Calamaro
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Los Zigarros. Sala Moby Dick Club. Madrid. Concierto. Directo
Conocimos a Los Zigarros por primera vez en la Sala Moby Dick de Madrid. Era un lunes, porque, como dijeron ellos “Un poquito de Rock & Roll no viene mal un lunes” y a su bautizo en la capital acudió hasta el mismísimo Fito Cabrales. Salieron masticando los nervios, dispuestos a demostrar lo que dicen de ellos y con Ovidi luciendo orgulloso una camiseta del Azkena Rock Festival, en el que ya han debutado este año. Y nos sorprendieron con un concierto rockero, a la vieja usanza, con mucho guitarreo y con un ritmo que nos recordó a grupos pasado de los ochenta y noventa, con un poco de Tequila, con mucho de Platero, con ese sonido que tanto añoramos.

Los Zigarros. Sala Moby Dick Club. Madrid. Concierto. Directo
No han llegado aquí por casualidad. Entre otras cosas, talonearon a AC/DC en sus conciertos de Sevilla y Bilbao, “es como si no hubiera sucedido, fue una pasada”. Con una cerveza delante y con algo más de calor, nos decían que “Carlos Tarque es pieza clave en este disco. Todo va pasando muy lógicamente, muy natural. Eso sí, hay que ser capaz de tocar la guitarra delante de Carlos Raya”.

Han trabajado durante un año a medio camino entre Valencia y el estudio de Raya en Madrid para conseguir un producto final que está grabado en directo en el estudio. Todos los componentes tocando juntos, “tiene que ser así. Esta música tan visceral tiene que grabarse de esta manera. La música de los 70 y los 80 que escuchamos está grabada así. Hay un sentimiento de directo que se transmite, que queda ahí. Fue un reto. Nos encantó. Además, eso te da también bagaje para el directo”.

No parpadean al decir que hay muy poco nuevo que les guste. Escuchan los clásicos de los sesenta y los no tan clásicos, mucho blues, Djanjo Reinhardt, Dylan, Sonic Youth, Nirvana, Alice in Chains. Tampoco dudan en decir que ya no se oyen guitarras. Los comparan con Tequila y le encanta que lo hagan “somos Rodriguistas a tope. Los Rodríguez son una institución y de ahí hemos pasado a Calamaro, a Ariel Rot. Y ese espíritu del rock se ha perdido. Ese rock más Stones ya no está. Y la gente lo pide, te dicen que es fresco, que ya era hora de sacar la música hacia fuera. En este país se ha hecho un gran Rock & Roll y se ha perdido. Los grupos se han vuelto blandos. Creemos que hace falta que la gente vuelva a hacer ruido con las guitarras. El Indie está bien, pero lo demás también hace falta”.

Los Zigarros. Sala Moby Dick Club. Madrid. Concierto. Directo
Ya les han bautizado como el futuro del Rock español, "es algo que no te puedes tomar en serio. Es brutal que digan eso de ti, pero nosotros no podemos abanderar eso. Vamos a ir a muerte y ojalá que los demás lo digan. Vamos a subir el ampli más en cada disco". Recuerdan el concierto de Madrid con mucha presión por demostrar de lo que eran capaces: "fue mejor de lo esperado. Fue un trabajazo tremendo y estamos muy contentos".

Han debutado por todo lo alto en el Azkena Rock Festival y les tocó el papelón de reventar a la gente en el Bilbao BBK Live después de los Kings of Leon. Cosa, que por cierto, consiguieron, demostrando que el rock sigue muy vivo y que seguimos queriendo y necesitando de él. Todavía les queda por delante el En Vivo. Después, con el frío, tocará refugiarse en las salas de conciertos.

Para terminar… Pregunta trampa: Platero y Tú o Extremoduro? Ni Ovidi ni Álvaro dudan… Extremoduro. Sea.

J&B

Los Zigarros. Sala Moby Dick Club. Madrid. Concierto. Directo

"Brindo por las mujeres que derrochan simpatía...". Una canción que empieza así y que sigue diciéndonos: "Brindo con los que vuelven con las luces de otro día..." no podía ser más festivalera.

Reconozco que cada vez que escucho esta canción no puedo evitar que se me escape una sonrisa. Que recuerde muchas de las noches en las que he acabado gritando a quien quisiera oírme aquello de "Brindo por lo que tuve, porque ya no tengo nada". Porque sí, porque me gustan las derrotas, porque me gustan las causas perdidas y porque los perdedores tienen ese aire melancólico que me pierde (permitidme ese juego de palabras).

Pero sobre todo sonrío porque ese brindis al viento siempre está asociado a una noche entre amigos, a una noche de esas en las que "Brindo por el recuerdo y también por el olvido", de esas que sabes que por más que pasen los años seguira viva en la memoría de todos y cada uno de los protagonistas. Brindis en la playa, en la montaña, en la ciudad, mirando al techo, mirando al cielo... "Brindo porque me olvido los motivos porque brindo".

Porque hay pocas cosas que unan más que esas noches, que ese lamerse las heridas en la derrota, mientras en tu cabeza resuena la voz rota de Calamaro, la guitarra de Ariel llevándote en cada rif, la batería de Germán golpeando en el momento justo y como no, la memoria de Julián y Daniel, por la manera que tenían de acariciar la guitarra y el bajo y porque seguro que desde el rincón del mundo en el que estén siguen brindando con nosotros.

Porque pase lo que pase, debemos seguir brindando, porque cuando levanto la vista y miro a mi alrededor a mi gente preparando un asado para compartirlo a la luz del cielo austral, a los mismos que mientras escribo me ponen a mi vera una Quilmes bien fresquita... No puedo evitar que se me escape ese "Toda la noche brindo y que la mañana venga. No es un momento triste ya que brindo con amigos. Brindo por el futuro, con la noche de testigo".

Y con la mirada al futuro, sin olvidar el pasado, levanto mi copa, por Los Rodríguez, por lo que me enseñaron, por lo que he vivido con ellos, por su recuerdo, por todos los que han compartido esas noches, por seguir compartiéndolas, por seguir viviendo, Viajando y acumulando recuerdos y experiencias...

Desde un rincón del mundo... Brindo contigo... SALUD!

J&B

Salud (Dinero & Amor) by Los Rodríguez


Hace calor, mucho. Lo normal que dicen los de aquí. Y es que aunque estamos a mediados de septiembre, Sevilla es Sevilla y no perdona. Bochorno y treinta y tantos grados cuando el sol ya ha dejado paso a la luna. Lo mejor para refrescarse entonces es una cervecita bien fría, bien aderezada con una tapita. Así hemos engañado al hambre y cogido fuerzas para pasar la noche.

Y la noche nos lleva hacia la calle Betis. Puede que suene un poco a "typical tourist", pero sí, me gusta la calle Betis. Me gusta poder pedirme una cerveza, o un mojito o una copa y sacarme el vaso a la calle para charlar mientras se oye de fondo la música o mi conversación se mezcla con la de la pareja de al lado. Me gusta salir del bar, cruzar la calle y sentarme de espaldas al Guadalquivir. Me gusta apoyarme en la muralla y girarme un poco para ver la otra orilla, ver la Maestranza, afinar la vista y distinguir la Torre del Oro y levantar los ojos luego para encontrarme con la Giralda y seguir mirando hacia arriba en busca de la luna sevillana.

Y así iba pasando la noche hasta que la intuición me llevó a otro garito. No tenía mucho ambiente, hasta el punto que mi compañía no pudo resistirse a preguntarle a la camarera: "es que hoy vais a cerrar ya?". Su respuesta lo dejó claro: "pero si acabamos de abrir! No nos queda noche ni ná!". Y efectivamente, la noche le iba a dar la razón.

De repente se hizo el silencio, una guitarra apareció de la nada y una voz empezó a cantar. Tras la primera impresión, llegó la confirmación... "Tómate esta botella conmigo..." las letras que siempre he asociado a Calamaro cobran un nuevo significado con ese acento del sur. Uno de los camareros que está detrás de la barra se ha arrancado con otra... "Hasta cuando suspiras yo te adoro vida mía...". La magia de la noche sevillana aparece, ese "duende" del que tanto presumen se ha colado ya entre nosotros. Uno de los más veteranos se pone en pie y clama al cielo "No me culpes a mi de las heridas. Para que no me culpes en la vida necesitamos caminos tan opuestos...". Las palmas acompañan a la guitarra. El silencio demuestra el respeto de todos los que allí estamos. "Procuro olvidarte... Procuro alejarme... Y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito...", versos que se enlazan... "Na te debo, na te pido..."

Fue una hora donde la energía no dejó de fluir. Donde se demostró que una guitarra, unas palmas y la voz son suficientes para poner los pelos de punta. Para demostrar que la música es sentimiento y os puedo asegurar que allí, aquella noche, entre no más de 50 personas y a menos de un metro de quien cantaba y tocaba había más sentimiento y más emoción que en muchos conciertos. Allí había magia, había duende, el que sólo puedes encontrar en Sevilla.

J&B


Nada mejor que empezar la semana escuchando los versos de dos poetas hermanando países, hablando de lo divino y de lo humano y sonriendo cuando empieza a sonar ese piano y esa guitarra. La magia de la canción de la semana de Argentina a México con billete de vuelta.

Tiramos del hilo para contaros el concierto que Berri Txarrak dieron en Madrid. Intensidad, fuerza, energía y emotividad de un trío que hizo sudar a una sala enfervorizada con su sonido.

Os presentamos uno de los Festivales con mejor cartel de este verano. El Optimus Alive 2012 va a llenar la mágica ciudad de Lisboa de buena música. Uno de los carteles más variados y atractivos en un entorno espectacular. Muy recomendable.

Y terminamos la semana con una de nuestras debilidades, Manu chao estará y por partida doble en un pequeño festival que se celebra en el interior de Galicia. El Reperkusión lo tiene como máximo aliciente, pero con él, el resto de grupos prometen hacer bailar a todo el que se acerque por Allariz.

Y un avance... Muy atentos estos días a nuestro twitter y a nuestro Facebook porque van a llegar sorpresas. Como sorpresa será que os encontréis con la versión 1.0 de Festivaleros! No decimos más...

Festivaleros!

Un piano comienza a sonar, el contraluz ilumina una silueta donde llaman la atención esa mata de pelo salvaje y las gafas de sol de aviador, siempre puestas, sea de día o de noche, haya sol o la guitarra española esté entre la tiniebla. Una nube de humo se pierde en el aire como se van perdiendo los versos de Cuino Scornik, alter ego, mano derecha, hermano de Calamaro.

La caja y las cuerdas de la guitarra te hacen cruzar el océano. Los coros te balancean mientras esa voz rota te mira, segura tras los cristales oscuros, directamente a los ojos: dicen que hay un mundo de tentaciones. Y sigue meciéndote esa letra misteriosa que habla de represión, de exilio, de ausencia, de muerte, de fútbol, de drogas, de otros tiempos no tan lejanos. Que habla del corazón y con el corazón la canta un Argentino mirando hacia México.

Estadio Azteca te atrapa desde la primera nota, te obliga a mirar a Calamaro, frente al piano o sentado con su guitarra. Esperando que el poeta pronuncie esos primeros y enigmáticos versos. Te hace cantar, corear la letra, dejarte la garganta esperando que, una última vez, rompa su silencio...

Gracias le doy a la Virgen,
Gracias le doy al Señor,
Porque entre tanto rigor
Y habiendo perdido tanto,
No perdí mi amor al canto
Ni mi voz como cantor

En ese momento le miras directamente, intentas atravesar esos cristales oscuros mientras se te escapa una media sonrisa. Maestro, una vez más, lo clavaste! Tantas cosas encerradas en una frase, tantos significados en unas palabras... Y mientras lo dices, él te devuelve la media sonrisa y vuelve al principio... 

Prendido a tu botella vacía, esa que antes, siempre tuvo gusto a nada

J&B

Estadio Azteca by Calamaro