso de las nueve y media de la noche, los Héroes volverán a sonar como en sus mejores tiempos de la mano de Hechizo, una banda tributo a los zaragozanos que ha alcanzado un nivel más que considerable. Hasta el punto que su cantante, el madrileño Manu, fue elegido para hacer de doble de Bunbury en un Concierto de 2010.

Y para el sábado 26, media horita antes, a las nueve, ración doble del mejor rock del Norte. Pedrá se subirán de nuevo al escenario de la Lemon para tocar los mejores temas de Extremoduro. Algo todavía más curioso dentro del fenómeno de las bandas tributo, porque aquí, la tuerca gira un poco más para rendir homenaje a un grupo que todavía está vivito y coleando (y de qué manera!). Pedrá, que, por cierto, también anuncia que quiere crecer más allá del tributo a las letras de Robe.

Y justo después recordaremos que hay poco rock'n roll con Platerock, el tributo a Platero y Tú. Hasta ahora, nuestros favoritos (y hemos visto unos cuantos) son A Pelo y Tú, así que tenemos curiosidad por comprobar hasta donde han conseguido este cuarteto acercarse a Fito y sus chicos.

J&B

Pedrá rindiendo tributo a Extremoduro con La Vereda

Nos tomamos un tequila sin sal ni limón con el "licenciado" Enrique Bunbury y charlamos de lo divino y lo humano mientras se escuchaba su Licenciado Cantinas.

Para seguir la charla con Enrique, en nuestra Canción de la Semana, recordamos los tiempos de Héroes del Silencio apostando por el Rock 'n' Roll.

Cambiamos después de registro, nos trasladamos hasta un pequeño teatro, en un pequeño barrio en una ciudad a orillas del Garona y allí comprobamos los efectos de un Django eléctrico.

Como buenos Festivaleros! os propusimos plan para que os paséis por Madrid del 16 al 19 de Marzo. Los DJ's más selectos del mundo en el Klubbers Day 2012.

Y para seguir con la música electrónica, cogimos el puente aéreo para irnos hasta Barcelona y descubrir el cartel provisional del Sonar  2012.


Festivaleros!



¿Merece la pena apostar por el Rock 'n' Roll?
¿Qué significa apostar por el Rock 'n' Roll?
¿Qué es el Rock 'n' Roll?

Quizá sea estar contra las cuerdas, no ver salida alguna, convencerse de que nada ocurrirá a no ser que lo ocurras tú y jugarlo todo a esa baza, mientras puedas.
Quizá simplemente sea largarse hacia el mar donde haya un buen amanecer.
Quizá sea ponerte unas buenas botas y echar a andar, sin dejar nada por hacer, sin prometer nada a quien se atreva a acompañarte porque no puedes prometerte nada a ti mismo, pero advirtiéndole de que se agarre.
O quizá sea recomendar a los demás que apuesten por tu derrota mientras tú apuestas decididamente por ti y lo que quieres.

La canción la escribió allá por 1987 Gabriel Sopeña, poeta y rockero zaragozano, para su grupo de entonces, Más birras. La revisitaron años después Héroes del silencio (por cierto, que yo sepa, única versión que grabó el grupo) haciendo que la canción, conocida en círculos más o menos reducidos, se hiciera masivamente popular, editándola como cara b del single Nuestros nombres (1993). Posteriormente aparece en el disco de Rarezas (1998) que salió una vez hundido ese enorme buque que era la banda, que en sus últimos coletazos tan difícil fue de mover y gobernar. En ese punto y con ese disco la conocí yo y creo que vi algo simbólico en ella en aquel momento en que Bunbury decidió por su parte calzarse las botas y apostar por el Rock'n'Roll en solitario.

Ni que decir tiene la vigencia de esta canción en estos tiempos en que la autocomplacencia y la ultramemia de algunos hacen de la Apuesta por el Rock'n'Roll casi una obligación, y de coger el corazón y las botas casi la única salida, para que el corazón no pare de latir.

Porque ante todo, 'que no muera jamás tu Rock'n'Roll actitud'. José María Sanz "Loquillo" dixit.

Y ya no tiene sentido abandonar...

kboy

Apuesta por el Rock'n'Roll by Héroes del Silencio

La salida de Los Santos Inocentes a las tablas de La Riviera es el último momento de la noche que nos recordamos en Madrid. El arranque del concierto con El Mar, el Cielo y Tú deja caer un manto misterioso, casi chamánico que nos transporta ya de entrada a otro universo. El universo Bunbury. Un universo en medio del desierto, con un pequeño, caluroso y polvoriento pueblo. Con una cantina, con una mesa destartalada de madera, con una botella de tequila y tres vasos de chupito. Rodeado de Santos Inocentes, de sombreros, de guitarras españolas, de claveles y de botas de tacón.

Alvaro Suite a la guitarra
En medio de la bruma, comienza a sonar una guitarra, un espectro vestido de negro la hace sonar como preludio a la aparición de Enrique Bunbury sobre el escenario. Lo hace como siempre, derrochando tablas, también de negro, con llamas rojas, las del infierno, y agarrando ese micro lleno de calaveras, moviéndose como sólo él sabe hacerlo. La aparición de éste es como una explosión que sale de una rendija y llena de energía toda la sala, energía que va in crescendo conforme avanza la velada. Enrique se mece, se balancea, baila como bailaría una de las llamas de su chaqueta al son de sonidos que saben a desierto, a cantina, a cabaret y guitarras que suenan a cactus, a sol, a culebras y tequila. Y todo el universo se mueve con él. Un gusto poder tocar aquí... Viéndonos las caras. Y todos nos sentimos ciudadanos del mundo, de su mundo. Y entonces nos vamos de viaje, por supuesto, a ninguna parte, donde él nos lleva para sentirnos un poquito solitarios y definitivamente extranjeros allá donde vayamos, allá donde estemos.

J&B: Me recuerda a Héroes del Silencio. Fuck! Me había prometido a mí mismo no nombrarlos. Pero no puedo. Soy muy de Héroes, lo reconozco. Mucho. Y sí lo reconozco, soy muy de Bunbury. Lo que significa que le quiero y le odio por igual. Soy muy de Héroes porque a ellos fue a los primeros que vi en un concierto, entonces no éramos más de mil personas en aquel mítico pabellón de Salamanca. 17 de Septiembre de 1991. Yo no tendría más de... bueno... muy pocos años. De la mano de aquellas canciones descubrí el rock y lo especial que es escuchar a los grupos en directo, sobre todo después de pasarme horas grabando y regrabando cintas TDK para quitar al locutor pesado. Curiosidades de la vida, también pude ver en Salamanca uno de los primeros conciertos de Bunbury en solitario. Allí comenzamos esta relación tan particular que tenemos. Dos décadas después, nuestros caminos se han vuelto a cruzar.
Enrique

kboy: Con la intención de alejarnos del rebaño que se cuida a sí mismo, aterrizamos en pleno desierto, rodeados de polvo y agaves, bajo el sol abrasador. Nos colocamos nuestro sombrero ranchero y a lo lejos divisamos una pequeña cantina. Dentro hay una banda tocando. La guitarra eléctrica me suena a Los Lobos, la española a Tijuana y el contrabajo a San Telmo. Todo se mezcla. Al fondo de la barra, un tipo algo tomado, le canta a su vida perdida y a los momentos pasados y traicioneros que no volverán. Pide otra canción: 'Pueden tocar "Ódiame", por favor? Odio quiero más que indiferencia, porque el rencor hiere menos que el olvido'.

J&B: Claveles vuelan hacia el escenario. Alguien grita Torero! y Bunbury, dispuesto a llevarse las dos orejas y el rabo, se arranca con la acústica. La Cantina disfruta con sus luces blancas y sus sombras. El tequila corre garganta abajo mientras una voz ahoga un grito... no me llames cariño, no necesito caridad. Las cuerdas de la guitarra nos transportan por esos caminos de tierra, esos dedos largos dirigen nuestro destino. Hay quien se atreve a decir sácame de aquí, no me dejes solo! Pero nadie se mueve, nadie quiere salir, quizá lo mejor es desearles a todos suertecita. Que cada uno siga buscando su destino, los brazos del amor del alma mía.

kboy: Nos unimos y juntos le cantamos a las ánimas para que no amanezca y la noche no se torne madrugada. La ranchera se vuelve lamento, lamento por una suerte esquiva y las ganas de que cambie para mejor, aunque sea de la peor manera, en El día de mi suerte. La gente aplaude y el tipo se arrodilla, se gusta, se sabe, sonríe.

El Licenciado Cantinas
El camarero se acerca a él: '¿Otra ronda, Licenciado?... Claro! Siempre'. Responde mientras se descuelga con otra rola sin soltar el caballito de Don Julio ni el nudo de su garganta. Nos cuenta los tiempos en que Él y Ella se querían Infinito y los tiempos que vendrán porque las cosas pueden cambiar. Nos recuerda que nunca se convence del todo a nadie de nada y dejando atrás a la banda sale de nuevo al desierto para seguir su camino. Bajo el sol, bajo la luna, un hombre delgado que no flaqueará jamás, directo al mundo. Sin patria ni bandera.

J&B - kboy

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El Solitario (Diario de un borracho) - Bunbury en Madrid