Dentro de las fechas marcadas en mi agenda, una estaba marcada en rojo: el 13 septiembre con el paso de ARA MALIKIAN en la plaza de toros de Granada dentro del ciclo 1001 Músicas CaixaBank. Llevo años escuchando a mi pareja hablar del violinista, de su trayectoria, su música, pero sobre todo de su personalidad, y me disponía a vivirlo en primera persona.
Con puntualidad empieza el espectáculo, y salen los
músicos uno a uno, cogen su sitio y empiezan a tomar la palabra uno a uno con
sus instrumentos con un juego de luces muy efectivo. La intensidad sube hasta
que hace su aparición el protagonista del concierto; iba a decir la estrella,
pero ARA MALIKIAN es lo que podemos definir como un antihéroe, y eso lo
explicaré más tarde.
Musicalmente, el violinista lo borda tanto con sus temas propios como en las adaptaciones que hace de temas clásicos como el “Capricho 24” de Niccolò Paganini, que ARA MALIKIAN impregna con su sonido transformándolo a sonidos cubanos, y evolucionando en un largo abanico de estilos.
Pero me habían dicho que ARA MALIKIAN era muy rockero sobre el escenario, y es verdad, ya que no para: se mueve, interactúa con sus compañeros, interpela al público, y lo demuestra con la versión de “Foxy Lady” de Jimi Hendrix.
Pero lo más destacado no son esas versiones, sino sus
temas propios donde demuestra su talento, ya que son asequibles, pero rebosan
creatividad, giros y ritmos, dejando al público saciado, tanto a los seguidores
más fieles como a los neófitos como yo que los descubrían esa misma noche.
No todos los héroes llevan capa; él no podría porque se
acabaría enrollando en cualquier parte con tanto girar, saltar y correr a lo
largo y ancho del escenario. Cuando digo que ARA MALIKIAN es un antihéroe es
cuando deja de tocar y coge el micrófono, con intervenciones que superan de
lejos a cualquier frontman
que haya conocido. Desde la humildad cuenta sus atascos creativos, cómo fue su
primera experiencia en el mundo del espectáculo sin «hacer nada» y cómo todo
ello le llevó a donde está uno de los mayores músicos del planeta.
Cuando algunos de los artistas famosos tienen opiniones
un poco polémicas se suele decir que hay que separar a la persona del artista,
pero nada más lejos de la realidad: la música es el reflejo del alma, y si su
creador no tiene un alma pura, puede llenar muchas cosas, pero nunca el
corazón, y una vez más ARA MALIKIAN demostró que tiene alma con su alegato
contra el genocidio de Palestina y en contra de todos los conflictos.
Gracias, Ara, por llenar mis oídos de música, pero aún
más por llenar mi corazón.
Fotos: María Villa







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