¿Preparados para no parar de bailar? Fusiones balcánicas, artistas invitados, energía a tope y 10 años de trayectoria de un DJ que hay que celebrar.
Cuando la pista pide ritmos balcánicos, solo hay un DJ que sabe hacerla arder desde hace una década:DJ Groucho, nuestro DJ balcánico favorito, que ha hecho vibrar nuestro querido Sziget Festival y numerosos festivales internacionales. Con más de 150 eventos a sus espaldas, el festival Balkabarna y proyectos como ¡Yallah! Oriental Vibes y BAZAAR, lleva su experiencia internacional a cada beat y agita desde hace una década las noches de Barcelona.
Este viernes 27 de febrero, el Paral·lel 62 Club se convertirá en el epicentro de la fiesta balcánica de Barcelona con la Balkan Party, celebrando el 10º aniversario de uno de los DJs y promotores más activos e icónicos de la ciudad. Música global, sonidos orientales y tropicales, electrónica intensa, invitados especiales y directos internacionales convierten la noche en mucho más que una sesión: una explosión de música, energía colectiva y ganas de bailar como si no hubiera un mañana.
El programa no da respiro. Abre Ben Backshish, DJ y productor francés especializado en la fusión de música global y electrónica de club, con un warm-up cargado de energía que preparará la pista para lo que viene.
Continúa el momento central con DJ Groucho y sus invitados, en un set híbrido que recorre ritmos balcánicos, cumbia, sonidos orientales y auténticas joyas de la música del mundo.
Después llegan los directos: Comando Party!, el dúo formado por DJ Groucho y Captain Party, presenta electrónica en vivo combinada con ritmos balcánicos, latinos y orientales. Shows intensos que han triunfado en festivales por toda Europa y que prometen llevar la energía al límite.
La locura sigue con Les Frouz fanfarria techno que mezcla metales, acordeón y electrónica sin setlist ni barreras. Cada concierto se convierte en una rave colectiva de energía pura y caos festivo imposible de ignorar.
Y para cerrar, desde Eslovaquia y República Checa, llega Malalata, referente internacional de la electrónica balcánica y pieza clave de las fiestas Balkan Bashavel. Con experiencia en festivales como Pohoda, Grape y Uprising, han compartido escenario con Parov Stelar, Goran Bregović, Dubioza Kolektiv, Fanfare Ciocărlia y Shantel, llevando toda esa potencia directamente a la pista.
Una década de fiestas, música y conciertos en directo condensada en una sola noche.
Vuelve uno de nuestros festivales favoritos de Francia.
A las orillas del Garona, en Portet-sur-Garonne, a tan solo unos minutos de Toulouse, Festival Méditerranéo’ celebra su edición número 21 con una promesa clara: música sin fronteras, encuentros humanos y fiesta para todos. Un evento único, familiar, sostenible y 100 % gratuito, donde el alma del sur se mezcla con sonidos del mundo entero.
Este año, la selección artística es una bomba multicultural que hará vibrar hasta las piedras del río:
Bohemian Betyarsllegan desde Hungría con su folk-punk gitano y una energía escénica que desborda, Imperdible! Zarhzä, groove franco-balcánico con flow ska, clarinetes klezmer y letras para corear a pulmón abierto. Féfé, el poeta urbano que mezcla soul, rap y chanson con carisma y corazón.
Los Guayabo Brothers, con su explosiva cumbia-rock y vibraciones caribeñas, listos para encender la pista.
Les Barbeaux, veteranos del mestizaje musical, rock festivo con alma latina y corazón libertario. Makemba, fanfarria afro-latina que convierte cualquier rincón en carnaval. Oai Reggae Party, sonido marsellés, sound system potente y fiesta garantizada. Samarabalouf, elegancia manouche con swing eléctrico y toques poéticos. La Corde Raide, desde el Índico hasta Occitania, mezclan maloya, séga y guitarras que acarician. The Celtic Tramps, espíritu celta con energía punk y mucha alegría. Peaux Rouges Batucada, pura percusión afro-brasileña para mover el alma.
Y por supuesto…
Nuestro querido DJ Grounchoo, el maestro de las Balkan Parties de Barcelona, tocará a Méditerranéo’ uno de sus sets electrizantes. Ritmos orientales, beats tropicales y fusión global en estado puro. Ya lo vimos en el Sziget en Budapest entre otros sitios, y sabemos que cuando él pincha, el suelo tiembla y el público sonríe.
El Festival Méditerranéo’ no es solo música, es un proyecto con alma. Un festival gratuito y a escala humana, pensado para todos, donde la diversidad cultural y social se vive como una riqueza.
Instalado en un entorno natural único, a orillas del Garona y a solo 10 km de Toulouse, el festival ofrece un espacio acogedor con zona de restauración, artesanía y actividades para toda la familia.
Además, Méditerranéo’ se afirma como un festival eco-responsable: uso de baños secos, reciclaje, limpieza del sitio y fomento de la movilidad sostenible en bici, tren o bus. Todo ello dentro del compromiso con el proyecto nacional “Festivals en Mouvement”.
Detrás de cada edición, dos trabajadoras y más de 60 voluntarios, junto a asociaciones locales, hacen posible que este encuentro cobre vida, cuerpo y sentido.
Un festival gratuito, intergeneracional, independiente y ciudadano, que demuestra que otra manera de celebrar la música y la cultura es posible.
El festival Méditerranéo’ se celebrara del 19 al 21 de septiembre de 2025, con 12 conciertos GRATUITOS y actividades en el Ramier de las orillas del Garona, en Portet-sur-Garonne (a menos de 10 km de Toulouse).
El martes 16 de septiembre de 2025, la Sala Apolo se prepara para temblar con la llegada de BaianaSystem y su explosivo Lundu Rock Show. El directo ya sacudió el FMM de Sines y trajo una descarga sonora irrepetible. Ahora, ese ritual vuelve a Barcelona.
La banda nació en Salvador en 2009, de la mano del guitarrista Roberto Barreto, con la idea de reinventar la guitarra baiana (esa que impulsa el trío eléctrico) dentro de un sistema sonoro inspirado en la cultura de los sound systems jamaicanos. Desde ese germen, la formación se fue expandiendo: Russo Passapusso lidera con voz y actitud, SekoBass pone bajos, sintetizadores y programación, mientras músicos como João Meirelles, Mahal Pitta, JapaSystem, Ícaro Sá y Junix engrosan la energía en vivo.
Pero no todo queda en la música: Filipe Cartaxo diseña la cara visual del proyecto, creando desde ilustraciones hasta máscaras que convierten cada show en un ritual donde el público también se vuelve protagonista.
En su discografía, el camino ha sido claro: debutaron con Baianasystem (2010). En Duas Cidades (2016), llegó "Playsom", aquel himno que dio la vuelta al mundo gracias a FIFA 16. En 2019, O Futuro Não Demora les valió un Latin Grammy al mejor álbum de rock/alternativo en portugués, con colaboraciones de Manu Chao, BNegão, CuruminoEdgar. Dos años después, OxeAxeExu fue nominado también al Grammy, con joyas como “Brasiliana” junto a Chico César. Y en 2025, presentan nuevo disco: O Mundo Dá Voltas.
Más allá de premios y reconocimientos, BaianaSystem es un torbellino multicultural: samba-reggae, afoxé, ijexá, forró, dub, funk carioca, cumbia o pagode se mezclan en un lenguaje híbrido que no tiene fronteras. Su propuesta es tanto sonora como visual, y lo que sucede en directo es una comunión donde la música se convierte en energía compartida.
Barcelona prepárate: el 16 de septiembre en la sala Apolo no habrá solo un concierto, habrá un estallido colectivo.
Resonando todavía en nuestras cabezas y en nuestros cuerpos toda la música bailada, vivida, aprendida y aprehendida en Sines, todavía estamos poniendo en orden todas las sensaciones que nos ha dejado esta edición del FMM Sines 2025.
Porque el FMM, además de ser uno de los mejores festivales de Europa y probablemente del mundo de las llamadas "músicas del mundo" (término que no deja de ser una etiqueta para saber a lo que nos referimos, pues todas las músicas son del mundo, pero eso es parte de otro debate), es un lugar en el que encuentras un ambiente no sólo musical, también creativo a todos los niveles, reflexivo, cultural, libre, comprometido, global en cuanto a pensamiento y a la vez muy arraigado en el lugar en el que ocurre, dos pequeños pueblos de la costa alentejana de Portugal: Porto Covo y por supuesto Sines.
En Porto Covo hay tres conciertos diarios que empiezan tarde lo que permite conocer la preciosa costa de los alrededores y luego acercarse a la plaza del pueblo para disfrutar de la música y el ambiente.
Ya en Sines hay varios rincones donde se hacen conciertos de diferentes tamaños y sensibilidades, pero ningún concierto coincide con otro así que puedes verlos todos si quieres. Muchos de ellos además son gratuitos, incluidos los de última hora en el paseo marítimo al lado de la playa. A todos puedes ir con tu bebida y tu comida, sean de pago o no. Y por supuesto puedes reutilizar vasos de cualquier otro festi que tengas en casa siempre que tenga la medida a la vista. Aprendan otros festivales que se dicen alternativos, espacios de libertad, que se llaman así mismos "tu casa" o que se jactan de sostenibles y verdes, no necesitamos hacer más vasos, necesitamos poder usar los que ya tenemos de vuestro festi o de cualquier otro. Eso es reutilizar.
El FMM tiene muchos detalles de atención a su público, como la repartición constante de horarios, información del artista antes de cada concierto, información sobre los siguientes pasos del festival para que siempre puedas estar ubicado, pantallas fuera del castillo (único recinto de pago) para que la gente que no ha comprado el billete para esos conciertos aún así pueda disfrutarlos, precios en las barras a nivel de cualquier bar del pueblo, baños sólidos y limpios constantemente, mercadillo de discos y libros de los artistas programados y un largo etc que abordaremos en un artículo más extenso.
Un lugar para ser curioso, al que ir con los ojos y los oídos bien abiertos, y con muchas ganas de descubrir lo que se hace a nivel musical en diferentes lugares del mundo más allá de las músicas más populares y globalizadas.
En estos tiempos, es necesario hacer una mención muy especial a su condición de festival absolutamente pro-Palestina, sin fisuras, sin recovecos, sin medias tintas. Tanto por parte de la organización programando a los artistas palestinos Tamer Nafar y 47Soul, como por parte de las cuarenta y pico bandas del cartel que, diría, casi en su totalidad hicieron al menos una mención a la situación cuando no un alegato firme y con peso durante sus conciertos, como por la parte del público, en la que pudimos ver numerosas banderas, kufiyas y expresiones de apoyo durante todo el festival.
Está claro que en este caso, aparte de lo que cada uno piense internamente, son muy importantes los gestos y las expresiones de apoyo públicas e inequívocas, y en ese sentido Palestina ha estado presente en todo momento en FMM Sines, antes, durante y después de los conciertos. Lo que está pasando es lo suficientemente grave para que así sea. Y eso se echa de menos en otros festivales, sobre todo en los de la dichosa polémica.
Basta ya, paren el genocidio por favor.
En definitiva, FMM Sines 2025, nos dejó un montón de emociones y de imágenes en la retina. Aquí en esta galería os dejamos alguna que conseguimos capturar.
El Sevdah nació en la época otomana como un sentimiento profundo y melancólico que, con el tiempo, se transformó en una expresión musical clave en Bosnia y Herzegovina. Más que un género, es una forma de sentir.
Mezclando Sevdalinka y músicas actuales, Divanhana reinventa un patrimonio bosnio en vías de olvido. Su enfoque audaz y contemporáneo ha conquistado públicos más allá de los Balcanes.
Nos encontramos con ellos en el Babel MusicXP de Marsella, donde hablamos con Selma Droca, la poderosa voz y compositora principal del grupo, y con Neven Tunjić, el pianista y arquitecto sonoro de Divanhana.
Festivaleros!: Bienvenidos a Marsella!
Neven Tunjić: Estamos muy felices de formar parte de Babel Music XP, sobre todo porque es un espacio que reúne a muchos músicos, estilos y mundos diferentes. Cada vez que participamos, aprendemos algo nuevo. Por ejemplo, mientras ensayábamos y luego paseábamos, escuchamos a alguien tocando y dijimos: “Oh, qué bonito modo, qué melodía tan interesante”. A veces incluso conoces gente, conectas con ellos y de ahí surgen colaboraciones. Estamos agradecidos por esa oportunidad.
F!: Selma y Neven, he leído que vuestra banda se formó en la universidad de Sarajevo, ¿es así?
N.T: Sí. Aunque Selma lleva tres años en la banda, los miembros originales somos yo, Najat (acordeón) e Irfan (batería). Empezamos cuando aún estábamos en la universidad.
F!:¿Cómo definiríais vuestra música? Selma Droca: Se basa en la música tradicional bosnia llamada sevdalinka, o música Sevdah. Durante muchos años hemos tocado canciones tradicionales de Bosnia y de otros países de los Balcanes: Serbia, Croacia, Montenegro, Macedonia…Pero en el último disco empezamos a escribir nuestras propias composiciones inspiradas en esa tradición. Así que, en cierto modo, ha sido un nuevo comienzo.
Después de la pandemia del COVID, nos centramos en crear más música original. Pero también seguimos promoviendo el Sevdah tradicional.
F!: ¿Y podríais explicarnos un poco qué es el Sevdah?
N.T: La palabra “Sevdah” proviene del árabe y puede significar amor, melancolía… especialmente amor no correspondido. A lo largo de los años, el Sevdah ha vivido gracias a la tradición oral. Es una música que nace del pueblo y que se transforma con cada intérprete. S.D: Es decir, si yo te cuento una historia, y tú la cuentas a otra persona, la vas a modificar con tus emociones. Eso pasa con la sevdalinka: cada interpretación la transforma. No tenemos partituras originales, todo va cambiando con el tiempo… así que nosotras también la reinterpretamos, pero desde otro lugar.
F!: ¿Por eso de "reinterpretar" algunas personas dicen que vuestra música suena a jazz, soul o clásica? S.D: Sí, porque estudiamos música clásica, jazz y otros estilos en la Academia de Música de Sarajevo. Queríamos incorporar todo eso a nuestra música para crear un sonido moderno, conectado con nuestras vivencias y con el presente.
También hablamos de los desafíos actuales. No solo contamos viejas historias; queremos escribir nuevas.
F!: ¿Habéis recibido muchas críticas por eso, por modernizar esta tradición?
N.T: Sí, claro. Siempre hay quienes prefieren la versión más tradicional. Lo entiendo: hay elementos con los que la gente se identifica profundamente. Pero también hay una comunidad muy grande que ama esta nueva etapa del Sevdah que estamos viviendo.
Lo importante es mantenerlo vivo.
S.D: Y además, si no te gusta algo, simplemente no lo escuches. No pierdas tu tiempo criticando.
F!: En España pasa algo parecido con el flamenco. Cuando se le añade electrónica, también surgen muchas críticas.
N.T: Exactamente. A nosotras nos pasó lo mismo cuando colaboramos con el guitarrista flamenco Luis Robisco. Grabamos una canción llamada Bajami, intentando unir Sevdah y flamenco.
Y sí, hay gente que nos dice que eso “no se puede hacer”, pero lo hacemos igual.
(Bajami – Divanhana ft. Luis Robisco)
F!: ¿Qué mensaje o sentimiento queréis transmitir al público?
N.T: Nuestra música habla de cosas simples, cotidianas, que nos importan: como tomar café, la belleza de las mujeres de Bosnia, o nuestros paisajes. Cada sevdalinka es como un mensajero al mundo, hablando bien de nuestro país. Queremos ser embajadores de lo bonito de Bosnia.
F!: En nuestro medio amamos la música balcánica. Hemos visto muchas
bandas, y siempre en la música de los Balcanes hay mucha emoción y
muchas historias. ¿Qué mensaje o sentimiento queréis transmitir a
vuestra audiencia a través de vuestra actuación? ¿Hay alguna historia
detrás de alguna canción, algo especial?
N.T: Nuestra
música habla mucho sobre la tradición, sobre cosas que como comunidad,
como bosnios, amamos: por ejemplo, tomar café, que es muy importante
para nosotras. También sobre la belleza de nuestras mujeres, o sobre la
belleza de nuestro país, de la naturaleza.
Cada sevdalinka es como
una pequeña parte de nuestra vida. Como un pequeño mensajero al mundo,
diciendo algo bonito sobre Bosnia. Intentamos hacer eso: ser embajadores
de las cosas buenas que tiene nuestro país.
F!: Bosnia es una mezcla de culturas…
N.T: Sí, totalmente. No hay muchos países en Europa con tanta diversidad. Y queremos mostrar esa riqueza cultural.
F: Hablando de ciudades, ¿hicisteis un álbum en directo en Mostar? ¿Tiene algo especial esta ciudad?
N.T: Sí. Mostar es una de las grandes ciudades de Bosnia. Allí dimos un concierto durante la gira de nuestro álbum Zukva (2016), y fue tan especial que decidimos grabarlo y publicarlo.
S.D: Fue un momento mágico. Para nosotras, la energía es fundamental. En los conciertos íntimos o en festivales grandes, siempre buscamos esa conexión con el público. Queríamos capturar esa energía también en el estudio, así que invitamos a nuestra comunidad online a grabarse cantando una canción tradicional conocida. Vamos a incluir sus voces en nuestro próximo disco, que saldrá en septiembre. N.T: Y por responder a la pregunta: Mostar es especial, sí, pero no es única en Bosnia. Casi todas nuestras ciudades son así de diversas. Tal vez esa sea la única constante en nuestro país: la diversidad.
F!: ¿Y “mágico” significa que todo el mundo estaba conectado en el momento, tanto el público como vosotr@s?
S.D: Exacto. Para nosotras la energía es muy importante, tanto en formato íntimo como en grandes festivales. Queremos tener esa energía y compartirla con el público. Vamos a sacar un nuevo álbum en septiembre, y en una canción queríamos reunir a la gente.
Porque en vivo tienes al público delante y sientes su energía, pero en el estudio solo estás tú, el productor y el ingeniero de sonido. A veces falta esa espontaneidad. Por eso quisimos sacar este live de Mostar.
Pedimos a la gente en nuestras redes sociales que grabaran sus voces con esa canción una tradicional muy conocida y nos enviaran sus grabaciones. Queremos incluirlas en el álbum.
F!: ¿Recibisteis muchas?
S.D: Sí, ¡muchísimas! Desde Australia, Serbia, Montenegro, Canadá, Suiza, Suecia… de todos los lugares donde hemos tocado antes. Y eso, eso es lo que nos da combustible. Esa vibración, esa unidad.
N.T: Para nosotros cada concierto debería ser mágico. No grabamos todo y luego vemos qué suena bien. Solo grabamos cuando sentimos que algo real está pasando. Y eso está profundamente ligado a la emoción. La música no debería ser rutinaria. Debería tener alma. Y cuando todo lo demás acompaña el sonido, el público, los técnicos , entonces la magia fluye.
S.D: En los últimos años hemos tocado muchos conciertos donde todo se alineaba, y eso es lo que nos hace disfrutar tanto de este camino. Intentamos vivir el presente, mantenernos frescos. Al final, el punto de partida y de llegada para nosotros como banda es que nos guste lo que hacemos. Si no nos convence a nosotros, ¿por qué le gustaría a los demás?
N.T: Y tampoco buscamos gustar a todo el mundo. Hay música que yo mismo no escucho. Solo queremos sentirnos libres. Y eso es importante, porque venimos de un país lleno de contrastes y diversidad. Y realmente vivimos felices en ese país.
Siento que el mundo necesita más diversidad, no menos. No entiendo cómo alguien puede ver la diversidad como un problema. Para nosotros, es aprendizaje constante.
F!: Habéis tocado antes en el festival Balkan Trafik, ¿verdad?
F!: Está bien, esta es vuestra música, viene de vuestro país. Pero cuando se habla de música balcánica a nivel internacional, muchos dicen que ya no tiene futuro, que fue un fenómeno de los 90. ¿Qué opináis?
N.T: No estás equivocado en tu pregunta, pero nosotros nunca decimos que somos una banda “balcánica”. Siempre decimos que hacemos música de Bosnia.
S.D: Exacto. No sentimos que hagamos música “balcánica”, al menos no en el sentido en que suele entenderse: las fanfarrias, las trompetas serbias, Goran Bregović… Nuestro sonido es distinto. A veces usamos trompetas, sí, pero con un enfoque más elegante, incluso con toques de jazz.
Ayer mismo escuchábamos la grabación del concierto en Mostar, y hay momentos muy suaves, muy íntimos. No es una música que quiera captar la atención desde el primer segundo, como suelen hacerlo las fanfarrias. Hoy, caminando por Marsella, escuchamos unas trompetas a tres calles de distancia. Nuestra música es otra cosa… algo más sutil.
F!: Muchas gracias por esta charla y por compartir vuestra energía con nosotros. ¡Buen concierto esta noche en Marsella, y nos veremos en el Welcome in Tziganie!
Nos reencontramos con Isam Elías, mitad del dúo palestino Zenobia y artista en solitario, en el corazón del Babel Music XP, el vibrante mercado musical celebrado en Marsella.
Desde que lo conocimos en 2019 en el festival Músicas del Mundo de Sines (Portugal), su carrera no ha hecho más que expandirse: ha pasado de los escenarios del Medio Oriente a una residencia artística en la Cité des Arts de París, y ha abierto un nuevo camino como solista, sin dejar de impulsar Zenobia con fuerza internacional. En esta conversación íntima, Isam nos habla de identidad, de los puentes entre tradición y modernidad, del papel de las mujeres en su obra, y del futuro de la música árabe electrónica.
Festivaleros!: ¿De dónde vienes y cuál es tu formación musical?
Isam Elías: Nací en Haifa, en Palestina. Empecé a tocar el piano clásico con seis años, estudiando a Bach, Chopin y Beethoven. Recientemente, me aceptaron en una residencia artística en la Cité des Arts de París, lo que me permitió mudarme a Europa. Ha sido un gran cambio para mi vida personal y profesional.
Festivaleros!: Nos conocimos en 2019 en el festival de Sines, Portugal. Desde entonces, ¿qué ha cambiado en tu vida musical y personal?
IE: Mucho. Zenobia fue mi primer proyecto serio, junto a Nasser. Nos permitió salir de Palestina, tocar en festivales internacionales, firmar con Crammed Discs, colaborar con Acid Arab y conseguir una agencia de booking. Todas estas conexiones impulsaron muchísimo mi carrera. Y mudarme a París amplió todavía más mi red de contactos y posibilidades artísticas.
Festivaleros!: ¿Cómo describirías la diferencia entre Zenobia y tu proyecto en solitario?
IE: Son dos mundos distintos. Zenobia es más directo, potente, orientado al dancefloor, con mucha energía. Mi proyecto en solitario es más íntimo. Mezclo música clásica occidental, folclore árabe y electrónica, con un enfoque especial en el piano. Es un viaje emocional más narrativo. Paso de momentos muy suaves y melódicos a pasajes electrónicos más intensos. Me permite expresarme con más libertad.
Festivaleros!: ¿Cómo fue construirte un espacio artístico en París? IE: París me ha dado lo que no tenía en Palestina: una comunidad artística diversa. En Haifa no puedes colaborar fácilmente con músicos sirios o libaneses por cuestiones políticas. Aquí he podido trabajar con artistas de toda la región árabe. He colaborado con libaneses, sirios… Eso ha enriquecido muchísimo mi música. Siento que estoy tejiendo puentes entre tradiciones. Además, la energía cultural de París es muy inspiradora.
Festivaleros!: Hablando de Zenobia, me gustó mucho "Warriors Never Die". ¿Qué motivó ese trabajo?
IE: Ese EP es un homenaje a las mujeres palestinas. Durante la Intifada y a lo largo de nuestra historia, ellas han sido pilares de la resistencia. Queríamos resaltar su papel desde un lugar poético, no literal. Por eso tomamos canciones y poemas tradicionales cantados por mujeres. Invitamos a dos amigas de Nazaret —que no son cantantes profesionales— para grabar con nosotros, y también colaboramos con la artista libanesa Youmna Saba, que es maravillosa. Fue un proceso muy especial.
Festivaleros!: ¿Cómo ves la fusión entre música árabe y electrónica?
IE: Ambas tienen reglas muy distintas. La música clásica árabe tiene el sistema de maqams, que es muy emocional y preciso. No puedes simplemente “copiar” un maqam y ponerlo encima de un beat. Y la electrónica también tiene su lógica y sus texturas. Para fusionarlas bien, hay que tener una mentalidad abierta desde los dos lados. Muchos músicos árabes son algo reacios a experimentar, y lo mismo pasa en la electrónica: hay quien solo piensa en el bajo (hace un sonido de bajo con la boca) y no presta atención a las melodías. Si logras respetar los códigos de ambos mundos y crear un lenguaje propio, el resultado puede ser muy poderoso. Creo que esa es la fuerza de Zenobia.
Festivaleros!: ¿Cómo es esa dualidad cultural en tu proceso creativo?
IE: Prefiero no verlo como una dualidad, sino como una riqueza. La música árabe tiene siglos de tradición y un lenguaje emocional muy profundo. La electrónica también es una tradición más joven, pero con sus propias herramientas y estructuras. Cuando se encuentran sin prejuicios, pueden crear algo completamente nuevo. A mí me gusta pensar que no estoy mezclando “lo tradicional” con “lo moderno”, sino desarrollando un nuevo lenguaje.
Festivaleros!: ¿Dónde está Zenobia ahora? Tú estás en París, Nasser está en Palestina...
IE: El proyecto sigue vivo. Seguimos componiendo y tocando juntos. De hecho, vamos a tocar en el festival MIX en Lyon en un par de semanas, y luego en Paleo y Sziget. También estamos terminando un nuevo EP con Acid Arab, que saldrá con Crammed, y un nuevo álbum nuestro que se lanza en agosto. Compartimos archivos, trabajamos a distancia, o nos encontramos cuando puedo viajar. Zenobia nos abrió muchas puertas, y no queremos dejarlo ir.
Festivaleros!: ¡Qué bien! Entonces ¿estás trabajando en un nuevo álbum? IE: Sí, ya está terminado. Sale en agosto. Todas las pistas están listas, y ahora estamos planificando el lanzamiento. Antes del álbum sacaremos varios sencillos. Y, como te dije, también está el EP con Acid Arab. Se vienen muchos lanzamientos este año. Festivaleros!: Para terminar, ¿cómo ves el futuro de esta música híbrida que nace entre lo árabe y lo electrónico?
IE: No lo llamo “mezcla” ya. Creo que ya es un género propio. Cuando veo videos de hace 20 años en bodas palestinas, ya había DJs mezclando con dabke y cantantes tradicionales. Hoy en día hay muchos artistas en toda la región —en Siria, Líbano, Palestina, Jordania, Egipto— que están explorando estas fusiones. Hay muchísima riqueza en la música tradicional árabe y todavía muchos terrenos por explorar. Creo que esto no es el final, ni un pico: es solo el comienzo. Hay mucha demanda, y eso genera más artistas, más ideas, más innovación. El futuro de esta música híbrida está lleno de posibilidades.
Festivaleros!: Muchas gracias por compartir tanto con nosotros, Isam. IE: ¡Gracias a vosotros! ¡Salud!
La Louuve nació en Nigeria y desde los 13 años vivió en Argelia. Cuando llegó a Francia, necesitaba crear. Sabía que trabajaría en la industria musical o cultural, porque necesitaba ese vínculo entre su nueva identidad francesa y sus raíces argelinas.
Hemos tenido el placer de encontrarnos con la DJ La Louuve, en Babel Music Xp y conocer un poco de su historia y su acelerada carrera como DJ.
Festivaleros!: ¡Bienvenida! encantada de conocerte! La Louuve: gracias, encantada también de conocerte.
F!: Me gustaría saber algunas cosas sobre tu carrera, ¿cuál es el origen de tu nombre?
LL: Vale, mi nombre es La Louuve, que en francés significa “la loba”. En “amazigh” (bereber), mi verdadero nombre es Tayeb pero cuando los franceses llegaron a Argelia, nos dieron nuevos nombres, así que mi primer nombre es Lulu que suena como loup (lobo) en francés. La Louuve es la versión femenina, así que tomé ese nombre y lo feminice, también como una forma de apropiarme de esa historia de colonización. Es como algo esquizofrénico, porque es algo doloroso, pero también poderoso. También, en francés decimos “la meute” (la manada), y con Lulu decimos el lobo y la manada. No sé cómo se traduce exactamente “la meute”, quizás como “la madre” o “la manada” en español o árabe...y hay algo más, cuando mezclo en el escenario, siento también que a veces hay amigos que vienen a bailar a mi alrededor, o con el público…hay algo que tiene que ver con esa energía, de dar y recibir. Este intercambio es muy importante en esa idea de “la meute”.
F!: ¿cómo o por qué decidiste ser DJ? ¿Venías de otra carrera?
LL: Empecé trabajando en la industria musical, en producción, con agencias de booking y también organizaba fiestas en París con mi asociación en ese momento. Y así empezó todo. Ser DJ llegó hace dos o tres años, porque una amiga tenía un bolo y no podía hacerlo y me dijo: "tú conoces esta música, ¿puedes reemplazarme?". Y yo le dije: "pero si no soy DJ" y ella me dijo: "tú puedes", y así aprendí en tres días con ella, que es una artista tunecina, productora y también DJ. Me enseñó lo básico, y empecé con ese bolo. Yo pensé: "solo voy a pinchar en fiestas de amigos o con gente que conozca mi historia musical" y luego se volvió viral, creo, por las redes sociales, porque conozco a mucha gente y la gente empezó a hablar de ello, por la fuerza de lo que represento.
F!: ¿Cómo fueron esos inicios?
LL: Al principio, técnicamente no era buena. Empecé como selector, más que como DJ. Haciendo selecciones más que trucos. No creo que la parte técnica sea lo más importante. Lo más importante es la música y lo que traes al público, porque cuando estás en el escenario, representas algo, no puedes simplemente pinchar y estar conectada sólo con la máquina, prefiero conectar con la gente, dar alegría, sonreír, bailar. Eso es lo que intento ser: una reina en el escenario, mantener esa energía con la gente. Esa es la fuerza de La Louuve y creo que se volvió viral. Cuando empecé, dije que aceptaría todos los bolos, pagados o no. Incluso si era mala DJ o más una selector, necesitaba traducir mis miedos y mi falta de confianza. A veces tenemos que silenciar esa voz interior y simplemente actuar. Hay una escena muy grande dominada por hombres. A eso lo llamo el “síndrome del impostor”. Creo que los hombres no se hacen tantas preguntas antes de pinchar. Solo hacen su trabajo. Pero creo que también es bueno pensar en lo que haces, evolucionar con tu pensamiento, y transformar eso en algo más profundo y fuerte sobre el escenario. Yo he tenido que estudiar, profesionalizarme lo más que pueda, solo para sentir esa confianza. Siento que tengo que demostrar que soy buena.
F!: ¿Sientes que estás haciendo un trabajo como referente para las nuevas generaciones?
LL: Al principio no pensaba tocar solo música árabe, mezclaba otras cosas. Pero luego se volvió más preciso, porque era importante para mí destacar esa música y decir: esta música existe, es actual, hay muchos productores increíbles, hombres y mujeres. Ser una referencia es importante. Si soy referente para niñas u otras personas, también es un intercambio, porque tú también evolucionas con la gente que puedes influenciar positivamente. Así que sí, creo que es importante ser una referencia positiva y decirle a todas las chicas del mundo que pueden hacer lo que quieran. Si quieres ser productora, cineasta, o lo que sea, puedes hacerlo. Y si verme en el escenario les da ese impulso, si puedo compartir un poco de esa luz con otras mujeres del mundo, para mí es súper importante. Porque ser DJ también es trabajo. La gente piensa que no lo es, que ser DJ es solo divertirse, beber, pero no, también estamos trabajando. Estamos dando algo de nosotros mismos. Es como estar desnudos. Así que cuando hago eso, necesito estar súper alineada conmigo misma, y estar verdaderamente clara con lo que quiero decir.
F!: Tu música, tu cultura, ha sido muy censurada y no hay suficientes espacios en Europa, y tú ahora estás ocupando un lugar. ¿Cómo es ocupar este lugar ? ¿Cómo es ese proceso?
LL: Creo que el proceso empieza con hacer, con estar en acción. Incluso si, como decíamos, no tienes confianza en ti misma. Por ejemplo, la música Raï es una música que viene de la colonización francesa y era de personas beduinas que trabajaban en las tierras, y empezaron a cantar mientras cultivaban para los colonos franceses. Entonces empezó con ese mensaje de ser reducidos a un pueblo indígena. Nunca se esperó que este género fuera internacional. Yo vengo de Orán, que es la ciudad del Raï. Para mí, es el primer género musical del mundo árabe, desde Oriente Medio hasta el norte de África, que se vuelve internacional. Y no es un subgénero, es un género en sí mismo. Tiene influencias de otras músicas, pero su base es propia. Así que, para mí este ejemplo muestra cómo hay un “compartir”, porque esta música le habla al corazón de quienes vienen de ahí, y también puede abrir la mente a quienes lo descubren por primera vez. Y para mí, si eso funciona con estos dos tipos de franceses —los que tienen origen y los que no—, entonces hice un buen set, misión cumplida!
F!: Hablemos de tu público, mezcla entre franceses/europeos y árabes…
LL: Tocar para personas europeas que no conocen realmente esta música, o que la conocen pero no la escuchan porque no es mainstream o pop es impresionante porque, por ejemplo, hay muchos franceses blancos que vienen a mis sets y dicen: "Wow, he descubierto esto", o "ya lo conocía, pero gracias a tu remix lo he redescubierto". Es un gran trabajo tener este público tan diverso. A veces hice sesiones de Raï en bares donde había un 90% de argelinos, porque vinieron para eso, como un revival de las canciones de antes, y resulta que hay franceses que simplemente están en el bar, tomando algo, y se sorprenden y aprecian el género. Porque es una sorpresa, y también porque la música es universal. Pero los medios hoy son muy duros con la comunidad árabe. Desde el 11-S, todo cambió. Por ejemplo, hay un artista franco-marroquí-americano que dice: "antes del 11-S, yo era exótico, todas las mujeres me querían, la gente me amaba en Francia. Y después, todo cambió: me convirtieron en terrorista, en alguien estimado de forma negativa". Para mí, tocar música árabe revierte eso. Es como decir: somos mucho más que eso. Somos mucho más que mala vibra o mala imagen.
F!: Y ya para terminar, eres mujer, de la nueva generación y en la industria de la música magrebí. ¿Cómo es? ¿Cómo ha sido tu experiencia?
LL: Quiero decir, lo bueno, lo malo y lo peor. En general, soy recibida muy bien, incluso por los equipos técnicos o los lugares que me invitan. Pero a veces te enfrentas a hombres que te hacen mansplaining o cosas así. Pero intento enfocarme en mí misma y mostrar que soy fuerte. Intento limitar la interrupción o la fuerza superior que quieren imponer. Y también minimizar la victimización. Cuando estoy en el escenario, me importa un carajo. No soy mujer, no soy hombre. Sé que soy mujer, pero soy algo más que eso.
Un año más el Festival de Músicas del Mundo de Sines (FMM Sines) se celebrará a finales de Julio en este pueblo de la costa alentejana portuguesa 100 kms al sur de Lisboa.
Un festival multipremiado que aboga claramente por una "diversidad real y no cosmética, y una celebración del arte, de la vida y del espíritu cosmopolita" y que este año cumple la friolera de veinticinco años.
Ya os hemos contado en otras ediciones las bondades del festi, su indudable estatus dentro del mundo de la World Music, sus cuidados carteles, la energía y la alegría que contagia y hasta una guía práctica para saber todo lo necesario antes de visitarlo.
Recientemente han anunciado el cartel para la edición de este año, que ocurrirá del 18 al 20 de Julio en su primer tramo gratuito en la pequeña villa de Porto Covo y se trasladará 20 kms al norte hasta Sines para los actos principales del 21 al 26 de Julio.
Como es costumbre, la oferta de conciertos y de actividades paralelas del festival es amplia y se intensifica del miércoles 23 al sábado 26.
Un total de 48 conciertos tendrán lugar entre los diferentes espacios del festival, de artistas de orígenes tan dispares como Palestina, Mozambique, Indonesia, Angola, Brasil, Irán, Colombia, Senegal, Mongolia, Reino Unido, Jamaica...por citar algunos, y por supuesto Portugal y España, para un total de 35 países diferentes representados.
Destacar artistas entre esta nutrida selección se antoja difícil pero podemos dar algunos de los nombres más reconocidos como la leyenda jamaicana Max Romeo, la mexicana Julieta Venegas, Youssou N'Dour u Orchestra Baobab desde Senegal, Zombie Nation desde Brasil, 47Soul, Bazzookas, Rokia Traoré, El Misterio de las Voces Búlgaras (el coro de voces más importante de Bulgaria acompañados de un cuarteto de cuerda), Maestro Espada desde Murcia o The Quarry desde Galiza.
Recordamos que los conciertos en Porto Covo son todos gratuitos y desde el 23 de Julio en Sines habrá cuatro conciertos de pago al día en el precioso marco del Castillo de Sines, siendo el resto también de acceso libre en diferentes puntos del pueblo, acabando cada noche en una explanada a pie de mar.
Os dejamos el aftermovie del año pasado para que os hagáis una mejor idea de lo que ofrece el FMM Sines. Y os iremos contando novedades en los próximos meses.
AYOM es un grupo musical que fusiona sonidos brasileños, tropicales, afrolatinos y afro lusitanos, influenciado por la cultura cosmopolita de Lisboa y Barcelona. El proyecto se originó cuando Jabu Morales conoció a Alberto Becucci y Timoteo Grignani en Barcelona, donde comenzaron a componer música que mezcla ritmos de todo el mundo.
Su nombre, AYOM, hace referencia al "Señor de la Música" de la mitología afrobrasileña, simbolizando una conexión con las tradiciones musicales y culturales. La banda está compuesta por la brasileña Jabu Morales, conocida por su voz y habilidades virtuosas en percusión; Alberto Becucci, acordeonista italiano; Timoteo Grignani, percusionista italiano e investigador de ritmos; Ricardo Quinteira, guitarrista angoleño; Walter Martins, músico y DJ angoleño; y Francesco Valente, bajista italiano especializado en música brasileña y afro.
F: ¡Hola, Jabu! Para quién aún no te conocen ¿podrías contarnos un poco sobre ti y tu trayectoria musical?
Jabu Morales: Hola, soy Jabu, es un placer hablar con vosotros. Soy de Minas Gerais, llegué a España en 2008 y vine a estudiar música en el conservatorio Liceu y mi escuela de vida siempre ha sido la cultura popular de Brasil (ahí llamamos “brincadeiras populares”).
Desde muy joven empecé con la capoeira, después en 2000 conocí el Maracatu, una manifestación muy potente de Noreste de Brasil, que es como la coronación de los reyes negros, que tiene una percusión muy potente que acompaña las salidas que hacen en el carnaval.
Siempre ha sido esta mi herramienta de comunicación, las manifestaciones con su oralidad, con su cuerpo muy activo y con la integración entre los que escuchan y los que cantan como si fuera un baile, un circuito que se tiene que cerrar.
En 2010 grabé mi primer disco con mis composiciones, en 2015 el segundo disco y siempre estuve en proyectos con mucha gente y me encanta coordinar y dirigir.
Entonces, llegué a España y fundé un grupo de maracatu: Maracatu Mandacaru, y con esta gente hemos traído maestros para impartir talleres y conocí mucha gente, mis alumn@s se convertirán en mis amig@s. Estoy también en un grupo de mujeres que estuvimos activas por algunos años que se llamó Tambor de Saia, que era percusión y voces, haciendo un recorrido por las culturas populares de Brasil.
Y también en 2015-2016, fundé un cuarteto de forró, que es un género de Brasil, también con mujeres, que se llama Madame Baião , con estas chicas trabajamos hasta hoy. En 2018 conocí a un grupo de músicos multiculturales, italianos, griegos y angolanos, y empezamos a componer juntos y con esta gente fundamos Ayom, que es el proyecto que trabajo actualmente,
Con Ayom viajo muchísimo por Europa, es mi actual familia, empresa, terapia, toda la vez. Actualmente estamos con Ayom estrenando el segundo álbum, que se llama Sa.li.va, producido por un grandísimo artista de Brasil que se llama Kastrup, que también se ganó un Grammy por el disco que produjo Elza Soares, se llama Mulher do fim do mundo.
Estamos trabajando los conciertos de release del disco Sa.Li.Va en Barcelona, Madrid, Tarragona, Lisboa y Firenze.
F: En Festivaleros hemos seguido tu carrera desde los inicios de Ayom. ¿Podrías compartir cómo fueron los comienzos de la banda y cómo ha evolucionado tanto musical como personalmente con los miembros actuales?
J.M: Me alegra mucho que habéis seguido el camino y los pasos de Ayom desde el principio. Ayom fue como un fruto de los encuentros, que Barcelona tiene este magnetismo, es una ciudad que crea encuentros así muy inusitado y muy potentes, entonces nos conocimos ahí.
Yo tenía una noche semanal en Diobar, que es una sala de world music en Barcelona, y los chicos estaban de paso por la ciudad. Tenían un proyecto de forró y nos conocimos porque vinieran tocar en Diobar. Ahí nos encontramos y hubo ya un buen rollo desde el principio y seguimos hablándonos. Yo antes componía sola y desde entonces empezamos a componer juntos.
Yo buscaba un proyecto, una banda para mis canciones y mis composiciones y ellos buscaban una compositora y una vocalista para su proyecto. Ellos tocaban antes forró y querían ampliar un poco el repertorio, muy empapados y enamorados de la musicalidad de Lisboa, que son músicas afro lusitanas, músicas de Angola, Cabo Verde y Brasil.
Esto para mí resultó muy fascinante porque hay una similitud tremenda de esta sonoridad y conocía poco. Entonces, he podido profundizar más en estos nuevos colores que los veía muy, muy afines, de la música brasileña, pero tenían otros matices, que es la música de Cabo Verde y Angola
Ellos me han traído esta oportunidad y ahí empezamos a componer y decidimos grabar para tener, como sí, muchas pretensiones, para tener una idea de lo que podía ser este encuentro. Salió el primer disco "Ayom" y tuvo un reconocimiento muy impresionante. Luego, conocimos gente que estuvo dispuesta a ayudarnos, como agentes, managers y todo esto, y de ahí nació el Ayom.
Ahora pensando en lo que fue para cómo está el segundo disco, cómo evolucionamos musicalmente y a nivel de estructura, hemos visto que al principio la cosa cogió fuerza muy instantáneamente, sin pretensiones, y hemos avanzado mucho sin darnos muy bien cuenta del camino que hacíamos.
Ahora es como haber organización y ahorro de energía y percibir dónde se optimiza más la energía que se tiene que poner entre componer las músicas, los arreglos, organizar las ideas...
La estructura hay que tenerla, para que esto se convierta en algo concreto y que logremos alcanzar en los países y comunicar bien y que los esfuerzos para hacer conciertos y tocar en festivales se puedan poner en una cadena en que esto siga avanzando y que podamos seguir comunicando con los públicos locales, con los periodistas.
Como todo, tiene que entrar en una estrategia más a corto plazo, a largo plazo, y para organizar todo esto hace falta una expertise que los artistas van ganando con los años en los escenarios
Los agentes y managers tienen más claro estas estrategias. Hemos visto con los pasos de los años, cómo poco a poco vamos enterándonos de cómo aprovechar mejor la energía para que podamos dejar la gran parte de la energía fresca, mental, artística, para la parte musical, que es lo que hacemos de mejor.
F: Han estado de gira por Europa, tocando en diversas salas y festivales. ¿Tienes alguna anécdota especial o algún momento memorable que te gustaría compartir con nosotros?
J.M: Bueno, después de haber girando tanto y haber tocado en salas y festivales, hubo una historia muy curiosa cuando era el momento de la pandemia, todo el mundo encerrado con mucho miedo y incertidumbre.
Recibimos una invitación para tocar para la nochevieja en un isla privada en las Maldivas. Pensamos al principio que era en broma, que era un timo o algo absurdo, y al final no, fue algo real. El organizador nos encontró por internet, le pareció curiosa nuestra música y nos invitó. Toda la organización fue impresionante, hubo muchas pruebas de Covid antes, los billetes a Maldivas eran absurdamente caros, pero ellos se encargaron de todos los gastos.
Finalmente fuimos, tocamos en un restaurante para treinta personas, con medidas de distancia Covid del escenario hasta el público, Tocamos el primer día, y la noche del 31. Decidimos además, de hacerle una fiesta para el staff, porque estábamos en una parte reservada de la isla, sin contacto con los huéspedes, y había unas cuatrocientas personas del staff para atender a cien personas invitadas.
El concierto para el staff fue muy divertido, lo pasamos genial, fue increíble, nadie se podía creer lo que estaba pasando.
Una de las cosas bonitas de haber tocado tanto es de darse cuenta que el público llega a un punto de emoción y de catarsis. Sobre todo los que no entendían las letras, sentían muy tocados y muy conmovidos por la carga emocional que allí compartíamos, y tocados por la fiesta y la celebración que tenemos en los conciertos y esto desde el principio.
Hemos visto que al entender el background cultural de cada uno de nosotros en el escenario se crea una empatía hacia nosotros. Esta complicidad que tenemos con el público es la emoción. A raíz de esta emoción nació el segundo álbum Sa.li.Va.
F: Vuestro nuevo álbum Sa.Li.Va, acaba de salir. ¿Cuál es su historia y cómo han sido las colaboraciones en este proyecto?
J.M: Pues, el Sa.Li.Va surge de esto que compartí, justo antes. Hemos visto que la gente se conecta y se emociona mucho, y no es como las miradas y los que vienen al final del concierto, no es algo distinto es como una luz.
Cuando tocamos en sitios donde hace frío, la gente dice que los llenamos el alma de esta experiencia, os vamos a calentar todo el invierno y que ha sido potente, que ha sido muy emocionante.
Personas que nos dicen: "No me entero de la letra, de lo que has cantado, pero me invadió una emoción muy fuerte, o sea, cosas muy profundas. Entrarán las ganas de que el lenguaje no nos apartara de la gente, pero que pudiéramos entender cómo conectar antes del lenguaje, que fuera como la emoción, el gran punto de comunicación, y de ahí surge Sa.Li.Va.
El agua desde el primer álbum es un elemento muy significativo para nosotros, pero el agua del Atlántico que conecta los pueblos y conecta a la gente y las culturas que nos inspiran.
Sa.Li.Va sería como este agua primordial, el agua anterior que todos tienen, que está presente en la comunicación. Y aparte de esta organicidad y que sea anterior al lenguaje, también Sa.Li.Va es un acrónimo de las pulsiones y de las emociones que nos inspiran a crear y a componer y hacer música,
Son canciones para el sagrado, el etéreo, el más allá del palpable, canciones para la libertad, el amor, el disfrute y la catarsis, y canciones para el valiente y lo que tiene que ser recontado, reajustado tiene que ser como de la protesta. Entonces, el Sa.Li.Va trae estas tres almas y la intención de comunicar más allá del lenguaje.
F:Vives en Barcelona desde hace tiempo y próximamente presentaréis vuestro disco en la sala Paral·lel 62. ¿Qué representa esta ciudad para ti en el plano musical y qué significa esta fecha para vosotros?
J.M: Ahora haremos la presentación del disco en Barcelona, en la sala Paral.lel 62 , también en Madrid, en Temple Club, y el 10 de noviembre en Tarragona, en un festival lindo de world music, que se llama Festival Sereia. Será en un convento en el medio de la naturaleza, en una instalación preciosísima por la mañana. Nos hace mucha ilusión todo esto y todas estas fechas en España.
Pues, tocar en Barcelona para mí es como volver a casa. La consagración en casa con mi familia, con mi gente. Es como presentar el diploma de formación para nuestros padres, así como cerrar el ciclo de haber tocado en todo el mundo, haber recibido los aplausos y el calor de todo el mundo, es lindo y en el alma, pero vivir esta experiencia en casa creo que nutre una parte muy profunda del artista, que es esta mezcla potente del reconocimiento profesional, cuando se combina también con una carga afectiva muy potente. Y esto significa tocar en Barcelona.
Musicalmente también poder compartir con gente que de verdad hizo parte de todo el recogido silencioso, este recogido duro, que no es lo que solemos compartir públicamente y poder compartir también musicalmente, es algo muy completo.
F: Por último, ¿qué planes tienen para el futuro? ¿Hay algún concierto o proyecto próximo que te emocione especialmente?
J.M: Ahora trabajamos en el estreno y toda la campaña de promover el Sa.Li.Va y, mientras tanto, vamos componiendo el tercer álbum que nos hace ilusión también. Y ahí tenemos previstas algunas relecturas, algunos clásicos que nos inspiran de canciones de Brasil, de Angola, Cabo Verde, canciones también de compositores de América Latina. Queremos ampliar un poco y hacer canciones también que canto en español. En este álbum Sa.Li.Va hay una canción en italiano y también queremos tener más canciones para los discos siguientes, para el tercer precisamente, y estamos trabajando en esto.
Es muy estimulante para nosotros sentir que nuestra música no cabe necesariamente en una etiqueta, que extrapola un poco los géneros predefinidos y tenemos hasta libertad artística para exprimirnos.
Entonces, esta situación es muy confortable, a la vez es muy desafiador encontrar maneras de definir el proyecto, explicar qué tipo de música hacemos. O sea, no hay estilo, es como un Ayom.
Entonces, volver a hacer un trabajo y un disco en que ya tenemos esta sonoridad de referencia, de cómo hacer lecturas de grandes clásicos, nos da mucho respeto para como no defraudar una expectativa de una escucha que ya tienes muy definida y crear algo absolutamente libre. Es muy emocionante y muy desafiador porque es como puede ser sorprendentemente para la escucha de los que conocen los antiguos clásicos, puede ser super lindo, pero también puede tocar en la sensibilidad de los que respetan los clásicos. Se tiene que mantener una expectativa, y esto tiene sus dos movimientos.