The Rolling Stones+Cuba
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Rolling Stones en Cuba 2016. Son las tres y media de la tarde. Marcial me deja en el semáforo de la 26, justo enfrente de la Ciudad Deportiva de La Habana.  No puede acercarse más. Todo está cortado. Me despido de mi taxista y nuevo amigo y salto del Lada para unirme al hormiguero humano que está rodeando el recinto en su camino hacia la puerta de entrada. Transitamos por una larga acera entre la valla y una fila de autobuses que no paran de vomitar gente. Acelero el paso. Solo hay una barrera de policía. Con sumo respeto se limitan a saludar y mirar algunas mochilas. A mi solo me toca el saludo. Solo limitan bebidas alcohólicas. Más o menos.

Rolling Stones en Cuba 2016.En una primera puerta la gente se acumula. Da acceso al primer anillo, el de pie de escena. Una chica  sale del tumulto, decepcionada. "Ya no entran más, ¡solo con invitación!". Corro hasta la siguiente puerta, que no es más que un agujero abierto en la verja. ¡Estoy dentro! El escenario no está lejos y aún no parece haber tanta gente como para no poder llegar lo bastante cerca. Intento salir de mi perplejidad y avanzar sin entretenerme con los diferentes personajes que me voy cruzando. A la altura de la primera torre de sonido me detiene una barrera que me separa del recinto de los elegidos. "Compadre, disculpe, ¿cómo se pasa a ese lado?", le pregunto al policía que tengo enfrente. Como suponía, me responde "solo con invitación".   

Elijo un lugar en el que queda un poco de espacio y con buena visibilidad y me instalo para cinco horas de espera. Ahora ya puedo mirar a mi alrededor. Veo camisetas de Metallica, de Pink Floyd, de Iron Maiden, de los Doors; banderas de Cuba, de Ecuador, de México, de Inglaterra, de Argentina, de País de Gales; individuos solitarios, grupos de amigos, familias enteras de hasta tres generaciones. En las pantallas del escenario se anuncia algo imposible: "Rolling Stones en Cuba". Y sin embargo, allí estamos.

Rolling Stones en Cuba 2016.
Nadie sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir, aunque todos esperamos que ocurra algo muy importante. Hay una curiosa tensión que contrarresta la simpatía tradicional de los cubanos. Entablar conversación cuesta unos minutos más de lo que es habitual en las calles de La Habana. Pero todo llega. "Es histórico". "Es como el concierto de Pink Floyd cuando el muro en Berlin". "Llevamos décadas esperando algo así". "Ya han venido otros grupos a tocar gratis a Cuba, esto no ha hecho más que empezar... pero los Rolling Stones, mi hermano!, esto no tiene comparación." Delante de mí, unos simpáticos italianos con sus gorras de guerrilleros compradas en la Habana Vieja están locos por saber dónde encontrar una camiseta de los Stones en Cuba. Una chica les saca de dudas: no las venden en ningún sitio, cada uno se ha fabricado la suya.

Rolling Stones en Cuba 2016.
A unos cincuenta metros a mi derecha, una tímida bandera de EE.UU. emerge como un periscopio. Se mantiene un par de minutos ondeando y desaparece. La operación se repite cada cierto tiempo y la bandera se mantiene a flote cada vez más rato. Un grupo de argentinos se han encontrado a unos ecuatorianos y gritan sin parar como en si estuvieran en La Bombonera: "Ecuador y Argentina que alegríaaa!". Se nos van pasando las horas intercambiando pareceres y algunas provisiones y nos damos cuenta de que son las siete porque ya no queda sitio para seguir sentados. A mi lado un señor le dice a su hija, Lisa, que es el momento de montar el teleobjetivo en la Nikon. Son una familia habanera y vienen pertrechados con cámara, dos objetivos, tableta y smartphone, un arsenal que parece insólito para un cubano medio.

Rolling Stones en Cuba 2016.A esas alturas ya estamos bastante apretados y no nos parece bien dejar avanzar a la inglesa y la coreana que nos empujan con la excusa de ser periodistas en su país. "Quedaos aquí con el pueblo, que lleva esperando durante horas. Y si no haber llegado antes. De todas maneras, en cinco metros encontraréis una barrera y no os dejarán pasar." La coreana quiere seguir intentándolo y desaparece en la multitud, pero la inglesa está harta de seguir a su amiga. "La he conocido hoy en un taxi y hemos simpatizado, pero yo me planto aquí: ya la encontraré luego." Es Angela. Me alarga una lata de cerveza Cristal. Me viene al pelo, porque estamos a 30 grados y no se vende nada de bebida en todo el recinto. La chica inglesa nunca ha visto a los Stones y aún así se arriesga a apostar sobre cuál va a ser la primera canción del concierto: para ella, Gimme Shelter,  yo estoy seguro de que será Jumpin' Jack Flash. Hay una Cristal en juego.

Dr. J


Continuación: Crónica del Concierto

Rolling Stones en Cuba 2016.

Rolling Stones en Cuba 2016.Todos a sus puestos. Las ocho y media en punto. Un vídeo de introducción nos atrona desde las pantallas y nos indica que salimos a escena en un par de minutos. Smartphones encendidos, banderas en alto, no tanto que no dejáis ver a los de atrás... "¡Somos el público de los Rolling Stones!" - nos repetimos, nerviosos- "¡todo va a salir bien!". Ladies and gentlemen, The Rolling Stones!

Las pantallas multiplican una gigantesca imagen de Keith Richards que avanza hacia nosotros lanzando los primeros acordes de Jumpin' Jack Flash. He ganado una apuesta. Perdemos los papeles. Unos agitan el smartphone, otros dejan la bandera por cualquier parte, hay quien intenta subirse a hombros del primero que encuentra, solo acertamos a alzar los brazos y gritar. Gritar muy fuerte. Es una sincera explosión de júbilo, una auténtica liberación.   

Rolling Stones en Cuba 2016
 It's only Rock'n'Roll (but I like it) y nos invade una especie de letargo. Angela tiene razón: los extranjeros somos los únicos que nos movemos. Nuestros compañeros cubanos están perplejos; en sus rostros, miradas vidriosas y sonrisas soñadoras. Una multitud de pantallas de teléfono se eleva sobre las cabezas como un enjambre de sofisticadas luciérnagas. "Buenas noches, mi gente de Cuba", suelta Jagger antes de dejarnos seguir segregando endorfinas con un memorable Tumbling Dice.

"Aquí estamos finalmente. Estamos seguros de que esta va a ser una noche inolvidable." y medio millón de gargantas se arrancan a acompañar con oooohooohs el estribillo de Out of Control. Los cuatro demonios están rejuvenecidos y se lo están pasando en grande. Mike ya se ha lanzado a hablar en español con su gracioso acento angloamericano y ha visto que funciona: "Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música aquí en Cuba. Pero aquí estamos, tocando para ustedes. Pienso que finalmente los tiempos están cambiando. Es verdad, ¿no?" Todos queremos creerlo pero nos lo vamos a pensar mientras nos regaláis All down the line. Libertad, gritan unos, Patria o Muerte, dicen otros. Hey, atentos, que seguimos estando en el concierto de los Stones, si no ya hablamos de eso otro día. Mira que el compañero Miguel está dedicando Angie a los cubanos románticos. Esta nos la sabemos todos así que todos a cantar como si fuéramos uno.

Rolling Stones en Cuba 2016Hasta aquí los preliminares. El primer clímax del concierto llega cuando encadenamos Paint It Black y Honky Tonk Women. La sintonía ahora es total. "La estamos pasando superbien!" -sigue Jagger- "Anoche fuimos a la embajada británica. Y  bebimos whisky y comimos fish and chips. Después comimos arroz y frijoles en un paladar. Pero lo más rico fue bailar rumba cubana!" Nos tiene en el bolsillo y lo sabe. Es el momento de presentar a la banda y dejarnos con su compadre y bucanero Keith Richards. Es el ratito  particular del pirata, con los inevitables You Got The Silver y Before They Make me Run y esos impagables destellos de complicidad con Ronnie Wood.

Rolling Stones en Cuba 2016
Midnight Rambler nos vuelve a traer a escena a los cuatro magníficos. Jagger se acerca con su armónica a Keith Richards y ambos se dejan llevar por la corriente abajo del Rythm'n'Blues. La versión se alarga porque Mike ha decidido hacernos cantar y no hemos podido negarnos. "Muchas gracias Cuba por toda la música que has regalado al mundo!" Como ya estamos calientes, vamos a cantarnos un Miss You, versión extendida, todos juntos y luego un Gimme Shelter y ahora a saltar como locos con Start Me Up. Oscuridad, luces rojas, símbolos diabólicos. Llega el momento de ver si en Cuba saben hacer wooohoos. Sympathy for the devil. Woohoos de sobresaliente. Pleased to meet you, señor Jagger. La canción se trunca de golpe y nos encontramos con un Brown Sugar que  sabe a despedida y se nos disuelve demasiado rápido en la boca. No nos podéis dejar así, exigimos satisfacción! Que no se mueva nadie hasta que vuelvan a salir.

El coro arranca la intro de You Can't Always Get What You Want y nos pone un nudo en la garganta. Pensamos en todos los que no están aquí con nosotros, familiares y amigos para los que tenemos la obligación de no olvidar nunca lo que nos está ocurriendo. Hasta el coro se acaba descalabrando hacia el final de la canción y no nos importa porque sabemos que deben de estar tan emocionados como nosotros. No hay problema, ya nos encargamos de cubrir su flanco aullando ... you get what you neeeeeed!! y repitiendo a gritos hasta la saciedad esa gran verdad: You Can't Always Get What You Want, pero si te lo curras tendrás lo que necesitas. Y por fin, Satisfaction, para que todo vuelva a estallar por última vez. La Habana aprende un nuevo himno revolucionario. Nonono! Yeyeyeah! Fin del orgasmo.

Rolling Stones en Cuba 2016

Solo la mitad del público se dirige hacia la salida. Los demás nos quedamos paseando sin rumbo o sentados sobre el césped, fumando el purito de después. Hemos hecho Historia. No nos vamos. Nunca nos marcharemos de la Ciudad Deportiva de La Habana. Esta noche durará toda la vida. 

Dr. J


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Rolling Stones en Cuba 2016

Rolling Stones, Cuba, Concierto, La Habana
25 de Marzo. Son las dos de la tarde en La Habana.

Se abren las puertas de la Ciudad Deportiva. Los primeros en entrar en el recinto han pasado toda la noche a la puerta. Joseph, en cambio, llegó a las 10 de la mañana y en unos minutos va a estar muy contento por haber podido acceder al pie de la escena. Viene de Seattle y conoce bien Cuba, pero esta vez está aquí sobre todo por el concierto. Viaja en solitario, pero en esta isla uno nunca esta realmente solo.

Exactamente a las dos de la tarde, Lisa y sus padres salen de su casa con dirección a la Ciudad Deportiva de La Habana. "No has olvidado el otro lente, ¿verdad?", pregunta el padre. Lisa señala su mochila y dice que lo lleva todo, incluido el teleobjetivo para la preciada reflex con la que esperan inmortalizar el momento musical más gigantesco ocurrido en su país en las ultimas décadas.

Rolling Stones, Cuba, Concierto, La Habana
Las dos de la tarde es la hora exacta a la que llega un bus urbano de Nuevo Vedado a Ciudad Deportiva. Dany, Gleybis y sus amigos bajan a toda prisa y revisan que el ron va bien escondido en las mochilas. Son estudiantes en la Universidad de La Habana. Medicina, Filología Inglesa, Ingenieria Química... El futuro cierto de un pueblo de incierto porvenir. Hoy algo va a cambiar: se piran las clases. Es el día de los Rolling!

A las dos de la tarde una inglesa llamada Angela comparte un taxi con una chica de Corea del Sur a la que no conocía de nada. Ambas son periodistas, pero están de vacaciones en Cuba. Nada más salir del taxi, Angela piensa comprar una remesa de latas de cerveza Cristal para pasar la espera. Dicen que lo primero que Raúl preguntó a Obama cuando se encontraron hace unos días fue "¿Cristal o Bucanero?" La Bucanero es mejor, pero la Cristal quita la sed de maravilla. El concierto es a las ocho y media... ¿Ocho latas serán suficientes?

Rolling Stones, Cuba, Concierto, La Habana

Dos de la tarde. Fulvio emprende el camino a la casa particular en la que se aloja. Los dueños le han propuesto cambiarse solo por un día a otra casa cercana porque tenían problemas de disponibilidad. Es italiano y fotoperiodista y ha pasado la mañana tomando fotografías de la gente esperando para entrar en la Ciudad Deportiva. Tiene el tiempo justo para el cambio de casa, revisar su Leica y correr al concierto.

Dos de la tarde en La Habana. Marcial espera la llegada del autobús de Trinidad en la terminal de Viazul. Si hay suerte, allí encontrará uno o dos clientes para redondear la mañana. Es taxista en La Habana y hoy no podrá ir al concierto porque tiene un niño chiquito. Le preocupa el tráfico. La Habana está revuelta. Han cortado la 26 y todo es un caos. No sabe que, en unos momentos, en su destartalado Lada rojo va a conducir a un festivalero a la casa particular en la que se alojan Fulvio y Joseph y luego a la Ciudad Deportiva. Allí, a las ocho y media, un terremoto llamado Rolling Stones va a sacudir con fuerza este país de Cristal... Y Bucanero.

Muy pronto, la crónica completa y las fotos del concierto de Rolling Stones en Cuba.

Dr. J

Así empezó el histórico concierto de Rolling Stones en Cuba