Glastonbury 2013
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Buena parte de lo que los Festivaleros! conocemos del blues se lo debemos a nuestra amistad con un artesano del género afincado en Toulouse: el maestro Marc de Blues. Más de una vez, charlando con él tras una sesión de guitarreo, nos ha recomendado escuchar al "tipo de los tractores", que es como él conoce a Seasick Steve. Por eso, el día que le contamos que este año el americano estaba en el cartel del festival Les Déferlantes no tardó ni un segundo en comprarse la entrada y hacerse con un alojamiento para toda la semana en Argèles sur mer.

Por supuesto, estamos ansiosos por compartir esa experiencia con un auténtico bluesman como Marc, pero tambíén porque, como él, veneramos a Seasick Steve desde que lo vimos por primera vez en el Bilbao BBK Live 2011. Aquella tarde en lo alto del Kobetamendi, descubrimos una leyenda, un personaje con aspecto de trampero vagabundo, de quien nadie diría que, en realidad, es un genio del blues, colega de Janis Joplin y de Kurt Cobain. Nunca podremos olvidar su salida a escena, tambaleante, la gorra cochambrosa bien calzada, la barba larga y desordenada, con una botella de Rioja en la mano y unas cuantas más en el cuerpo, presagiando accidente o anulación. Sin embargo, el tipo de los tractores nos regaló un concierto de blues arrasador en el que hizo hablar a sus guitarras artesanales hechas en su garage con cuatro chapas y nos dejo literalmente boquiabiertos. Después de aquello, lo volvimos a ver el año pasado en Glastonbury 2013 donde, a pesar de ciertos problemas de sonido, nos alegramos mucho de haber cruzado el recinto para escuchar sus evoluciones con el bajista de Led Zep, John Paul Jones, y su inseparable batería, Dan Magnusson.

 De entre sus temas, hoy nos quedamos con You can't teach an old dog new tricks, que da nombre a su álbum lanzado en 2011. La letra relata una breve crisis de personalidad, uno de esos momentos en los que sentimos que hemos llegado a un callejón sin salida y que hemos entrado en una monotonía que parece una condena eterna. Como la canción, nos preguntamos si hay algo que deberíamos cambiar en nosotros mismos, en nuestro estilo, porque hace tiempo que llevamos la misma dirección y tal vez es eso lo que nos ha llevado a la monotonía. Pues bien, dice Seasick, es cierto que a lo mejor no somos perfectos, pero si estamos seguros de ser nosotros mismos, hasta la médula, podremos pensar en cambiar de estilo, pero no creer que tenemos algo que arreglar.  There ain't nothing that I got to fix/ You can't teach an old dog new tricks. Somos como somos, llevamos mucho tiempo siendo así. Nos pongamos como nos pongamos, un perro viejo no aprende nuevos trucos.
 
Dr. J


Video: You Can't Teach An Old Dog New Tricks by Seasick Steve

The Hives, Come On, Concierto, Festival, Directo, Live, Glastonbury
28 de junio de 2013. Amanece en la Worthy Farm. La noche anterior descubrimos el poder hipnótico del Sangri-la, ese que horas después atraparía al mismísimo Mike Jagger. El cielo está despejado, la lluvia del día anterior ha servido para recordarnos que está ahí pero que este año sólo se va a quedar para presenciar un festival histórico, sin molestar a nadie.

The Hives, Glastonbury Festival, Directo, Concierto, Live
Miramos nuestros relojes festivaleros, hay que desperezarse, desayunar algo rápido porque esto va a empezar. Llegamos a The Other Stage. No somos los primeros pero eso nunca ha sido un problema. Con nuestra habilidad conseguimos encontrar un lugar privilegiado. Glastonbury Festival va a comenzar. Al mediodía, con puntualidad británica se escucha una melodía absolutamente desafinada, la batería empieza a sonar a ritmo desbocado. Nuestros mariachis favoritos aparecen sobre el escenario. One... Two... One... Two.. Three... Come on! Come on! Come on! Come on!

Una hora después The Hives habían reventado el festival. "Gracias a Glastonbury Festival, el único Festival que se inaugura con el grupo que debería cerrarlo", Pelle Almqvist, genio y figura. Hoy queremos recordarlos porque todavía quedan unos meses para que vuelvan los Festis y necesitamos su energía para sobrevivir hasta que el sol vuelva a salir y la música no pare de sonar escenario tras escenario.

J&B

Come on! by The Hives at Glastonbury Festival 2013
Primal Scream en el festival de Benicassim (FIB) 2013Un grupo capaz de telonear a los Rolling Stones en Glastonbury sin titubeos y de dar una lección de rock en el Festival de Benicassim (FIB), brillando hasta hacer palidecer a unos Beady Eye que los habían adelantado en el cartel, merece formar parte de nuestra colección de conciertos memorables de la temporada 2013. Se trata de los escoceses Primal Scream, un grupo en cuyo repertorio el ácido se ha ido diluyendo en rock auténtico y a quienes da gusto escuchar en directo.

Primal Scream en el festival de Benicassim (FIB) 2013
A principios de los 80, su líder Bobby Gillespie, además de ser batería de The Jesus and Mary Chain, montó este grupo  con su amigo Jim Beatie, por tener algo en que entretenerse en sus ratos libres. Cuando llegó el momento de elegir, Bobby decidió abandonar a los Jesus and Mary y apostar todo a Primal Scream. El tiempo le daría la razón porque aquello fue la diferencia entre ser un cómplice de la caricatura de violencia exhibicionista en la que acabaron los primeros y el éxito unánime que viviría liderando su propio grupo.

No obstante, ese éxito se iba a hacer esperar algún tiempo. Llegó en el año 1991. Después de pasar por diversos estados del rock, los miembros de Primal Scream se encontraban sumergidos en el movimiento acid, esperando que alguien les diera la chispa adecuada. Ese alguien fue el Dj Andrew Weatherall quien, a partir del tema I'm Losing More Than I'll Ever Have sacó de su chistera un Loaded que se encaramó a los primeros puestos de las listas de éxitos. A finales de ese mismo año, el grupo lanzaría el álbum Screamadelica que es, para muchos, el punto más alto de la carrera de la banda y patrón con el que se han medido casi todo lo que han hecho después. Sin embargo, este no fue ni mucho menos el final de Primal Scream. Hasta el día de hoy, han conseguido estar siempre más o menos presentes, llevando una existencia tempestuosa entre canciones amadas y odiadas, problemas con las drogas y gestos de denuncia política, como el contundente XTRMNTR. Por el camino se ha ido madurando un aura de grupo excéntrico que toca con una mano a los Rolling Stones mientras la otra ripea los clásicos del Big Beat. Tal vez por eso, han querido colaborar con ellos gente tan dispar como los Chemical Brothers  y el Led Zep Robert Plant. Este se convirtió, de hecho, en la comidilla del lanzamiento del último disco de la banda, More Light (2013), al descubrirse que el veterano cantante había prestado su voz para el tema Elimination Blues.

Primal Scream en el festival de Benicassim (FIB) 2013
Antes de verlos habíamos oído que eran uno de esos grupos capaces de hacer el concierto de su vida como uno de esos otros en los que los festivaleros salen encogiéndose de hombros. Tal vez hemos tenido suerte, pero lo cierto es que los dos directos que hemos visto de ellos este año se corresponden más con su lado rockero que con el experimental. A la cabeza hemos encontrado a un Bobby ya maduro, luciendo las piezas más kitsch de su vestuario, exagerando  la mirada perdida y las poses tambaleantes por pura provocación, sin que la puesta en escena vaya más allá de un guiño a la leyenda de Primal Scream, ni eclipse por un momento el sonido impresionante de una banda con mayúsculas, que hacen pensar en una peculiar familia que ha encontrado la fórmula de una extraña pócima euforizante. En todo caso, dieron EL concierto del segundo día del FIB y, aunque no tenían ninguna posibilidad de superar a sus maestros, desafiaron a los Rolling con desparpajo pasándoles el testigo con un Rocks que encendió la caldera y un multitudinario Come Together que parecía decir: "ahí queda eso, Mike". La respuesta de los maestros os la contaremos en otro momento, hoy os dejamos con el clip de la BBC del concierto de Primal Scream en Glastonbury 2013.

Dr. J


Video Primal Scream en Glastonbury 2013. BBC.

Arctic Monkeys, Gastonbury Festival, Directo, Live, Concert, Alex Turner

Atardece sobre la colina que domina Glastonbury, la mayoría de las más de cien mil personas se agolpan en torno a ese escenario con forma de Pirámide. El primer día de conciertos está a punto de acabar a lo grande con los Arctic Monkeys. Cae la noche mientras por los altavoces suenan canciones para amenizar la espera. La gente charla, se ríe, se toma una sidra o levanta una lata de cerveza al cielo glastonburyano. Hasta que de repente la voz de Noel comienza a sonar. Entonces todo el mundo se para y casi inconscientemente todos empezamos a cantar "Ando so, Sally can wait, she knows it's too late as we're walking on by..."

Arctic Monkeys, Gastonbury Festival, Directo, Live, Concert, Alex TurnerTe sientes flotando en el lugar perfecto en el momento adecuado. Entonces se hace el silencio y empiezan a sonar las primeras notas de Do I Wanna Know? En las pantallas aparece una linea de sonido que no deja de moverse. Se iluminan unas gigantescas letras A y M sobre el escenario. Nunca la habían tocado antes en su casa. Somos los Arctic Monkeys en mayúsculas y vais a flipar. Esa era la primera declaración de intenciones. Los chicos de Sheffield han venido a la Worthy Farm a reventarlo. Sin descanso enlazan con Brianstorm, la gente empieza a saltar, a chocar. En menos de quince minutos ya estamos sudando al ritmo de Teddy Picker.

La gente está entregada, ellos lo sienten, están jugando en casa y hasta Alex se ha despeinado un poco. El alma de los Arctic Monkeys luce una chaqueta que brilla para la ocasión. Escrito en la batería cuatro números 0114. Las banderas ondean sobre la explanada de Glastonbury y la gente intenta acercarse todavía un poco más al escenario. Llevamos más de una hora de concierto y los Monkeys se lanzan con R U Mine? y Mad Sounds, nunca las habían tocado en su casa.

Arctic Monkeys, Gastonbury Festival, Directo, Live, Concert, Alex Turner, FIB
El final se acerca. El cierre del concierto llega con A Certain Romance. Flotando sobre la noche queda esa última frase Not in the same way, oh no, oh no no. Sin duda, toda una declaración de intenciones de lo que hacen. Eso nos deja con ganas de más. Los cuatro de Sheffield vuelven. Cornerstone arranca los bises, Mardy Bum continúa para volver a sonar a despedida con When The Sun Goes Down. Arctic Monkeys en estado puro, una canción que se recordará dentro de muchos, muchos años. Los pelos de punta, los cambios de ritmo, los riff de guitarra, el sonido perfecto, la demostración de que estos niños se han hecho mayores, le han pegado una patada al Olimpo para quedarse en lo más alto. Seis años después de su primera aparición en Glastonbury han reventado el Festival. Alex se acerca al público, se para al ritmo de la canción, salta, se acelera cuando lo hacen sus dedos sobre la guitarra.

Queda el último guiño. Miles Kane aparece sobre el escenario. 505 es la elegida para cerrar la noche en que Arctic Monkeys se superó a si mismo y a Glastonbury Festival. El escenario se apaga y la sensación es que va a ser muy difícil que estos chicos vuelvan a hacer algo como lo que hemos visto. Un mes después estuvieron en el FIB y el recuerdo confirmó que son buenos, muy buenos, pero que no fue como aquella noche del 28 de junio de 2013.

J&B

Arctic Monkeys at Glastonbury 2013. Por ahí, cerquita de la Pirámide había tres Festivaleros!
Public Image Ltd (PiL) en el festival Bilbao BBK Live 2013
El monte Kobeta esta cubierto de charcos. Es el segundo día del BBK Live 2013, el día que The Vaccines detuvieron su concierto por el exceso de humedad. La jornada nos ha dado un chasco, Kings of Leon, y dos descubrimientos interesantes, Fuel Fandango y Los Zigarros. Pero ¿qué es esto?... cuando salimos de la carpa vodafone vemos una tribu de zombies festivaleros chapoteando en trance en la explanada del escenario principal. Desde la escena llega un sonido ancestral, de ritmo sacádico y tono uniforme, como el canto de un hechicero que invoca a las nubes para ahuyentar la lluvia. Nuestros pies se ponen en movimiento y arrastran a las piernas, el tronco y los brazos se apuntan a la fiesta, aunque parece que cada segmento ha tomado vida propia y ha decidido bailar por su cuenta. Y mientras eso ocurre en los cuerpos, el espíritu se eleva, se eleva... No, no hemos tomado nada raro ni hemos estado soplando globos, ya conocemos este efecto porque en Glastonbury nos había ocurrido lo mismo: estamos ante John Lydon y Public Image Ltd (PiL).

En 1978, John Rotten despertó de una pesadilla en la que era cantante de un grupo legendario llamado Sex Pistols y se dio cuenta de que seguía siendo músico, aunque en realidad se llamaba John Lydon. Recuperado su nombre y liberado del caos de los Pistols solo en parte, pues quedaba toda la escabrosa parte legal contra McLaren, decidió seguir sus gustos por la world music y el reggae y aplicárselos a unas cuantas cosas que había aprendido en los últimos años. Esta vez su estatus le permitió escoger a sus compañeros de aventura y en seguida lo tuvo claro. En primer lugar, necesitaba alguien que supiera tocar el bajo mejor que Sid Vicious, para lo que le bastó contactar a su colega Jah Wobble, que no tenía ni idea de tocar el bajo pero que era capaz de aprender en un momento. Para la guitarra pensó en un antiguo miembro de The Clash: Keith Levenne, y en la batería pusieron a un joven Jim Walker, que habían encontrado a través de un anuncio en la prensa. A finales de ese mismo año ya tenían un nombre para el grupo y un sencillo en el top ten: Public Image.

A lo largo de los 80 el grupo evoluciona en un clima de continuo conflicto entre sus componentes. Era como si la maléfica sombra de los Pistols tuviera que seguir a John allí donde estuviera. A pesar de la guerra de egos y del cambio paulatino de músicos a medida que se iban quemando, Lydon soportó el peso del proyecto hasta su disolución en 1992. Algo más de una década en la que Public Image Ltd clavaron varios de sus temas en las listas, temas que parecían puro rock experimental y que se convirtieron en clásicos como This is not a Love Song o las geniales Rise y Disappointed.

Public Image Ltd (PiL) en el festival Bilbao BBK Live 2013

Tras un largo silencio, en 2009 John decidíó volver a la carga con una nueva formación PiL. En las dos ocasiones en las que los hemos visto en directo, nos ha ganado la capacidad de resumir en su estilo peculiar lo más primitivo de la música y convertirlo en una armonía que despierta la parte más positiva de lo primario, esa que nos conecta con el cosmos y con la humanidad entera. De su nuevo disco, el del retorno, nos quedamos con  One Drop (2012), en cuya letra encontramos una buena definición de Lydon, de su grupo y de todo lo auténtico: venimos del caos, no puedes cambiarnos, no puedes explicarnos y eso es nuestra esencia (...), somos la última esperanza, somos la última danza. Así son Public Image Ltd, la banda del principio o del final de los tiempos.

Dr. J


Video One Drop by Public Image Ltd.

Concierto de Tame Impala en Glastonbury Festival 2013


Estamos en el primer día oficial de Glastonbury 2013. Ya hemos pasado por la euforia de The Hives, la rabia de Enter Shikari, la excentricidad de Steve Aoki y el sopor de The Lumineers y solo llevamos la mitad del día. Miles Kane nos queda lejos y decidimos esperar en The Other Stage la salida de uno de los grupos que más nos intrigan de esta temporada: Tame Impala, una banda de australianos que ha roto el cascarón y parece crecer tan rápido como un bebé dinosaurio. En la revista del festival los comparan a los Beatles bajo los efectos de las mejores drogas y parecen muy contentos de poder anunciarlos de nuevo, porque los de Perth ya estuvieron en esta granja en 2011 y fueron una de las sensaciones del pequeño escenario de The Park... ¿Será verdad lo que dicen de ellos o no son más que la última paranoia hipster?, nos preguntamos.

Glastonbury Park Hill

En las pantallas comienzan a evolucionar espirales fluorescentes y nos vemos envueltos por Led Zeppelin y Solitude is Bliss, que se enganchan en seguida, sin darnos respiro. El cielo está cubierto y se está volviendo gris platino. La brisa se transforma en viento que agita al mismo ritmo las banderas multiformes y las melenas de los músicos. La escena es irreal y bien podría ser el preludio o el epílogo de un apocalipsis. Allí está Kevin Parker en forma de niño melenudo, accionando pedales con los pies descalzos, con cara de no haber roto un plato pero haberse cargado muchas cuerdas desde que empezó de muy pequeño a tocar canciones de los Shadows, los Beach Boys y los Beatles, cuando su padre le decía: Haz tú la base, para arrancarse por Hank B. Marvin... El mismo Kevin que la había liado con sus The Dee Dee Dums y que los había hecho evolucionar hasta despertarse en este sueño psicodélico, el caleidoscopio Tame Impala, en el que pequeños fragmentos de piezas de colores tomadas de Led Zep, de Beatles y todos los demás, giran y se reflejan en espejos formando hipnóticas imágenes espirales.

Concierto de Tame Impala en Glastonbury Festival 2013Después de InnerSpeaker y Lonerism, dos discos bien trabajados, las bases de lo que quieren contar están más que asentadas. Su sonido no acaba de llenarnos completamente, pero se trata de un vacío que invita a seguir escuchando. Y allí nos quedamos, plantados ante Jam, Apocalypse Dreams o Elephant, como el que busca algo porque ha visto a alguien buscando por el suelo, aunque no sepa muy bien qué es lo que se ha perdido. Entonces nos damos cuenta de que estamos en un megafestival y no podemos dedicarles más tiempo a Tame Impala, porque hay que intentar ver algo de The Vaccines en el Pyramid. Qué pereza. Llamadme hipster, pero lo bien que estaba yo en este apocalipsis...

Dr. J


Video: Alter Ego By Tame Impala en Glastonbury Festival

Pyramid Stage. Glastonbury Festival.
  
Abro los ojos en una tienda desconocida... Oh, oh... ¿Qué ha pasado? Pues que mi quechua no entraba en el avión y me he traído esta otra, que pesa más pero cabe en la mochila, malpensado, me digo a mí mismo. En el exterior, alguien está inflando y desinflando un globo y me hace pensar en una fiesta así que me animo a abrir la cremallera que me separa de ese nuevo y extraño universo llamado Glastonbury.

Estamos en lo alto de Bushy Ground. A la llegada, los amables voluntarios nos habían dicho que Pennard Hill y The Park estaban completos (y eso que solo eran las 11 de la mañana del primer día) así que habíamos llegado con nuestros bultos hasta donde nos dieron las fuerzas y nos habíamos plantado en el primer lugar elevado que encontramos, a salvo de las posibles inundaciones. Desde aquel balcón dominamos la larga recta de llegada al recinto. En la colina de enfrente, los autobuses van y vienen sin cesar y desde allí se ve venir una larga fila de festivaleros. A las espaldas llevan sus mochilas, tiendas y colchones; los brazos sirven para tirar de carros repletos de cajas de cerveza y sidra en lata ... qué asco. Ya se lo dije a J&B: teníamos que haber comprado más cerveza. En la ronda de reconocimiento del miércoles nos dimos cuenta de que uno puede comprar cualquier cosa imaginable en Glastonbury y comer todo tipo de comida, pero es muy difícil encontrar cerveza. Los bares con licencia están diseminados como las farmacias en una ciudad y al principio no es fácil encontrarlos, porque estos no tienen un rótulo verde parpadeando. Nota mental: que no se nos olvide enviar un mensaje a los que llegan hoy. kboy STOP deja la ropa STOP pilla cerveza STOP. 

Indicadores en Glastonbury FestivalKboy llega esta noche, pero nuestro festivalero argentino, Glasto-Martin (GM a partir de ahora) llega a la Bus Station en unos veinte minutos. Me da tiempo a pegarme una ducha y tomar un café por el camino. Salvo que esto es Glastonbury y solo hay ocho duchas en la zona de Greenpeace a una hora de marcha de donde me encuentro... Pues sea una ronda de toallitas higiénicas y desodorante a granel y venga ese café.

Una vez en la estación, los amables voluntarios me informan de que el bus que espero llega con retraso, así que decido quedarme allí y observar la llegada de los que van a ser ciudadanos de Glasto durante los próximos cuatro días. Vienen desde todos rincones del país y, cuando descienden de los vehículos, se buscan unos a otros hasta formar pequeños clanes en los que se identifican familias y grupos de amigos. En cuanto a las edades, la mayor parte están entre los 20 y los 40 años, pero también se ven algunos niños acompañando a un grupo de adultos y gente que ya ha dejado atrás la cuarentena, con aspecto de veteranos curtidos en un millar de conciertos. Esta población es la que configura el particular espíritu de Glastonbury: gigantesco y familiar al mismo tiempo, un lugar en el que es fácil encontrar gente simpática, pero difícil entrar en algún grupo de los que ya vienen formados. Dicho de otro modo, a esta romería se viene entre amigos...

Glastonbury Festival. Avenida.

Un abrazo, amigo! Bienvenido a Glastonbury! Vamos a ver a los Rolling!! GM viene con las pilas cargadas para la batalla. Al darme la vuelta veo el muro que separa el mundo real del universo Glastonbury: una empalizada de tres metros de altura que rodea todo el recinto y está vigilada por amables voluntarios desde una serie de torretas distribuidas a lo largo del ingenio. Se me vienen a la mente los tres amigos mexicanos que conocimos hace dos noches en el Rock and Bowl de Bristol y pienso que deben estar en alguna parte, intentando encontrar el punto débil de la muralla. Si hay mexicanos que saltan a Estados Unidos... ¿cómo no vamos a ser capaces de brincarnos en Glasto? argumentaban, con una seguridad delirante... Y a aquellos los disparan, pinche enfermo, añadieron ante nuestras caras de escepticismo. Nosotros entramos, como la mayoría de los Glastonburianos, por la puerta oficial, pasando el doble control con nuestras entradas adquiridas por carambola en una mañana de domingo, previo registro seis meses antes, con foto y ficha completa.

Los amables voluntarios me reciben por segunda vez en dos días y me vuelven a dar el lujoso programa formato revista. Nos adentramos en Glasto, y vamos charlando animadamente, por lo que no nos damos cuenta de que el cielo ha empezado a nublarse. Cuando llegamos a nuestras tiendas, empiezan a caer las primeras gotas. Mejor será que preparemos buen calzado y chubasqueros. En unas horas todo aquello se va a convertir en un gigantesco barrizal. Antes de salir por el camino de Silver Hayes echo un último vistazo a nuestro campamento. La tienda de los vecinos está decorada con multitud de globos de colores. Debe ser el cumpleaños de alguno de ellos...

Dr. J

Park Hill. Panorámica de Glastonbury Festival


Las siete de la tarde. El sol empieza a ponerse al fondo. La gran mayoría de la gente lleva horas buscando sitio en The Pyramid para lo que vendrá después: Sus satánicas majestades. Pero antes, un intrépido festivalero tiene otra misión: cruzar de punta a punta Glastonbury Festival para comprobar que la leyenda existe, para constatar que Sixto Rodríguez va a descender de su Olimpo a la Tierra.

Está ahí. Aparece sobre el escenario ayudado por dos personas. Parece tan frágil que se va a romper en cualquier momento. El negro domina su indumentaria. Las gafas de sol siempre puestas. El sombrero esconde un poco más su rostro. Parece imposible que pueda sostenerse por sí mismo. Entonces algo ocurre, le colocan su guitarra y ese hombre que apenas puede moverse se convierte en La Leyenda.

Y su figura se agiganta en el escenario, el primer rasgueo nos hace estallar. Es Sugar Man, con la misma vitalidad que hace cuatro décadas, con la misma magia en esos dedos que han dejado de temblar y se mueven seguros sobre las cuerdas, con la misma voz que te llega a ese rincón del alma. Sonríe, saluda al público, se asombra de la cantidad de gente que le estamos viendo. Es tímido. Bromea entre canción y canción. Se quita la chaqueta. Comenta el siguiente tema con un joven escudero que se lo transmite al resto.
Rodríguez "Sugar Man", Glastonbury 2013

Rasga de nuevo la guitarra. Es el momento de I wonder, en vivo, en directo. Es el lugar. Hay magia, la que Él genera desde ahí arriba. La de todo el mundo haciéndole los coros en una versión de Unchained Melody que quedará grabada a fuego. Es la soledad de escucharla sintiéndote acompañado, sintiendo que te tocan, Time goes by so slowly and time can do so much. Es esa colina en The Park, es el atardecer con la banda sonora más bella que uno puede pedir, es la sonrisa melancólica, es Glastonbury Festival, es algo que se acerca mucho al paraiso festivalero. Es saber que hay cosas que todavía pueden alejarte de la realidad. Es creer que es posible. Es el momento. Irrepetible. Fugaz. Soñado y Real.

El tiempo se ha detenido. Nadie se mueve. Nadie tiene prisa. Nadie necesita nada más. Sólo queremos que siga, que esa conexión no se rompa nunca. Vuelve a sonreir. Deja su guitarra. La Leyenda se esfuma, su espíritu permanece. Aparece el hombre, el mismo que parece que se va a romper en cualquier momento. El mismo que abandona el escenario lentamente, con ayuda, aplaudido, jaleado. El mismo que se ha ganado el silencio y el respeto de todos nosotros. Esta hora no se repetirá jamás..., como tantas cosas. Gracias… Por todo lo bonito.

J&B

Rodríguez "Sugar Man" en Glastonbury

Glastonbury. 29 de Junio de 2013. Aún no hemos tenido tiempo de asimilar lo que acabamos de ver. Un sueño festivalero se ha cumplido: hemos visto a los Rolling Stones en la Pirámide y no nos salen las palabras. Pero, un momento, esto aún no ha acabado. Las voces del Voce Choir y algunos miembros del London Youth Choir nos cortan la respiración, están abriendo You can't always get what you want.

Este tema fue escrito por Mick Jagger y Keith Richards en 1968 y muchos ven en él la respuesta de los Stones al Hey Jude de Beatles. El propio Jagger declaró unos meses antes de la publicación del tema (en Let it Bleed, 1969) que le había encantado la idea de introducir una orquesta en la canción de los de Liverpool y que ellos intentarían hacer algo parecido en su siguiente disco. Cuando alguien les propuso meter al London Bach Choir en una canción que Mick usaba para pasar el rato con su guitarra en la habitación, les pareció "una risa", así que lo hicieron.

En las estrofas de la canción encontramos tres micro-historias que tratan los temas más recurrentes del momento: el amor, la política y la droga. En las tres hay un tinte de fatalismo y decepción: el amor resulta un arma cortante, la droga, una muerte sin gloria y la política, un hábito del que solo se sacan los palos en las manifestaciones. Es la visión del fin de fiesta de una década en la que todo parecía posible y que se acababa, dejando abierta la puerta a la decadencia de los 70. Sin embargo, esta iba a ser una decadencia brillante, en parte por el pragmatismo que sugiere el estribillo: No puedes tener todo lo que quieres pero, si lo intentas, a veces, puedes tener justo lo que necesitas...

Como si hablara de cada uno de nosotros, los festivaleros de Glastonbury nos dejamos invadir por la extraña mezcla de nostalgia, frustración y euforia que comunica esta canción y, en un momento inolvidable, coreamos sacudiéndonos como podíamos el nudo de las gargantas, una gran verdad que tenemos bien aprendida y que nos salía a gritos de lo más profundo: You can't always get what you want... but if you try sometime, yeah, you just might find you get what you need!  

Disfrutad del vídeo del que ha sido, hasta ahora, el momento más emocionante de mi vida festivalera.

Dr. J


Video You can´t always get what you want by The Rolling Stones en Glastonbury 2013

Les Déferlantes 2013, The Hives
Es bueno, sano, divertido y entretenido. Son rubios, suecos y bien parecidos. Dominan varios idiomas: inglés, francés y español (que sepamos). Y además hacen buena música, música de esa gamberra, de esa que tanto nos gusta y que en un festival cae bien a cualquier hora del día.

Glastonbury 2013, The HivesCaen bien por la mañana por ejemplo, al mediodía hora Glastonburyana, inaugurando el Festival con el grupo que podría cerrarlo, tal y como dijo ese frontman, actor, provocador, showman que es su cantante Howlin’ Pelle Almqvist, "el hombre centro", como dice él. Un tipo que sabe meterse al público en el bolsillo, que sabe ganarse a su audiencia y que sabe actuar en función del lugar. Por eso nos sorprendió y nos gustó que pisara el suelo del mítico Glastonbury y no para presentar a The Hives, sino para presentarnos a algunos de los que estábamos viendo el concierto.


BBK Live 2013, The HivesVienen muy bien por la tarde, como en el Bilbao BBK Live, en el que fue su concierto más multitudinario de esta serie y en el que estuvieron más encendidos. Sin dejar de gritar cosas en español con todas las terminaciones en masculino. Gesticulando, corriendo por el escenario. Presentando a “una leyendo, el metronómico, el metrológico” (tal cual lo gritó) batería Chris Dangerous o a su "hermano biológico" (así lo dijo en perfecto castellano) Nicholaus Arson. Llegando hasta la mitad del público, provocando a las cámaras, subiéndose literalmente por el escenario  y agradeciendo a todo el público que había ido a ver a los mejores grupos como The Hives, Vampire Weekend, Green Day, pero "sobre todo a The Hives".

Son perfectos de madrugada para cerrar un festival como hicieron en Les Déferlantes. Allí nuestro frontman favorito hablaba en perfecto francés con todas las terminaciones en femenino, provocando aún más, lanzando besos, pidiendo una y otra vez que le aplaudieran a él, separando al público para dejar un pasillo en medio y bajar por él, gustándose, contorneándose, sintiéndose protagonista, disfrutando con un cierre de concierto que tienen cada vez más trabajado.

Déferlantes 2013, The Hives

Y es que estos hermanos-amigos de Fagersta en Suecia han dado con la tecla. Su look a lo mariachi en blanco y negro, sus letras blancas y rojas sobre el escenario sostenidas por unos hilos que terminan en una gigantesca foto que preside todas sus actuaciones, su sonido garajero, sucio, intenso, su gamberrismo sobre el escenario… Y por supuesto, la calidad de su trabajo, una batería que suena sin descanso desde el inicio con un homenaje que acaba en caricatura a la Odisea en el Espacio, con esa guitarra principal que marca el tick, tick, tick a golpe de cuello, con "el guitarra más grande, el tío de música rock" Vigilante Carlstroem y con ese gran hombre del bajo (o como "f***ing se diga en vuestro idioma") Matt Destruction. El resultado final es un producto que a unos festivaleros como nosotros nos tiene ganados.

Por eso, festival al que vamos, festival en el que preguntamos… ¿A qué hora tocan The Hives? Ponga unos The Hives en su vida, todo será mucho más divertido.

J&B


Tick, Tick, Boom live en Bilbao BBK Live 2013. The Hives en estado puro
Glastonbury Festival. 2013

A Diego A. Manrique,

A la vuelta de nuestra primera incursión en el mítico Festival de Glastonbury (Inglaterra), nos encontramos con su texto Imperios de la Mugre, en su blog de El País, el cual catalogamos como texto de opinión pues en ningún momento parece hablar desde la experiencia y los datos que aporta nos parecen extraídos de fuentes tan fiables como los test de personalidad de Cosmopolitan. Así que, como los hechos son los hechos y las opiniones son libres, le dejamos a usted con la suya y le aportamos la nuestra basada en hechos recogidos sobre el terreno, por si pudiera valerle para informarse.

¿Qué cosas se pueden hacer en un festival que no se pueden hacer en la vida diaria? Lo primero y fundamental, disfrutar de mucha música en directo y entregarse en cuerpo y alma a esta actividad durante tres o cuatro días.

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid. Show.
En Glastonbury, por ejemplo, hemos asistido a más de una treintena de conciertos por el módico precio de poco más de 200 libras (230€ aprox.). En la vida real se puede hacer lo mismo, pero resulta mucho más costoso en términos de tiempo y de dinero. Sabemos que usted no piensa que la motivación principal de la mayoría de los festivaleros sea la música, algo que contrasta con el hecho de que la primera pregunta que se escucha cuando un festivalero conoce a otro es: “¿qué grupo has venido a ver?”. No contamos en esa treintena actuaciones de circo, teatro callejero, performances o cualquier otro tipo de artes escénicas de las muchas que se reparten en el programa de festival, ni los cientos de Djs pinchando todo tipo de música en diferentes lugares del recinto. Porque otra de las grandezas de los grandes festivales es ofrecer en vivo o pinchados un sinfín de tipos de música diferentes: en un mismo día se puede saltar del rock al punk, del blues al hiphop, del pop al reggae, del jazz a la música balcánica y aprender mucho de todo ello. Esta actividad de zapping musical que horroriza a algunos, nos ha enseñado a apreciar las conexiones entre las diferentes formas de expresión musical y, sobre todo, a respetar a todo artista que intenta comunicar algo. En eso seguro que nos da la razón.

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid. The Rolling Stones. Phoenix
Pero es cierto, hay algo más que la música en sí. Algo que hace que haya festivaleros que repiten el mismo evento año tras año o ven al mismo grupo tres o cuatro veces en la misma temporada. Algo que hace que asistir al mismo programa sea diferente si se hace en un lugar o en otro. En festivales como Glastonbury existe lo que los ingleses llaman el vibe, y es un fenómeno que reúne las sensaciones, el espítiru, el ambiente, las pasiones. Es algo que no solo está en el lugar concreto, sino que ocurre dentro de uno mismo. Empieza desde el día en que uno se pone a buscar la manera de llegar a lugares tan lejanos como un rincón de la campiña inglesa o una isla en el Danubio, continúa con la experiencia de convivir y compartir cultura con miles de personas durante unos días y persiste al regresar como algo que te incita a bailar allá donde la música suene, te da una sonrisa extra en cualquier situación de la vida, posándose en la memoria como un recuerdo imborrable.

Como puede observar, aún no hemos hablado de alcohol, ni de sexo, ni de drogas, que las hay, legales, semi-legales y directamente ilegales. Esta es una parte que no tiene nada que ver con todo lo anterior. Pero por supuesto vamos a abordarla.

El consumo de alcohol en los festivales es masivo, al menos, tanto como en las fiestas de cualquier pueblo de España. En Glastonbury, hemos visto todo tipo de objeto rodante a tracción humana repleto de cajas de sidra y cerveza. Porque, sí, señor, al final, entraron los carritos aunque usted (y la norma del Festival) diga que no (son las cosas de hablar sin haber estado allí). La razón puede ser que la bebida es cara y las barras más escasas que en otros eventos de este tipo, por cuestiones de la estricta (e hipócrita) legalidad que rige en aquel país.

Glastonbury Festival. 2013
Es el único festival de Europa, que sepamos, en el que se permite la entrada de alcohol al recinto, lo que demuestra por lo menos que se confía en que la gente no va a ponerse a tirar latas de cerveza al escenario ni nada parecido, como se argumenta en otros lugares. Curiosamente, en cinco días acampados en Glastonbury, no asistimos a ninguna pelea y a nadie se le ocurrió tirar ni una lata ni un tapón al escenario. No se engañe: cuando nos restringen la entrada de bebidas en otros lugares no es tanto por razones de seguridad o de salud como por una cuestión de vendérnoslas dentro.

¿Y las drogas? Se usan de manera indiscriminada. Es decir, quien quiere las usa y quien no quiere, no. Como en cualquiera de esas discotecas donde la mona se viste de seda, muy mona ella, y se empolva la nariz cada hora sintiéndose la reina del mambo. Como en cualquier otro lado, cualquier noche.

Sobre el afán de los asistentes de "acostarse con desconocidos" opinamos que no es nada malo, no es nada raro y por supuesto no lo consideramos prueba alguna de la degeneración, ni de la junventud ni de las edades que sean. En Glastonbury, además, se preocupan de que los asistentes puedan tener relaciones de manera segura y con cabeza. Por eso hay puntos de información donde se facilitan preservativos gratuitamente para todos los festivaleros.

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid. Show
Dicho esto, la insinuación de que depravados jóvenes y no tan jóvenes van a festivales como Glastonbury a ponerse ciegos, follar y pasar de los conciertos, aparte de demagoga, se pega con la multitudinaria asistencia a todos y cada uno de estos. Además de las más de 100.000 personas que asistimos al concierto de los Rolling, de los Arctic o de los Mumford (por citar sólo los tres cabezas de cartel) había gente que ni siquiera fue a ver a los Rolling porque sus gustos musicales se decantaron por ver a gente como Chase&Status o Public Enemy, quienes también tuvieron gran asistencia. En todas y cada uno de las más de 60 escenas donde alguien estaba interpretando música en directo, encontramos a gente disfrutando de ello, escuchando al artista y participando de la actuación porque a fin de cuentas así se forjan los mejores conciertos. El peso no sólo recae en el artista.

Decir lo que usted dice de los festivaleros más jóvenes, es dar carnaza sin sentido a los detractores de este tipo de eventos, es hacer responsable a la música y a la libertad de los comportamientos censurables que se dan, pero para los que habría que buscar razones más profundas. Es engañar a la gente, a los padres los primeros, haciéndoles creer que si los chavales se quedan en casa o en su barrio no van a beber, no se van a drogar, o no van a follar. Y eso es directamente mentira.

Glastonbury Festival. 2013
La suciedad (no mugre), las basuras, el barro si llueve, los baños indecentes, el no ducharse en 3 o 4 días, el dormir en el suelo o casi..., eso es así y cada uno se organiza como puede. Nada criticable ni irreparable. Al llegar a casa o al hostal, te duchas y ya está. Se acabó la mugre. No nos importa mancharnos de barro de vez en cuando.

Y la suciedad del terreno puede paliarse también. Se pueden poner miles de contenedores destinados al reciclaje, miles de baños portátiles, limpiarlos a diario, recordar por activa y por pasiva que el terreno hay que cuidarlo, que se usen los baños y no el suelo. Evidentemente eso requiere de la implicación del festival, de unos costes destinados a mejorar la comodidad de la gente, a posibilitar el buen comportamiento dando las facilidades para ello, a trasmitir el cariño de la organización e involucrar a los asistentes en ese cariño. Estos costes van en contra de los beneficios económicos pero revierten directamente en el alma del festival, en su imagen y en la experiencia global del festivalero. Glastonbury hace todo esto y mucho más.

Y como dato final en cifras, Glastonbury siempre tuvo beneficios en las treinta y tantas ediciones celebradas, excepto el año 2008. ¿Esto significa que perdieron dinero? No. Para Glastonbury esto significa que "sólo" obtuvieron 1 millón de Libras de beneficio, que es lo que anualmente donan a las organizaciones benéficas con las que trabajan codo con codo y que ese año también donaron. Esto no son milongas teóricas. Sobre el dinero que repercute en los pueblos de alrededor (donde por supuesto no todo el mundo apoya al festival ni mucho menos) o en la propia Bristol, donde está el aeropuerto más cercano, no tenemos datos pero no creemos que sea despreciable.

Glastonbury Festival. 2013. Kids
Acudir a Glastonbury, 5 días contando todos los gastos, cuesta menos que comprar un sofá, la mitad que un iPad, menos que una semana de playa en Gandía. ¿Es caro? Depende, es una opción de vacaciones y ocio. Es cambiar la playa por ver a los Rolling Stones tocando en un escenario en forma de pirámide, en un recinto donde hay música en directo en decenas de sitios, hay circo, teatro, cine, contacto con miles de personas con inquietudes similares, intercambio de cultura, apertura de mente...

Un festival es como cualquier ciudad grande. En todas ellas hay mugre, drogas, alcohol y, algunos dirían, con un poco de suerte, sexo con desconocidos, y a pesar de todo no dejamos de visitarlas o de vivir en ellas. Y es cierto que en un festival también puede uno drogarse, beber hasta perder el conocimiento, aparearse hasta el alba con recién conocidos e, incluso, pasearse por el recinto disfrazado de Espinete o de los Cazafantasmas; pero para eso, querido Manrique, no hace falta pasar por vuelos a deshoras, noches durmiendo en el suelo y días expuestos al sol o a la lluvia, porque eso, amigo, es un día de verano en cualquier rincón de la costa.

Un festival como Glastonbury no se queda en la música, no sólo trata de música igual que la música no se queda en la música, no sólo es música y nunca lo fue.

Festivaleros!
Glastonbury Festival. 2013. Campzone. Show.
Acudir a Glastonbury Festival trasciende más allá de la música y de los grupos que se anuncian a bombo y platillo. Trasciende hasta convertirse en la Experiencia Glastonbury, o lo que es lo mismo, cinco días donde no para de sonar la música en cualquier rincón, donde la gente sonríe y disfruta, donde por un momento, nos olvidamos de las preocupaciones de este jodido mundo y pensamos que quizá si todos tuvieramos este espíritu festivalero, las cosas nos irían mucho mejor.

Glastonbury Festival. 2013. Show. Señales. Signals
Para ponernos en situación, hablamos de alrededor de 130000 abonos vendidos. O lo que es lo mismo, 130000 personas acampando. Bueno, pues la buena organización y la distribución hacen que casi no haya aglomeraciones en las entradas. Eso sí, si quieres acampar en las zonas, digamos, más cotizadas, o vas el miércoles a primera hora (los conciertos comienzan el viernes) o se convierte en una quimera. Tres horas después de abrir puertas, nosotros ya no pudimos ir ni a Pennard Hill ni a Park Home, las zonas de acampada que antes cuelgan el cartel de sold out.

Destaca también la cantidad de voluntarios distribuidos por toda la extensión del festival, siempre con una sonrisa y siempre dispuestos a ayudarte. Los lockers también funcionan perfectamente, lentos y un poco farragosos en la recepción de los objetos de valor, pero seguros. Una vez dentro, Glastonbury Festival es como una ciudad, cantidad de puestos de comida, de bebida, mercadillos, en definitiva, Glastonbury te provee de todo lo que puedas necesitar durante la estancia en el interior, llueva, haga frío o te achicharres de calor. La crema solar, por ejemplo, se distribuye de manera gratuita en los puestos de información. Y aquello que te falta, suele aparecer por obra y gracia del Dios de Glastonbury, siempre atento a las necesidades de los Festivaleros!

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid Stage. Show.
La parte más espinosa quizá sea la de las duchas. Apenas hay dos puntos donde ducharse, por lo que el ingenio festivalero se agudiza para intentar estar aseados. En cuanto a los toilets, hay muchos por todo el recinto, prestos y dispuestos para cualquier urgencia ya que una de las grandes virtudes del festival es su vocación de respetar el medio ambiente. El resto del año, esos campos que se llenan de festivaleros sirven para que los animales de la Worthy Farm campen a sus anchas. Por eso existen tantos puntos de recogida de reciclaje de residuos a lo largo de todo el Festival y la gente los usa y los respeta.

El Universo de Glastonbury Festival implica no sólo escenarios de música con esa Pirámide mágica que manda su luz al cielo, también hay carpas, tiendas, cafés, en los que las actividades no paran: charlas, conferencias, debates, cine, performances, teatro, danza, escultura y, claro está, música. Todo bien cuidado, escenarios de carton piedra dignos de cualquier estudio de Hollywood, areas como Cabaret o Avalon donde el entorno trasciende mucho más. Glastonbury tiene tan claro que su público abarca todas las edades que tiene actividades para niños, jóvenes, adultos y mayores.

Glastonbury Festival. 2013. Show. Kids.
Por eso es normal ver a una madre cambiando un pañal a diez metros de un escenario, o a un padre arrastrar un cochecito diseñado para la ocasión con sus hijos dentro, o a un niño con una camiseta de Ramones o a una niña no parar de bailar al ritmo de John Lydon. Por eso nos quedamos con la boca abierta cuando charlando con la gente que inevitablemente vas conociendo te dicen que sus padres los llevaron a Glastonbury con 12 o 13 años y que vieron a The Prodigy o a Rage Against the Machine. Por eso tienen la cultura musical que tienen.

Por eso, hablar de Glastonbury Festival es hablar de todo lo que ocurre mientras estás viendo un concierto. Es intentar captar todas las sensaciones, las vivencias, es archivar cada fotograma que recibes en tu retina. Cada sonido. Por eso los conciertos son tan intensos. Por eso siempre recordarás que Rodríguez le puso la banda sonora al atardecer, por eso Arctic Monkeys suenan diferentes, por eso The Rolling Stones son debutantes en este Festival, por eso Mumford & Sons le ponen la guinda acompañados de The Vaccines y Vampire Weekend versionando a The Beatles, por eso, se ponen los pelos de punta escuchando a más de cien mil personas cantar a capella Don't Look Back in Anger. Por eso...

Y por muchas cosas más... Merece la pena experimentarlo. Y nosotros... Repetiremos!

J&B

5 Días en Globo por Glastonbury

Galería de fotos

The Rolling Stones en Glastonbury Festival 2013
Glastonbury Festival. 2013. The Rolling Stones. The Pyramid. Show.

The Rolling Stones

La canción de esta semana se la dedicamos, no podía ser de otra manera, a The Rolling Stones. Primero, esta es la semana en que se celebra el mítico festival de Glastonbury, al que tenemos el honor de asistir por primera vez y en el que tocarán sus Satánicas Majestades.

Sympathy for the Devil, Rolling StonesY elijo esta, que puede que sea una de sus canciones menos stonianas pero a mi me encanta precisamente por eso. Keith Richards se marca una línea de bajo memorable, que junto con la percusión latina, el pianito, los coros de un montón de peña que acudió a la sesión de grabación (o del público, si es en directo), y la manera "seductora" de cantar de Mick Jagger, le dan a la canción un aire místico, ritual, lisérgico, tribal y algo venenoso...muy
acorde con el viaje del personaje del que habla la letra. Este ha estado en el mundo en todas las épocas, ha visto grandes acontecimientos y desgraciados también (quizá propició más de uno) y nos los cuenta intentando atraernos con una sonrisa de medio lao.

Una canción para cerrar los ojos, para dejarse llevar, para hacerle los coros, para vivir intensamente, para contarlo, para mover la cabeza, para jugar con fuego, para quemarse, para renacer, para brindar al sol y a la luna, para cantar y decir:

Nice to meet you, hope you guessed my name...

kboy

P.S. ¿Tú de quién eres de Mick o de Keith? Yo soy de Keith.  Wuuuu, whuuu!!

Sympathy for the Devil by The Rolling Stones
Glastonbury Festival 2013. Ticket
Cuando nació Festivaleros! una palabra flotaba en el ambiente Glastonbury. Era algo así como el final del camino de baldosas amarillas, el lugar al que llegar después de cruzar la Tierra Media, el sueño de una noche de principio de verano, nuestro Woodstock particular. Dos años y unos días después del nacimiento del sentimiento Festivalero! vamos a cumplir nuestro sueño, vamos a ir a Glastonbury Festival. Esta es la historia de cómo vivimos cada uno de nosotros la locura, el sueño y la realidad de conseguir estar allí el 25 de junio.

J&B

Glastonbury, pues a mí me suena a fábrica de galletas de esas típicas inglesas. Y además, qué tipo de festival deja de celebrarse porque haya unos Juegos Olímpicos? Y encima se celebra al sur de Bristol, ahí llueve fijo todo el día. Y no hay donde meterse? No me acaba de convencer. A ver, déjame ver quién se atrevió a tocar ahí en 2011... WTF?!!!! Corrijo la pregunta... Quién tuvo las pelotas de NO tocar???? Si están Todos!!!! Hay que ir sí o sí. Y así fue como una palabra tan poco usual se convirtió en parte de nuestras vidas. Tras un registro allá por septiembre, con foto incluída, digno de un visado para entrar en Estados Unidos, habíamos perdido toda esperanza de ir este año. Perdidos por la Patagonia vimos como en una hora y media se agotaban todas las entradas.

El anuncio de los Rolling y del resto del cartel, con esa joya que es Sugarman Rodríguez, confirmó que, un año más, estaban todos o casi todos en su line-up. Parecía demasiado tarde hasta que se anunció una nueva venta de abonos. Y allí estabamos, después de sincronizar los relojes con la hora glastonburyana, a las diez de la mañana, con el portátil y todos los navegadores posibles conectados a la página oficial del Festival. Al segundo de empezar la venta on-line ya estaba caida. Pero la tenacidad festivalera nos hizo acabar entrando y dándole al botón mágico BUY! Tres abonos con derecho a camping, a mojarse y a entrar en el universo Glasto. Nada más hacerlo comenzó una risa floja que sigue y sigue. Creo que no se va a pasar hasta que atravesemos el umbral de NeverLand, la tierra prometida de cualquier Festivalero! de verdad... La entrada a Glastonbury Festival.

kboy

En 1969 un acontecimiento cambió muchas cosas en la vida de mucha gente, tanto de la época como de épocas futuras, entre otras las nuestras. El festival de Música y Arte de Woodstock, celebrado en una granja al norte de Nueva York se convirtió en germen y fin de muchas cosas. Fue el subidón máximo de una generación que tuvo unos cuantos, y la bajada se convirtió en el fin del movimiento hippie y de una forma de ver el mundo no exenta de inocencia. Con el festival esa inocencia llegó a la cima y fue muriendo poco a poco y las cosas empezaron a cambiar muy deprisa. Un año después morían dos de los más carismáticos exponentes de todo ello, Jimmy y Janis.

El día después de que muriera Jimmy Hendrix, 18 de septiembre de 1970, daba comienzo el primer Festival de Artes Contemporáneas de Glastonbury en una granja al sudeste de Inglaterra (cerca del mágico Stonehenge). Sólo se celebra ese año y el siguiente, y se queda latente para renacer con toda la fuerza curiosamente en 1978. Desde que tengo memoria festivalera tengo en la cabeza imágenes del festival de Glastonbury, de su escenario con forma de pirámide, de gente feliz cubierta de barro hasta las orejas, de la verde campiña inglesa llena de tiendas de campaña, y de casi cualquier grupo internacional que se te pueda ocurrir, presente en el cartel de algún año.

Ir al festi... Una misión casi imposible. La demanda agota las entradas (140.000 abonos aprox.) en pocas horas. Tienes que registrarte en la web casi un año antes sin conocer nada del cartel, madrugar un domingo meses antes con el F5 marcado en el dedo y la ilusión de un niño la mañana de Reyes para soñar con lo imposible. En el reparto de tareas a mi me debió tocar la del sueño, pero la cumplí a rajatabla, y al abrir los ojos, un mensaje se dibuja frente a mi: "Nos vamos a Glastonbury". La risa floja todavía no se me ha quitado... porque igual ni he despertado. Al final se trata de eso, de sueños, de cumplirlos y de lo que te pasa mientras eso ocurre. De ir a sitios, de contar cosas, de dormir poco... Un poco como la historia que cuenta la película Almost Famous.

Podríamos decir que Glasto es nuestro Woodstock, pero no, no me espero tres días de paz y música, simplemente es ese sitio donde siempre quise ir y todavía no se muy bien por qué. Quizá lo averigüe pronto.

Dr. J

Toulouse. Domingo por la mañana. Resaca. El despertador no ha sonado pero el sentido festivalero me arranca de mis sueños por alguna extraña razón. Tengo una visión de hojas de calendario que pasan a toda velocidad y entonces recuerdo: hoy es el día que sacan a la venta los restos de entradas de Glastonbury 2013. Habíamos quedado que estaríamos todos frente al ordenador el domingo D a la hora G, de las gallinas, para intentar el milagro dentro de... cinco minutos. Holy crap!! Odio cuando pienso tacos en inglés. A sus puestos. Facebook. Kboy desaparecido. Página de Glasto bloqueada, esto va a ser misión imposible. Casi tanto como haber comprado en la primera tanda en el mes de octubre cuando estábamos perdidos en la Patagonia... Un intento. Dos intentos. Tres intentos. Estoy en espera! La página se cae una docena de veces y empiezo a perder la paciencia.  J&B ha tenido más suerte. Eso dice él pero no me lo creo del todo. Cuando llega la confirmación a mi cuenta de correo me entra una risa floja que me va a durar semanas. Es cierto, veremos a los Rolling... Festivaleros!, nos vamos a Glastonbury!!

Ahora sí que podemos decir con orgullo que somos Almost Festivaleros!

Festivaleros!

Glastonbury Festival, vista aérea


Pronto conoceréis las andanzas festivaleras por Glastonbury Festival 2013, pero ahora, os vamos poniendo los dientes largos con El Festival, el reto, el mito de cualquier Festivalero! Un line-up inabarcable donde los supuestos cabezas de cartel compiten contra los supuestos no-cabezas de cartel a cada cual mejor.  Más de 50 escenarios, sí, sí, más de 50 escenarios y cinco días del miércoles 26 de junio al domingo 30 de junio para intentar ver lo máximo posible. Desde las 11 de la mañana (también existe esa hora para los aguerridos Festivaleros!) hay actuaciones hasta bien entrada la madrugada.

The Rolling Stone. Glastonbury Festival 2013
Con esa premisa hay que leerse el cartel muchas veces (en serio, muchas, muchas veces). Y en cada lectura encuentras un nombre nuevo. Evidentemente la joya de la corona es para sus Satánicas Majestades. The Rolling Stones tiene una cita con todos nosotros el sábado 29 a las 21:30 Hora Glastonburyana. Por delante 2 horas y cuarto de escenario para ellos (son los que más tiempo tendrán en todo el Festival).

Por debajo de nuestros demonios favoritos, podéis citar cualquier nombre que se os ocurra, allí estará. Arctic Monkeys (viernes 28 a las 22:15), Mumford & Son (domingo 30 a las 21:45). Ellos completan la flamante triada de Tops. Pero es que fijaros: Primal Scream, Dizzee Rascal, Nick Cave, Portishead, The XX, The Smashing Pumpkins, Alt-J, Two Door Cinema Club, Tame Impala, The Hives, Crystal Castles, Bastille, Everything Everything...

Sisto Rodríguez. Glastonbury Festival 2013
Sigo?: The Lumineers, Editors, Azealia Banks, Vampire Weekend, The Vaccines, Enter Shikari, Miles Kane, Phoenix, Sinéad O'Connor, Calexico, Cat Power... Y más y más... Por ejemplo, Steve Aoki pinchará el viernes a las 16:00!!!! Y otra joyita a la que queremos ver... Rodríguez, se subirá al escenario el sábado a las 19:00.

Y así podríamos seguir, pero convertiríamos este post en algo tan inabarcable como es el enorme cartel del Glastonbury Festival. Si tenéis curiosidad por verlo, pasaros por aquí y simplemente jugad al escondite para descubrir todos y cada uno de los nombres que se han colado en su line-up. Nosotros lo único que os podemos prometer es que allí estaremos, los tres Festivaleros!, unidos para disfrutar y contaros todo lo que pase desde que atravesemos la puerta dimensional que nos transporte hasta Glastonbury World, hasta que volvamos a salir (si volvemos).

Este año Glastonbury Festival se escribe con F! La F! de Festivaleros!

J&B

Este es sólo parte del cartel de Glastonbury Festival 2013
Glastonbury Festival 2013. Line-up