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IOW, Isle of Wight Festival

Tenía muchas ganas de compartir un festival con mis padres. Enseñarles esa parte de lo que hago en la vida, que tantas veces les he contado pero que es complicado de entender desde fuera. Y fue una experiencia fantástica y especial, que recomiendo a todo el que tenga la oportunidad.


El Festival de la Isla de Wight a finales de los 60 estaba llamado a ser el Woodstock europeo antes de que Glastonbury tomara ese relevo. De hecho la primera edición fue en 1968, un año antes que Woodstock y dos antes que Glasto. El mundo estaba cambiando y los jóvenes de Europa, aunque influenciados por las teorías de la Generación Beat yanqui, ya tenían su propia visión sobre eso.

La leyenda del último Festival de la Isla de Wight de la "era antigua", el de 1970, siempre estuvo rondando en mi cabeza. Tal vez por lo del Woodstock europeo, tal vez por el accidentado concierto que allí dio Jimmy Hendrix dos semanas y poco antes de morir o por las historias de caos absoluto, de invasión hippie de la isla, de un escenario ardiendo o de Leonard Cohen cerrando el festi en pijama y con ojos de llevar una semana colocado. Tras esa edición, el festival se canceló y se perdió en el tiempo.

Pocos años después, en la década de los 70, mi padre desembarcó en esa isla. El festival ya no se hacía pero la isla seguía siendo un enclave atractivo y rodeado de mística al sur de la costa inglesa.

Hace unos meses en mi cabeza fue tomando forma una historia que unía los relatos de mi padre sobre ese viaje -incluyendo una promesa realizada hace algún tiempo- con la leyenda del festival y con una frase que todo festivalero dice en casa no pocos jueves durante el verano: papá, mamá, mañana nos vamos al Viña, o al BBK, o al Sziget... mañana nos vamos de festi.

IOW, Isle of Wight FestivalEntonces me surgió la pregunta: ¿qué se imaginan mis padres cuando les digo que me voy de festival? ¿Realmente tienen la más remota idea de a dónde voy?

Y vi que la única manera de que lo comprendieran era irme con ellos de festival. Y así lo hicimos. Y allí acabamos, en la isla que un día fue una promesa y en el festival que el tiempo olvidó durante décadas para retomarlo a mediados de los años dosmil.

Por supuesto el de hoy no tiene nada que ver con la historia de 1970. El festival de la Isla de Wight de la era moderna resultó ser el sitio perfecto para ir en familia y fue una suerte poder ir con la mía. Se desarrolla en un parque enorme cerca de la capital Newport. Nada más entrar se respira ambiente de festival, la gente va y viene con una cerveza de la mano a pesar de que son sólo las 11 de la mañana. Nos reciben decenas de puestos de colores, banderas ondean al viento. El día es el más soleado que haya visto esa isla. En la entrada hay un gran faro naranja y blanco al que puedes subir y tirarte luego por un tobogán

Mis padres acaban de convertirse en niños curiosos. Se miran, sonríen y no dejan rincón sin explorar. El ambiente, la mezcla de gentes y de músicas, el montaje, las carpas... para ellos es algo totalmente nuevo. Para mí es la primera vez en ese festi, pero tirando de experiencia les explico cómo va todo. Mirad, en este escenario tocan grupos locales no muy conocidos y allí en lo alto de esos palés de madera hay un DJ que pincha música durante todo el día. En la mayoría de festivales para pedir en la barra necesitas sacar tickets antes pero en Inglaterra son muy suyos y se paga directamente con dinero. A aquellos que van en zancos con trajes victorianos los contrata la organización para darle vidilla al recinto, como un teatro de calle.

¿Y esos vestidos de personajes de Alicia en el País de las Maravillas? Ah no, a esos no los contrata nadie, vienen así por voluntad propia. Como aquellos dos tíos asiáticos que parecen John y Yoko. Claro que Yoko sí es asiática. O esos dos mimos con boina a la francesa. Pues esos también son festivaleros de a pie.

Apuntamos el horario de la carpa de actividades del Kiwi Camp. Hay Festival Fitness, Dancing Yoga, concurso karaoke. Luego viene una fanfarria a tocar. Ah, pues luego venimos, ¿no? Claro papá, eso está hecho. Anda mira, un tobogán en el que te dan un saco para tirarte y al final te invitan a un chupito de sidra. ¿Nos tiramos? Por supuesto, mamá, a eso hemos venido.

Hay una gran carpa, con semblante de circo, que acoge un escenario donde actúan bandas desde primera hora. Entramos en Kashmir Café, en una jaima donde hay un chico tocando en acústico ante un público sentado a la sombra. Sólo sirven tés de todo tipo. Hay una carpa más pequeñita con decoración ochentera, la gente entra limpia y sale llena de purpurina. Luego tocan ahí una banda tributo a Guns'n'Roses. ¿A quién? Da igual, tampoco vamos a forzar.

IOW, Isle of Wight Festival
Hay flores en el pelo, gafas de colores, pelos de colores, botas de agua aunque hace sol, despedidas de soltera a la inglesa, un equipo entero de animadoras, una noria enorme, un tiovivo antiguo, una zona especial para niños con juegos, marionetas, y un montón de talleres. Hay decenas de niños allí. Mis padres se imaginan lo bien que lo pasarían allí sus nietos, mis sobrinos. Los traeremos, con sus padres. Toda la tropa.

Hay Strawberry Fields y Champagne Supernova.

Comemos fish and chips sentados en la hierba viendo a The Cosmics, un grupo de chavales que no lo hacen nada mal. Es difícil prestar atención. Hay muchas distracciones. ¿De qué van vestidos esos? De Power Rangers, se han vuelto muy populares en los festivales, siempre hay alguno. Pues tiene que dar un calor el traje ese... Jaja, lo pasan bien. ¿Y aquellos con faldas y gorros de piloto? Buff, pues ahí no sé qué decirte, creo que es lo primero que encontraron esta mañana en su mochila. O ayer.

Todavía no hemos llegado al escenario principal en nuestra exploración del Festival de la Isla de Wight. Por cada rincón que pasamos hay música, en directo o pinchada. Nos lo bailamos todo de camino. Mi madre la que más.

En el principal todo es más grande. La enorme explanada está llena de gente de todas las edades, muchos miles, con sus sillas de camping y sus mantas. Es como un enorme picnic. Hay familias enteras, de abuelos a nietos. Está tocando Tom Chaplin pero nadie le hace mucho caso. Bueno con Keane tampoco es que fuera el showman del año. Tiempo para una mini-siesta, pero no demasiado rato que hay mucho que ver por ahí.

IOW, Isle of Wight Festival

Y entonces, ¿quién elige a los que tocan en cada escenario y cómo deciden en qué escenario toca cada grupo? Son buenas preguntas. Se responden por la tarde, cuando empiezan a llenarse de público todos los escenarios a la vez pero ninguno rebosa. Las organizaciones de estos eventos tienen ahora mucha experiencia y pueden hacer buenos cálculos para que la gente esté lo más cómoda posible. En los 60-70 era distinto. Era todo pundonor y buenas intenciones. Y en los 90. Y bueno, ahora en algunos sitios también. Pero muchas veces dependerá del presupuesto que tengan, ¿no? Sí, claro, y del cariño que le pongan.

Asistimos a los guitarrazos de The Kooks, a las melodías de Texas, descubrimos al dúo guitarrero Shawhawk Duo que versionan éxitos de electrónica y alguna cosa más con tan sólo dos guitarras clásicas. Nos lo seguimos bailando todo. Coincide que hoy tocan dos divas inglesas, pasado y presente, Melanie C (sí, la ex-Spice Girls ha vuelto) y Zara Larsson. Ambas hacen la misma versión de Ed Sheeran. Muy originales.

Pero el cabeza de cartel del día son Arcade Fire. Quizá para el primer día de festival de mis padres, ponerles a Arcade Fire a las 23h de fin de fiesta y después de una jornada de tantas emociones pudiera parecer demasiado. Pero allí estábamos, queriendo que aquello no acabara nunca y bailando con los canadienses. Y con el nombre aprendido.

IOW, Isle of Wight FestivalRecogerse después de un día así es duro. Hay mezcla de sensaciones vividas, de miradas y sonrisas que quieres asimilar y que no se escapen. También algo de cansancio y dolor de pies. ¿Y cuando vais por ahí una semana de festival es todos los días así? Si papá, así y más. Corriendo a ver conciertos para todos lados, todo el día, todos los días. Y si encima vamos como prensa y a hacer fotos de los conciertos ya ni te cuento. ¡Pues hay que estar en forma! Ya te digo.

Tenía muchas ganas de compartir un festival con mis padres. Enseñarles esa parte de lo que hago en la vida y que tantas veces les he contado. Y fue una experiencia fantástica y especial para todos, que le recomiendo a todo el que tenga la oportunidad.

Concluimos que una vez visto, no es como imaginaban. Veían los festivales con recelo, como una especie de caos, con multitudes agobiantes y algo peligrosos, y bueno, ahora ven que no tiene por qué ser así. Al menos la mayoría (escribo esto esperando que no hayan visto lo del Tomorrowland de Barcelona). Y que realmente, todo lo que se ve, se escucha, la gente que te cruzas y con la que hablas, la mezcla de estímulos, de libertad y de ruptura con las convenciones del día a día... puede ser muy saludable.

Y a veces la historia acaba cerrando el círculo. Casualidades de la vida, en la Isla de Wight nos alojamos en casa de Pete, un tipo que asistió -y sobrevivió- a aquel mítico festival de 1970 y que se quedaba dormido de pie de cansancio mientras Jimmy Hendrix tocaba Purple Haze encima de un escenario en llamas.

Ah, sí. ¿Y la promesa? Se cumplió.


kboy

IOW, Isle of Wight Festival

Flogging Molly, Concierto, Milán,

El próximo 11 de Julio, el recinto de Carroponte en Sesto San Giovanni, al Norte de Milán, vivirá un concierto muy especial con la presencia de Dropkick Murphys y Flogging Molly. Festivaleros! estará allí para contarlo. Hace unos días os contábamos la historia de los de Boston. Hoy es el turno para los californianos.

Dave King mira abstraído su vaso de pinta de Guinness y no puede evitar pensar que su bisabuelo hace más de un siglo estaba en ese mismo banco con una actitud parecida a la suya. Sin duda mucho ha cambiado la ciudad de Los Ángeles. Apenas conserva una foto pero tiene muy vivas todas las historias que han pasado generación tras generación en su familia sobre como consiguió cruzar de costa a costa cuando emigró de Irlanda para huir de la hambruna que azotaba al país.

Flogging Molly, Concierto, Milán,
Cuentan que su voz hipnotizaba a quien lo escuchaba y que su habilidad con la guitarra corría como la pólvora en el lejano Oeste americano. Dave siempre ha querido honrar la memoria de sus antepasados haciendo lo que mejor sabe, componer desde sus raíces irlandesas y subirse al escenario a demostrar que su talento va mucho más allá de punk.

Sus pensamientos son interrumpidos por un grupo de jóvenes que acuden a buscarlo. Es la hora de pasar a lo que el dueño del Molly Malones ha denominado con optimismo backstage. No es la primera vez que se suben a ese pequeño escenario pero hoy es especial. Hoy van a grabar esa actuación en directo con intención de autoproducirla y poner en el mercado su primer disco. Dave sonríe mientras repite "Alive Behind the Green Door". Es el título que han decidido ponerle a ese proyecto. Levanta la cabeza, encuentra su reflejo en el espejo de la barra y antes de moverse se repite a sí mismo "ese será el primer disco de los Flogging Molly".

Ahí comenzó todo. Pocas bandas pueden decir con orgullo que su primer disco es un directo y además autoproducido. Cinco años después rompían todas las fronteras con Drunken Lullabies todo un himno en los irish-pub y un clásico de los mañaneos festivaleros.

El 11 de julio, en Milán, volveremos a encontrarnos con ellos en una noche muy especial Una noche en la que el irish punk recorrerá de costa a costa los Estados Unidos, de Los Ángeles-California con Flogging Molly a Boston-Massachusetts de la mano de Dropkick Murphys. Una noche muy especial Festivaleros! no se podía perder. Todavía estás a tiempo de sumarte al Festi-viaje.

J&B


Dropkick Murphys, Flogging Molly, concierto, milán
Mediados de los noventa, suburbios de Boston. En una oscura taberna se reúne buena parte de la comunidad irlandesa para ahogar sus penas en una pinta de Guinness. Son los herederos de aquellos valientes que cruzaron el Atlántico en busca de la tierra prometida. Las cosas no han ido tan bien como se creía, encontrar trabajo es difícil y el alcoholismo es el pan de cada día en el barrio. Un tal Murphy, uno de esos héroes anónimos, se encarga de recoger a aquellos que ya han perdido toda esperanza y los lleva al albergue que dirige al final de la calle. Los más osados coquetean con las actividades ilegales, los menos..., los menos son los informantes oficiales de las autoridades.

Pero todos ellos se reúnen jueves tras jueves en esa oscura taberna. La única diferencia con las del resto de la ciudad es la barbería vecina. Ahora está cerrada pero de su sótano se elevan unos sonidos que enganchan a los parroquianos. Les llevan a los acantilados de Moher, al ajetreo de Dublín o a la península de Dingle. Lugares en los que no han estado pero de los que han oído miles de historias contadas de generación en generación.

Dropkick Murphys, Flogging Molly, concierto, milán
En ese sótano están ensayando unos chavales del barrio. Unos jóvenes que quieren salir de esas calles. Conocer mundo y dar rienda suelta a su creatividad. Su música suena a folk, a rock, a hard, a punk y sobre todo, quizá sea por esas latas de Guinness vacías en una esquina, sobre todo suena a irish. Hoy están pendientes del reloj, tienen que terminar una hora antes para no perderse el partido de "sus" Red Sox, las series mundiales están cada vez más cerca.

Desde esas noches en aquel sótano mucho han cambiado las cosas para ellos. No tuvieron dudas a la hora de bautizarse... Dropkick por su pasión por el deporte y Murphys para recordar a ese "ángel" anónimo. Los Dropkick Murphys son uno de los grandes referentes del irish punk mundial. Sus conciertos son una absoluta descarga desde la primera canción hasta la última. Este verano volverán a pasar por Europa para regalarnos ese estilo inconfundible que nos hace remar a Boston o saltar y saltar sabiendo que los chicos de Boston están de vuelta.

El martes 11 de julio estarán acompañados de los Flogging Molly en un concierto único en Sesto San Giovanni, muy cerquita de Milán. Pero la historia de los californianos será otra historia...

To be continued...

J&B


Rolling Stones en Cuba 2016. Son las tres y media de la tarde. Marcial me deja en el semáforo de la 26, justo enfrente de la Ciudad Deportiva de La Habana.  No puede acercarse más. Todo está cortado. Me despido de mi taxista y nuevo amigo y salto del Lada para unirme al hormiguero humano que está rodeando el recinto en su camino hacia la puerta de entrada. Transitamos por una larga acera entre la valla y una fila de autobuses que no paran de vomitar gente. Acelero el paso. Solo hay una barrera de policía. Con sumo respeto se limitan a saludar y mirar algunas mochilas. A mi solo me toca el saludo. Solo limitan bebidas alcohólicas. Más o menos.

Rolling Stones en Cuba 2016.En una primera puerta la gente se acumula. Da acceso al primer anillo, el de pie de escena. Una chica  sale del tumulto, decepcionada. "Ya no entran más, ¡solo con invitación!". Corro hasta la siguiente puerta, que no es más que un agujero abierto en la verja. ¡Estoy dentro! El escenario no está lejos y aún no parece haber tanta gente como para no poder llegar lo bastante cerca. Intento salir de mi perplejidad y avanzar sin entretenerme con los diferentes personajes que me voy cruzando. A la altura de la primera torre de sonido me detiene una barrera que me separa del recinto de los elegidos. "Compadre, disculpe, ¿cómo se pasa a ese lado?", le pregunto al policía que tengo enfrente. Como suponía, me responde "solo con invitación".   

Elijo un lugar en el que queda un poco de espacio y con buena visibilidad y me instalo para cinco horas de espera. Ahora ya puedo mirar a mi alrededor. Veo camisetas de Metallica, de Pink Floyd, de Iron Maiden, de los Doors; banderas de Cuba, de Ecuador, de México, de Inglaterra, de Argentina, de País de Gales; individuos solitarios, grupos de amigos, familias enteras de hasta tres generaciones. En las pantallas del escenario se anuncia algo imposible: "Rolling Stones en Cuba". Y sin embargo, allí estamos.

Rolling Stones en Cuba 2016.
Nadie sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir, aunque todos esperamos que ocurra algo muy importante. Hay una curiosa tensión que contrarresta la simpatía tradicional de los cubanos. Entablar conversación cuesta unos minutos más de lo que es habitual en las calles de La Habana. Pero todo llega. "Es histórico". "Es como el concierto de Pink Floyd cuando el muro en Berlin". "Llevamos décadas esperando algo así". "Ya han venido otros grupos a tocar gratis a Cuba, esto no ha hecho más que empezar... pero los Rolling Stones, mi hermano!, esto no tiene comparación." Delante de mí, unos simpáticos italianos con sus gorras de guerrilleros compradas en la Habana Vieja están locos por saber dónde encontrar una camiseta de los Stones en Cuba. Una chica les saca de dudas: no las venden en ningún sitio, cada uno se ha fabricado la suya.

Rolling Stones en Cuba 2016.
A unos cincuenta metros a mi derecha, una tímida bandera de EE.UU. emerge como un periscopio. Se mantiene un par de minutos ondeando y desaparece. La operación se repite cada cierto tiempo y la bandera se mantiene a flote cada vez más rato. Un grupo de argentinos se han encontrado a unos ecuatorianos y gritan sin parar como en si estuvieran en La Bombonera: "Ecuador y Argentina que alegríaaa!". Se nos van pasando las horas intercambiando pareceres y algunas provisiones y nos damos cuenta de que son las siete porque ya no queda sitio para seguir sentados. A mi lado un señor le dice a su hija, Lisa, que es el momento de montar el teleobjetivo en la Nikon. Son una familia habanera y vienen pertrechados con cámara, dos objetivos, tableta y smartphone, un arsenal que parece insólito para un cubano medio.

Rolling Stones en Cuba 2016.A esas alturas ya estamos bastante apretados y no nos parece bien dejar avanzar a la inglesa y la coreana que nos empujan con la excusa de ser periodistas en su país. "Quedaos aquí con el pueblo, que lleva esperando durante horas. Y si no haber llegado antes. De todas maneras, en cinco metros encontraréis una barrera y no os dejarán pasar." La coreana quiere seguir intentándolo y desaparece en la multitud, pero la inglesa está harta de seguir a su amiga. "La he conocido hoy en un taxi y hemos simpatizado, pero yo me planto aquí: ya la encontraré luego." Es Angela. Me alarga una lata de cerveza Cristal. Me viene al pelo, porque estamos a 30 grados y no se vende nada de bebida en todo el recinto. La chica inglesa nunca ha visto a los Stones y aún así se arriesga a apostar sobre cuál va a ser la primera canción del concierto: para ella, Gimme Shelter,  yo estoy seguro de que será Jumpin' Jack Flash. Hay una Cristal en juego.

Dr. J


Continuación: Crónica del Concierto

Rolling Stones en Cuba 2016.

Rolling Stones en Cuba 2016.Todos a sus puestos. Las ocho y media en punto. Un vídeo de introducción nos atrona desde las pantallas y nos indica que salimos a escena en un par de minutos. Smartphones encendidos, banderas en alto, no tanto que no dejáis ver a los de atrás... "¡Somos el público de los Rolling Stones!" - nos repetimos, nerviosos- "¡todo va a salir bien!". Ladies and gentlemen, The Rolling Stones!

Las pantallas multiplican una gigantesca imagen de Keith Richards que avanza hacia nosotros lanzando los primeros acordes de Jumpin' Jack Flash. He ganado una apuesta. Perdemos los papeles. Unos agitan el smartphone, otros dejan la bandera por cualquier parte, hay quien intenta subirse a hombros del primero que encuentra, solo acertamos a alzar los brazos y gritar. Gritar muy fuerte. Es una sincera explosión de júbilo, una auténtica liberación.   

Rolling Stones en Cuba 2016
 It's only Rock'n'Roll (but I like it) y nos invade una especie de letargo. Angela tiene razón: los extranjeros somos los únicos que nos movemos. Nuestros compañeros cubanos están perplejos; en sus rostros, miradas vidriosas y sonrisas soñadoras. Una multitud de pantallas de teléfono se eleva sobre las cabezas como un enjambre de sofisticadas luciérnagas. "Buenas noches, mi gente de Cuba", suelta Jagger antes de dejarnos seguir segregando endorfinas con un memorable Tumbling Dice.

"Aquí estamos finalmente. Estamos seguros de que esta va a ser una noche inolvidable." y medio millón de gargantas se arrancan a acompañar con oooohooohs el estribillo de Out of Control. Los cuatro demonios están rejuvenecidos y se lo están pasando en grande. Mike ya se ha lanzado a hablar en español con su gracioso acento angloamericano y ha visto que funciona: "Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música aquí en Cuba. Pero aquí estamos, tocando para ustedes. Pienso que finalmente los tiempos están cambiando. Es verdad, ¿no?" Todos queremos creerlo pero nos lo vamos a pensar mientras nos regaláis All down the line. Libertad, gritan unos, Patria o Muerte, dicen otros. Hey, atentos, que seguimos estando en el concierto de los Stones, si no ya hablamos de eso otro día. Mira que el compañero Miguel está dedicando Angie a los cubanos románticos. Esta nos la sabemos todos así que todos a cantar como si fuéramos uno.

Rolling Stones en Cuba 2016Hasta aquí los preliminares. El primer clímax del concierto llega cuando encadenamos Paint It Black y Honky Tonk Women. La sintonía ahora es total. "La estamos pasando superbien!" -sigue Jagger- "Anoche fuimos a la embajada británica. Y  bebimos whisky y comimos fish and chips. Después comimos arroz y frijoles en un paladar. Pero lo más rico fue bailar rumba cubana!" Nos tiene en el bolsillo y lo sabe. Es el momento de presentar a la banda y dejarnos con su compadre y bucanero Keith Richards. Es el ratito  particular del pirata, con los inevitables You Got The Silver y Before They Make me Run y esos impagables destellos de complicidad con Ronnie Wood.

Rolling Stones en Cuba 2016
Midnight Rambler nos vuelve a traer a escena a los cuatro magníficos. Jagger se acerca con su armónica a Keith Richards y ambos se dejan llevar por la corriente abajo del Rythm'n'Blues. La versión se alarga porque Mike ha decidido hacernos cantar y no hemos podido negarnos. "Muchas gracias Cuba por toda la música que has regalado al mundo!" Como ya estamos calientes, vamos a cantarnos un Miss You, versión extendida, todos juntos y luego un Gimme Shelter y ahora a saltar como locos con Start Me Up. Oscuridad, luces rojas, símbolos diabólicos. Llega el momento de ver si en Cuba saben hacer wooohoos. Sympathy for the devil. Woohoos de sobresaliente. Pleased to meet you, señor Jagger. La canción se trunca de golpe y nos encontramos con un Brown Sugar que  sabe a despedida y se nos disuelve demasiado rápido en la boca. No nos podéis dejar así, exigimos satisfacción! Que no se mueva nadie hasta que vuelvan a salir.

El coro arranca la intro de You Can't Always Get What You Want y nos pone un nudo en la garganta. Pensamos en todos los que no están aquí con nosotros, familiares y amigos para los que tenemos la obligación de no olvidar nunca lo que nos está ocurriendo. Hasta el coro se acaba descalabrando hacia el final de la canción y no nos importa porque sabemos que deben de estar tan emocionados como nosotros. No hay problema, ya nos encargamos de cubrir su flanco aullando ... you get what you neeeeeed!! y repitiendo a gritos hasta la saciedad esa gran verdad: You Can't Always Get What You Want, pero si te lo curras tendrás lo que necesitas. Y por fin, Satisfaction, para que todo vuelva a estallar por última vez. La Habana aprende un nuevo himno revolucionario. Nonono! Yeyeyeah! Fin del orgasmo.

Rolling Stones en Cuba 2016

Solo la mitad del público se dirige hacia la salida. Los demás nos quedamos paseando sin rumbo o sentados sobre el césped, fumando el purito de después. Hemos hecho Historia. No nos vamos. Nunca nos marcharemos de la Ciudad Deportiva de La Habana. Esta noche durará toda la vida. 

Dr. J


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Rolling Stones, Cuba, Concierto, La Habana
25 de Marzo. Son las dos de la tarde en La Habana.

Se abren las puertas de la Ciudad Deportiva. Los primeros en entrar en el recinto han pasado toda la noche a la puerta. Joseph, en cambio, llegó a las 10 de la mañana y en unos minutos va a estar muy contento por haber podido acceder al pie de la escena. Viene de Seattle y conoce bien Cuba, pero esta vez está aquí sobre todo por el concierto. Viaja en solitario, pero en esta isla uno nunca esta realmente solo.

Exactamente a las dos de la tarde, Lisa y sus padres salen de su casa con dirección a la Ciudad Deportiva de La Habana. "No has olvidado el otro lente, ¿verdad?", pregunta el padre. Lisa señala su mochila y dice que lo lleva todo, incluido el teleobjetivo para la preciada reflex con la que esperan inmortalizar el momento musical más gigantesco ocurrido en su país en las ultimas décadas.

Rolling Stones, Cuba, Concierto, La Habana
Las dos de la tarde es la hora exacta a la que llega un bus urbano de Nuevo Vedado a Ciudad Deportiva. Dany, Gleybis y sus amigos bajan a toda prisa y revisan que el ron va bien escondido en las mochilas. Son estudiantes en la Universidad de La Habana. Medicina, Filología Inglesa, Ingenieria Química... El futuro cierto de un pueblo de incierto porvenir. Hoy algo va a cambiar: se piran las clases. Es el día de los Rolling!

A las dos de la tarde una inglesa llamada Angela comparte un taxi con una chica de Corea del Sur a la que no conocía de nada. Ambas son periodistas, pero están de vacaciones en Cuba. Nada más salir del taxi, Angela piensa comprar una remesa de latas de cerveza Cristal para pasar la espera. Dicen que lo primero que Raúl preguntó a Obama cuando se encontraron hace unos días fue "¿Cristal o Bucanero?" La Bucanero es mejor, pero la Cristal quita la sed de maravilla. El concierto es a las ocho y media... ¿Ocho latas serán suficientes?

Rolling Stones, Cuba, Concierto, La Habana

Dos de la tarde. Fulvio emprende el camino a la casa particular en la que se aloja. Los dueños le han propuesto cambiarse solo por un día a otra casa cercana porque tenían problemas de disponibilidad. Es italiano y fotoperiodista y ha pasado la mañana tomando fotografías de la gente esperando para entrar en la Ciudad Deportiva. Tiene el tiempo justo para el cambio de casa, revisar su Leica y correr al concierto.

Dos de la tarde en La Habana. Marcial espera la llegada del autobús de Trinidad en la terminal de Viazul. Si hay suerte, allí encontrará uno o dos clientes para redondear la mañana. Es taxista en La Habana y hoy no podrá ir al concierto porque tiene un niño chiquito. Le preocupa el tráfico. La Habana está revuelta. Han cortado la 26 y todo es un caos. No sabe que, en unos momentos, en su destartalado Lada rojo va a conducir a un festivalero a la casa particular en la que se alojan Fulvio y Joseph y luego a la Ciudad Deportiva. Allí, a las ocho y media, un terremoto llamado Rolling Stones va a sacudir con fuerza este país de Cristal... Y Bucanero.

Muy pronto, la crónica completa y las fotos del concierto de Rolling Stones en Cuba.

Dr. J

Así empezó el histórico concierto de Rolling Stones en Cuba

Llegamos a Brixton, barrio al sur de Londres, con la sensación de llegar a un lugar con mucha historia y con mucha relación con la música y la cultura del Londres cosmopolita.

El frío reinante se disipa con el ambiente que ofrece el barrio un viernes por la noche. Residentes habituales, curiosos y recién llegados como nosotros pululan por la calle principal y la estación del metro parece el punto de referencia para quedar.

Ziggy Stardust, Bowie, Brixton
Seguramente el barrio esté viviendo un repunte de curiosos ya que su nombre ha estado en todos los medios a raíz de la muerte de David Bowie, hijo del barrio. 'Our Brixton Boy' rezaba el cartel del emblemático cine Ritzy aquella noche de Enero en la que el barrio entero cantaba 'Starman' mirando al cielo. Enfrente del metro, un mural con la imagen de Ziggy Stardust y cientos de flores y pintadas recuerdan al genio.

Brixton es sin duda un barrio mestizo. La comunidad de afrocaribeños que supera el 25% se mezcla mucha gente joven que escapa del centro en busca de un alojamiento que puedan permitirse -por ahora-. Los pubs más o menos tradicionales se mezclan con ronerías jamaicanas, peluquerías afro, supermercados low-cost, mercados callejeros y grafitis en las paredes.

Por eso no nos extraña para nada que en ese ambiente multicultural, el sábado por la noche, en el pub Prince of Wales, tenga lugar una de las célebres fiestas Balkan Beats, que sin encajar para nada en cuanto a lo musical, encajan perfectamente en cuanto a la mezcla de culturas y mentes abiertas.

Circus Problem, Balkan Beats LondonLas 'Balkan Beats Party' fueron creadas por el DJ Robert Soko allá por 1993 y desde entonces se llevan haciendo en Berlín, más tarde en París o Budapest y hoy celebran su séptimo aniversario en la ciudad de Londres. Y aquí estamos para contarlo.

Robert Soko fue el pionero y creó un género en sí mismo, conocido como BalkanBeats, resultado de remezclar músicas y canciones tradicionales balcánicas y romanís del este de Europa -que se llevó a Berlín desde su Yugoslavia natal huyendo de la guerra- con ritmos electrónicos que modernizan aquellos ritmos populares. Hoy, sus remezclas y compilaciones tienen presencia obligada en cualquier maleta / USB de cualquier DJ del género.

Las fiestas balcánicas en general están ahora bastante extendidas por todo el mundo, ya sean las originales o basadas en ellas, aunque su conocimiento todavía se reserva para inquietos buscadores de nuevas sensaciones musicales, como un tesoro a compartir, pero que hay que querer buscar también.

En Londres, el alumno de Soko es Dr Malaka, un italiano lleva siete años organizando allí estas fiestas, con Soko como invitado, y que nos preparó en el POW de Brixton un aniversario por todo lo alto.

Normalmente en estas fiestas suele haber una banda que toca en directo antes de que la multitud se abandone por completo en manos de los DJs. Siempre son bandas que tienen relación con el mundo balkan, ska, swing, jazz manouche o ritmos similares. En esta ocasión conocimos a Circus Problem, desde Praga, que ofrecieron un espectáculo lleno de energía contagiosa obteniendo el sudor del numeroso público como recompensa. Su música, como buenos amantes del género, se fundamenta en el ritmo de los metales, tubas y trombones, aderezados con el violín y el acordeón para la melodía.

Circus Problem, Balkan Beats London


Os animamos a descubrirlos porque en directo son un auténtico torbellino. Si queréis saber más sobre el grupo, en próximos días publicaremos la charla que tuvimos con ellos. Ya sabéis, Circus Problem.

Y después de la música en directo, los DJs toman los mandos de la nave balcánica para soltar todos los trallazos del género que no pueden faltar en cualquier fiesta, celebración o compilación de este tipo. Temas como 'Mesecina', 'Bubamara', 'Disco Partizani' o 'Gas' son sólo ejemplos que forman ya parte de la cultura de la gente que seamos de donde seamos nos sentimos balkan y gitanos por devoción a una manera de entender la música y la celebración de la locura.

kboy


Balkan Beats London




Balkan Beats by Robet Soko

Sziget 2014, Festival, Szigetpeople

Un sueño, la realidad, la vida. Una ciudad... Budapest. Un río... El Danubio. Una isla... Obuda. Un puente... Hacia la libertad. Un festival... Sziget. Un antes... Un durante... Un después. Llegar. La Pulsera en mi muñeca. Primeros abrazos.  Primeras sonrisas. Primera cerveza. Palinka time (with ice). Música. World Music Stage, trompetas, DJ Kosta Kostov.
Cinco años de historias entendidas en un momento. Welcome to the Island of Freedom. Crazy K también me da la bienvenida. Letras en los brazos. Un espíritu libre que surge de la Isla. Pantani. Vivo en un Festival.

Sziget 2014, Festival, Szigetpeople


Primera noche en Sziget. Un concepto: Mañaneo. Primer amanecer. Buenos días, buenas noches. Hoy dormiré en Obuda Island. Hoy me despertaré en Obuda Island. No hay relojes. Las pruebas de sonido dan el toque de queda. Llueve? Llueve! Barro. Otra Isla. Mismo ambiente. Más música. Un dinosaurio con sus pulseras. Börös Voros Kóla. Música en todos los rincones. Otra vez las trompetas, otra vez el espíritu gitano.

Sziget 2014, Festival, Szigetpeople
Sziget 2014, Festival, Szigetpeople

Un tatuaje. Una mirada. Una sonrisa. Palinka time (with ice? Of course). Stromae. Calor, locura. DJ Click. "Yo me iba a las once y son las seis de la mañana". Las hadas sonrien. La Isla también. Día 2.

El sol te levanta de la tienda. La ruta nos lleva desde el hip-hop alemán al mestizaje danés pasando por el espítiu irish y la guitarra, el bajo y la batería reventando las carpas. Pura energía. El Drunken sailor sigue bailando early in the morning. Un oasis reggae a la vuelta de la esquina. Mojito de continuación.

Nubes sobre la isla. Paraguas flotando en el cielo. Lloverá? Diluvia. Una hora de tormenta. Música para amenizar la tempestad. DJ Gaetano Fabri. Tiemblan el suelo. Resuenan las tablas. Nada detiene los conciertos. Nada para los bailes. Magic Mirror para descansar los ojos. El sol se eleva sobre el Danubio. Mañaneo como tradición. Un día más

Sziget 2014, Festival,

World Music Stage como faro de la Isla. Allí nacemos otro día más. Caerse por la carpa y descubrir a unos mariachis liándola. The BossHoss, el descubrimiento. One Step Beyond. Llueve sobre el Main. Lluvia controlada. De nuevo en busca de las músicas del mundo. The Prodigy al fondo. No es el objetivo final. Por fin, otra vez los Festivaleros! y Crystal Fighters frente a frente. Enérgico. Intenso. Brutal. El Concierto. Lo esperaba. Lo encontré. Los tres tenores, los tres DJ's. Las mismas caras. Las trompetas nos llaman siempre a los mismos. Cruces de miradas. Gas, gas, gas...

Sziget 2014, lluvia, barro, Festival

Cerrar los ojos. Despertarse saltando con Bohémian Bethyárs. Reencontrarse con las miradas. Café, zumo y cerveza. The Kooks en la sobremesa con el sol al fondo. Nuestra juventud canción a canción con NOFX. Es el momento del cierre. Calvin Harris no encaja con el espíritu de la Isla pero su
espectáculo es apoteósico. Vuelan las jaimas. Es la hora de la foto. Tres Festivaleros! juntos de nuevo, juntos por fin en Sziget. Tres DJ's para cerrar el World Music Stage. Allí queda nuestro espíritu... Hasta la próxima. Chill Out y últimas fotos en grupo. Ya no quedan ni bancos para el mañaneo. Filosofar. Desahogarse. El sol se eleva sobre el Danubio. Estar donde tienes que estar con la gente que tienes que estar. Buen final para Sziget 2014. Punto y final? Quizá. Punto y seguido? Quién sabe!

La isla empieza a colapsar. Es hora de que los espíritus libres vuelvan a la tierra. Es el momendo de que las hadas se queden en los árboles. Caminar y dejar atrás los recuerdos flotando en el ambiente. Toca volver a cruzar el puente de vuelta. Hacerlo sin mirar atrás. Sin mirar ese trocito de Festivalero que se ha quedado en la isla. No fue un Sueño, fue Sziget.

J&B

Sziget 2014, Festival, Szigetpeople
Sziget 2014, Festival, Szigetpeople

Glastonbury


Continuamos con la serie de consejos para atacar, sobrevivir y disfrutar del Festival de las Artes Contemporáneas de Glastonbury. Si quieres puedes empezar por la primera parte e ir en orden.

ESCENARIOS PRINCIPALES 

El escenario más mítico de la escena festivalera mundial es el Pyramid de Glastonbury. Su ubicación privilegiada dentro del recinto en un valle de la granja hace que las laderas del valle ejerzan de graderíos naturales que facilitan la visibilidad del público. Y su forma de pirámide lleva siendo la misma desde los inicios del festival allá por 1970.

El escenario que compite en cartel con el principal, es el otro escenario. Así se llama, The Other Stage. La distancia que separa la Pirámide de The Other, será probablemente la que más recorrais en todo el fin de semana.

Detrás de la Pirámide se encuentra la zona de Silver Hayes, donde el escenario Sonic es uno de los principales puntos calientes de la música electrónica, con grandes y famosos DJs pinchando todo el día.

Los otros escenarios grandes son el John Peel con grandes bandas, sobre todo pop y sobre todo de actualidad, el West Holts con grandes nombres para los que quizá pasó su mejor momento (aunque hay de todo) y el The Park, con auténticas joyas musicales para un público más sibarita.

Arcadia, Glastonbury
ESCENARIOS ALTERNATIVOS FAVORITOS 

Los conciertos empiezan pronto por la mañana (entre 11 y 12am). Recomendamos no centrarse sólo en los conciertos y aprovechar la mañana para visitar el recinto y dejarse llevar por el instinto antes de que den comienzo los conciertos más esperados. Así os haréis con el terreno, apuntaréis dónde están los bares que venden cerveza y podéis encontraros en la carpa de los Hare Krishna comiendo comida vegetariana o aprendiendo a tocar el digeridoo mientras una ninfa de los bosques ingleses toca una guitarra hecha de ramas y latón. No desaprovecheis esa oportunidad.

Siempre hay alguien pinchando, tocando (incluso músicos conocidos se acercan por alguno de los bares o tiendas y se pone a tocar) en cualquier rincón. Es habitual que un grupo toque por la mañana en un escenario grande y luego repitan por la tarde o al día siguiente en acústico en alguna de las decenas de carpas distribuidas por el recinto.

Arcadia es un escenario metálico, móvil, con aparatos de pirotécnia en el que hay una cabina de DJ. Por la noche, el espectáculo de luces y fuego envuelto en música electrónica es imperdible. Está enfrente de The Other. Hay un bar cerca. 

The Blues es un escenario en el que no suena blues sino los mejores ritmos jamaicanos mezlcados con electrónica al más puro estilo jungle británico. Todo un abanico de Djs, soundsystems, Mc's que van desde el reggae, hasta el drum'n'bass pasando por el dancehall o el citado jungle. Abierto hasta tarde. No tiene bar.

The Rabbit Hole, es una pequeña carpa más allá del parque que sólo encontrarás siguiendo al sombrerero loco. Grupos de folk acústico durante el día o música de cualquier tipo por la noche. No tiene bar.

Aparte de la música, en la granja se desarrollan infinidad de actividades artísticas. Hay escultores, pintores, poetas declamando, malabaristas, equilibristas... Hay zonas que parecen decorados de películas con bares en el interior de edificios de cartón piedra, hay teatros, hay un circo e incluso un cine. 

El Bloc 9, Glastonbury
DE JUERGA POR LA NOCHE 

A diferencia de otros Festivales, Glastonbury no para. Puede que en los programas oficiales diga que las zonas más tardías cierran a las dos o las tres de la mañana. Ten fe. Déjate llevar por tu instinto y la fila de gente y acércate a la zona más canalla, oscura y tentadora del Festival. Nos estamos refiriendo al trío que forman Shangri-la, Bloc 9 y Common. Y también a todas las zonas de paso que hay entre ellos. Allí encontrarás espectáculos de fuego, performances bizarras, globos y gente con ganas de seguir pasandolo bien.

La sensación que se transmite es la de entrar en un universo paralelo a Glastonbury, fuera de los focos y las luces de los grandes escenarios. Pero sobre todo es el juego de luces, de oscuridad, de rincones con sorpresas inesperadas lo que te lleva hacia allí. A ti, al resto de festivaleros y hasta al mismísimo Mike Jagger que el año pasado, la noche antes de tocar en la Pirámide quiso descubrir de primera mano que era eso del Shangri-la.

Junto a este universo existen varias discotecas silenciosas de esas que, por lo menos una vez, debes probar. Superada la primera sensación rara de bailar y cantar sin que nadie oiga la música luego es bastante divertido. Sobre todo si te quitas los cascos o cambias de canal y cantas a ritmo diferente al del resto de la gente. 


COMIDA Y BEBIDA 

GlastonburySi has llegado hasta aquí y has tomado nota de los consejos, tendrás una idea de algo que deberías haber hecho en Bristol sí o sí. Comprar cerveza! En el recinto de Glastonbury se puede introducir cualquier tipo de comida y bebida (en teoría nada de botellas de cristal). Es muy libre en ese aspecto y os recomendamos que lo hagáis. Dentro hay bastante variedad de puestos de comida pero claro, los precios no son especialmente baratos.

Respecto a la bebida, no funciona como en otros festivales en los que hayáis estado, donde la oferta es prácticamente ilimitada y omnipresente. Aquí hay bares concretos donde venden alcohol (cerveza incluída) pero no se encuentran masivamente y tampoco es barato. Parece increíble pero en algunos momentos no está tan facil comprar cerveza, y cerca de los escenarios menos todavía. Ya te digo, la gente suele llegar cargada hasta los topes (carritos llenos de cajas de cerveza, sidra...) para acampar y luego cada día llenan la mochila con las latas que quepan para pasar el día. Es la costumbre y en muchos casos necesidad.

Y se paga en dinero contante y sonante, y en Libras. Nada de monedas del festival ni plataformas de pago sofisticadas. Glastonbury es así.

DUCHAS Y ASEOS 

Los baños están bien dimensionados, repartidos por todo el recinto y más o menos limpios.  Hay dos tipos: los ecológicos, que son los baños secos con serrín y que, al contrario de lo que pueda parecer, son los más limpios y apañaos, y los otros, más tipo industrial, cuyas puertas metálicas emiten un ruido inconfundible al cerrarse de un portazo cada vez que alguien entra o sale. Estos últimos provocan una repugante pestilencia en unos 200 metros a la redonda. Usadlos sin problema pero, sobre todo, no acampéis cerca de una de estas bases de guerra biológica. Ciertos rumores dicen que Michael y Emily están preocupados por el tema de los baños y piensan invertir en un nuevo modelo mucho más limpio, un híbrido entre las cabinas telefónicas de londres y los míticos Toi Toi de Sziget Festival, pero ignoramos si llegarán para la edición de este año. Por cierto, si necesitais papel, en las tiendas que hacen de consigna os lo dan gratis.

Las duchas son otro cantar. Son muy escasas para la cantidad de gente que hay y resulta complicado el acceder a ellas. De hecho, podríamos decir que son un acto de fe. En el mapa están pero nosotros nunca las vimos. Un consejo muy práctico es comprar allí mismo una bolsa de agua de gran capacidad que puedes llenar en un grifo y ducharte. Aunque probablemente te llueva y la ducha venga de serie algún día. Y por supuesto, si has estado en más festis ya sabrás lo útiles que son las clásicas toallitas húmedas.


OTROS CONSEJOS 

Si en alguno de los escenarios ves un TBA (to be announced) en el programa a las 11am, no significa que el grupo que vaya a tocar a esa hora sea regular ni desconocido. El año pasado (2013), el grupo sorpresa de las 11 de la mañana del viernes eran Beady Eye. No está mal para empezar un festival.

Si escuchas a alguien decir que Fatboy Slim está pinchando por sorpresa en la carpa por la que pasaste ayer y sólo había 4 hippies en un sofá, dale una oportunidad y échale un vistazo. Lo más probable es que sea verdad.

Confía en el dios de Glastonbury y busca las sorpresas, que las hay, muchas y buenas.
 

DATOS CURIOSOS 

La Worthy Farm, que alberga el festival de Glastonbury se sitúa en un entorno mágico, cerca del misterioso complejo megalítico de Stonhenge, y en los campos de Avalon en los que se localiza la leyenda del Rey Arturo, la espada Excalibur, el Mago Merlín y los caballeros de la mesa redonda.

Hay muchos niños en el festival, incluso bebés. Es una pasada ver cómo a los pequeñajos (y no tanto) se les permite tener semejante experiencia, tan vetada en otros lares. La organización se ocupa de que estén lo más cómodos posible, niños y padres. A la entrada se pueden obtener auriculares protectores para el ruido y carros con ruedas preparadas para el campo.

No hay prácticamente marcas comerciales. En ese sentido Glastonbury sigue fiel a sus principios. En vez de eso ceden amplios espacios a las causas con las que colabora, como WaterAid, GreenPeace, Oxfam...

Michael Eavis no se lucra indiscriminadamente con la organización del festival y una parte importantísima (2 millones de Libras el año pasado) de los beneficios van a parar a estas causas y muchas otras de beneficencia con las que la familia Eavis trabaja durante todo el año. Según palabras de Michael, "el festival sólo es rentable si se venden todas las entradas".

Por último, respetad la granja. El lema "Love the Farm, Leave no trace" (ama la granja, no dejes traza) es muy importante para que año tras año se celebre el festival en Junio y la tierra pueda recomponerse durante el año, siendo pasto del ganado y parte integrante de las míticas tierras de Somerset.










Festivaleros!


Sobrevivir al Festival de Glastonbury (I)