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Glastonbury Festival. 2013. Campzone. Show.
Acudir a Glastonbury Festival trasciende más allá de la música y de los grupos que se anuncian a bombo y platillo. Trasciende hasta convertirse en la Experiencia Glastonbury, o lo que es lo mismo, cinco días donde no para de sonar la música en cualquier rincón, donde la gente sonríe y disfruta, donde por un momento, nos olvidamos de las preocupaciones de este jodido mundo y pensamos que quizá si todos tuvieramos este espíritu festivalero, las cosas nos irían mucho mejor.

Glastonbury Festival. 2013. Show. Señales. Signals
Para ponernos en situación, hablamos de alrededor de 130000 abonos vendidos. O lo que es lo mismo, 130000 personas acampando. Bueno, pues la buena organización y la distribución hacen que casi no haya aglomeraciones en las entradas. Eso sí, si quieres acampar en las zonas, digamos, más cotizadas, o vas el miércoles a primera hora (los conciertos comienzan el viernes) o se convierte en una quimera. Tres horas después de abrir puertas, nosotros ya no pudimos ir ni a Pennard Hill ni a Park Home, las zonas de acampada que antes cuelgan el cartel de sold out.

Destaca también la cantidad de voluntarios distribuidos por toda la extensión del festival, siempre con una sonrisa y siempre dispuestos a ayudarte. Los lockers también funcionan perfectamente, lentos y un poco farragosos en la recepción de los objetos de valor, pero seguros. Una vez dentro, Glastonbury Festival es como una ciudad, cantidad de puestos de comida, de bebida, mercadillos, en definitiva, Glastonbury te provee de todo lo que puedas necesitar durante la estancia en el interior, llueva, haga frío o te achicharres de calor. La crema solar, por ejemplo, se distribuye de manera gratuita en los puestos de información. Y aquello que te falta, suele aparecer por obra y gracia del Dios de Glastonbury, siempre atento a las necesidades de los Festivaleros!

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid Stage. Show.
La parte más espinosa quizá sea la de las duchas. Apenas hay dos puntos donde ducharse, por lo que el ingenio festivalero se agudiza para intentar estar aseados. En cuanto a los toilets, hay muchos por todo el recinto, prestos y dispuestos para cualquier urgencia ya que una de las grandes virtudes del festival es su vocación de respetar el medio ambiente. El resto del año, esos campos que se llenan de festivaleros sirven para que los animales de la Worthy Farm campen a sus anchas. Por eso existen tantos puntos de recogida de reciclaje de residuos a lo largo de todo el Festival y la gente los usa y los respeta.

El Universo de Glastonbury Festival implica no sólo escenarios de música con esa Pirámide mágica que manda su luz al cielo, también hay carpas, tiendas, cafés, en los que las actividades no paran: charlas, conferencias, debates, cine, performances, teatro, danza, escultura y, claro está, música. Todo bien cuidado, escenarios de carton piedra dignos de cualquier estudio de Hollywood, areas como Cabaret o Avalon donde el entorno trasciende mucho más. Glastonbury tiene tan claro que su público abarca todas las edades que tiene actividades para niños, jóvenes, adultos y mayores.

Glastonbury Festival. 2013. Show. Kids.
Por eso es normal ver a una madre cambiando un pañal a diez metros de un escenario, o a un padre arrastrar un cochecito diseñado para la ocasión con sus hijos dentro, o a un niño con una camiseta de Ramones o a una niña no parar de bailar al ritmo de John Lydon. Por eso nos quedamos con la boca abierta cuando charlando con la gente que inevitablemente vas conociendo te dicen que sus padres los llevaron a Glastonbury con 12 o 13 años y que vieron a The Prodigy o a Rage Against the Machine. Por eso tienen la cultura musical que tienen.

Por eso, hablar de Glastonbury Festival es hablar de todo lo que ocurre mientras estás viendo un concierto. Es intentar captar todas las sensaciones, las vivencias, es archivar cada fotograma que recibes en tu retina. Cada sonido. Por eso los conciertos son tan intensos. Por eso siempre recordarás que Rodríguez le puso la banda sonora al atardecer, por eso Arctic Monkeys suenan diferentes, por eso The Rolling Stones son debutantes en este Festival, por eso Mumford & Sons le ponen la guinda acompañados de The Vaccines y Vampire Weekend versionando a The Beatles, por eso, se ponen los pelos de punta escuchando a más de cien mil personas cantar a capella Don't Look Back in Anger. Por eso...

Y por muchas cosas más... Merece la pena experimentarlo. Y nosotros... Repetiremos!

J&B

★ 5 Días en Globo por Glastonbury

★ Galería de fotos

The Rolling Stones en Glastonbury Festival 2013
Glastonbury Festival. 2013. The Rolling Stones. The Pyramid. Show.

Glastonbury Festival. 2013

A Diego A. Manrique,

A la vuelta de nuestra primera incursión en el mítico Festival de Glastonbury (Inglaterra), nos encontramos con su texto Imperios de la Mugre, en su blog de El País, el cual catalogamos como texto de opinión pues en ningún momento parece hablar desde la experiencia y los datos que aporta nos parecen extraídos de fuentes tan fiables como los test de personalidad de Cosmopolitan. Así que, como los hechos son los hechos y las opiniones son libres, le dejamos a usted con la suya y le aportamos la nuestra basada en hechos recogidos sobre el terreno, por si pudiera valerle para informarse.

¿Qué cosas se pueden hacer en un festival que no se pueden hacer en la vida diaria? Lo primero y fundamental, disfrutar de mucha música en directo y entregarse en cuerpo y alma a esta actividad durante tres o cuatro días.

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid. Show.
En Glastonbury, por ejemplo, hemos asistido a más de una treintena de conciertos por el módico precio de poco más de 200 libras (230€ aprox.). En la vida real se puede hacer lo mismo, pero resulta mucho más costoso en términos de tiempo y de dinero. Sabemos que usted no piensa que la motivación principal de la mayoría de los festivaleros sea la música, algo que contrasta con el hecho de que la primera pregunta que se escucha cuando un festivalero conoce a otro es: “¿qué grupo has venido a ver?”. No contamos en esa treintena actuaciones de circo, teatro callejero, performances o cualquier otro tipo de artes escénicas de las muchas que se reparten en el programa de festival, ni los cientos de Djs pinchando todo tipo de música en diferentes lugares del recinto. Porque otra de las grandezas de los grandes festivales es ofrecer en vivo o pinchados un sinfín de tipos de música diferentes: en un mismo día se puede saltar del rock al punk, del blues al hiphop, del pop al reggae, del jazz a la música balcánica y aprender mucho de todo ello. Esta actividad de zapping musical que horroriza a algunos, nos ha enseñado a apreciar las conexiones entre las diferentes formas de expresión musical y, sobre todo, a respetar a todo artista que intenta comunicar algo. En eso seguro que nos da la razón.

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid. The Rolling Stones. Phoenix
Pero es cierto, hay algo más que la música en sí. Algo que hace que haya festivaleros que repiten el mismo evento año tras año o ven al mismo grupo tres o cuatro veces en la misma temporada. Algo que hace que asistir al mismo programa sea diferente si se hace en un lugar o en otro. En festivales como Glastonbury existe lo que los ingleses llaman el vibe, y es un fenómeno que reúne las sensaciones, el espítiru, el ambiente, las pasiones. Es algo que no solo está en el lugar concreto, sino que ocurre dentro de uno mismo. Empieza desde el día en que uno se pone a buscar la manera de llegar a lugares tan lejanos como un rincón de la campiña inglesa o una isla en el Danubio, continúa con la experiencia de convivir y compartir cultura con miles de personas durante unos días y persiste al regresar como algo que te incita a bailar allá donde la música suene, te da una sonrisa extra en cualquier situación de la vida, posándose en la memoria como un recuerdo imborrable.

Como puede observar, aún no hemos hablado de alcohol, ni de sexo, ni de drogas, que las hay, legales, semi-legales y directamente ilegales. Esta es una parte que no tiene nada que ver con todo lo anterior. Pero por supuesto vamos a abordarla.

El consumo de alcohol en los festivales es masivo, al menos, tanto como en las fiestas de cualquier pueblo de España. En Glastonbury, hemos visto todo tipo de objeto rodante a tracción humana repleto de cajas de sidra y cerveza. Porque, sí, señor, al final, entraron los carritos aunque usted (y la norma del Festival) diga que no (son las cosas de hablar sin haber estado allí). La razón puede ser que la bebida es cara y las barras más escasas que en otros eventos de este tipo, por cuestiones de la estricta (e hipócrita) legalidad que rige en aquel país.

Glastonbury Festival. 2013
Es el único festival de Europa, que sepamos, en el que se permite la entrada de alcohol al recinto, lo que demuestra por lo menos que se confía en que la gente no va a ponerse a tirar latas de cerveza al escenario ni nada parecido, como se argumenta en otros lugares. Curiosamente, en cinco días acampados en Glastonbury, no asistimos a ninguna pelea y a nadie se le ocurrió tirar ni una lata ni un tapón al escenario. No se engañe: cuando nos restringen la entrada de bebidas en otros lugares no es tanto por razones de seguridad o de salud como por una cuestión de vendérnoslas dentro.

¿Y las drogas? Se usan de manera indiscriminada. Es decir, quien quiere las usa y quien no quiere, no. Como en cualquiera de esas discotecas donde la mona se viste de seda, muy mona ella, y se empolva la nariz cada hora sintiéndose la reina del mambo. Como en cualquier otro lado, cualquier noche.

Sobre el afán de los asistentes de "acostarse con desconocidos" opinamos que no es nada malo, no es nada raro y por supuesto no lo consideramos prueba alguna de la degeneración, ni de la junventud ni de las edades que sean. En Glastonbury, además, se preocupan de que los asistentes puedan tener relaciones de manera segura y con cabeza. Por eso hay puntos de información donde se facilitan preservativos gratuitamente para todos los festivaleros.

Glastonbury Festival. 2013. The Pyramid. Show
Dicho esto, la insinuación de que depravados jóvenes y no tan jóvenes van a festivales como Glastonbury a ponerse ciegos, follar y pasar de los conciertos, aparte de demagoga, se pega con la multitudinaria asistencia a todos y cada uno de estos. Además de las más de 100.000 personas que asistimos al concierto de los Rolling, de los Arctic o de los Mumford (por citar sólo los tres cabezas de cartel) había gente que ni siquiera fue a ver a los Rolling porque sus gustos musicales se decantaron por ver a gente como Chase&Status o Public Enemy, quienes también tuvieron gran asistencia. En todas y cada uno de las más de 60 escenas donde alguien estaba interpretando música en directo, encontramos a gente disfrutando de ello, escuchando al artista y participando de la actuación porque a fin de cuentas así se forjan los mejores conciertos. El peso no sólo recae en el artista.

Decir lo que usted dice de los festivaleros más jóvenes, es dar carnaza sin sentido a los detractores de este tipo de eventos, es hacer responsable a la música y a la libertad de los comportamientos censurables que se dan, pero para los que habría que buscar razones más profundas. Es engañar a la gente, a los padres los primeros, haciéndoles creer que si los chavales se quedan en casa o en su barrio no van a beber, no se van a drogar, o no van a follar. Y eso es directamente mentira.

Glastonbury Festival. 2013
La suciedad (no mugre), las basuras, el barro si llueve, los baños indecentes, el no ducharse en 3 o 4 días, el dormir en el suelo o casi..., eso es así y cada uno se organiza como puede. Nada criticable ni irreparable. Al llegar a casa o al hostal, te duchas y ya está. Se acabó la mugre. No nos importa mancharnos de barro de vez en cuando.

Y la suciedad del terreno puede paliarse también. Se pueden poner miles de contenedores destinados al reciclaje, miles de baños portátiles, limpiarlos a diario, recordar por activa y por pasiva que el terreno hay que cuidarlo, que se usen los baños y no el suelo. Evidentemente eso requiere de la implicación del festival, de unos costes destinados a mejorar la comodidad de la gente, a posibilitar el buen comportamiento dando las facilidades para ello, a trasmitir el cariño de la organización e involucrar a los asistentes en ese cariño. Estos costes van en contra de los beneficios económicos pero revierten directamente en el alma del festival, en su imagen y en la experiencia global del festivalero. Glastonbury hace todo esto y mucho más.

Y como dato final en cifras, Glastonbury siempre tuvo beneficios en las treinta y tantas ediciones celebradas, excepto el año 2008. ¿Esto significa que perdieron dinero? No. Para Glastonbury esto significa que "sólo" obtuvieron 1 millón de Libras de beneficio, que es lo que anualmente donan a las organizaciones benéficas con las que trabajan codo con codo y que ese año también donaron. Esto no son milongas teóricas. Sobre el dinero que repercute en los pueblos de alrededor (donde por supuesto no todo el mundo apoya al festival ni mucho menos) o en la propia Bristol, donde está el aeropuerto más cercano, no tenemos datos pero no creemos que sea despreciable.

Glastonbury Festival. 2013. Kids
Acudir a Glastonbury, 5 días contando todos los gastos, cuesta menos que comprar un sofá, la mitad que un iPad, menos que una semana de playa en Gandía. ¿Es caro? Depende, es una opción de vacaciones y ocio. Es cambiar la playa por ver a los Rolling Stones tocando en un escenario en forma de pirámide, en un recinto donde hay música en directo en decenas de sitios, hay circo, teatro, cine, contacto con miles de personas con inquietudes similares, intercambio de cultura, apertura de mente...

Un festival es como cualquier ciudad grande. En todas ellas hay mugre, drogas, alcohol y, algunos dirían, con un poco de suerte, sexo con desconocidos, y a pesar de todo no dejamos de visitarlas o de vivir en ellas. Y es cierto que en un festival también puede uno drogarse, beber hasta perder el conocimiento, aparearse hasta el alba con recién conocidos e, incluso, pasearse por el recinto disfrazado de Espinete o de los Cazafantasmas; pero para eso, querido Manrique, no hace falta pasar por vuelos a deshoras, noches durmiendo en el suelo y días expuestos al sol o a la lluvia, porque eso, amigo, es un día de verano en cualquier rincón de la costa.

Un festival como Glastonbury no se queda en la música, no sólo trata de música igual que la música no se queda en la música, no sólo es música y nunca lo fue.

Festivaleros!
Pyramid Stage. Glastonbury Festival.
  
Abro los ojos en una tienda desconocida... Oh, oh... ¿Qué ha pasado? Pues que mi quechua no entraba en el avión y me he traído esta otra, que pesa más pero cabe en la mochila, malpensado, me digo a mí mismo. En el exterior, alguien está inflando y desinflando un globo y me hace pensar en una fiesta así que me animo a abrir la cremallera que me separa de ese nuevo y extraño universo llamado Glastonbury.

Estamos en lo alto de Bushy Ground. A la llegada, los amables voluntarios nos habían dicho que Pennard Hill y The Park estaban completos (y eso que solo eran las 11 de la mañana del primer día) así que habíamos llegado con nuestros bultos hasta donde nos dieron las fuerzas y nos habíamos plantado en el primer lugar elevado que encontramos, a salvo de las posibles inundaciones. Desde aquel balcón dominamos la larga recta de llegada al recinto. En la colina de enfrente, los autobuses van y vienen sin cesar y desde allí se ve venir una larga fila de festivaleros. A las espaldas llevan sus mochilas, tiendas y colchones; los brazos sirven para tirar de carros repletos de cajas de cerveza y sidra en lata ... qué asco. Ya se lo dije a J&B: teníamos que haber comprado más cerveza. En la ronda de reconocimiento del miércoles nos dimos cuenta de que uno puede comprar cualquier cosa imaginable en Glastonbury y comer todo tipo de comida, pero es muy difícil encontrar cerveza. Los bares con licencia están diseminados como las farmacias en una ciudad y al principio no es fácil encontrarlos, porque estos no tienen un rótulo verde parpadeando. Nota mental: que no se nos olvide enviar un mensaje a los que llegan hoy. kboy STOP deja la ropa STOP pilla cerveza STOP. 

Indicadores en Glastonbury FestivalKboy llega esta noche, pero nuestro festivalero argentino, Glasto-Martin (GM a partir de ahora) llega a la Bus Station en unos veinte minutos. Me da tiempo a pegarme una ducha y tomar un café por el camino. Salvo que esto es Glastonbury y solo hay ocho duchas en la zona de Greenpeace a una hora de marcha de donde me encuentro... Pues sea una ronda de toallitas higiénicas y desodorante a granel y venga ese café.

Una vez en la estación, los amables voluntarios me informan de que el bus que espero llega con retraso, así que decido quedarme allí y observar la llegada de los que van a ser ciudadanos de Glasto durante los próximos cuatro días. Vienen desde todos rincones del país y, cuando descienden de los vehículos, se buscan unos a otros hasta formar pequeños clanes en los que se identifican familias y grupos de amigos. En cuanto a las edades, la mayor parte están entre los 20 y los 40 años, pero también se ven algunos niños acompañando a un grupo de adultos y gente que ya ha dejado atrás la cuarentena, con aspecto de veteranos curtidos en un millar de conciertos. Esta población es la que configura el particular espíritu de Glastonbury: gigantesco y familiar al mismo tiempo, un lugar en el que es fácil encontrar gente simpática, pero difícil entrar en algún grupo de los que ya vienen formados. Dicho de otro modo, a esta romería se viene entre amigos...

Glastonbury Festival. Avenida.

Un abrazo, amigo! Bienvenido a Glastonbury! Vamos a ver a los Rolling!! GM viene con las pilas cargadas para la batalla. Al darme la vuelta veo el muro que separa el mundo real del universo Glastonbury: una empalizada de tres metros de altura que rodea todo el recinto y está vigilada por amables voluntarios desde una serie de torretas distribuidas a lo largo del ingenio. Se me vienen a la mente los tres amigos mexicanos que conocimos hace dos noches en el Rock and Bowl de Bristol y pienso que deben estar en alguna parte, intentando encontrar el punto débil de la muralla. Si hay mexicanos que saltan a Estados Unidos... ¿cómo no vamos a ser capaces de brincarnos en Glasto? argumentaban, con una seguridad delirante... Y a aquellos los disparan, pinche enfermo, añadieron ante nuestras caras de escepticismo. Nosotros entramos, como la mayoría de los Glastonburianos, por la puerta oficial, pasando el doble control con nuestras entradas adquiridas por carambola en una mañana de domingo, previo registro seis meses antes, con foto y ficha completa.

Los amables voluntarios me reciben por segunda vez en dos días y me vuelven a dar el lujoso programa formato revista. Nos adentramos en Glasto, y vamos charlando animadamente, por lo que no nos damos cuenta de que el cielo ha empezado a nublarse. Cuando llegamos a nuestras tiendas, empiezan a caer las primeras gotas. Mejor será que preparemos buen calzado y chubasqueros. En unas horas todo aquello se va a convertir en un gigantesco barrizal. Antes de salir por el camino de Silver Hayes echo un último vistazo a nuestro campamento. La tienda de los vecinos está decorada con multitud de globos de colores. Debe ser el cumpleaños de alguno de ellos...

Dr. J

Park Hill. Panorámica de Glastonbury Festival


Glastonbury Festival 2013. Ticket
Cuando nació Festivaleros! una palabra flotaba en el ambiente Glastonbury. Era algo así como el final del camino de baldosas amarillas, el lugar al que llegar después de cruzar la Tierra Media, el sueño de una noche de principio de verano, nuestro Woodstock particular. Dos años y unos días después del nacimiento del sentimiento Festivalero! vamos a cumplir nuestro sueño, vamos a ir a Glastonbury Festival. Esta es la historia de cómo vivimos cada uno de nosotros la locura, el sueño y la realidad de conseguir estar allí el 25 de junio.

J&B

Glastonbury, pues a mí me suena a fábrica de galletas de esas típicas inglesas. Y además, qué tipo de festival deja de celebrarse porque haya unos Juegos Olímpicos? Y encima se celebra al sur de Bristol, ahí llueve fijo todo el día. Y no hay donde meterse? No me acaba de convencer. A ver, déjame ver quién se atrevió a tocar ahí en 2011... WTF?!!!! Corrijo la pregunta... Quién tuvo las pelotas de NO tocar???? Si están Todos!!!! Hay que ir sí o sí. Y así fue como una palabra tan poco usual se convirtió en parte de nuestras vidas. Tras un registro allá por septiembre, con foto incluída, digno de un visado para entrar en Estados Unidos, habíamos perdido toda esperanza de ir este año. Perdidos por la Patagonia vimos como en una hora y media se agotaban todas las entradas.

El anuncio de los Rolling y del resto del cartel, con esa joya que es Sugarman Rodríguez, confirmó que, un año más, estaban todos o casi todos en su line-up. Parecía demasiado tarde hasta que se anunció una nueva venta de abonos. Y allí estabamos, después de sincronizar los relojes con la hora glastonburyana, a las diez de la mañana, con el portátil y todos los navegadores posibles conectados a la página oficial del Festival. Al segundo de empezar la venta on-line ya estaba caida. Pero la tenacidad festivalera nos hizo acabar entrando y dándole al botón mágico BUY! Tres abonos con derecho a camping, a mojarse y a entrar en el universo Glasto. Nada más hacerlo comenzó una risa floja que sigue y sigue. Creo que no se va a pasar hasta que atravesemos el umbral de NeverLand, la tierra prometida de cualquier Festivalero! de verdad... La entrada a Glastonbury Festival.

kboy

En 1969 un acontecimiento cambió muchas cosas en la vida de mucha gente, tanto de la época como de épocas futuras, entre otras las nuestras. El festival de Música y Arte de Woodstock, celebrado en una granja al norte de Nueva York se convirtió en germen y fin de muchas cosas. Fue el subidón máximo de una generación que tuvo unos cuantos, y la bajada se convirtió en el fin del movimiento hippie y de una forma de ver el mundo no exenta de inocencia. Con el festival esa inocencia llegó a la cima y fue muriendo poco a poco y las cosas empezaron a cambiar muy deprisa. Un año después morían dos de los más carismáticos exponentes de todo ello, Jimmy y Janis.

El día después de que muriera Jimmy Hendrix, 18 de septiembre de 1970, daba comienzo el primer Festival de Artes Contemporáneas de Glastonbury en una granja al sudeste de Inglaterra (cerca del mágico Stonehenge). Sólo se celebra ese año y el siguiente, y se queda latente para renacer con toda la fuerza curiosamente en 1978. Desde que tengo memoria festivalera tengo en la cabeza imágenes del festival de Glastonbury, de su escenario con forma de pirámide, de gente feliz cubierta de barro hasta las orejas, de la verde campiña inglesa llena de tiendas de campaña, y de casi cualquier grupo internacional que se te pueda ocurrir, presente en el cartel de algún año.

Ir al festi... Una misión casi imposible. La demanda agota las entradas (140.000 abonos aprox.) en pocas horas. Tienes que registrarte en la web casi un año antes sin conocer nada del cartel, madrugar un domingo meses antes con el F5 marcado en el dedo y la ilusión de un niño la mañana de Reyes para soñar con lo imposible. En el reparto de tareas a mi me debió tocar la del sueño, pero la cumplí a rajatabla, y al abrir los ojos, un mensaje se dibuja frente a mi: "Nos vamos a Glastonbury". La risa floja todavía no se me ha quitado... porque igual ni he despertado. Al final se trata de eso, de sueños, de cumplirlos y de lo que te pasa mientras eso ocurre. De ir a sitios, de contar cosas, de dormir poco... Un poco como la historia que cuenta la película Almost Famous.

Podríamos decir que Glasto es nuestro Woodstock, pero no, no me espero tres días de paz y música, simplemente es ese sitio donde siempre quise ir y todavía no se muy bien por qué. Quizá lo averigüe pronto.

Dr. J

Toulouse. Domingo por la mañana. Resaca. El despertador no ha sonado pero el sentido festivalero me arranca de mis sueños por alguna extraña razón. Tengo una visión de hojas de calendario que pasan a toda velocidad y entonces recuerdo: hoy es el día que sacan a la venta los restos de entradas de Glastonbury 2013. Habíamos quedado que estaríamos todos frente al ordenador el domingo D a la hora G, de las gallinas, para intentar el milagro dentro de... cinco minutos. Holy crap!! Odio cuando pienso tacos en inglés. A sus puestos. Facebook. Kboy desaparecido. Página de Glasto bloqueada, esto va a ser misión imposible. Casi tanto como haber comprado en la primera tanda en el mes de octubre cuando estábamos perdidos en la Patagonia... Un intento. Dos intentos. Tres intentos. Estoy en espera! La página se cae una docena de veces y empiezo a perder la paciencia.  J&B ha tenido más suerte. Eso dice él pero no me lo creo del todo. Cuando llega la confirmación a mi cuenta de correo me entra una risa floja que me va a durar semanas. Es cierto, veremos a los Rolling... Festivaleros!, nos vamos a Glastonbury!!

Ahora sí que podemos decir con orgullo que somos Almost Festivaleros!

Festivaleros!

Glastonbury Festival, vista aérea
Glastonbury, Rumours, Concierto, Festival, Directo, LiveMás de 120000 entradas vendidas en menos de tres horas a nueve meses de que se celebre el festival y sin conocer ni uno sólo de los grupos. Eso es Glastonbury. Un halo de magia, de flow que dirían los muy british rodea a la Worthy Farm, ese lugar en el que durante el otoño, el invierno y la primavera pastan a sus anchas las vacas que mejor leche dan de todo el Reino Unido.

Glastonbury 2014, Festival, Concierto, Directo, LiveEs el Festival que más expectación genera, entre otras cosas, por ese secretismo que le rodea hasta que una buena mañana allá por marzo se desvela absolutamente TODO el cartel. Sólo entonces queda una última oportunidad para los creyentes en los milagros que es el re-sale de primavera. Y a partir de ahí, la suerte está echada. O estas dentro o "te brincas".

Pero las especulaciones y los rumores en torno a Glastonbury comienzan mucho antes, más o menos al día siguiente de echar el cierre a la edición anterior. Y este año, no ha sido una excepción. Todavía con los ecos de los Rolling resonando en nuestro oídos, el rumor más fuerte se decantaba por un pacto de hermanos en la familia Gallagher y la vuelta a los escenarios de Oasis. Difícil? Sí, pero para Glasto no imposible. Todavía en la más veterana de las casas de apuestas de Dublín puedes jugarte tus libras a esa posibilidad.

De momento, lo único que se sabe es que el viernes 27 de junio cerrarán The Pyramid Stage los autoconfirmados Arcade Fire. La otra autoconfirmación fue la de Lilly Allen que aseguró en una entrevista que actuaría el domingo. Para el sábado 28, la apuestas andan bastante divididas, Bowie parece haberse desinflado en las últimas semanas, su relevo lo tomaron Fleetwood Mac que también parecen haberse caido de la granja. Y ahora el rumor y la apuesta más segura sería The Symbol, TAKFAP o sencillamente Prince. El trío de cabezas del pedazo de cartel lo podrían cerrar, según las apuestas, el domingo 29, dos generaciones, Dolly Parton (la misma que viste y calza) y Kasabian, que serían los encargados de echar el cierre a la edición de 2014 (y que también estarán en el FIB 2014).

Glastonbury 2014, Rolling Stones, Live, Festival
Hasta aquí, los nombres más seguros para intentar ganar unas libras que luego gastarse dentro de Glasto. A partir de aquí, pura especulación. Pero, Festivaleros!, que ya es veterano en esto de las apuestas, te puede decir que si quieres jugarte una libras hazlo a Metallica en The Other Stage donde también tocarían Massive Attack y ojo a estos dos nombres, Skrillex y Pixies. Ahí los dejamos. Más alicientes? Eagles, Elbow, Foo Fighters, Suzanne Vega, Mile Kane o Manic Street Preachers.

De momento, son rumores, nombres por los que apostar en las casas de apuestas británicas, en esas donde también puedes jugarte tu dinero apostando por el clima en la Worthy Farm. Por ejemplo, si el día más caluroso del año se producirá durante los días del festival (12/1 en las apuestas), si Glastonbury se recortará o cancelará por la lluvia (20/1) o si The Pyramid Stage se quedará sin corriente por una tormenta (25/1). Pero si quieres una apuesta más curiosa, juégate tu dinero al número de detenidos durante el festival. Las apuestan van del 8/1 por menos de 100 y de 2/1 por más de 160, casi nada.

Y es que Glastonbury supera cualquier expectativa. En Marzo el Cartel completo. Hasta entonces tendremos que esperar para saber si hemos ganado y seguir confiando en la magia de Glastonbury.

J&B

Glastonbury 2014, Pyramid Stage, Festival, Live
Glastonbury


Continuamos con la serie de consejos para atacar, sobrevivir y disfrutar del Festival de las Artes Contemporáneas de Glastonbury. Si quieres puedes empezar por la primera parte e ir en orden.

ESCENARIOS PRINCIPALES 

El escenario más mítico de la escena festivalera mundial es el Pyramid de Glastonbury. Su ubicación privilegiada dentro del recinto en un valle de la granja hace que las laderas del valle ejerzan de graderíos naturales que facilitan la visibilidad del público. Y su forma de pirámide lleva siendo la misma desde los inicios del festival allá por 1970.

El escenario que compite en cartel con el principal, es el otro escenario. Así se llama, The Other Stage. La distancia que separa la Pirámide de The Other, será probablemente la que más recorrais en todo el fin de semana.

Detrás de la Pirámide se encuentra la zona de Silver Hayes, donde el escenario Sonic es uno de los principales puntos calientes de la música electrónica, con grandes y famosos DJs pinchando todo el día.

Los otros escenarios grandes son el John Peel con grandes bandas, sobre todo pop y sobre todo de actualidad, el West Holts con grandes nombres para los que quizá pasó su mejor momento (aunque hay de todo) y el The Park, con auténticas joyas musicales para un público más sibarita.

Arcadia, Glastonbury
ESCENARIOS ALTERNATIVOS FAVORITOS 

Los conciertos empiezan pronto por la mañana (entre 11 y 12am). Recomendamos no centrarse sólo en los conciertos y aprovechar la mañana para visitar el recinto y dejarse llevar por el instinto antes de que den comienzo los conciertos más esperados. Así os haréis con el terreno, apuntaréis dónde están los bares que venden cerveza y podéis encontraros en la carpa de los Hare Krishna comiendo comida vegetariana o aprendiendo a tocar el digeridoo mientras una ninfa de los bosques ingleses toca una guitarra hecha de ramas y latón. No desaprovecheis esa oportunidad.

Siempre hay alguien pinchando, tocando (incluso músicos conocidos se acercan por alguno de los bares o tiendas y se pone a tocar) en cualquier rincón. Es habitual que un grupo toque por la mañana en un escenario grande y luego repitan por la tarde o al día siguiente en acústico en alguna de las decenas de carpas distribuidas por el recinto.

Arcadia es un escenario metálico, móvil, con aparatos de pirotécnia en el que hay una cabina de DJ. Por la noche, el espectáculo de luces y fuego envuelto en música electrónica es imperdible. Está enfrente de The Other. Hay un bar cerca. 

The Blues es un escenario en el que no suena blues sino los mejores ritmos jamaicanos mezlcados con electrónica al más puro estilo jungle británico. Todo un abanico de Djs, soundsystems, Mc's que van desde el reggae, hasta el drum'n'bass pasando por el dancehall o el citado jungle. Abierto hasta tarde. No tiene bar.

The Rabbit Hole, es una pequeña carpa más allá del parque que sólo encontrarás siguiendo al sombrerero loco. Grupos de folk acústico durante el día o música de cualquier tipo por la noche. No tiene bar.

Aparte de la música, en la granja se desarrollan infinidad de actividades artísticas. Hay escultores, pintores, poetas declamando, malabaristas, equilibristas... Hay zonas que parecen decorados de películas con bares en el interior de edificios de cartón piedra, hay teatros, hay un circo e incluso un cine. 

El Bloc 9, Glastonbury
DE JUERGA POR LA NOCHE 

A diferencia de otros Festivales, Glastonbury no para. Puede que en los programas oficiales diga que las zonas más tardías cierran a las dos o las tres de la mañana. Ten fe. Déjate llevar por tu instinto y la fila de gente y acércate a la zona más canalla, oscura y tentadora del Festival. Nos estamos refiriendo al trío que forman Shangri-la, Bloc 9 y Common. Y también a todas las zonas de paso que hay entre ellos. Allí encontrarás espectáculos de fuego, performances bizarras, globos y gente con ganas de seguir pasandolo bien.

La sensación que se transmite es la de entrar en un universo paralelo a Glastonbury, fuera de los focos y las luces de los grandes escenarios. Pero sobre todo es el juego de luces, de oscuridad, de rincones con sorpresas inesperadas lo que te lleva hacia allí. A ti, al resto de festivaleros y hasta al mismísimo Mike Jagger que el año pasado, la noche antes de tocar en la Pirámide quiso descubrir de primera mano que era eso del Shangri-la.

Junto a este universo existen varias discotecas silenciosas de esas que, por lo menos una vez, debes probar. Superada la primera sensación rara de bailar y cantar sin que nadie oiga la música luego es bastante divertido. Sobre todo si te quitas los cascos o cambias de canal y cantas a ritmo diferente al del resto de la gente. 


COMIDA Y BEBIDA 

GlastonburySi has llegado hasta aquí y has tomado nota de los consejos, tendrás una idea de algo que deberías haber hecho en Bristol sí o sí. Comprar cerveza! En el recinto de Glastonbury se puede introducir cualquier tipo de comida y bebida (en teoría nada de botellas de cristal). Es muy libre en ese aspecto y os recomendamos que lo hagáis. Dentro hay bastante variedad de puestos de comida pero claro, los precios no son especialmente baratos.

Respecto a la bebida, no funciona como en otros festivales en los que hayáis estado, donde la oferta es prácticamente ilimitada y omnipresente. Aquí hay bares concretos donde venden alcohol (cerveza incluída) pero no se encuentran masivamente y tampoco es barato. Parece increíble pero en algunos momentos no está tan facil comprar cerveza, y cerca de los escenarios menos todavía. Ya te digo, la gente suele llegar cargada hasta los topes (carritos llenos de cajas de cerveza, sidra...) para acampar y luego cada día llenan la mochila con las latas que quepan para pasar el día. Es la costumbre y en muchos casos necesidad.

Y se paga en dinero contante y sonante, y en Libras. Nada de monedas del festival ni plataformas de pago sofisticadas. Glastonbury es así.

DUCHAS Y ASEOS 

Los baños están bien dimensionados, repartidos por todo el recinto y más o menos limpios.  Hay dos tipos: los ecológicos, que son los baños secos con serrín y que, al contrario de lo que pueda parecer, son los más limpios y apañaos, y los otros, más tipo industrial, cuyas puertas metálicas emiten un ruido inconfundible al cerrarse de un portazo cada vez que alguien entra o sale. Estos últimos provocan una repugante pestilencia en unos 200 metros a la redonda. Usadlos sin problema pero, sobre todo, no acampéis cerca de una de estas bases de guerra biológica. Ciertos rumores dicen que Michael y Emily están preocupados por el tema de los baños y piensan invertir en un nuevo modelo mucho más limpio, un híbrido entre las cabinas telefónicas de londres y los míticos Toi Toi de Sziget Festival, pero ignoramos si llegarán para la edición de este año. Por cierto, si necesitais papel, en las tiendas que hacen de consigna os lo dan gratis.

Las duchas son otro cantar. Son muy escasas para la cantidad de gente que hay y resulta complicado el acceder a ellas. De hecho, podríamos decir que son un acto de fe. En el mapa están pero nosotros nunca las vimos. Un consejo muy práctico es comprar allí mismo una bolsa de agua de gran capacidad que puedes llenar en un grifo y ducharte. Aunque probablemente te llueva y la ducha venga de serie algún día. Y por supuesto, si has estado en más festis ya sabrás lo útiles que son las clásicas toallitas húmedas.


OTROS CONSEJOS 

Si en alguno de los escenarios ves un TBA (to be announced) en el programa a las 11am, no significa que el grupo que vaya a tocar a esa hora sea regular ni desconocido. El año pasado (2013), el grupo sorpresa de las 11 de la mañana del viernes eran Beady Eye. No está mal para empezar un festival.

Si escuchas a alguien decir que Fatboy Slim está pinchando por sorpresa en la carpa por la que pasaste ayer y sólo había 4 hippies en un sofá, dale una oportunidad y échale un vistazo. Lo más probable es que sea verdad.

Confía en el dios de Glastonbury y busca las sorpresas, que las hay, muchas y buenas.
 

DATOS CURIOSOS 

La Worthy Farm, que alberga el festival de Glastonbury se sitúa en un entorno mágico, cerca del misterioso complejo megalítico de Stonhenge, y en los campos de Avalon en los que se localiza la leyenda del Rey Arturo, la espada Excalibur, el Mago Merlín y los caballeros de la mesa redonda.

Hay muchos niños en el festival, incluso bebés. Es una pasada ver cómo a los pequeñajos (y no tanto) se les permite tener semejante experiencia, tan vetada en otros lares. La organización se ocupa de que estén lo más cómodos posible, niños y padres. A la entrada se pueden obtener auriculares protectores para el ruido y carros con ruedas preparadas para el campo.

No hay prácticamente marcas comerciales. En ese sentido Glastonbury sigue fiel a sus principios. En vez de eso ceden amplios espacios a las causas con las que colabora, como WaterAid, GreenPeace, Oxfam...

Michael Eavis no se lucra indiscriminadamente con la organización del festival y una parte importantísima (2 millones de Libras el año pasado) de los beneficios van a parar a estas causas y muchas otras de beneficencia con las que la familia Eavis trabaja durante todo el año. Según palabras de Michael, "el festival sólo es rentable si se venden todas las entradas".

Por último, respetad la granja. El lema "Love the Farm, Leave no trace" (ama la granja, no dejes traza) es muy importante para que año tras año se celebre el festival en Junio y la tierra pueda recomponerse durante el año, siendo pasto del ganado y parte integrante de las míticas tierras de Somerset.










Festivaleros!


Sobrevivir al Festival de Glastonbury (I)


Pronto conoceréis las andanzas festivaleras por Glastonbury Festival 2013, pero ahora, os vamos poniendo los dientes largos con El Festival, el reto, el mito de cualquier Festivalero! Un line-up inabarcable donde los supuestos cabezas de cartel compiten contra los supuestos no-cabezas de cartel a cada cual mejor.  Más de 50 escenarios, sí, sí, más de 50 escenarios y cinco días del miércoles 26 de junio al domingo 30 de junio para intentar ver lo máximo posible. Desde las 11 de la mañana (también existe esa hora para los aguerridos Festivaleros!) hay actuaciones hasta bien entrada la madrugada.

The Rolling Stone. Glastonbury Festival 2013
Con esa premisa hay que leerse el cartel muchas veces (en serio, muchas, muchas veces). Y en cada lectura encuentras un nombre nuevo. Evidentemente la joya de la corona es para sus Satánicas Majestades. The Rolling Stones tiene una cita con todos nosotros el sábado 29 a las 21:30 Hora Glastonburyana. Por delante 2 horas y cuarto de escenario para ellos (son los que más tiempo tendrán en todo el Festival).

Por debajo de nuestros demonios favoritos, podéis citar cualquier nombre que se os ocurra, allí estará. Arctic Monkeys (viernes 28 a las 22:15), Mumford & Son (domingo 30 a las 21:45). Ellos completan la flamante triada de Tops. Pero es que fijaros: Primal Scream, Dizzee Rascal, Nick Cave, Portishead, The XX, The Smashing Pumpkins, Alt-J, Two Door Cinema Club, Tame Impala, The Hives, Crystal Castles, Bastille, Everything Everything...

Sisto Rodríguez. Glastonbury Festival 2013
Sigo?: The Lumineers, Editors, Azealia Banks, Vampire Weekend, The Vaccines, Enter Shikari, Miles Kane, Phoenix, Sinéad O'Connor, Calexico, Cat Power... Y más y más... Por ejemplo, Steve Aoki pinchará el viernes a las 16:00!!!! Y otra joyita a la que queremos ver... Rodríguez, se subirá al escenario el sábado a las 19:00.

Y así podríamos seguir, pero convertiríamos este post en algo tan inabarcable como es el enorme cartel del Glastonbury Festival. Si tenéis curiosidad por verlo, pasaros por aquí y simplemente jugad al escondite para descubrir todos y cada uno de los nombres que se han colado en su line-up. Nosotros lo único que os podemos prometer es que allí estaremos, los tres Festivaleros!, unidos para disfrutar y contaros todo lo que pase desde que atravesemos la puerta dimensional que nos transporte hasta Glastonbury World, hasta que volvamos a salir (si volvemos).

Este año Glastonbury Festival se escribe con F! La F! de Festivaleros!

J&B

Este es sólo parte del cartel de Glastonbury Festival 2013
Glastonbury Festival 2013. Line-up
Glastonbury, Festival, 2014, line up
Bueno pues ya llegó. Ya está aquí el line up completo de Glastonbury Festival 2014. Se acabaron las apuestas, los rumores, las especulaciones. Teníamos claro que era muy, muy difícil superar lo que se consiguió en 2013 con The Rolling Stones y compañía, pero la verdad es que un año más, el cartel vuelve a ser inabarcable y aunque los grandes nombres no sean tan llamativos como otros años, lo que encuentras buceando por el cartel provoca que se te pongan los dientes largos.

Glastonbury, Festival, 2014, line up
Difícil decidir por donde empezar y difícil que en algún momento entre el 27 y el 29 de junio no te coincidan dos grupos que no te perderías por nada del mundo. Entre lo más pintón, evidentemente los Arcade Fire, que ya se habían autoconfirmado hace unos cuantos meses, The Black Keys, Pixies, Elbow, Massive Attack, los fibers Kasabian y Lilly Allen, la veterana Dolly Parton o la jovencita Lana del Rey, y más, más, muchos más...

A su derecha e izquierda, en el line up, nombres, nombres y más nombres. Y como dice kboy, cada vez que mirás el cartel descubres alguien nuevo. Así, escondidos entre tanto nombre aparecen Blondie, Interpol, Crystal Fighters, Manic Street Preachers, MGMT... Grupos que por sí solos encabezarían cualquier cartel de cualquier Festival y que aquí se pierden en la marabunta de nombres. Más de cien escenarios, cuatro días de actividades paralelas a los conciertos y que convierten este Festival en EL FESTIVAL.

Porque por encima de todo, Glastonbury es un sentimiento, son sensaciones, es la Worthy Farm, olvidarte durante tres, cuatro, cinco días de todo lo demás, es estar en el sitio adecuado en el momento adecuado para escuchar ese concierto. Por eso las más de ciento veinte mil entradas se agotaron en hora y media en octubre cuando nadie sabía quién podría tocar. Por eso, Glastonbury siempre será Glastonbury.

J&B

Aquí os dejamos el cartel de Glastonbury Festival 2014
Glastonbury, Festival, 2014, line up
Glastonbury 2013

Un festivalero seguidor de la página nos contaba hace unos días que ha tenido la suerte de pillar entradas para Glastonbury 20XX y preparando el ataque a la worthy farm le han surgido unas cuantas preguntas. En este post retomamos algunas de las cosas que ya os hemos contado sobre Glasto y añadimos unas cuantas más para intentar dar respuesta a todas sus dudas.


CÓMO LLEGAR

Si habéis adquirido billetes combinados entrada+bus solo tenéis que seguir las instrucciones de la agencia. En cambio, si vuestro plan es llegar a Bristol y ver qué pasa tenéis que tener en cuenta varias cosas. La primera es que desde el aeropuerto al centro de Bristol hay entre 30 y 40 minutos en bus y la línea tiene parada en en la estación de tren, Temple Meads, y término en la estación de autobuses. Aquí están los horarios. Funcionan muy bien pero el año asado no pudimos pagar el billete con tarjeta de crédito, así que preguntad a la llegada por si antes de hacer cola os conviene pasar por el cajero del aeropuerto. 

Una vez en Bristol, si tenéis que hacer noche allí, un hostel céntrico y muy cerca de la estación de bus es el Rock'n'Bowl Motel. El año pasado algún que otro miembro del personal era español, el ambiente es distendido y el precio es bastante asequible, en dormitorios compartidos.
 
Al llegar es probable que, como el año pasado, los autobuses directos de Bristol al festival estén agotados así que, si no los habéis comprado con antelación, os quedarán dos opcíones: en tren desde la estación de Temple Meads hasta Castle Cary, desde donde habrá autobuses directos al recinto, o en bus enlazando dos líneas interurbanas hasta el pueblo de Glastonbury. En Bristol os informarán sobre esta opción mejor que nosotros pero mientras podéis usar este link para planificar el recorrido. Una vez en Glastonbury pueblo, en la misma plaza donde te bajas, encuentras el último bus hasta el festival. Otra opción que nos propusieron cuando ya era demasiado tarde era el compartir coche a través de foros de festivaleros o buscar en Españoles en Bristol y sus correspondientes foros, alguien que os pueda llevar en su coche particular a un precio razonable. Ah, y no olvidéis pillar cerveza en Bristol!

Glastonbury 2013






DÓNDE PLANTAR LA TIENDA  

El sitio donde acampar depende del tipo de prioridades que se tengan. El año pasado nos plantamos en Bushy Ground, un sitio bastante tranquilo y próximo a la zona nocturna de Silver Hayes, donde predomina la electrónica. La única pega es que está lejos del otro polo nocturno: Shangri La y Bloc 9, desde donde se tarda entre 30 minutos y una hora para llegar de vuelta a nuestra base, dependiendo de las condiciones de barro y lluvia. Otras zonas en ese área son River Mead, que decidimos evitar al ver las imágenes de la crecida del riachuelo hace unos años, con el agua hasta el techo de las tiendas, y Oxylers, que es una zona de paso por la que la masa no duda en atravesar para ir de un lado a otro cuando se forman aglomeraciones: tiene fama de ser la mejor zona para no dormir.

Los lugares soñados por todo festivalero se llaman Dairy Ground, en la zona más cercana a The Park y, por supuesto, Pennard Hill, que es donde todo el mundo quiere acampar por su mítico ambiente y buena situación. Estos lugares y algunos en las cercanías del Pyramid Stage estarán llenos cuando lleguéis, salvo que estéis en la puerta el miércoles a las 6 o las 7 de la mañana. Si tenéis la suerte de encontrar sitio en Pennard Hill o Dairy Ground, tened en cuenta que son terrenos con una pequeña pendiente y en la parte baja también sufrieron inundaciones hace unos años. El mapa completo del recinto, en este link. Eh, y si pasáis por Bristol, acordaos de comprar cerveza!

Glastonbury




MOVERSE EN EL RECINTO 

Por un lado, como las distancias son importantes, se impone el calzado ligero y cómodo, pero cuidado, desde que caen cuatro gotas allí hay más barro que en un cinco naciones: unas buenas botas de monte o unas katiuskas de toda la vida os ahorrarán unos cuantos resbalones, luxaciones y fracturas de fémur. Y como cuatro gotas es muy fácil que caigan, un buen chubasquero os ayudará a mantener seca algo de ropa para aguantar el tirón. Por último, no os importe mancharos de barro, es parte integrante de todo Glastonbury y luego se limpia y no pasa nada.

Además del clima, el otro factor que condiciona los desplazamientos es la masificación. A partir del viernes el recinto alberga un hormigero continuo cuyos flujos se intensifican, como es lógico, al final de cada concierto. Aunque las avenidas parecen anchas, hay cuellos de botella que producen tapones interminables. Por poner un ejemplo, después de un cabeza de cartel en el Pyramid Stage se puede tardar más de media hora en ir desde la pirámide al John Peel, un recorrido que, en hora normal, se hace en cinco minutos largos. Otro ejemplo, para llegar desde The Park a Pyramid Stage y poder ver a los Rolling después de Sixto Rodriguez, uno de nuestros festivaleros tardó casi una hora, dando un gran rodeo para evitar las zonas más concurridas y corriendo en algunos tramos. Por cierto, si os dejaís caer por Bristol... ya sabéis... unas cervezas. Lata o botellín, da igual.

Glastonbury 2013

Continua... en este enlace.

Festivaleros!


Cartel del Festival de Glastonbury 2017


Concierto de Tame Impala en Glastonbury Festival 2013


Estamos en el primer día oficial de Glastonbury 2013. Ya hemos pasado por la euforia de The Hives, la rabia de Enter Shikari, la excentricidad de Steve Aoki y el sopor de The Lumineers y solo llevamos la mitad del día. Miles Kane nos queda lejos y decidimos esperar en The Other Stage la salida de uno de los grupos que más nos intrigan de esta temporada: Tame Impala, una banda de australianos que ha roto el cascarón y parece crecer tan rápido como un bebé dinosaurio. En la revista del festival los comparan a los Beatles bajo los efectos de las mejores drogas y parecen muy contentos de poder anunciarlos de nuevo, porque los de Perth ya estuvieron en esta granja en 2011 y fueron una de las sensaciones del pequeño escenario de The Park... ¿Será verdad lo que dicen de ellos o no son más que la última paranoia hipster?, nos preguntamos.

Glastonbury Park Hill

En las pantallas comienzan a evolucionar espirales fluorescentes y nos vemos envueltos por Led Zeppelin y Solitude is Bliss, que se enganchan en seguida, sin darnos respiro. El cielo está cubierto y se está volviendo gris platino. La brisa se transforma en viento que agita al mismo ritmo las banderas multiformes y las melenas de los músicos. La escena es irreal y bien podría ser el preludio o el epílogo de un apocalipsis. Allí está Kevin Parker en forma de niño melenudo, accionando pedales con los pies descalzos, con cara de no haber roto un plato pero haberse cargado muchas cuerdas desde que empezó de muy pequeño a tocar canciones de los Shadows, los Beach Boys y los Beatles, cuando su padre le decía: Haz tú la base, para arrancarse por Hank B. Marvin... El mismo Kevin que la había liado con sus The Dee Dee Dums y que los había hecho evolucionar hasta despertarse en este sueño psicodélico, el caleidoscopio Tame Impala, en el que pequeños fragmentos de piezas de colores tomadas de Led Zep, de Beatles y todos los demás, giran y se reflejan en espejos formando hipnóticas imágenes espirales.

Concierto de Tame Impala en Glastonbury Festival 2013Después de InnerSpeaker y Lonerism, dos discos bien trabajados, las bases de lo que quieren contar están más que asentadas. Su sonido no acaba de llenarnos completamente, pero se trata de un vacío que invita a seguir escuchando. Y allí nos quedamos, plantados ante Jam, Apocalypse Dreams o Elephant, como el que busca algo porque ha visto a alguien buscando por el suelo, aunque no sepa muy bien qué es lo que se ha perdido. Entonces nos damos cuenta de que estamos en un megafestival y no podemos dedicarles más tiempo a Tame Impala, porque hay que intentar ver algo de The Vaccines en el Pyramid. Qué pereza. Llamadme hipster, pero lo bien que estaba yo en este apocalipsis...

Dr. J


Video: Alter Ego By Tame Impala en Glastonbury Festival

The Hives, Come On, Concierto, Festival, Directo, Live, Glastonbury
28 de junio de 2013. Amanece en la Worthy Farm. La noche anterior descubrimos el poder hipnótico del Sangri-la, ese que horas después atraparía al mismísimo Mike Jagger. El cielo está despejado, la lluvia del día anterior ha servido para recordarnos que está ahí pero que este año sólo se va a quedar para presenciar un festival histórico, sin molestar a nadie.

The Hives, Glastonbury Festival, Directo, Concierto, Live
Miramos nuestros relojes festivaleros, hay que desperezarse, desayunar algo rápido porque esto va a empezar. Llegamos a The Other Stage. No somos los primeros pero eso nunca ha sido un problema. Con nuestra habilidad conseguimos encontrar un lugar privilegiado. Glastonbury Festival va a comenzar. Al mediodía, con puntualidad británica se escucha una melodía absolutamente desafinada, la batería empieza a sonar a ritmo desbocado. Nuestros mariachis favoritos aparecen sobre el escenario. One... Two... One... Two.. Three... Come on! Come on! Come on! Come on!

Una hora después The Hives habían reventado el festival. "Gracias a Glastonbury Festival, el único Festival que se inaugura con el grupo que debería cerrarlo", Pelle Almqvist, genio y figura. Hoy queremos recordarlos porque todavía quedan unos meses para que vuelvan los Festis y necesitamos su energía para sobrevivir hasta que el sol vuelva a salir y la música no pare de sonar escenario tras escenario.

J&B

Come on! by The Hives at Glastonbury Festival 2013