Shane McGowan
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Shane MacGowan, Kirsty MacColl



Había una vez una banda medio punk de música irlandesa sentada alrededor de una botella de ginebra en el pub más mugriento de Londres con la intención de escribir una canción de Navidad.

Uno de los rasgos más característicos de la música tradicional irlandesa de la que bebía esa banda, es la capacidad que tiene de hacer comunión alrededor de historias de nostalgias, de fracasos, de tragedias, de perdedores que luchan por salir adelante y que siempre dejan entrever un rayo de luz y esperanza, por pequeña que sea. Historias agridulces que muchas veces se regodean en la caída para alcanzar la paz.

The Pogues, siendo de los 80, no eran tan "tradicionales" como las historias que cantaban y contaban, pero sin duda consiguieron asimilar esa tradición y esa manera de contar las cosas cifrada en sus entrañas musicales, donde la fiesta siempre tiene un punto de amargura y drama, y al revés.

Este cuento de hadas acabadas en forma de canción que hoy os presento, relata una fantasía del Nueva York de los años 40 que Shane MacGowan imaginó junto a Jem Finer en el Londres de 1987.

En ella, el delirio alcohólico de un inmigrante irlandés en Nueva York, detenido y encerrado en la Nochebuena en una celda de aislamiento para intoxicados, se convierte en una canción de Navidad. En su cabeza se imagina hablando con su chica (representada a la voz por Kirsty MacColl) intentando ser felices en una estrofa y llamándose de todo en la siguiente. Un cachito de felicidad, un cachito de miseria. Imagina buenos momentos junto a ella, se imagina construyendo sueños alrededor de ella y bailando toda la noche. Imagina tiempos mejores mientras fuera, las campanillas navideñas suenan y todo el mundo es feliz.

Una historia como la vida misma. En una época de sonrisas obligadas y despilfarro de abrazos, también hay gente que purga sus penas y que, intentando recomponer algunos sueños rotos, ya no sabe qué pieza corresponde a qué sueño. Va por ellos. Y que salgan adelante con el puzzle.

Posiblemente la canción más respetuosamente anti-navideña que se haya escrito. El villancico que sólo The Pogues podrían haber escrito. O quizá no.

kboy


Fairy Tale of New York by The Pogues

Fairy Tale of New York, The Pogues
SzigetPeopleAbro los ojos.

¿Qué hora es? Ni idea.

Recuerdo que ayer ya era mañana. Recuerdo estar en un banco despidiendo a gente. Recuerdo a alguien corriendo a lo largo de una fila de toi-tois hasta que el toi-toi-tauro abrió uno de golpe y a ese alguien irse al suelo. Recuerdo volver a casa bailando y cerrar la cremallera de la tienda sin parar de bailar, cantando 'Puto, puto, el que no brinque y que no salte...' y .... ahora, ¿qué eso que suena? Los ensayos de Imam Baildi y una voz cantando en un idioma extraño (muchos lo son en esta isla) se funden con una flauta de alegres melodías que proviene del campamento francés. O no, igual es un leprechaun travieso. No se puede descartar nada estando los Pogues por ahí sueltos.

Imam Baildi, Sziget 2012Vista la cola de los barracones hoy toca ducha a la botella así que venga, cuanto antes. Algo nos empuja hacia el centro de la isla pero esta mañana no conseguimos romper la barrera reggae del sonido y el mojito acuñado como 'de despedida', hoy se convierte en 'de bienvenida'. Con nuestro desayuno en mano, guarecidos de la fina lluvia, divisamos un poste de la luz detrás de un escenario y nos enchufamos a él. Así somos los reporteros guerrilleros festivaleros y así conseguimos cargar los cacharritos para pasar otro día, mientras aprendemos unos pases de bailes latinos....

En un instante todo encaja. Clack! Sale el sol, el mojito se acaba, teléfonos y baterías cargadas, festivaleros reunidos...a explorar la isla. Comemos pollo vindaloo mientras escuchamos a Noah and the Whale adivinando en qué serie sale qué canción. Nuestra incursión en el Main Stage dura poco y terminamos la vuelta a la isla volviendo a nuestro escenario favorito, World Music Party donde nos espera el Sargento García regalando amor pa'ti, pa'mi y pa todos.

Molotov, Sziget 2012Pasamos por la carpa A38 para descubrir a Carbonfools, pop de ramalazos electrónicos que juegan en casa y lo hacen bien pero nos vamos porque hemos quedado con Luis y Elena, ganadores del concurso A Sziget con Festivaleros! en el Chuck Norris Bar (¿dónde si no?). Escuchamos el primer acorde del concierto de Sum 41 pero nos decantamos por ir a ver a Molotov.

- 'Espero que no hayan tocado Puto todavía', comenta Charlie con ojos temblorosos...
- 'Qué va tío, esa va al final y nos la vamos a gozar que no veas'

Y así es. Después de un gran concierto, bastante remember, y de gritar 'Viva México, cabrones!!', nos la gozamos con el broche de oro: 'Puto, puto, puto....'. Esta vez nuestra puerta dimensional no se abre porque cuando los chicos de Molotov descorchan el tequila, todo lo demás es historia.

En el Main, Snoop Dogg está transformándose en Snoop Lion, Pero esta noche tiene una X marcada hace tiempo en nuestras agendas y esa X acaba de llegar y se llama The Pogues. Una melodía celta con triple destilación empieza a sonar y en escena aparece Shane McGowan. El compi se tambalea al andar pero llega hasta el micro donde le espera una mesita con vasos de brebaje, las luces le molestan pero el técnico las baja, la expectación crece, sus compañeros le miran de reojo sin tenerlas todas consigo sobre las condiciones del cantante, que se enchufa un cigarro tras otro. Ya estamos todos en el pub, arranca Streams of Whiskey, Shane la clava, ocurre la magia. 'I am going, I am going Where streams of whiskey are flowing'. 

The Pogues, Sziget 2012

Mi momento álgido, Dirty Old Town, porque yo también soñé un sueño junto al viejo canal.
El momento álgido de la gente, The Irish Rover, un clásico del género como pocos.
El momento álgido del grupo, Fiesta, porque es lo que son, porque cogen las bandejas de los vasos y se dan en la cabeza, porque Fearnley se revuelca por el suelo con su acordeón a sus casi 60, porque Shane ya no se acuerda de la letra en español pero se la inventa...
Al final del concierto, Shane deja el micro en la mesita, se va, se vuelve para coger su vaso y se retira...midiendo cada paso. Y nosotros, brindamos por los Pogues y por lo que acaba de pasar. Su mejor momento como grupo pasó hace tiempo, pero siguen consiguiendo emocionar y eso, no es fácil.

#SzigetPeople
Era el último concierto de la tarde, queda toda la noche y a estas alturas ya sabéis perfectamente que la isla siempre tiene tiempo para la penúltima. Todavía nos da para ver a DJ Palotai y a Borgore desbordando de techno y dubstep la carpa Arena, ver un tributo a Jimmy Hendrix en el Blues Stage, recorrer la senda del palinka con nuestros nuevos compis festivaleros y pasar un rato a ver a Chuck, que nunca falla, pase lo que pase. Cuando llegamos al A38 ya de after-after, en el cielo de Obuda la mañana vence a la noche y el sol se despereza un día más preguntando por la luna y un día más no consigue alcanzarla...

kboy


#SzigetPeople

#SzigetPeople #SzigetPeople




 
Fiesta by The Pogues @ Sziget Festival 2012


Me he levantado esta mañana con un soniquete que me dura del último fin de semana e incluso de las últimas semanas. Un soniquete de violines, acordeones, banjos y tin whistles, con bodhrán a la percusión y un grupo de locos tabernarios que no quieren hacer otra cosa que tocar y cantar y beber y seguir cantando...

Esos locos tabernarios podemos ser, y de hecho somos, cualquiera de nosotros, guiados en esta ocasión por nuestro coleguita Shane McGowan acompañado por los Dubliners y los Pogues. Muchas canciones se mezclan en mi mente, que encajan en melodías (tunes, que dicen ellos) parecidas, de las que algunos sólo sabemos partes, el final de alguna frase, el estribillo y lo demás lo solventamos como podemos ayudados por Sir Arthur Guinness.

Una de esas canciones, una de mis favoritas y la que hoy os propongo, es la archiconocida The Irish Rover. Canción tradicional irlandesa basada en una melodía tradicional escocesa (todo queda en celta) que cuenta la historia de un barco cargado de material y de personajes variopintos venidos de diversos condados de Irlanda y destinados a construir un nuevo mundo. Y es la historia de años de navegación y de un hundimiento que acaba hasta con el perro y de un superviviente que canta la leyenda de su barco desaparecido.

La canción sonó, se cantó y se bailó hace mes y pico en La Alberca (pueblo de la Sierra de Francia salmantina) certificando musicalmente la unión de vidas, sueños y culturas entre Salamanca e Irlanda. Sonó, se cantó y se bailó varias veces en distintas ubicaciones durante Sziget Festival y tuvo su punto álgido en la actuación de The Pogues, donde por fin vi en directo a Shane y los suyos y que yo no hubiera cambiado en ese momento por ninguno de esos grupazos que llenan el panorama festivalero.

Aprovecho, además, para mandar un guiño al festival de música tradicional más importante de Irlanda, llamado fleadh cheoil, al que algún año iremos, y que tuvo lugar durante la semana pasada en Cavan, condado que ya es uno de esos sitios del mundo que me hacen sentir BIEN.

Y por todos esos momentos en que siento que....
I'm the last of the Irish Rover!! Yiiiahhhhhh!!

kboy


The Irish Rover by The Pogues & The Dubliners