Dub Inc
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Iboga 2022
Cuando llegamos a Iboga Festival por primera vez, allá por 2014 en Cullera nos encontramos un festival joven e idealista, cargado de buenísimas ideas quizá no ejecutadas a la perfección, pero en el que se apreciaba algo muy bonito en ciernes, que con el tiempo se fue asentando y aflorando. No hay más que leer las penurias vividas con felicidad que contaba allá por mis primeras crónicas del festival, con la comprensión del que aprecia una intención, un por qué de los fallos y una capacidad de mejora.

Y vaya si mejoró, tanto que Iboga se fue consolidando con el tiempo, con algunos conocidos y contados defectos, en un nuevo recinto en Tavernes al que los ibogueros podían llegar sin problemas y estar cómodos (lo cómodos que permite un festival modesto acampando en julio en Valencia), con servicios perfectamente dimensionados, talleres por las mañanas,  integrado en el pueblo, con varios ambientes y zonas diferenciadas para disfrutar, descansar, descubrir e interactuar. Y por supuesto una carpa de circo con sus actividades, conciertos y DJs, seña de identidad absoluta del festival.

Hasta un Iboga Kids hubo en 2018, con actividades destinadas a los peques y zonas especiales para las familias.

 

Regreso a (el nuevo) Iboga

Por eso año tras año íbamos a Iboga con la ilusión por el cartel de turno, por supuesto, pero sobre todo con la ilusión por volver a un festival que nos entendía y nos hacía estar cómodos y felices en su transcurso. Y por eso os podéis imaginar la ilusión, compartida por miles, de volver a Iboga tres años después y una pandemia mediante.

Al enterarnos del cambio de recinto - no ahondaremos aquí en las razones para el mismo - la incertidumbre afloró porque el nuevo recinto estaba a 40 minutos andando de cualquier sitio civilizado y con servicios básicos, pero también surgió en mi caso la confianza en la organización de un festival con mucha experiencia en estas lides y con una clara apuesta histórica por el bienestar de la gente, su gente.

Por eso entristece ya no contar, sino leer y escuchar los comentarios de tantos y tantos asistentes para los que parte de su festival se ha convertido en sobreponerse a la adversidad y a una serie de fallos garrafales de organización en este Iboga 2022. Sobre todo en la zona de la acampada.

Yo no estuve acampado así que no puedo opinar de primera mano, pero parece claro que los baños fueron un desastre absoluto, las sombras con los toldos de rafia eran claramente insuficientes y no había los servicios necesarios para vivir allí de manera despreocupada durante tres días.

Nosotros, como digo, íbamos desde el pueblo y después de una larga caminata sorteando el atasco monumental por falta de señalización, llegamos el jueves al recinto, con las mariposas de volver de nuevo a Iboga, mientras estaba tocando La Yegros.

Iboga 2022

Con la cumbia metida ya en el cuerpo, bailando por el camino, nos reciben en la entrada varios guardias armados hasta los dientes (metralletas incluidas) que custodian, esa parecía la palabra, el recinto de Iboga como si fuera una fortaleza a defender. ¿A defender de quién? Parece que de nosotros mismos, pues debían estar allí para controlar a peligrosas personas descalzas, bailando cumbia con escasa ropa.

Un helicóptero da vueltas sobre el recinto en vuelo bajo y un tipo de la seguridad privada (en general bordes y malencarados) me registra sacando a tirones las cosas de mi mochila, cámara incluida. Tras conseguir cruzar la entrada de lo que parecía un escape-room pero al revés, fantaseamos con la posibilidad de encontrar en el recinto una lancha de guardacostas y algunos caballos para darle un toque más pintoresco a un dispositivo que debería estar allí para cuidarnos y en lugar de eso estaban para poner multas y hacernos sentir como unos delincuentes.

Pero pronto nuestros pensamientos se dejaron llevar por el baile y la primera cerveza fría que nos esperaba. En la barra encontramos las primeras sonrisas de bienvenida que se mantendrían todo el festival, especial mención para ellos y trabajores del festi en general. Estábamos en Iboga.

Al atardecer, al recinto le favorecía el cambio. Rodeados de montañas, casi sin ver casas, en un entorno natural en el que se adivinaba el mar no muy lejos y arena bajo nuestros pies, la estampa era bonita. Sonaba 'Viene de mí' y miles de voces cantaban 'Yo no bailo la cumbia, abandono el suelo y me entrego al aire que vas dejando...'. Gran momento para olvidar las penas.

Maluks en Iboga 2022

Con los dos escenarios prometidos, tras acabar La Yegros empezaron Maluks, que desplegaron una energía recibida con ganas. Quizá no era la mejor hora para ellas, pero hicieron bailar con su mezcla de electrónica y ritmos latinos y letras surgidas directamente de la terreta.

Estuvo bien pensado el tema escenarios. Permite probar al siguiente grupo de manera más tranquila que antes y el hecho de no estar juntos también fue un acierto porque te permite cambiar de perspectiva con cada concierto sin que pare la música.

 

La Música

Porque la música es el primer pilar de Iboga. Grandes bandas y propuestas hemos visto durante los tres días que asistimos al festival.

Por ejemplo Dub Inc., que son la pura perfección. Políticos, divertidos, musicales, clavando cada cambio, cada fraseo, de una manera natural. Cero por ciento impostados, cien por cien música y flow. Uno de esos grupos que te dejan con buen rollo dentro y encantado de haber visto un concierto hecho con mucha clase y mucho poso. La colabo con Skarra Mucci puso la guinda final.

Dub Inc en Iboga 2022

 

Hammond York demostraron los espectaculares músicos que son y un show muy divertido (hammond everybody!), y a Barcelona Gypsy Balkan Orchestra, una de las escasas propuestas balkan de esta edición, se les juntó que la hora era muy tarde y su música no es una tremenda y acelerada locura, con lo que esa combinación nos dejó un poco fríos. 

Siempre gusta el ska elegante de New York Ska-Jazz Ensemble, y me sorprendió para bien la selección de ritmos latinos de Guts.

Y por supuesto Goran Bregovic. Acabaron tres años sin ver a Goran después de haberlo visto al menos una vez al año desde 2011. Y ahí estábamos los dos, mirándonos a los ojitos, sonriendo como si no hubiera pasado el tiempo. Yo haciéndole fotos y él controlando a una banda de gitanos capaces de hacer volar a multitudes. Por supuesto demuestra lo que gusta el balkan al público iboguero. El bosnio volvió a dar una lección de cómo llevar un show que engancha con subidas y bajadas de ritmo y crea una atmósfera única. Y la gente estaba encendida y sin poder parar de reír y chapurrear canciones en romaní. Como anécdota, después de dar cuenta de todos sus clásicos, Goran preguntó al público si debía tocar 'Kalashnikov' dada la situación. La aprobación fue unánime, y 'Kalashnikov' sonó, vaya si sonó.

Goran Bregovic - Iboga 2022
 


Talco recogieron el testigo y a la marabunta para que el polvo suspendido en el aire por los saltos y bailes balkánicos no decayera ni un instante. Con bloques de treinta minutos sin respiro, el comentario recurrente de Dema sobre si estaban mayores quedaba una y otra vez ensombrecido por la energía de los italianos. La P'tite Fumée se encargaron de rematar al personal con un concierto cada vez más sólido y vertiginoso, cerrando el mejor tramo musical del festival, para mi gusto.

El sudor infinito se apoderó de todo el mundo y ni siquiera las cuatro gotas que cayeron del cielo consiguieron refrescar el ambiente.

Los argentinos La Fanfarria del Capitán tienen algo diferente, aunque no acabaron de cuajar, y presentar su Bella Ciao como una canción de La Casa de Papel hizo que mi interés bajara muchos enteros. Pero les daría otra oportunidad.

El sábado, mientras Eskorzo se deja la piel para volver loca de bailar a la gente, nuestro amigo el helicóptero levanta el vuelo desde su base a 20 metros escasos del escenario principal, para volver a protegernos de nosotros mismos, y sus aspas nos dan un poco de aire para refrescar la humedad. Lástima que la música de los granadinos se mezcle con el ruido de los motores. (Ver foto de portada). Me pregunto cuánto costará una hora de vuelo de ese aparato.

Las Hijas de la Cumbia han sabido armar un show en el que el susodicho género es protagonista pero ofrecen algo más con su desparpajo, sus bailes y una intención social muy reconocible. Auxili son un seguro y más tocando en casa y Al Jawala tuvieron una primera hora brutal de ritmos a dos saxos, que luego se hizo un poco largo. Los North East Ska-Jazz Orchestra hubieran deseado tocar en el escenario grande siendo los quince que eran. Me gustaron pero les adiviné demasiado comedidos por el espacio.

Con eso y horas y horas de DJs tek (Vandal, BillX, Mat Weasel, Parkineos, Yowii...), acabó amaneciendo cada día en un Iboga sin carpa de circo, tristemente desaparecida en esta edición.

Iboga 2022


Conclusiones

La conclusión de lo ocurrido en Iboga 2022 es que nos ha dejado con un sabor agridulce. El cartel se anunciaba como el mejor de su historia y para mí, poniéndome exquisito, han faltado un par o tres de bandas de renombre para eso (Dubioza por ejempo eran bastante claros). Pero sí lo considero notable, horas y horas de músicas del mundo de gran calidad. Por otro lado la apuesta por las bandas de la tierra es de aplaudir y lo hago desde aquí. Nunca me hace mucha gracia resaltar la presencia de un montón de chicas sobre los escenarios (La Yegros, Maluks, Sara Hebe, Tesa, Hijas de la Cumbia, la Fanfarria, Al Jawala, Kumpania Algazarra...) porque debería ser algo normal. Pero hasta que sea normal, lo resalto, y también lo aplaudo.

Pero cosas como las contadas de un camping montado sin el menor de los cariños, los accesos mal pensados (sólo unos pocos vieron el bus que llevaba al pueblo como un espejismo en el desierto), el tema de la intimidante seguridad, los precios algunos elevados y otros directamente absurdos, el tema del agua en el recinto, y otras que no caben ya en estas líneas, hacen que la sensación que queda sea rara. Algunas cosas son comprensibles porque el primer año en un recinto nuevo siempre es complejo, pero otras no.

Sobre el agua sí me quiero detener. El viernes (segundo día de festival) vimos cómo la organización comunicaba que ya se podían meter botellas de agua en el recinto. Una botella pequeña y sin tapón, eso sí (para "que no se use como arma arrojadiza"), cuando dentro te las vendían con tapón a 2€. No puedo entender que la gente se tenga que quejar en el cacareo de las redes sociales para que la organización de Iboga deje meter agua en el recinto, con ola de calor y humedad sin límites. 

¿Cómo es posible que no hayan pensado en eso antes? ¿Y cómo es posible que cuando lo piensan sea para permitir una mísera botella de 33 irrisorios cl? Y para colmo, para rellenar botella o vaso, las únicas fuentes de agua salían de la trompa de nuestro querido elefante iboguero, a veces a chorro, otras a gotitas, y de una manguera en el suelo, para 10.000 personas en hora punta. Con lo fácil que es poner una estructura con 20 grifos de agua. No debe valer tanto, y eso es cuidar a la gente chicxs! Eso es Iboga.

También soy consciente de lo fácil que es escribir esto aquí y lo difícil que es montar un festival. Pero creedme, me paso la vida en un festival, y se puede hacer, doy fe. Y vosotros tenéis ocho años de experiencia.

Elefante Iboga 2022


El ideal de un festival en un entorno natural y camping cerca de la playa y vistas espectaculares de las montañas al atardecer, se convirtió en eso, un ideal bonito que resultó estar mal resuelto. 

Todo eso obliga a tener una infraestructura en la que no sólo los servicios mínimos estén cubiertos. Y resulta que ni esos lo estaban. Se puede crecer, pero hay que estar preparado para ello y hacerlo manteniendo las cosas que ya hacías bien.

Al evolucionar da la impresión de que Iboga se ha dejado algo de magia por el camino, que quizá podamos resumir en la atención a la gente, su gente, segundo pilar del festival. Un público fiel como pocos, que ha vuelto año tras año con la ilusión no ya de asistir a un festival, sino de formar parte de él. Este año Iboga ha dado cierta sensación de falta de previsión, cosa rara con los años que llevan.

Es posible que se hayan cargado un poquito ellos mismos aquello que diferenciaba Iboga y lo hacía un festival especial y casi único en su especie, para acercarse a algo más convencional. No se. Por todo lo contado no han conseguido crear esa magia que venimos contando desde hace siete años. Eso sí, Iboga sigue siendo un festi distinto que no tiene demasiada competencia en cuanto a la mezcla musical en el cartel y un tipo de público muy concreto.

La magia del Iboga se atisbaba pero no te envolvía como solía, porque estuvo esta vez concentrada en dos de los tres pilares del festival: la música y la gente. Falló el pilar de quien organiza. Estoy seguro que si mantienen el recinto, el año que viene será todo mucho mejor.

Eso sí. A pesar de los pesares, lo que la magia de Iboga mantiene es algo de valor incalculable: mucha gente rebonica con la que compartir bailes, sonrisas, reencuentros, primera línea de valla, momentos de noches bailongas y amaneceres inspirados. Gente que hubiera merecido que se la tratara mejor en muchos aspectos. Porque este año para mucha gente, el agobi ocurrió durante el festival, y para eso no hay excusas.

Pase lo que pase con Iboga en el futuro, ya sabéis, Carpa Diem  🎪Carpa en Iboga 2018

kboy

 

Iboga 2022
Iboga 2022

Iboga 2022

Iboga 2022


 


Madrid siempre echa a arder la noche que Dub Inc. están en la ciudad. Porque la mecha que traen los franceses tiene largo recorrido, llega a muchos rincones y atrae a gran cantidad de gente a su espectáculo sonoro.

Y eso ocurrió en una sala But llena que esperaba el regreso de la banda con su nuevo álbum So What (2016) que todavía está calentito.

Si hay una cosa que tiene Dub Inc. que los diferencia del resto es sin duda lo complementarios que son sus dos cantantes, tanto a nivel vocal como a nivel de melodías y formas de cantar. Y es que para mí Bouchkour y Komlan (Hakim y Aurélien) representan perfectamente el espíritu del grupo. Un espíritu mestizo, la Francia que une, las raíces árabes, el reggae como elemento aglutinador y que no rehuye sino que se apoya en la denuncia social con conocimiento de causa.

Mientras uno aporta la parte de dancehall más burra, el otro aporta las melodías con reminiscencias árabes. Uno Jamaica y otro África, uno grave para engorilar y otro agudo para flotar, reggae puro. Los músicos no se quedan atrás, siempre atentos a los constantes cambios de ritmo y 'pullups' de los cantantes; batería y bajo hacen que no puedas parar de balancearte en todo el concierto.



Las canciones nuevas funcionaron bastante bien. 'So What' o 'Grand Périple' se incorporan al repertorio sin sufrir el síndrome del nuevo disco, y el público las adopta y las canta -tararea en wachi wachi francés- a pesar de lo recientes que son. Prueba de que los de Saint-Étienne siguen teniendo cosas que decir y sabiendo cómo conectar. Eso sí, grandes clásicos de la banda como 'Rude Boy' o 'Chaque Nouvelle Page' se llevan el gato al agua en cuanto a manos en el aire y coros populares.

Todo el grupo sonó muy unido y todo el conjunto tuvo un sonido casi perfecto toda la noche. Eso junto a los cantantes que no pararon de hacer señas, sonreír, jugar con el público y guiñar a la gente de las primeras filas, hizo que ocurriera lo que no siempre pasa: que el concierto fuera cercano, que la barrera del escenario se diluyera y que diera la impresión de estar todos, banda y público, en un mismo plano, mecheros en el aire, 'Madrid is on fiiiire'.

Y ese espíritu se trasladó luego a la calle. A la salida, el autobús de gira de la banda esperaba aparcado, había facilidad para conseguir cerveza y la noche aguantaba el tirón de frío así que gran parte del público formamos una improvisada 'after-party' y una animada charla con los miembros de la banda que iban saliendo y que no tenían reparos en unirse a los diferentes grupillos de gente. 

Dentro y fuera, chapeau para Dub Inc, nos quitamos el sombrero festivalero ante ellos.

kboy





 
Dub Inc, Madrid, Febrero, Reggae, Ska, Concierto, Directo,
Quién dice que hace frío en Madrid en Febrero? Si cierras los ojos y afinas el oído escuchas una guitarra en primer plano y de fondo las olas muriendo en la arena de una de esas playas paradisiacas que todavía se esconden en Jamaica. Y es que febrero es el mes de Bob Marley y Madrid, mal que les pese a algunos, no podía darle la espalda. Y para celebrarlo, durante febrero vamos a tener por aquí a dos bandas, vieja escuela y savia nueva, que nos traerán lo mejor del reggae.

Dub Inc, concierto, directo, Madrid, Live
Para abrir boca, los franceses Dub Inc. Originarios de Saint-Étienne, llegan, por fin, a Madrid. El año pasado estrenaron disco y tuvieron fecha por la capital pero la falta de coherencia política les impidió pisar estos escenarios. Afortunadamente para estos Festivaleros! obstinados, pudimos verlos este julio en el Festival Les Déferlantes donde no nos decepcionaron. Energía sobre el escenario, intensidad en cada canción, duelos vocales face-to-face y ritmo, mucho ritmo para bailar y sudar con su mezcla de ska, reggae y hip-hop. La cita será el jueves 13 de febrero en la Sala Penélope a partir de las ocho de la tarde.

The Wailers, Bob Marley, Reggae, Concierto, Directo, Madrid, Live
Dub Inc. nos cargarán las pilas para la gran cita del reggae. Cita que llegará de la mano de The Wailers, sí, sí, la mítica banda de Bob Marley está de gira y para en Madrid para interpretar los clásicos del Rey del Reggae. Será el martes 25 de febrero para la celebración del Bob Marley Day 2014 también en la Sala Penélope a partir de las ocho y media de la tarde. Poco se puede decir de ellos que no se haya escrito ya. Sus orígenes se remontan allá a 1963 con Bob Marley y compañía. Más de 50 años después mantienen la esencia, única y característica, de esta banda de leyenda, y un directo para disfrutar.

Dos citas imprescindibles para todos aquellos que nos gusta el reggae y sus conexiones con el ska, el dub o el hip-hop. Dos citas que se complementan con el tercer pilar del Ska Jamaicano, la presencia también en Madrid de The Skatalites. Estos veteranos están girando celebrando sus Bodas de Oro y pararán por aquí el 12 de Abril. Pero de ellos, todavía tendremos tiempo de hablar.

De momento, vamos a desempolvar las gafas de sol, las rastas, las camisetas de tirantes y a disfrutar porque en Febrero en Madrid no hace frío, en Febrero en Madrid tenemos lo mejor de las playas de Jamaica con su sonido más auténtico.

J&B


Bob Marley & The Wailers... Ahí es nada!



Éramos muchos los que esperábamos con impaciencia el 19 de Noviembre, fecha fijada para el lanzamiento de lo último de Extremoduro. Hace unos días Warner Music, anunciaba el rapto de copias de sus despachos y el disco entero apareció unas horas después por los cuatro rincones de la red. Como la distribución pirata era un hecho consumado, la discográfica decidió adelantar la fecha de lanzamiento al viernes pasado. Así ha sido la tumultuosa historia de Para todos los públicos, un álbum deseado por los seguidores del Robe y los suyos desde que arrasaron listas y ventas con Material Defectuoso hace dos años.

Todo esto nos hace pensar, una vez más, en el momento crítico que vive la música. El triángulo artista-discográfica-público se ha convertido en una trama de amor, odio y, en muchas ocasiones, desconfianza. Lo que está claro es que el soporte virtual ha democratizado la cultura para ruina de la industria y que los artistas y sus intermediarios deben decidir qué hacer con todo esto. La mala noticia es que su producto, el disco, ha perdido valor como objeto, la buena, que la expectación por la novedad y, sobre todo, el interés por el contenido siguen intactos. Después de vivir un siglo en el que, no solo en la música, sino en casi todos los ámbitos, los artistas han crecido hasta convertirse en iconos, vendiendo a veces su imagen, su voluntad y sus ideas a cambio de lujo y fama, ha llegado el momento de bajar a la tierra y defenderse donde corresponde: abandonar la confortable sala de grabación y subirse a los escenarios donde, claro está, se corren riesgos, pero la comunicación con el público es directa y sincera. Allí, el éxito se consigue por otro medio: hay que asegurar una buena actuación para conseguir una mayor entrada en el concierto siguiente que será, probablemente, en un escenario más grande.

Es decir que, a mi modo de ver, es tiempo de cambiar la carrera por vender más copias por la de llenar salas y quien dice salas, dice estadios. Es muy probable que, en este proceso, el futuro de las grabaciones sea convertirse en un flyer, un reclamo que se distribuye para conducir al público al pie de los escenarios. Algunos ya lo han entendido. Muchos de ellos son nuevos artistas que han nacido a través de la red, que los ha viralizado hasta el éxito de masas; otros son tozudos creadores, como los Vetusta Morla, La Pegatina o los Dub. Inc, que, en lugar de llorar por la falta de ventas y la piratería, se han empeñado en triunfar a base de entregarse al público en sentido literal, esto es, no perder nunca la confianza ni el objetivo artístico, multiplicarse a sí mismos y ofrecerse gratis o a bajo precio para conseguir, a cambio, la satisfacción de que su mensaje se transmita y su público crezca. Y funciona.

Por eso el pánico que cunde entre la industria y algunos artistas no me parece fundado: lo que perderán en discos, lo ganarán vendiendo entradas de conciertos y todo tipo de merchandising de los grupos. En el fondo, una forma mucho más cool de ganarse la vida que intentar vender un producto ampliamente encarecido, sin que el comprador final sepa muy bien por qué, e intentar exprimirlo con la ayuda de ciertas organizaciones que se dedican a perseguir las migajas de los derechos de autor hasta el ridículo de cerrar los bailes de las bodas o amenazar a incautos peluqueros que solo pretenden entretener con música la espera de sus clientes. 


Todo esto para decir a Extremoduro que no se preocupen, que nos parece que el que su disco haya corrido como la pólvora es, ante todo, una buena noticia, y que sabemos de sobra que su próxima salida será un triunfo en cada lugar en el que pongan el pie. Otro día hablaremos del contenido del disco. Por el momento, para celebrarlo, os dejamos el sonido de ¡Qué borde era mi valle!, aunque ya sabemos que muchos lo tenéis en vuestros discos duros desde hace diez días... Banda de piratas.

Dr. J


Video: ¡Qué borde era mi valle! by Extremoduro (Audio Oficial).
Ben Harper, Les Déferlantes, Festival, Show, directo,
Lo primero que llama la atención del Festival Les Déferlantes D’Argeles sur Mer es su filosofía. Un festival familiar, en un entorno envidiable (el mar está a apenas diez minutos), en lo alto de una colina que preside el Château de Valmy. Allí, en la entrada a la zona noble se alzan dos escenarios aprovechando el entorno natural en forma de anfiteatro.

Hasta allí nos vamos dispuestos a desentrañar el misterio de la primera jornada, los horarios. Y es que en Les Déferlantes se sabe quién toca pero hasta esa misma tarde no se sabe cuándo. El calor abrasa a la entrada, algo caótica, por cierto. Largas colas en la apertura para dejar pasar a las cerca de diez mil personas que asistimos a la primera jornada.

Shake Shake Go, Les Déferlantes, 2013, Valmy, Festival, Concierto
Solventados esos primeros problemas, toca cambiar euros por moneda del festival y empezar a escuchar música. Los encargados de abrirlo son unos motivados Shake Shake Go que no se amilanan ante el calor y ante la evidencia de que muchos de los que allí estamos apenas los conocemos y hemos venido a ver a otros. Pero su sonido fresco bien mezclado nos deja un buen sabor de boca mientras degustamos la primera cerveza del día.

Willy Moon cumplen sobre la Scène Mer a la espera de ver justo al lado, sobre la Scène Château a Dub Inc. Y los franceses, con nuevo disco bajo el brazo y ante sus paisanos, salen dispuestos a hacernos sudar por primera vez en la calurosa tarde de San Fermín. Con un ritmo frenético, retándose entre ellos, retando al público, se marcan un concierto pleno de ska, hip-hop, algo de rap y un sonido bailable y bailongo. Cuando termina es inevitable pensar que hubieran arrasado en un festival tan proclive a todo eso como el Planet Babylon, pero los políticos y la estupidez de ciertos sectores nos lo han impedido disfrutar en Madrid. Otra vez será.

Dub Inc, Les Déferlantes, 2013, Festival, Concierto, Directo
Saez es un cantautor que parece seguir la estela del desaparecido Mano Solo sin acabar de conseguirlo. Con todo, intenta mantener el nivel mientras atardece y empieza a refrescar sobre la colina de Valmy: sus temas sirven de fondo al momento de la cena. Entonces Maceo Parker nos llena de funk el parque de Valmy, el veterano es el preludio perfecto para la gran estrella de la noche, Ben Harper with Charlie Musselwhite. Allí sale puntual el estadounidense con una camiseta en la que se puede leer un revelador Gracias. Y allí se sienta en medio del escenario. Sólo lleva una guitarra y su slide o steel. No necesita nada más. La música empieza a sonar con la misma fluidez con la que se mueven sus dedos sobre las cuerdas. Un potente I don't believe a word you say abre un concierto que nos será difícil olvidar.

Su sonido nos transporta al otro lado del océano. Su voz recorre los desiertos del medio-oeste norteamericano. Su presencia llena el entorno. Su seguridad nos asombra y se agiganta cuando se olvida del micro y comienza a cantar a capella elevándose por encima del silencio respetuoso de todos los que allí estábamos. Un genio de la guitarra, de esos que convierte en un juego de niños tocar acordes imposibles para el resto de los mortales. Un tipo que no perdió la sonrisa en ningún momento y que se marchó dejando un halo sobre el escenario, el que sólo dejan aquellos que saben que hacen algo más que simples canciones. Ben y sus amigos del desierto nos regalaron tres bises y cerraron con un emocionante All That Matters Now, derrochando genialidad hasta el último instante.

La primera noche en Les Deferlantes terminó con la confirmación de Lilly Wood & The Prick como un grupo a seguir. Pero ese concierto y la charla que Festivaleros! tuvo con ellos, será otra historia. Con la luna sobre el estrellado cielo francés, toca volver a descansar. Este festival todavía nos guarda muchas sorpresas.

J&B

Ben Harper, Les Déferlantes, 2013, Festival, Show, Directo


La historia de Dub Inc. es el "recorrido musical atípico de una banda de colegas que construyeron su camino fuera de los senderos transitados, apostando por la autoproducción, lejos de los circuitos mediáticos tradicionales". Así se presentaba hace unos meses el documental Rude Boy Story del realizador Kamir Meridja, que había seguido al grupo durante tres años para descubrir los mecanismos de la producción alternativa. El propio documental se ha distribuido como una gira musical por diferentes salas de cine antes de salir en versión DVD.


Los Dub Inc. son un grupo de reggae con influencia dub, creado en Saint Etienne (Francia) en 1997. Todo empezó cuando, un año antes, Zigo y Jéremy, dos colegas de instituto, escuchan el programa Fréquence Enfumée de Capt'ain Bob en Radio Dio y se dicen que tienen que dejar las bandas de rock aficionado en las que tocan y ponerse a perseguir ese sonido tan genial llamado reggae. Enseguida encuentran a cuatro amigos que quieren seguirles en la aventura y, después de un tiempo buscando un cantante, descubren a Hakim en una fiesta. A finales de noviembre del 97 dan su primer concierto frente a 400 personas en una sala local y tres meses después, en el programa que les había servido de inspiración, Capt'ain Bob pincha su maqueta y les invita a dar un concierto en la radio. Cuando llegan, encuentran un público que ha hecho cola durante dos horas para presenciar el concierto y les regalan tres memorables horas de música. A partir de ahí ya no les queda ninguna duda y se lanzan ellos solitos a conquistar el mundo. Ellos mismos se gestionan la agenda y la difusión con sus propios medios: los carteles de las actuaciones imprimidos en casa, los desplazamientos en un viejo autobús que los deja tirados cuando menos se lo esperan, las actuaciones en cualquier lugar en el que paguen lo justo para seguir la aventura... Cada concierto es un paso más para crearse una reputación de especialistas del directo, con una continua colaboración con el público, que les agradece que impongan el precio de entrada más bajo posible y que sus letras hablen de lo que viven cada día.

Gracias a esta reputación de fenómenos de escenario, sus discos, grabados en casa, venden ejemplares como churros y en poco tiempo cambian los rincones de los bares perdidos por las escenas de los grandes festivales del país y del extranjero. En 2004 ya han dado la vuelta a la Galia y se han dejado ver en España, en algunas de las salas más importantes del circuito. La gira de 2005-2006 cuelga el cartel de completo allá por donde va y se convierte en un gran periplo europeo por Portugal, España, Suiza, Polonia, Bélgica, Alemania...

Hoy, nadie puede discutir su carácter de referentes de la música alternativa. Su filosofía y su idea musical: un sonido reggae-ragga-dub con letras de fuego, permanece inmutable desde sus principios. Su último álbum, Hors Contrôle (2010), provocó una nueva gira europea, en la que siguieron ganando adeptos a lo largo de 160 conciertos en 27 países. Inagotables, tras acabar esta aventura a finales del año pasado, siguen en los escenarios para preparar el lanzamiento de su nuevo disco, Paradise, anunciado para el 14 de octubre 2013.

Mientras adivináis en qué festival vamos a verlos este año, en nuestro concurso #AdivinaelFesti que se desarrolla hoy en Twitter y en el que os regalamos un álbum de Dub Inc., os dejamos con Rude Boy,  la canción bandera de este grupo de geniales independientes.

Dr. J


Vídeo Rude Boy (live) by Dub Inc.



Llegan de otro Planeta para quedarse entre los terrícolas y compartir con nosotros su arte colorista, sus calaveras y su música. Son Planet Babylon y este año aterrizarán con su nave espacial en la Plaza de Toros de Alcalá de Henares el 21 y 22 de junio. Y de esa nave se bajarán grupos que nos van a hacer bailar hasta las seis de la mañana (prometido).

Para empezar, lo más inesperado, la presencia en exclusiva y como único concierto en España de Dub Inc. Estos franceses llevan más de 15 años regalándonos su reggae mezclado con ritmos tan diferentes como el hip-hop o los sonidos orientales. Energía pura y dura para bailar, sin duda. El otro pelotazo es la presencia del alemán Tilmann Otto, más conocido como Gentleman. Un tipo que rompe todos los esquemas, porque si hay un país del que quizá menos te esperarías los sonidos
reggaes es de Alemania. Quizá por eso, este hijo de pastor luterano siempre dice que su segunda casa es Jamaica. Allí ha mamado y crecido con unos ritmos inconfundibles y a los que pone voz y presencia sobre el escenario. Además, llegará al Planet con nuevo disco bajo el brazo y después de haber pasado, entre otros, por otro de nuestros festis favoritos Papillons de Nuit.

Cambiamos radicalmente de sonido y dejamos el reggae para meternos de lleno en la electrónica. Y para ello, nada mejor que hacerlo con dos que van a jugar en casa, The Zombie Kids y The Warriors. Dos nombres sinónimo de buenas mezclas, de buena música y de baile hasta que la nave apague sus luces porque sale el sol. A los primeros los hemos visto ya al aire libre liándola alrededor del Manzanares. Los segundos reventaron la carpa del BBK el verano pasado. El trío lo completa Calavera Collective para asegurar que las ganas de bailar no se van a perder en ningún momento.

Y por si queda alguna duda, la combinación interplanetaria perfecta para pasarlo bien, para sudar y botar la forman La Pegatina y Bongo Botrako. Repiten de la edición del año pasado y son
sinónimo de éxito asegurado. Así lo hemos vivido en primera persona hace tan sólo unos días cuando La Pegatina puso patas arriba La Riviera. La presencia de ambos lleva una palabra asociada Fiesta!

El cartel lo completa, de momento, la esperada vuelta a la capital de Fermín Muguruza, al que vamos a ver mucho este verano por los festivales terrícolas, pero que sólo se acercará a Madrid en la nave extraterrestre. Y decimos, de momento, porque del Planet Babylon van a llegar más nombres con el mismo espíritu de baile y fiesta. Y entre los que más piden los espíritus bailones terrícolas suenan Alameda o Canteca... Acertaremos? ;)

Ah! Y aunque por ahí hemos leído que este año nacía este Festival, nosotros ya fuimos abducidos el año pasado por esta nave extraterrestre y queremos repetir en este 2013. Y si nos quieres acompañar, ahora puedes pillar tu abono por 25 euros más gastos.

J&B

Esto es lo nuevo de Gentleman
 
Este año hemos puesto el ojo festivalero a uno de los mejores carteles del verano en Francia. Se trata del festival Les Deferlantes y tendrá lugar entre el 7 y el 9 de Julio, muy cerca de la Costa Brava, en la veraniega localidad de Argèles sur Mer.

En lo más alto del cartel encontramos a Ben Harper que vendrá acompañado por Charlie Musselwhite, con el que comparte una aventura blues de lo más prometedora. Para los rockeros más duros, los veteranos Motörhead, una banda de culto a la que tuvimos la suerte de ver en Sziget 2011. Lemmy y los suyos ponen fuego a la escena con un rock para intoxicados difícil de olvidar. Otros con los que volveremos a encontrarnos son los incombustibles Madness, cuya última locura, Oui Oui Si Si Da Da Ja Ja, podéis encontrar pinchando aquí. Y hablando de incombustibles, losque no podían perderse la fiesta son los inevitables Iggy y sus inseparables The Stooges, que no dejarán stage sin conquistar ni escena sin pisar, aunque aún no sabemos como hacen para cuadrar una agenda festivalera aún más apretada que la nuestra. Para completar el panorama en la cumbre, los volcánicos The Hives, que intentarán arrasar una vez más un festival con el rock garagero más explosivo que tanto nos gustó desde nuestros principios festivaleros.

Aparte de los pesos pesados, los Festivaleros! recomendamos no perderse a Asaf Avidan, al que seguimos desde hace algún tiempo, y a Lilly Wood and the Prick, otro de esos grupos que hemos visto crecer y que nos entusiasman y de los que hablaremos con más detalle más adelante.

No faltarán los veteranos del funk representados por Maceo Parker y Charles Bradley y un elenco de lo más variado de artistas nacionales: los electronicos C2C, en cantautor pop Cali, el pop wave experimental de Lescop, el reggae gamberro de Dub Inc., el charm de la actriz y cantante Lou Doillon, el rock alternativo de Saez, la brit french touch de los BB Brunes y la banda promesa Bow Low, seleccionados por el festival normando de Beauregard.

Cierran el cartel dos chicos de moda: Willy Moon, con su ensordecedor Yeah, Yeah, y Jake Bugg, o la colisión del brit y el folk americano que le ha valido una etiqueta de "nuevo Bob Dylan" que aún nos tendrá que demostrar en directo.

Como veis Les Deferlantes 2013 van a dar mucho que hablar. Nosotros ya nos hemos apuntado la fecha en nuestro road trip festivalero de verano. Si os animáis a descubrir Les Déferlantes podéis adquirir los abonos en este link al precio actual de 115 euros por los tres días de festival y las entradas de dia a 45 euros. Nos vemos en Argèles!

Dr. J

Reportaje en 3eme Gauche TV de Les Deferlantes 2011: El año de Arcade Fire!