Marciac
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Cada vez que nos juntamos dos o más festivaleros en torno a unas jarras, sabemos que no acabaremos cantando Asturias, patria querida, pero lo que es seguro es que, en diversos momentos de la noche, nos encontraremos tarareando: "El cariño que te tengo..." seguido de las versiones más insospechadas de Chan Chan. En ellas, el cariño no se paga con dinero y de Maracaná nos vamos para Carembé, pero lo hacemos profundamente poseídos y conmovidos por el son.

Supongo que, a cada festivalero, la afición por chanchanear le viene de algo distinto. A mí me viene por dos caminos. El primero, el amor por la isla de Cuba que mi abuelo nos comunicó desde pequeños con sus aventuras de emigrante caribeño; el segundo, cierta noche inolvidable en otra isla, la de Obuda, en el Danubio, en la que los Buenavista Social Club crearon uno de los momentos más emocionantes de mi vida festivalera a su paso por el Sziget Festival de 2010. Barbarito y todo el mundo cantando en coro!!!

La gitana tropical en Le Txus, Festival Culture Bar-Bars 2014
Dice la leyenda que esta canción salió de un sueño de Compay Segundo en el que el genial veterano pudo escuchar las cuatro notas sobre las que se construye todo el tema y todos los instrumentos desarrollándose en torno a ellas. Al despertar lo recordaba todo con nitidez y pensó que esa melodía se adaptaba a la perfección a un cuento que siempre había escuchado en su casa de pequeño. Era la historia de Juanica y Chan Chan, que iban a la playa a buscar arena para construir su casa. Cuando Chan Chan le echaba la arena en el jibe a Juanica y esta se contoneaba para cribarla, a él le entraban los calores del deseo: le daba "pena".

Compay decía que en Francia, para brindar ya no decían chin-chin, sino Chan Chan. Y fue, precisamente, en Francia donde los festivaleros chanchaneros encontraron la horma de su zapato.
Ocurrió en la última edición del festival Culture Bar-bars, en Toulouse, el pasado noviembre. En un momento mágico, La Gitana Tropical cerró su concierto con un Chan Chan que dejó a los festivaleros clavados de pie en el diminuto pasillo del mítico Le Txus.

Este verano podréis ver a la Orquesta Buenavista Social Club con Omara Portuondo a la cabeza en uno de nuestros festivales preferidos: el Festival Jazz in Marciac, el 31 de Julio en esa pequeña capital mundial del Jazz perdida en un idílico rincón del sur de Francia.

Dr. J


Video: Chan Chan by Buenavista Social Club


Los seguidores más veteranos de Festivaleros! ya habéis oido hablar de Marciac. Este pequeño y apacible pueblo del Gers, en el sur de Francia, se convierte una vez al año en uno de los centros mundiales del Jazz. En la última edición pasamos una noche mágica en Jazz in Marciac 2012, en la que descubrimos a la prodigiosa Youn Sun Nah y pudimos escuchar un brillante experimento orquestal del maestro Wynton Marsalis. La de este año será la 36ª edición de este Macondo del Jazz, se desarrollará entre el 26 de Julio y el 15 de Agosto y lleva un cartel que dan ganas de quedarse a vivir en él, y si no os lo creéis, juzgad vosotros mismos...

El  festival lo abrirá Robert Cray, el profeta del Blues, uno de los mejores guitarristas del género de todos los tiempos, seguido de Marcus Miller, un virtuoso multiinstrumentista que vendrá armado de bajo y clarinete. En el mismo fin de semana, destaca la presencia de una Esperanza Spalding más que consagrada a la que aún no hemos conseguido ver en directo, pero que esta vez no se nos escapa. Este año viene como bajista, acompañada de la pianista Geri Allen y la baterista Terri Lyne Carrington, teloneando al histórico saxofonista, compañero de aventura de Miles Davis, Wayne Shorter.

El lunes 29 de Julio están programados dos pianistas de lujo: el primero, el gaditano Chano Domínguez, con su propuesta de Albéniz y Granados visitando a Thelonius Monk. Lo seguirá el que es, sin duda, el mejor pianista de jazz que los Festivaleros! hemos visto en directo: el genio Chucho Valdés.


Los otros dos grandes protagonistas de la semana serán la canadiense Diana Krall, la voz femenina más prestigiosa del jazz actual, y Wynton Marsalis, padrino del festival, que cuenta con dos fechas de esa semana para hacer disfrutar al público de Marciac. El broche lo pondrá el legendario pianista Ahmad Jamal que presentará en primicia y exclusiva mundial su nuevo trabajo: Saturday Morning, antes de su lanzamiento oficial, previsto para el 27 de agosto.


En la segunda semana seguirán brillando las estrellas en Marciac, empezando por Paco de Lucía, otro de los veteranos del festival, que volverá a demostrar lo estrechos que son los lazos que unen el flamenco con el jazz. El blues de lujo correrá a cargo de Henry Saint Clair Fredericks, alias Taj Majal , un hombre blues que, tras colaborar con los Rolling Stones y Eric Clapton, se decidíó a emprender su propio camino hacia las raices, encontrando un sonido ecléctico muy particular. Destaca también la presencia de Ravi Coltrane, saxofonista heredero de dos leyendas del jazz y pasarela entre la era Dizzie y la era Miles: sus padres John y Alice Coltrane. El soul vendrá de la mano del mismísimo Joe Cocker, un veterano festivalero que no necesita presentación. El funk también estará presente en Marciac con la participación del trombonista Freddy Wesley, que en su día fue director musical de James Brown, y Maceo Parker, un monstruo del groove que descubrimos en nuestros principios festivaleros en cierto festival normando. Y la guinda de este suculento cartel la pondrá nuestro querido Goran Bregovic y su Orquesta para Bodas y Funerales que están sumidos en un alocado proyecto: Champagne for Gypsies Tour.

Y todo esto no es más que una muestra de la programación, a la que hay que añadir los conciertos de la escena L'Astrada y en diferentes puntos de la villa. Podéis consultar el cartel completo en este link. En verano vuelve el Jazz: volveremos a Marciac!

Dr. J

Champagne for Gypsies. Album Trailer: Goran Bregovic




Es la tarde del último dia de Julio. Salimos de Toulouse por una autopista que pronto se transforma en una carretera que no tarda en volverse camino serpenteante. Durante dos horas subimos y bajamos colinas por rutas inverosimiles en busca del valle en el que se asienta Marciac. Parece imposible, pero es cierto, cuando llegamos a aquel rincón del Gers, en contraste con las desérticas villas que hemos ido atravesando, los coches desbordan la docena de parking habilitados en torno al pueblo. A pesar de ser un dia entre semana, Marciac está invadido por gente venida de todos los rincones del país. Están aquí porque, un año más,  en este lugar escondido en la campiña, se está celebrando el festival de Jazz más importante de Francia: Jazz in Marciac.


Aunque el grueso de la programación se desarrolla en el escenario principal: el Chapiteau, el pueblo entero se encuentra tomado por el jazz. En la plaza del ayuntamiento, entre los puestos de mercadillo en los que se puede encontrar foie del pais, instrumentos de percusión y sombreros Panama a partes iguales, proliferan las terrazas, algunas de ellas con música en directo. Un poco más lejos, un grupo se ha instalado con sus instrumentos en medio de la calle y se permiten mostrar al mundo un electrojazz experimental de propia cosecha que no suena tan mal. Los garages y los restaurantes se convierten en improvisadas galerías de arte y gente de todas las edades hormiguea por los recovecos del centro de Marciac.

Youn Sun Nah
 Cuando llegamos al Chapiteau, hay un concierto empezado: es la cantante de origen coreano Youn Sun Nah que, de lejos, suena a New Age. Desde el jazz ambiental hasta la chanson française, en poco más de una hora pasamos por todos los registros de esta voz prodigiosa. La historia de Youn Sun Nah es la de una vocación tardía y la de un éxito fulgurante, pero solo en apariencia, pues detrás de él hay un enorme talento y un trabajo infatigable de introspección en busca de la propia cartografía de las fronteras musicales. Entre dos temas, la cantante nos explica que no es la primera vez que toca en Marciac, ya había pasado por aquí diez años atrás: "Pero, en aquellos momentos, no podía imaginarme que algun día iba a poder cantar en el Chapiteau de Marciac", añade, sin poder contener la emoción. Y mientras la cantante rompe en sollozos, el público lo hace en aplausos y Youn nos agradece la conexión ofreciéndonos sus canciones más queridas. Cierra el concierto con con una interpretación de Avec le temps de Leo Ferré, que nos deja clavados en el sitio.

El proyecto Swing Symphony
En el breve intermedio, nos da tiempo a sacudirnos la melancolía con una copa de champán rosado en la carpa degustación que está adherida al Chapiteau. Al volver, encontramos el escenario repleto de instrumentos. El maestro Wynton Marsalis, padrino y embajador del festival de Marciac, se ha sacado de la chistera un proyecto genial: Swing Symphony. Se trata de demostrar que se puede hacer jazz con una orquesta clásica. Y para llevarlo a cabo, solo ha tenido que convencer a su banda, el Jazz at Lincoln Center Orchestra, y a la Orquesta Nacional del Capitole de Toulouse, para aventurarse juntos en los territorios del Swing, bajo la atrevida batuta de Wayne Marshall. El resultado es impresionante. Podéis encontrar el concierto completo al final de este post. Los más veteranos del festival dicen que pocas veces se ha visto sonreír a la luna de Marciac como en aquella noche, cuando los solos de trompeta de Marsalis y los paseos a cuatro manos del pianista con un director que perdió la batuta por el camino, nos elevaron a todos, con más de cien músicos, al firmamento del Macondo del jazz.

Dr. J


El maestro Wynton Marsalis

Portland.1988. Nos encontramos en un humilde hogar en el barrio de King, "al otro lado de las vías". La señora Spalding se pregunta qué estará haciendo la pequeña Esperanza que lleva callada un buen rato. La encuentra frente a la televisión viendo el programa infantil Mr. Roger's Neighborhood en el que está actuando un famoso violoncelista llamado Yo Yo Ma. Boquiabierta, Esperanza señala la pantalla y dice que ella también quiere hacer eso. La madre de Esperanza, apasionada de la música, decide tomarse en serio el capricho de la pequeña y hace sacrificios para que su hija persevere en su temprana vocación musical. A los cinco años de edad, Esperanza tocaba el violín en The Chamber Music Society of Oregon. Sus dificultades para seguir el ritmo de la escuela, debido a una larga enfermedad que dificultó su escolaridad, la empujaron cada vez más hacia la carrera musical. A los quince años ya era una violinista consumada, pero también había descubierto el bajo y todo lo que podía explorarse mas allá de la música clásica. Sus orígenes mixtos (madre galesa de orígenes hispanos, padre afroamericano) y su insaciable curiosidad, fueron nutriendo su repertorio de un mestizaje musical de fuentes muy variadas.

Con solo 16 años ingresó en el programa de música de la Universidad Estatal de Portland  y unos meses después daba el gran salto y enviaba una candidatura para entrar en el mítico Berkelee College of Music. Su entrevista le valió un puesto en la escuela y la dificultad económica pudo salvarse gracias a los ingresos de un concierto benéfico organizado por sus amigos. 

En 2004 Esperanza estaba lista para salir al mundo, los elogios le llovían: desde los profesores de Berkelee, que la contaban entre una de las joyas de la escuela, hasta los medios de comunicación neoyorkinos, que habían comenzado a descubrirla. Su voz fue definida por Ben Rattlif en el New York Times como "alta y luminosa" y la calificaba de "un sonido diferente de la cabeza a los pies". A los 20 años, recién graduada, es contratada por Berkelee como profesora. En 2006 lanza su primer álbum: Junjo, en el que se entremezclaban el jazz contemporáneo, el swing, ciertos motivos Free Jazz y un aroma latino que realzaba la receta y la hacía aún más atractiva. Su siguiente trabajo, Esperanza, supuso la verdadera explosión de su carrera en solitario como vocalista y contrabajista. En él se ampliaba la gama al funk y los sonidos brasileños, como muestran sus temas Samba en Preludio y I Adore You. Este álbum, que  junto a su trabajo de 2010, Chamber Music Society, la llevó a ganar un Grammy como la mejor artista revelación en 2011, supuso también el darse a conocer en el ámbito internacional, en el que la prensa la percibió desde el principio como uno de los nuevos talentos del jazz actual.

El sueño de Esperanza continúa y en 2012, ya reconocida mundialmente, nos trae a Europa su último disco, Radio Music Society,  un mosaico de ritmos en el que todo parece tener cabida de una forma increíblemente sencilla. Podéis ver a este nuevo prodigio y su nueva idea del jazz en el Festival de Jazz de Vitoria el jueves 19 de Julio o en el sur de Francia, el sábado 28 de Julio en el festival Jazz in Marciac.

Dr.J




Clip de Black Gold, by Esperanza Spalding










Muchos dudan de su existencia, pero yo os puedo asegurar que es real. Se trata de un pueblo perdido en la extensa y apacible llanura que precede a los Pirineos, una región de valientes y testarudos gascones más conocida como el Gers. La primera vez que me detuve en Marciac fue por que había quedado allí a comer con una amiga y no me costó encontrar la terraza en la que habíamos quedado: era la única abierta. Ante mis críticas a la escasa vida social de la campiña francesa, mi amiga protestó con energía: "Eh! Oh! Que aquí se celebra el festival de Jazz mas importante de Francia!-" Le contesté con una escéptica sonrisa, que me tuve que tragar unos meses después cuando me desplazaba de nuevo hasta allí para ver en directo a Paco de Lucía. Los prados bucólicos se habían convertido en aparcamientos, las calles del centro rebosaban de actividad y los bares que yo recordaba cerrados y desiertos, aparecían repletos de público y de jazzistas espontáneos que evolucionaban en cada una de las terrazas. Como un espejismo materializado, el Festival de Jazz más importante de Francia se presentaba ante mis ojos en aquel lugar tan improbable y, al mismo tiempo, tan real. Más tarde, constaté que el jazz en Marciac ha desbordado las fechas del festival: se programan sesiones regulares durante todo el año y el Instituto de Marciac acoge un taller de jazz durante todo el curso, apadrinado por el mismísimo Winton Marsalis, un asiduo del Festival.

Las actividades del Festival Jazz in Marciac se desarrollan a finales de Julio y principios del mes de Agosto. Tienen sede en diferentes puntos de la población, pero el grueso de la programación ocurre en una gran carpa, por la que pasan los cabezas de cartel de cada jornada. La edición  2012 se celebra entre el 27 de Julio y el 15 de Agosto y podéis consultar su programa en la web del festival.

En el cartel de este año destaca una importante presencia latina, representada por los monstruos de la Orquesta Buena Vista Social Club acompañados por su talismán, la cantante Omara Portuondo, y teloneados por un joven pianista que formó parte de la orquesta cubana en tiempos de Ibrahim Ferrer: Roberto Fonseca. Completan el capítulo latino el veterano de la música tropical Eddie Palmieri, que sigue inmerso en su tour del 75° aniversario, y el cantautor latino Rubén Blades con la orquesta panameña de Roberto Delgado.


Además, estarán presentes otras grandes figuras del jazz internacional, como Paolo Fresu y Omar Sosa, que continúan defendiendo su proyecto conjunto Alma, del que ya hablamos con motivo del Festival de Jazz de Barcelona, el siempre optimista Bobby Mac Ferrin,que vendrá acompañado por una formacion clave del jazz fusión: los Yellowjackets, y el vocalista Kurt Elling con The Barcelona Jazz Orchestra. En Festivaleros! dedicaremos un capítulo especial a los que nos parecen las dos presencias mas atractivas  del festival: una creciente Esperanza Spalding y el grande del jazz contemporáneo: el maestro Wynton Marsalis. Entre todos volverán a hacer el milagro: el pequeño Marciac se transformará, como cada verano, en la capital mundial del Jazz.


Dr.J



Video Paco de Lucía en Jazz in Marciac 2010