Sevilla
Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas

Interestelar Sevilla con solamente dos ediciones se ha convertido en uno de los festivales independientes más importantes del indie patrio acogiendo durante los días 19 y 20 de Mayo en el centro Andaluz de Arte Contemporáneo, alojado en Sevilla, una gran muestra de las bandas más importantes en España.

En la edición del año pasado hubo una serie de bajas debido a la climatología obligando a suspender la segunda jornada del festival. Debido a este contratiempo, la organización ha conseguido que puedan actuar en esta edición bandas que no pudieron hacerlo el año pasado consiguiendo un gran line-up para el segundo año del Interestelar.

En esta edición podremos disfrutar de conciertos de grupos con una gran trayectoria durante décadas como Fangoria o Loquillo. Grupos como Los Planetas presentando su último disco Zona
Temporalmente Autónoma (2017), bandas consolidadas ya como Love of Lesbian, Sidonie o Maga y otra serie de grupos que ya se están arraigando al nuevo escenario musical en nuestro país. Entre ellos está por ejemplo Guadalupe Plata a los que tuvimos el placer de entrevistar hace poco.

Sin duda el festival Interestelar es ya una de las primeras fechas señaladas a tener presente en nuestro calendario festivalero.

Chuchi Man

Hace calor, mucho. Lo normal que dicen los de aquí. Y es que aunque estamos a mediados de septiembre, Sevilla es Sevilla y no perdona. Bochorno y treinta y tantos grados cuando el sol ya ha dejado paso a la luna. Lo mejor para refrescarse entonces es una cervecita bien fría, bien aderezada con una tapita. Así hemos engañado al hambre y cogido fuerzas para pasar la noche.

Y la noche nos lleva hacia la calle Betis. Puede que suene un poco a "typical tourist", pero sí, me gusta la calle Betis. Me gusta poder pedirme una cerveza, o un mojito o una copa y sacarme el vaso a la calle para charlar mientras se oye de fondo la música o mi conversación se mezcla con la de la pareja de al lado. Me gusta salir del bar, cruzar la calle y sentarme de espaldas al Guadalquivir. Me gusta apoyarme en la muralla y girarme un poco para ver la otra orilla, ver la Maestranza, afinar la vista y distinguir la Torre del Oro y levantar los ojos luego para encontrarme con la Giralda y seguir mirando hacia arriba en busca de la luna sevillana.

Y así iba pasando la noche hasta que la intuición me llevó a otro garito. No tenía mucho ambiente, hasta el punto que mi compañía no pudo resistirse a preguntarle a la camarera: "es que hoy vais a cerrar ya?". Su respuesta lo dejó claro: "pero si acabamos de abrir! No nos queda noche ni ná!". Y efectivamente, la noche le iba a dar la razón.

De repente se hizo el silencio, una guitarra apareció de la nada y una voz empezó a cantar. Tras la primera impresión, llegó la confirmación... "Tómate esta botella conmigo..." las letras que siempre he asociado a Calamaro cobran un nuevo significado con ese acento del sur. Uno de los camareros que está detrás de la barra se ha arrancado con otra... "Hasta cuando suspiras yo te adoro vida mía...". La magia de la noche sevillana aparece, ese "duende" del que tanto presumen se ha colado ya entre nosotros. Uno de los más veteranos se pone en pie y clama al cielo "No me culpes a mi de las heridas. Para que no me culpes en la vida necesitamos caminos tan opuestos...". Las palmas acompañan a la guitarra. El silencio demuestra el respeto de todos los que allí estamos. "Procuro olvidarte... Procuro alejarme... Y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito...", versos que se enlazan... "Na te debo, na te pido..."

Fue una hora donde la energía no dejó de fluir. Donde se demostró que una guitarra, unas palmas y la voz son suficientes para poner los pelos de punta. Para demostrar que la música es sentimiento y os puedo asegurar que allí, aquella noche, entre no más de 50 personas y a menos de un metro de quien cantaba y tocaba había más sentimiento y más emoción que en muchos conciertos. Allí había magia, había duende, el que sólo puedes encontrar en Sevilla.

J&B


Comenzamos la semana rindiendo homenaje a MCA (Adam Yauch). Y la mejor manera de hacerlo fue con la canción de la semana. El recuerdo a los Beastie Boys y a su importancia para la música y el rap.

Hemos seguido recordando tiempos pasados. Nos hemos ido hasta mediados de los noventa para hablar de otra banda mítica: Rancid. Desde el 96 no vienen por aquí y ya hemos desempolvado los monopatines para verlos en directo este verano.

Volvimos al presente para presentar el cartel ya cerrado del Resurrection Fest 2012. Un año más Viveiro se llenará de camisetas negras y tatuajes durante tres días para escuchar los más granado del hardcore-punk.

Algo más rockero es nuestro último protagonista de la semana. Bruce Springsteen arrancó en Sevilla su gira ante un estadio entregado y uno de nuestros colaboradores Festivalero quiso acompañarlo y contároslo.

Festivaleros!

Tarde calurosa en Sevilla rozando los 38. Lo cierto es que daba igual la temperatura externa porque la interna de los 30,000 que estábamos en el Olímpico de la Cartuja era de 100. Son muchos años siguiendo a Bruce y, como muchos de los que estábamos allí, a nuestras espaldas demasiados conciertos del "Diablo de New Jersey". Son 40 años en la carretera, un porrón de discos que han marcado la historia de la música. En esta gira de 2012 se presenta con Wrecking Ball, un disco protesta que algunos llaman el Born in the USA del siglo XXI, quizá es catalogarlo demasiado, pero es un gran puñado de temas bien empastados , extraordinariamente producidos y con mucha fuerza en directo. Es una gira marcada por las ausencias, una en especial la del Big Man Clarence Clemonds y eso también se nota en la temperatura de la gente, ¿Como responderá el sobrino? ¿Y la sección de viento que trae? ¿Cómo sonarán los temas clásicos sin el Gran Hombre?.

Con todo nos plantamos en el recinto, demasiado vacío para Bruce, que no se lo merece pero así está la industria y la crisis: sacamos muchos discos, vendemos pocos y pretendemos llenar recintos gigantescos, eso, a pesar de llamarte Bruce Springsteen, es muy difícil. Se va acercando la hora del concierto y parece que el foso y algunos sectores se animan. Comienzan los rituales típicos, afinamos instrumentos, miramos sonido, luces con los clásicos de todas las giras (son más de 20 conciertos), y se acercan las 21 horas....gusanillo, nervios ....qué calor la leche!!!!!! pero se va compensando por la ilusión de volver a verle.

21'20 h. Se apaga la música de ambiente, y suena el espectacular tema central de "El Bueno, el Feo y el Malo" de Ennio Morricone, van saliendo los 15 músicos que acompañarán a la leyenda las próximas...¿Cuantas? hora, dos no....TRES horas de música fuerte, fibrosa y electrizante. Sale con pantalón vaquero, camisa, chaleco y la FENDER...¿A alguien le queda mejor esa estampa que al Él? Es dudoso.


Suena un "Buenas Noches Sevilla" con 30 000 gargantas coreando su nombre ¿ Con cual empieza? Pues con un clásico Badlands, portentosa, genial, espectacular. Es evidente que 62 años se notan y las carreras, saltos y gritos no están pero la capacidad de dosificación del Jefe es asombrosa y parece que levita en el escenario. Tras el arranque sudoroso, comenzamos a presentar la excusa de esta vez, el nuevo disco, para que no le comparen con otros. Es digno de destacar que de los 11 temas de Wrecking Ball saca 8 todas las noches, sin temor y sin miedo....para qué? Pues suenan magistrales y no está Big Man pero Jake Clemonds y los Miami Horns Machine le dan un poderío a la banda considerable. Tras 45 Minutos de concierto, llega el primer momento emotivo con el tema compuesto para el 11S, My city of ruins, presentación de la banda y de los ausentes, primeras lágrimas de añoranza y de felicidad. No hay tiempo para pensar porque el Jefe te dice: "Estamos ahí fuera" y chorrea una catarata de clásicos como Candy's Room, She's the one, Trapped, Darlington Caunty, y una enorme capacidad de alternar clásicos, nuevos temas y guiños fáciles al público como cuando saca a dos niñas pequeñas a cantar con él al escenario en Waiting on a sunny day y en Dancing in the dark, es el Jefe y le sale bien a pesar de parecer el abuelo de las pequeñas.

Llevamos 2 horas 30 minutos y el cicerone de la noche dice que este tren parte: Land of hope and dreams, pero la gente quiere más y, sin parar, seis bises en treinta minutos de infarto: Rocky Ground, I'm Going Down, Born to Run, Bobby Jean, Dancing in the Dark y por lo suelos. ¿Queréis otra? Tenth Avenue Freeze-Out con homenaje final de un minuto coreando a Clarence Clemonds.

En definitiva, primera parada de esta nueva oleada de conciertos de Bruce es España ¿Los últimos? La verdad es que no se sabe Yo por si acaso no me perderé el de Donosti y el de Madrid y a vosotros Festivaleros! os recomiendo que tampoco lo hagáis porque "vagabundos como nosotros hemos nacido para correr".

Blood Brother.

 Video entre el público del concierto de Bruce en Sevilla