La Riviera
Mostrando entradas con la etiqueta La Riviera. Mostrar todas las entradas

Hacía tiempo que no nos veíamos las caras y el reencuentro no decepcionó. Acostumbrado a verlos siempre sobre el escenario gigante de un Festival, encontrarse a Gogol Bordello y los suyos en sala fue todo un re-descubrimiento. Redescubrimos una máquina muy bien engrasada, capaz de enlazar sin descanso himnos para que la pista se convierta en un charco de sudor.

Antes de la fiesta gipsy-punk, Split Dogs calentaron motores ante un aforo bastante más reducido pero que entró en el espectáculo a pesar de los problemas de sonido de los que recurrentemente se disculpaban los británicos. En la voz una Harry que llena el escenario y a la que te imaginas en batín y rulos cuando está recuperando la garganta en su casa. Casi cuarenta minutos de punk callejero que dejó a la gente con las expectativas muy altas.

Algo que no rebajó la media hora de retraso que nos regalaron los neoyorkinos. Detalle sin importancia que se olvidó en el momento en que apareció Eugene con la botella de vino tinto. Esta vez no aporreó el bombo pero sí que bautizó a la primera fila y el foso. A partir de ahí la locura. La gente se entregó a las más conocidas y cumplió con las menos habituales.

El calorcito en la sala lo decía todo y eso que La Riviera registró una más que modesta (y sorprendente) media entrada. Pero los que estuvimos lo dimos todo, puño alto mostrando la Solidaritine no sólo con el pueblo ucraniano, también con el de Gazatí al grito de Free Palestine. La aparición de las Puzzled Panther le aportó un toque de frescura a mitad de concierto y le dio un respiro a Eugene para volver con más fuerza.

Más de hora y media de puro gipsy-punk y unos bises donde no faltó alcohol arriba y abajo. Una máquina bien engrasada que en sala suenan todavía más potentes. Un espectáculo recomendable que siempre sorprende por muchas veces que lo veas. Repetiremos. Sin duda!

J&B






Tremenda Jauría en la Riviera
Había visto a Tremenda Jauría en algunos festivales y siempre me llamaron la atención porque lo que hacían, sin haber inventado nada, era bastante original. Mezclar el ritmo de la cumbia, la combatividad del rap, lo industrial de la electrónica, el espíritu del punk y una energía desbordante hacían del concierto algo muy potente.

Pues bien, el sábado pasado en la Riviera todo eso se multiplicó por mil. Ante su gente, con la ilusión de presentar un nuevo disco 'Todxs Igual' y con esa mezcla de ganas y algún nervio por lo importante de la cita, subieron estxs chicxs al escenario a comérselo.

El lleno de la sala era apabullante como hacía tiempo que no veía y la energía desde la primera canción se notaba en el ambiente desde las primeras filas hasta detrás de la palmera. Todo el mundo estaba entregado a la perreo rave.

De lo que más me mola de la banda en directo creo que es la compenetración que tienen en todos los sentidos. Tanto cuando los intrumentos digamos clásicos, a saber guitarra, bajo etc... tienen su protagonismo, como cuando simplemente hay tres raperos soltando parrafadas sobre los ritmos - con esa manera tan madrileña de rapear tamizada de autotune-, proyectan una unidad y una sincronización que mantiene el concierto siempre muy arriba.

Ellxs se lo pasan genial en el escenario, eso se nota en las miradas y las sonrisas, y eso se transmite al público. Se puede palpar que a sus seguidores les tienen enganchados a la buena onda, al baile pero también a lo que quieren decir.

Tremenda Jauría en la Riviera

 

Porque Tremenda Jauría tienen el mensaje superclaro y lo lanzan durante todo el concierto igual de claro, sin fisuras. No al patriarcado, aquí estamos las feministas, hay que pasarlo bien y bailar, sí, pero hay que dejar claro que todxs somos iguales hasta que lo entienda todo el mundo. Y que juntxs es mejor. Porque nos tenemos, somos, dicen, y qué razón tienen.

Una gran celebración conjunta de banda y público con todos esos ingredientes, con la que uno de los integrantes bromeaba que iba a ser lo más parecido a su boda. Y un grupo con voz y estética propias, que no se parecen a casi nadie y que han dado el salto a nuevos territorios sonoros manteniendo la esencia. Todo un logro.

Seguiremos atentos a ver qué nos siguen proponiendo esta Tremenda Jauría.

Y como fin de fiesta, el surrealismo de ver a toda La Riviera cantando sin cesar 'yo quiero bailar toda la noche', canción que Sonia y Selena cantaban hace 20 años, y que todxs seguían coreando en el baño, en los pasillos, en la calle muchos minutos después de acabar el concierto. Autotune para el pueblo.

kboy




Hemos tardado dos años en volver a verlos. Un disco y una pandemia mediante, los franceses Caravan Palace volvieron a Madrid y nos volvieron a hacer bailar.

De que había ganas de verlos teníamos pocas dudas y desaparecieron en el momento en que uno a uno fueron apareciendo los miembros de la banda. Con una imagen muy estudiada y un sonido que es su sello de identidad, arrancó el concierto en La Riviera. 'Comic' fue la elegida para arrancar y la excusa perfecta para que en la pista todo el mundo se pusiera a bailar.

Y "bailar" era, precisamente, sobre el escenario, una Zoe imperial que se destapó con un excelente español con acento del sur. Ella recordó el tiempo que había pasado desde la última vez en Madrid y acto seguido empezó a meterse a la gente en el bolsillo. Su sonrisa y su conexión con la gente bastan para que el público la siga a pies juntillas.

Caravan Palace Madrid

 

Casi dos horas de concierto con un ritmo muy alto, el que Caravan Palace marca desde el arranque. Los franceses son auténticos especialistas en salpicar ese ritmazo con un par de momentos de respiro, necesario para coger aire y para recambiar esas camisetas mojadas que Zoe gritaba que quería ver entre las primeras filas. 

Una descarga de buen rollo, de concierto como los de antes, de saber que nos gusta el electroswing. De confirmar que queremos volvernos a ver las caras este verano en los festivales. Como antes.

J&B

 

Caravan Palace Madrid


Caravan Palace Madrid

Caravan Palace Madrid

Caravan Palace Madrid


Caravan Palace actuará en Madrid el 3 de diciembre

Ha pasado mucho tiempo, demasiado, desde la última vez que nos cruzamos con los franceses Caravan Palace. Pero su fórmula no ha hecho más que mejorar. En este nuevo mundo, en esta nueva normalidad, tener la oportunidad de disfrutar de su electro-swing, es un privilegio que no se puede desaprovechar.

Sucederá el próximo jueves 2 de diciembre en Barcelona, en la Sala Razzmatazz, y al día siguiente, viernes 3 de diciembre, en la Riviera madrileña. Sucederá que, sin ninguna duda, volveremos a bailar. Si las malditas olas no lo impiden, en el caso de Madrid, viviremos un concierto muy similar a ese mundo que ahora nos resulta tan lejano. Aforo ampliado, en pista, de pie y con ganas de darlo todo.

Caravan Palace vuelve a Madrid el 3 de diciembre

Los franceses llegarán a Madrid para presentar su último disco. Ese que se vio paralizado con la pandemia y que ahora vuelve con fuerzas renovadas. El espectáculo promete y, como ellos mismos nos confesaban, la sombra de Django Reinhart está muy, muy presente en algunas de sus composiciones. Pero también nos  sorprenden con recuerdos de Daft Punk o de Billie Holiday. Ahí es nada.

Con esas mimbres es imposible no mover los pies y el resto del cuerpo. Así que, no te despistes porque, gracias a ese aforo ampliado en los últimos días, todavía hay entradas. Y si todavía te queda alguna duda, puedes leer nuestras crónicas de otros conciertos que hemos disfrutado de Caravan Palace. Nos vemos en La Riviera!

J&B

Talco en Madrid
El recinto del concierto lleno de sillas, cintas que separan las dos mitades heridas de una sala como La Riviera de Madrid, distancia entre personas sentadas y en frente uno de los grupos que más ganas de bailar, saltar y retorcerse sacan de su público. La duda estaba servida.

Le decíamos a un colega: 

- "Tío este domingo vamos a ver a Talco a la Riviera, que parece que se va a hacer"

Y nos respondía:

- "¿Un concierto de ska-punk sentados? ¿Estamos locos? Ni de coña voy..."

Talco en Madrid

 

Pues así, entre otras situaciones, pasa la pandemia en lo que a música en directo se refiere. Hay un empeño claro en que el show continúe en lo que se pueda, con los límites establecidos pero intentando retomar lo más parecido que nos dejen a un concierto de cualquier normal sea cual sea el género.

Así pues Talco, saltaron al escenario - mentira, salieron y se sentaron en el escenario- con la idea clara de intentar hacer de aquello un concierto para disfrutar. Las canciones de siempre con un formato medio acústico, mismas melodías, menos electricidad, más crudeza, menos explosión.

Como todos los conciertos que vamos viendo en estos días, el grupo es el primero que debe salir a disfrutar y que se note. Y sin duda eso parecía. Dema, camiseta de Pennywise y guitarra pegatineada, no paró de sonreír en todo el concierto con la máscara de la lona al fondo.

La gente respondió muy bien. Sigue siendo algo ridículo levantar las manos, mover el cuello, jugar a guitarrear estando sentado. El air-guitar queda muy bien cuando bailas pero algo raro cuando haces air-acoustic-guitar. Bailar 'La Torre' o la 'Danza dell'autunno rosa' con el culo pegado a un asiento no es algo a lo que estemos acostumbrados y se nota. Pero las ganas, el corear letras que te sabes a la mitad, el levantar las birras y volverse un poco loco en un concierto es algo que aunque de primeras no cuadre, es difícil de detener. Sobre todo cuando se está tan falto de ello.

Así que bienvenidos sean Talco y todo el que se preste a seguir haciendo que la música no pare, o que pare poco, que ya vendrán mejores tiempos en los que conciertos como este se recuerden como algo anecdótico pero importante.

Ah, aviso a navegantes, en los baños de la Riviera se hacen pogos, con cuidado, con mascarilla, pero sin distancia. Eso es innegociable.

 
Talco en Madrid

Seguro que Desakato cuando comenzó la gira Antártida hace ya más de 70 conciertos ni se les pasaba por la cabeza presentar durante tanto tiempo su EP homónimo, ni tener un final de gira tan exitoso como el del fin de semana en Madrid. Y sí, le podemos llamar éxito, porque está al alcance de muy pocos llenar prácticamente dos días seguidos una sala como La Riviera. El jueves con más de 1500 personas y el viernes con un sold out colgado con más de 3 meses de antelación. Y no me quedaré solo con los números (que ya me parece suficiente), sino que aparte de cantidad, también hubo calidad.

Los asturianos siempre se han sentido en Madrid como en casa, pero por si todavía necesitaban de un ambiente más acogedor para una gran noche, la ciudad les recibió con un clima más propicio de su tierra que de la capital. Lluvia y frío, testigos de excepción para el huracán que se iba a vivir encima del escenario. Caras conocidas del mundo del rocanrol se podían ver por los aledaños de la Riviera, otro ingrediente más para comprobar la importancia de la fecha.

Smoking Souls, fueron los encargados de abrir la velada con una sala a la mitad, algo que no fue excusa para que los valencianos lo diesen todo encima del escenario. Lo primero que me llamó la atención fue la gran calidad del sonido. Potencia y nitidez. La agudeza de la voz de Carles y su guitarra, devoraba los tímpanos de la audiencia y el resto de instrumentos empastaban con total armonía. Sinfonía para los oídos. La sorpresa de la noche llegó cuando el combo valenciano interpretaba “Nit Salvatge” y saltaba sobre el escenario Juankar de Boikot para acompañarles tal como hiciera en la grabación del disco.

Gran directo de los valencianos, que aprovecharon los momentos finales del show para emplazarnos al próximo concierto que darán en la capital, ya que se quedaron con la sensación de dejar algo a medias debido a la brevedad de su actuación. Segunda parte, en Marzo.

Con un aforo ya completo y el cambio hecho, se podía ver sobre el telón un oso blanco enseñando los colmillos, siguiendo con la estética naturista que siempre ha presidido sus escenarios. ¿Un oso blanco enseñando los colmillos? Casualidad, no lo creo…una declaración de intenciones en toda regla. Echas las presentaciones que diría aquel, empezaba a sonar de fondo la intro de “Humo Negro”. Hasta para generar expectación y un clima tenso antes de saltar a la palestra, tienen gusto. Con las tablas que otorga llevar más de 70 conciertos en esta gira, saltaron al escenario cual manada de lobos hambrientos dispuestos a devorar todo lo que se les interpusiera en su camino. Y sino, que se lo pregunten a Pepo, que aún no había terminado la primera canción, que ya surcaba las cabezas de la Riviera, como primera toma de contacto, de una noche más que movida para él.



Decíamos que Smoking Souls sonó bien, pues lo de Desakato es otro nivel. Tanto en lo acústico como en la nitidez. La apisonadora de Nano hacía retumbar el pecho de la multitud que no paraba en ningún momento. Pogos de generación espontánea, minis de cerveza volando por los aires, gente empapada en sudor, jóvenes poseídos por el huracán Desakato se balanceaban de un lado a otro de la sala. Los asturianos habían desatado la tormenta!

Tras un primer bloque intenso y movido, el combo astur quiso dar paso al momento íntimo de la noche. Nano, Pepo y Mario abandonaron el escenario para dejar a Pablo y Gabri solos para tocar en formato acústico Fríu de Xineru, la cual fue dedicada a aquellos padres que luchan por sus hijos y que lo han dado todo por ellos. Aprovechando este momento y que los familiares de los componentes habían venido a verles, Pablo quiso dedicársela a su padre en particular. La sala estalló en aplausos, en lo que sin lugar a duda fue el momento emotivo de la noche.

Otra vez en formato quinteto, los asturianos volvieron a alborotar al personal para dejar todo en el mismo punto en el que lo abandonaron antes del impass del acústico.

Con la sala a punto de ebullición, el agradecimiento de la noche llegó en forma de “sueño hecho realidad” cuando todo el equipo de backliners salto sobre el escenario para coger los instrumentos de Desakato y tocarse “Barcos en llamas” ante la perplejidad y admiración del respetable. Era la forma de agradecer a todo el staff técnico el curro que se habían pegado por ellos durante toda la gira. La unidad B sonó más que bien. Ya pueden decir que han tocado con la Riviera llena. Detallazo de Pablo y cía, que habla muy bien de las buenas personas que son. Buenos músicos y mejores personas.

La traca final estallo con “Cuando Salga el Sol” y “Heridas Abiertas”, mientras Pepo surcaba los mares de la Riviera a lomos de un flamenco hinchable con la palmera de La Riviera de fondo. Cualquiera diría que estábamos en un concierto ante semejante momento paradisíaco. La instantánea, no tenía precio. Pablo pareció ver disfrutar tanto a Pepo en su flamenco, y ni corto ni perezoso decidió guitarra en mano sobrevolar las cabezas de los asistentes, para justo en el momento álgido de la canción, perder la vertical y realizar una inmersión en el océano de cabezas que movían las aguas de la sala. Un final apoteósico que sin dudas dejó más que satisfecho al respetable que abandonaba el concierto con una sonrisa en la cara y con la sensación de haber vivido algo histórico.

Ellos siempre han dicho, que nunca podrán agradecer lo suficiente a la música lo que la música les ha dado a ellos. No opino lo mismo, creo que con conciertos como este la deuda está muy cerca de ser saldada. Seguro que la música se siente completamente agradecida, al menos nosotros, sí.

Puxa Asturies!

Saltimpunki
Los Narco en La Riviera de Madrid

La época post-festivalera ha sido intensa tras los finales de gira que hemos vivido en salas en la capital, pero desde luego, la guinda al pastel era sin lugar a dudas la fecha de la Riviera en la que Narco había decidido hacer un parón. Los sevillanos llevan mucho tiempo sin parar y han decidido (merecidamente) bajarse del barco, al menos por un tiempo.

“El subidón final” era el grito de guerra elegido por Narco para promocionar la fecha, aunque una vez vista y vivida la noche del sábado, quizás lo definiría como “la bajona final”.

Con el cartel de no hay billetes y ellos como únicos invitados a la fiesta final, se presentaban los andaluces en La Riviera. Con casi media hora de retraso sobre el horario previsto y a ritmo de la intro de Suicídate de su último disco Espichufrenia, salían a la palestra con ganas de comerse lo que hiciese falta.

Era la primera vez que veía a Narco sin el Vikingo y sinceramente, lo eche de menos. La voz de Vikingo y su presencia sobre el escenario pesan mucho. El Vikingo era Narco y Narco era el Vikingo. Es un binomio que juntos suman, pero separados resta. Por el bien de todos sus fans, espero que el tiempo lo cure todo y vuelvan a encontrar sus caminos juntos.

Los Narco en La Riviera de Madrid


Dicho esto, no quiero quitar merito a lo que está haciendo su sustituto. No tiene que ser nada fácil entrar de sopetón en Narco y tener que aprender a marchar forzadas. La vida te da sorpresas y seguro que para él esta fue una y muy gorda.

Tras un primer bloque con la formación actual, llegaba el turno de los muchos invitados a la fiesta. Jota (the Tractor) apareció en escena para colaborar en “Portero”. La siguiente invitada de la noche fue Tinatha que puso voz a la misma canción en la que colaboro con ellos en el disco “Anticrista”. No se quiso perder la fiesta tampoco El Coleta, que puso su calle al servicio de Los Narco para pedirles algo. Siguiendo con este éxtasis místico, Ana Curra surgió como una alucinación para mostrar su voz combativa y aguerrida y llevar al respetable hasta la extenuación. Satán también estaba invitado a la fiesta de Los Narco, y apareció vivito y coleando en forma de Penitente, Dj Muerte y el Chato Chungo. Sin lugar a dudas, el momento más esperado para los fans de la vieja escuela.

El Trapichero y Chimo Bayo, se encargaron de activar al personal con su mercancía y sus luces a todo aquel que a estas alturas de la fiesta todavía no sabía de qué iba el tema. El Huracán Fernando terminó de arrasar a los pocos que quedaban todavía en pie. Tras este subidón de entradas y salidas, la sala pareció coger aire para recibir en la más estricta intimidad a Yoni. Sonidos interestelares se escuchaban de fondo y entre una nube de humo aparecía Yoni, para comenzar a repartir pimientos y dejar a todos más que saciados.

El subidón de los pimientos anunciaba lo que nadie quería que pasase. La bajona de saber que esta sí que iba a ser la última fiesta de Los Narco. Chispazo y Puta Policía fue la mejor de las despedidas para unos Narco que han sido, son y serán, genio y figura hasta la sepultura.

Jesucristo resucitó al tercer día. Los Narco seguro que van a tardar algo más, pero lo que tengo claro, es que esa resurrección va a levantar el alma de miles de feligreses.

¡Narco Vive!

Saltimpunki
Los Narco en la Riviera de Madrid
Los Narco en la Riviera de Madrid
Los Narco en la Riviera de Madrid

Fotos   kboy
 
Narco, Concierto, Madrid, La Riviera

2019 ha sido un año difícil para Narco. Tras la salida turbulenta de Vikingo, MD de la banda a mitad de año, y con todo el verano por delante lleno de fechas, el panorama que se le presentaba a los sevillanos, no era halagüeño, precisamente. Sin embargo y a pesar de las adversidades que supone que uno de las dos voces principales se caiga, Narco ha seguido adelante con su camino, como si nada hubiese pasado.

Tras la expulsión de la banda de Vikingo, los sevillanos pronto reemplazaron esa vacante con el Chupa-Sangres, un antiguo amigo de la banda y colaborador de la época de Satán Vive. Sin mucho tiempo para la adaptación, Chino (así se le conoce también dentro del mundillo) ha dado más que el do de pecho en todas las fechas que la banda ha tenido durante el verano en los múltiples festivales de la península. No era fácil la papeleta de sustituir al Vikingo, pero de momento la banda no se ha visto resentida por tan notable ausencia.

Con la banda estabilizada tras el convulso verano, los sevillanos ya se encuentran plenamente centrados en lo que, sin duda, será posiblemente el concierto de despedida de la banda, o al menos así lo hicieron saber en el comunicado que dio la banda tras el incidente con Vikingo MD. El comunicado rezaba que, tras la gira del 2019, Narco iba a dejar dar conciertos por un periodo de tiempo indeterminado para replantearse el futuro.

Dicho esto, los sevillanos han querido montar un fin de fiesta como sólo ellos saben hacer. Sarao y de los gordos. Para el fin de gira, han decidido coger Madrid (su segunda casa) (seguro que ayudado por la gran respuesta que tuvieron sus seguidores en el fin de gira del año pasado en la Sala Mon), para lo que ellos han bautizado como “El subidón final”. Una declaración de intenciones, sin duda.
Para el concierto de despedida, los sevillanos se van a rodear de grandes amigos y han presentado en las redes sociales, los colaboradores que tendrán para esa noche. Atentos con el elenco de artistas, porque la cosa promete: Chimo Bayo (colaborador del tema A.C.T.I.V.A.T.E), Ana Curra (Colaboradora del último disco Espichufrenia), Fernando Reincidentes (amigo de la banda, y que colaboro con la banda en el tema Huracán), El coleta (colaborador también de Espichufrenia), sus amigos hip-hoperos de Space Surimi, Tinatha, Jota (The Traktor) y como no podía ser de otra manera, su hojalata preferida, Yoni el Robot. También han querido contar para este concierto, con un bloque de canciones de Satán Vive, en el cual estarán como colaboradores especiales: Chato Chungo, El Penitente y Dj Muerte. Satán no sé si vive, pero lo que estoy seguro es que más de uno de los que vayan al concierto, resucitará.

El sarao será el día 30 de Noviembre (sábado) a partir de las 20 horas en la Sala La Riviera. Las entradas se pueden conseguir anticipadas desde 20€ + gastos en Wegow. El ritmo de entradas es bueno y más de la mitad del aforo de la Riviera ya está completo, así que no os durmáis, que viendo el sold out que hicieron el año pasado en el fin de gira, no sería de extrañar que terminen colgando el cartel de no hay billetes.

¡Estáis todos invitados a la próxima fiesta de Los Narco!

Saltimpunki
Green Day, Concierto, Madrid, La Riviera
En ocasiones la vida te da sorpresas, y eso fue lo que precisamente Green Day nos dio a todos, cuando el día 23 de Octubre comunicaba que con motivo de la visita de la banda a España para la gala de los premios de la MTV que se iba a realizar en Sevilla el día 02 de Noviembre darían un concierto sorpresa en la Sala La Riviera el miércoles 30 de Octubre. Green Day anunciando con una semana de antelación, que iban a dar un concierto sorpresa en Madrid. De locos.

Como era de esperar, las entradas volaron en pocos minutos. La ocasión lo merecía, ver a Green Day en una sala de poco más de 2000 personas no pasa todos los días. Los californianos querían que se tratase de un concierto especial, y por si ya habían generado poca expectación con el anuncio del concierto, deslizaron por las redes sociales que igual incluían en su setlist su disco más laureado y que este año cumplía 25 años: Dookie. Green Day anunciando un concierto sorpresa con una semana de antelación e incluyendo su disco Dookie en el setlist, desde luego, que los privilegiados que acudimos a La Riviera, vivimos una noche histórica.

Horas antes de que la sala abriera puertas, ya se podía ver ambiente de una gran noche. Grandes colas se aglutinaban a las puertas de La Riviera. No todos los días se ve a Green Day tocando el Dookie de arriba abajo. Violets, el trío catalán, eran los encargados de encender la mecha y de servir de calentamiento para lo que nos esperaba allí. La verdad, que era la primera vez que las veía, y me gustaron como sonaron, salvo por el hándicap de la voz. Musicalmente sonaron muy bien, pero lamentablemente la voz no se distinguía entre los instrumentos. Aun así, chapeau para este trío que los 30 minutos que duró su actuación, lo dio todo encima del escenario.

Green Day, Concierto, Madrid, La Riviera
Con puntualidad británica, sonaba la intro de Bohemian Rapshody de Queen, y que ya tan característica se ha hecho en el comienzo de los conciertos de Green Day. Tenía cierta expectación por ver como se desenvolverían Green Day en sala, ya que era mi primera vez en sala. Los había visto en otras ocasiones en festivales, y quizás no me terminaron de convencer del todo. No sé si fue por las altas expectativas que tenía de la banda, o quizás porque haciendo canciones de 3 minutos es difícil mantener enganchado al espectador en conciertos largos de más de 2 horas y media de duración. Reflexiones aparte, el trio de Berkeley acompañado de su guitarrista de apoyo Jim White, salto a las tablas de La Riviera, comenzando la fiesta con “Burnout”. Primera canción del concierto y primera canción del Dookie. Esto prometía. Todo sonaba en orden y todo parecía en su sitio. Billie Joe empuñando su Stratocaster azul mítica, Mike Dirnt echo un chaval con sus punteos de bajo, y Tree Cool reventándonos los tímpanos con sus redobles emblemáticos. Recuerdos de adolescencia corrían por mi cabeza, al escuchar uno de los discos que ha marcado la adolescencia de miles de personas que devoraban el disco en los 90s. Los presagios se cumplieron. 40 minutos de Dookie, del tirón. De arriba abajo, sin cortes, sin adornos, solo música. Green Day en estado puro.

Green Day, Concierto, Madrid, La Riviera
Todavía intentando asimilar lo que habíamos vivido allí, el combo californiano continuo su show con “Minority”, la popular “Bang Bang”, la también actual “Revolution Radio” y la canción “Father of All” que ha servido de presentación de su próximo disco. Para esta segunda parte del concierto, contaron con un guitarrista más (Kevin Preston) y un teclista (Jason Freese), que dieron soporte a los 4 integrantes que comenzaron el show. También cayeron en este bloque “Holiday” y “Boulevard of Broken Dreams”, que hizo las delicias de los asistentes.

Continuaron haciendo un guiño a Nimrod con los dos temazos del disco “Nice Guys Finish Last” y la explosiva “Hitchin´ a ride”. Tras un pequeño parón, y ya en formato trío, nos deleitaron con “Paper Lanterns” y una improvisada “I was there”, que tuvieron que comenzar de nuevo, ya que Tree Cool no se acordaba de la canción. Sin duda, el momento gracioso de la noche.

Tras abandonar el escenario por primera vez, los californianos volvieron para tocar en los bises “American Idiot” la cual puso patas arriba literalmente La Riviera, y posiblemente una de las mejores canciones que tienen Green Day en su dilatada carrera musical: “Jesus of Suburbia”. Magia en estado puro. Tras una despedida apresurada y con toda La Riviera sin moverse, esperando una última salida de los californianos, las luces se encendieron, para despertarnos del sueño que acabábamos de vivir. Un final un pelín descafeinado, que hubiésemos deseado de otra forma. Este final, no empaño el concierto mágico e histórico que pudimos vivir los afortunados que esa noche estuvimos allí.

Con una sonrisa en la boca, y con la sensación de haber vivido algo que no volverá a pasar, nos fuimos a nuestras casas, sabiendo que ese concierto siempre quedará en nuestras retinas para la historia de la música.

Gracias Green Day, por el regalazo que nos hicisteis en una noche para recordar.

Saltimpunki

Green Day, Concierto, Madrid, La Riviera
P.D: Os adjuntamos el setlist del concierto entero:
1. BurnOut
2. Having a Blast
3. Chump
4. Longview
5. Welcome to Paradise
6. Pulling Teeth
7. Basket Case
8. Sassafras Roots
9. When I come Around
10. Coming Clean
11. Emenius Sleepus
12. In the end
13. P.O.D.
14. Minority
15. Bang Bang
16. Father of All
17. Revolution Radio
18. Holiday
19. Boulevard of Broken Dreams
20. Paper Laterns
21. I was there
22. Nice Guys Finish Last
23. Hitchin´ a Ride
24. Brain Stew
25. Know your enemy
26. American Idiot (Bis)
27. Jesus of Suburbia (Bis)




Decir que a día de hoy Desakato es uno de los grupos del panorama del rock estatal con más futuro no es una novedad, pero que hagan un concierto fin de gira en Madrid y agoten la primera fecha en La Riviera con más de 3 meses de antelación, sí. Y la segunda fecha hasta donde sabemos, va por el mismo camino que la primera. Es decir, otro lleno en dos días consecutivos en La Riviera. Casi nada.

No descubriremos nada si hablamos del talento, trabajo y esfuerzo que siempre han puesto a las cosas estos 5 locos asturianos, pero desde luego sí que sorprende la capacidad que tienen para alcanzar todos los logros que se ponen en el horizonte a una velocidad vertiginosa.

El combo astur, quería terminan la gira ANTARTIDA de este 2019 como todas las cosas que hacen, a lo grande. Y que mejor manera, que un concierto fin de gira en la mítica sala madrileña La Riviera ante más de 2000 personas, y con un evento de gran producción.

En un primer momento solo había una fecha para el fin de gira, pero ante el sold out tan rápido que han hecho, no les ha quedado más remedio que abrir una segunda fecha para poder acoger a todo el  mundo que se había quedado fuera del primer concierto. Marcaros las fechas a fuego en el calendario, porque lo que se nos viene encima promete y mucho.

La primera de las fechas, será el jueves 21 de Noviembre en la Sala La Riviera. La apertura de puertas es a las 19:30. Id con tiempo que seguro que se formarán largas colas, el que avisa no es traidor. El concierto contará con un artista invitado para ir abriendo boca. Sus amigos de Smoking Souls, serán los encargados de abrir la velada a las 20 horas. Desakato saldrá a la palestra a las 21:00 horas, en lo que, sin duda, será uno de los conciertos del año. Para esta primera fecha, todavía quedan entradas a la venta (daros prisa, que no será raro que terminen agotando también). El precio anticipado es de 15€ y si quedan en taquilla, 18€.

La segunda de las fechas, será al día siguiente el viernes 22 de Noviembre también en la Sala La Riviera. Al igual que el día anterior, las puertas se abrirán a las 19:30 horas. Para el viernes, contarán como artista invitado a Desert Water y cuya actuación comenzará a las 20 horas. 1 hora más tarde, saltarán al escenario Desakato para poner patas arriba La Riviera. Las entradas para este concierto están agotadas desde hace 1 mes, así que si eres uno de los afortunados…

¡Disfrútalo!

Os esperamos, ante lo que sin lugar a duda será uno de los conciertos del año.

Saltimpunki
 
Dubioza Kolektiv, La Riviera 2018

Así es un concierto de Dubioza Kolektiv, un juego en el que todos ganan. Desde el inicio dejan claro que el concierto se hace desde arriba del escenario pero también desde abajo. Una grabación inicial - en el idioma del país en el que hacen el concierto- puesta a modo de intro, insta a reírse, a saltar, a pasarlo bien y recomienda fumar marihuana durante el concierto. En un tono jocoso que la gente entiende perfectamente, no me vengáis con formalismos.

A partir de ahí ellos animan al público y el público se vuelve loco. Salen con carteles donde puede leerse 'Make Noise'. No hay lugar a la duda, en un concierto así hay que darlo todo. Incluso los dudosos se ponen a bailar como locos desde el minuto cero.

Estamos muy acostumbrados a ver a estos bosnios locos en festivales a lo largo de todo el estado, a estas alturas son casi como una banda nacional, pero sin duda es un detalle ambicioso intentar asaltar una sala como La Riviera de Madrid. Y pasaron el examen con nota y buena entrada.

Muyayo Rif, La Riviera 2018

Estuvieron ayudados por los barceloneses Muyayo Rif, que calentaron el ambiente de manera espectacular durante 40 minutos largos y dejaron a la peña con ganas de más. Como guindas, la versión de 'Txus' de la Polla, y el medley de 'Bella Ciao', 'Hasta Siempre Comandante', 'Azzurro'. Grandes músicos y muchas tablas.

La música de Dubioza es una mezcla de muchas cosas. Tenemos electrónica, drum'n'bass y jungle, que apoyan en las percusiones a la batería. Tenemos aires balcánicos en forma de saxo que representan a su Bosnia de origen, dos cantantes que sobre todo rapean y "reggean", una guitarra con bien de distorsión a veces y ska muy groovie otras, y una actitud de no parar un segundo sobre el escenario. O a pie de público, al que el cantante bajó en varias ocasiones.

El único momento de respiro fue cuando en el inicio de una canción la base no entró a tiempo y tuvieron que volver a empezar. Momento en el que Almir, el cantante de las rastas, dice medio en broma al público, en su castellano bastante entendible, que aprovechen ese momento para respirar un poco. Será de los escasos parones en casi 2 horas de concierto.

Dubioza Kolektiv, La Riviera 2018

Corear estribillos en inglés como en 'U.S.A.' o 'Free.mp3' (canción dedicada a los fundadores de Pirate Bay) o incluso en bosnio como en  'Kazu', nos da una idea de que los seguidores de esta banda hacen bien sus deberes. Aunque la más coreada de la noche fue sin duda la canción que grabaron con La Pegatina, 'Hay Libertad', un auténtico himno tocada en acústico con guitarra por el sostén musical de la banda en los cacharritos electrónicos, Brano Jakubović.

Un torbellino de banda incansable que desapareció casi por la obligación del tiempo, que dio las gracias una y cien veces y que dejó a La Riviera coreando en modo 'lololó' uno de sus estribillos. Cuando después de un concierto, y ya sin la banda sobre el escenario, la gente se queda coreando con las luces dadas, es una señal de que ahí ha ocurrido algo especial. Y así fue.

kboy


Dubioza Kolektiv, La Riviera 2018

Måns Zelmerlöw, concierto, madrid, barcelona, eurovision
Los festivaleros más eurovisivos están de enhorabuena:  Måns Zelmerlöw,  el flamante ganador de Eurovisión este año, visitará nuestro país el próximo mes. Concretamente pasará los días 3 y 4 de noviembre por la madrileña sala de La Riviera y el Razzmattazz de la ciudad condal respectivamente para ofrecer dos conciertos únicos en España dentro de su gira ‘The Heroes Tour’. Será la primera vez que el cantante sueco ofrezca un concierto completo en nuestro país y lo hará cerrando su gira europea que ya ha pasado por más de 10 países en poco más de un mes.

Måns Zelmerlöw, concierto, madrid, barcelona, eurovisionDesde su primera participación en 2007 en el Melodifestivalen, el festival por antonomasia  de Suecia para escoger a su representante para Eurovisión, Måns Zelmerlöw no ha parado de cosechar éxitos. Cuatro discos de estudio, dos nuevas participaciones en el festival sueco y su último triunfo en la 60ª edición del Festival de Eurovisión con 365 puntos con la canción de ‘Heroes’, lo avalan.

Pero a Zelmerlöw se le ha quedado pequeño el festival europeo y después de haber triunfado en él por todo lo alto, viene dispuesto a darlo todo en España para intentar hacerse un hueco en el panaroma musical español. Hará un repaso a algunas de los temas de su último disco ‘Perfectly Damaged’ o algunos de sus éxitos anteriores en dos conciertos únicos en los que dejará un poco al lado su vena más popera para versionar algunas de sus canciones más conocidas o atreverse a interpretar el ‘Human’ de The Killers, o ‘Shut Up and Dance’ de Walk The Moon.

Así que para todos aquellos asiduos al festival de la canción más longevo de Europa que están deseando que llegue ya Estocolmo 2016, pueden tener un aperitivo previo al festival con el señor Måns Zelmerlöw los próximos 3 y 4 de noviembre en Madrid y Barcelona. Y si aún no le conoces, La Riviera y el Razzmatazz te esperan para descubrirlo. ¿Te apuntas?

Mrs. R

Band of Skulls
Me suelen gustar, y ganar para la causa, esos tríos musicales potentes en los que una sola guitarra, un bajo y una batería valen para sonar sólidos y rotundos por si mismos, sin necesidad de acompañamientos ni de un cantante adicional. Hay muchos ejemplos entre los que puedo citar a decenas de grupos desde Motörhead a Berri Txarrak.

Puede ser que la simplicidad de la formación derive en una mayor necesidad de cohesión en la banda, de sonar más juntos y más concentrados. Puede ser. Creo que esto se nota en cierto modo y, aunque sea una percepción personal, tenía muchas esperanzas de que Band of Skulls remataran las grandes sensaciones que vienen dejando álbum tras álbum, culminadas en su último fantástico disco, Himalayan (2014). Ellos lo tienen casi todo para llegar, si no al olimpo, si a un escalón muy muy alto en la escalera del rock y por eso, la parada de la gira de Band of Skulls en Madrid era una fecha señalada en el calendario de conciertos de la capital.

Me gusta la concentración de Emma al bajo al tocar líneas que sostienen y dan personalidad a las canciones, a la vez que hace unos coros efectivos.

Me gusta el dominio de Russell a la guitarra, que no necesita a nadie más para redondear el sonido de la banda con sus riffs rítmicos y rasgueos con tintes grunge, que culminan en estribillos que se te quedan en la cabeza.

Me gusta la batería de Matt dura, rocosa y con la precisión de un metrónomo en el ritmo cambiante de las canciones.

Cómo me gustan las guitarras Gretch gordas para el rock gordo!

Y me gusta la potencia por volumen, sin artificios, me gusta cómo se oyen los gritos de Russell sobre el escenario cuando se separa del micro y le oímos en acústico animándose a sí mismo y a la banda, disfrutando de las partes en las que no tiene que cantar.

Porque, !ay amigo!. Es ahí, al ponerse a cantar en directo donde hay que culminar todas estas sensaciones, todas esas buenísimas canciones que tienes, enganchar al público, lanzar una mirada, quizá una sonrisa a tiempo, rematar la jugada. Crear la magia. Y ahí es donde Band of Skulls, gustándome a priori todo de ellos, me fallaron en La Riviera.

Eso a pesar de empezar con algún problema de sonido y sobreponerse, y a pesar de la intención que pone Russell en interactuar con el público, cuando se acuerda, acercándose al borde del escenario y regalándonos grandes posturas a la guitarra.  

Y eso que la música sí estuvo a la altura. Pero entre lo grande del escenario, lo separados que estaban unos de otros y la falta de punch a la hora de cantar, lo cierto es que no consiguieron llevar el concierto a otro nivel y sólo salvaron los muebles con incontestables himnos inmediatos como Sweet Sour, Asleep at the Wheel o The Devil Takes Care of His Own. Fue con ellas que el público disfrutó y se permitió el lujo de dejar el ligero vaivén de cabeza y cuerpo para soltarse a pegar un par de gritos con los brazos en alto. Con las demás, todos parecíamos estar pensando: "quiero que me guste, quiero que me guste...".

Y cuando esto ocurre y el concierto acaba, según sales de la sala miras a la palmera que hay en medio y piensas, 'cómo mola! hay una palmera dentro de la sala...'

kboy


Ir al álbum completo
Band of Skulls, La Riviera, Madrid

Zeno and the Stoics, Riviera